LOS DOS DEUDORES
LOS DOS DEUDORES
Padre, en el nombre del Señor Jesús, te damos gracias por esta oportunidad nueva de estar reunidos en tu presencia por la fe. Gracias, Señor, porque no te buscamos nosotros a Ti, sino Tú a nosotros; y no es que nosotros te hayamos amado a Ti, eres Tú el que nos has amado a nosotros, eres Tú el que nos ha buscado, nos ha encontrado, nos ha perdonado, nos has atraído a Ti. Gracias Padre, en el nombre del Señor Jesús. Concédenos en esta noche, Señor, considerar tu Palabra en tu presencia, con tu socorro y con tu ayuda, Señor; que tu Palabra nos pueda hablar. No te canses de hablarnos, Señor; siembra con tú Espíritu nuestro ser para que tu Palabra dé fruto. Tú dices que tu Palabra no volverá vacía a Ti; queremos ser buena tierra delante de Ti, que tu Palabra produzca fruto para Ti; no queremos ser oidores olvidadizos, no estamos delante del hombre, sino delante de Ti, Oh Dios; ayúdanos, en el Señor Jesús, amén.
Hermanos, continuaremos entonces hoy la serie de los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús y nos corresponde hoy ir al libro de Mateo, al capítulo 18, a la parábola de los dos deudores; está entre los versos 23 y 35. Esta parábola no se encuentra ni en Marcos, ni en Lucas, ni en Juan, tampoco en el llamado evangelio de Tomás; es exclusivamente registrada por Mateo; y desde el principio quiero llamarles la atención a la ubicación de la parábola, su contexto con las demás parábolas que vimos las últimas tres veces; las últimas tres parábolas que hemos considerado son: la de las cien ovejas, las diez dracmas y el hijo pródigo; y esta parábola también está dentro del mismo contexto. Si ustedes quieren ver el inicio del vero 23 donde dice: "Por lo cual". Lo que habíamos visto de la parábola de las cien ovejas, está en este mismo capítulo 18, pero el contexto comienza desde el verso 1; en el verso 10 viene la parábola de las cien ovejas, aquella oveja perdida de entre las cien, lo que hizo el Señor; y luego el Señor en continuación, como lo vimos cuando estudiamos esa parábola, dice desde el verso 15. "Por tanto, si tu hermano peca contra ti"; la palabra "Por tanto" está ligando el contexto; sólo que la parábola que recordó Mateo fue esta de las cien ovejas, pero él no recordó la de las diez dracmas, ni la del hijo pródigo, que son exclusivas de Lucas, solamente Lucas las recordó; pero Lucas las colocó como continuación de esta parábola; y a la vez, después Mateo recordó del Señor Jesús otra parábola que es esta de los dos deudores; o sea que la parábola de los dos deudores es una continuación de las cosas que se dijeron en aquel día. Aquellas primeras tres parábolas: la de las cien ovejas, la de las diez dracmas y la del hijo pródigo, las llamamos una trilogía porque tienen un mensaje muy similar. Esta parábola que vamos a ver hoy de los dos deudores, también es una parábola, que no pertenece a esa trilogía, pero que sí da un paso más allá y que tiene que ver con el contexto que se venía hablando en Mateo 18 desde el 15 hasta al 22, cómo se debe perdonar al hermano; vimos ese pasaje cuando estudiamos las cien ovejas; tenía que ver con las cien ovejas; lo importante que es para el Señor una sola de sus ovejas; por lo tanto, el cuidado que tenemos que tener con los hermanos para que ninguno falte.
Vamos a comenzar a leer en el capítulo 18 desde el versículo 23 al 35: "Por lo cual"; y esa es la frase de hilación, de colocación dentro del contexto. Vamos a leerlo primero todo, recibir la impresión primera, y luego comentaremos paso por paso esta parábola que tiene muchas cosas profundas. El hermano Watchman Nee decía que era más difícil explicar Mateo que explicar Apocalipsis; y realmente uno de los pasajes más difíciles, no es por él en sí mismo, sino por esta parábola que vamos a considerar hoy. Vamos a leer desde el 23 al 35: "Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos". Otra dice: un rey que quiso hacer bodas a su hijo; pero aquí ya se trata de cuentas con sus siervos. "Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo (no era otro, era el mismo) halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas." Como les decía, Mateo es más difícil de entender, de explicar, que el propio Apocalipsis. Este es uno de los pasajes más serios, más profundos, por todas las implicaciones que tiene, y porque debemos interpretarlo y entenderlo en todo el contexto mediato e inmediato, y también en el general de las Sagradas Escrituras.
Comienza el Señor hablando: "el reino de los cielos es semejante"; o sea que ésta es otra semejanza más, otra parábola del reino de los cielos; las parábolas las inicia de esa manera; y aquí la inició también de la misma manera; no aparece aquí la expresión parábola, sin embargo todas las connotaciones de una parábola aparecen. Entonces está hablando del reino de los cielos; ya aquí nos da una primera clave de interpretación. Primero, cuando dice: "Por lo cual", acababa de hablar cómo se debe perdonar al hermano, y luego entonces aquí da una continuación, que es con esta parábola, y dice que es el reino de los cielos. Muchas veces el Señor Jesucristo habló del reino de los cielos; no es la primera vez, sino una entre las muchas; aquí mismo hemos estado estudiando ya más de veinte parábolas, porque se habla del reino de los cielos; de manera que tenemos que interpretar también esta parábola en relación con las demás. Él dice: el reino de los cielos es semejante a esto; el reino de los cielos es semejante a esto otro; el reino de los cielos es semejante a esto otro; el reino de los cielos es semejante a esto otro; de manera que todas estas semejanzas del reino de los cielos lógicamente que no son contradictorias, sino complementarias; por lo tanto, debemos interpretar también esta parábola dentro de la complementariedad; es decir, en el mismo espíritu de todas las demás. Por las demás que ya hemos estudiado, y otras que inclusive tendremos que estudiar Dios mediante, nos damos cuenta de que el reino de los cielos se refiere a un capítulo especial con sus partes del reino de Dios. La expresión de éste último, para recordarlo, es una expresión general que va de la eternidad a la eternidad; en cambio el reino de los cielos se refiere a una sección del reino de Dios. El reino de Dios no tiene comienzo ni tiene fin, porque Dios desde la eternidad reina y por la eternidad reinará, pero en el reino de Dios ha habido etapas, a partir de la creación, del mundo invisible, del mundo visible, luego la caída de Lucero, un querubín que llegó a ser Lucifer, y la tercera parte de los ángeles, y luego la caída del hombre, y luego la promesa hecha a Abraham, y luego cuando Dios dio la Ley en el período de Israel, la Ley de Moisés, luego la venida de Juan el Bautista anunciando que el reino de los cielos se acercaba; o sea que el reino de Dios ya estaba aconteciendo; por eso dijo que el reino de Dios sería quitado a Israel y dado a otro pueblo; ya estaba aconteciendo el reino de Dios, pero el reino de los cielos se acercaba, decía Juan; y luego Jesús dijo también: entre vosotros está; o sea, el Señor Jesús introdujo el reino de los cielos. Nos damos cuenta de que el reino de los cielos son unos capítulos especiales del reino de Dios. De eternidad a eternidad es el reino de Dios, pero desde que Juan lo anunció: se acerca el reino de los cielos, y desde que el Señor Jesús lo introdujo, es el reino de los cielos. Y luego, a través de las parábolas que abarcan el reino de los cielos. El reino de los cielos es como un sembrador que salió a sembrar; el Señor es el que siembra, es la primera venida de Cristo como el Verbo encarnado, sembrando la palabra de Dios; luego vino el enemigo y sembró cizaña; y luego vemos el trigo y la cizaña creciendo juntos, la historia de la iglesia con los buenos y los malos, todos mezclados; luego viene la siega, o sea la segunda venida de Cristo; luego unos van al reino, otros van al fuego; o sea, nos damos cuenta de que el reino de los cielos incluye la primera y la segunda venida de Cristo, toda la historia de la Iglesia, el tribunal de Cristo, el juicio de las naciones, el Reino Milenial; todo eso es lo propio del Reino de los Cielos.
Por lo tanto, para interpretar aquí el resto de la parábola, tenemos que comenzar teniendo en cuenta eso, que el reino de los cielos abarca el período de la historia de la Iglesia y el Milenio; por lo tanto, cuando entendemos la palabra "perdón", tenemos que entender la palabra "perdón" en el contexto del reino de los cielos. En la Biblia aparecen varios contextos para la palabra perdón. El perdón eterno, que es el perdón que se le da a un pecador que reconoce sus pecados y que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, que Dios lo ama de tal manera que envió a su Hijo para que Jesucristo muriera por sus pecados en la cruz; entonces esa persona recibe al Señor Jesús, y por creer en Él como el Hijo de Dios, como su Señor, como su Salvador, es perdonado; entonces esa persona recibe el perdón eterno; ha pasado de muerte a vida, y no perecerá jamás, según las propias palabras del Señor Jesucristo; es el perdón en el nivel general, y que tiene que ver con la eternidad; incluso más allá del Milenio; tiene que ver con el cielo nuevo, con la tierra nueva y con la Nueva Jerusalén; ese es el perdón eterno, el perdón que el Señor le da a cualquier persona que de corazón sincero reconoce sus pecados y reconoce al Señor Jesús como el Cordero expiatorio que murió en nuestro lugar, derramó su sangre y nos perdonó. Entonces por eso Dios nos perdona definitiva y eternamente. Ahí no está hablando de siervos, ahí está hablando de cualquier ser humano; aunque lógico que después de ser perdonados, ahí todos nos hacemos siervos en la práctica, aunque siempre lo somos por creación.
Pero hay otro aspecto del perdón, que se le da a los hijos ya salvos para restaurar la comunión perdida por los pecados de los hijos; ese es otro tipo de perdón, que es también perdón, sólo que no es un perdón para salvar, sino un perdón para restaurar la comunión. Ustedes recuerdan que David dijo: restáurame el gozo de la salvación; no dice: restáurame la salvación, porque la salvación es un regalo de Dios; la salvación es un don, la salvación nadie la puede comprar, nadie la puede merecer; el hombre no puede hacer nada para salvarse por sí solo; sumando todo lo que el hombre haga, no le alcanza para merecer la salvación. Por eso es que la palabra dice: la paga del pecado es muerte; más la dádiva, o sea el regalo de Dios, es vida eterna; y por eso Pablo escribió a los Efesios de que por gracia somos salvos por medio de la fe, no por obras para que nadie se gloríe. Entonces la salvación eterna no se debe a lo que nosotros hacemos, sino a lo que el Señor hizo por nosotros; lo que nosotros hacemos es lo que nos merece el juicio. Si vamos a sumar lo que nosotros somos y hemos hecho, merecemos este juicio, no la salvación. Por eso Dios, sabiendo que nadie puede salvarse por sí solo, envió a su Hijo; o si no Jesucristo no hubiera venido; hubiera bastado con Moisés, cumplan los mandamientos, el que los cumpla se salva y el que no los cumpla se pierde. El problema es que ninguno los ha cumplido siempre todos; por lo tanto, todos somos culpables, y todos merecemos el juicio de Dios. Entonces por eso Dios no dejó un solo Testamento con Moisés; la Ley vino por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio del Señor Jesús; es decir, el Señor Jesús introdujo la gracia. El juicio al que nos condenaba la Ley, Él lo tomó sobre Sí mismo; por eso incluso la Ley ya preparaba sacrificios con corderos, en figura del verdadero Cordero de Dios. Ahora Jesucristo es el verdadero Cordero de Dios, que en Su muerte tomó sobre Sí mismo, siendo inocente, el juicio de todos los pecadores del mundo, para que todo aquel que crea, crea y lo recibe, sea beneficiado, sea perdonado y se salve. Entonces cuando la persona cree, reconoce sus pecados ante el Señor, cree, recibe al Señor, la sangre de Jesucristo su Hijo le limpia de todo pecado, y esa persona, como dijo Jesús: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida, es salva. Entonces, en cuanto a la salvación eterna, este perdón de Dios es eterno, por cuanto es para salvación eterna, y la vida eterna. La naturaleza del Espíritu que Él nos da es también eterna; nos da vida eterna. Por lo tanto, aquí esta parábola que consideramos ahora, no está hablando de la vida eterna, sino que está en el contexto del reino de los cielos, en el contexto del período de la Iglesia, del tribunal de Cristo, del juicio de las naciones y del Reino Milenial; ese es el contexto aquí.
Tenemos que ver otros pasajes de la Biblia que hablan también del perdón en otro aspecto; ya no es el del perdón para salvación eterna, sino en el del hijo que ya es salvo, y que vuelve y peca; porque ¿cuál de nosotros que ha creído en el Señor no necesita ser constantemente perdonado? Pero ese perdón no es para restaurarle la salvación, porque ésta en su primer sentido es un regalo incondicional; no es algo que se da y se quita; la salvación es un don. Pero si un hijo, que ha sido perdonado eternamente por Dios, y salvado en ese primer sentido, falla contra su padre, falla contra sus hermanos, falla contra sí mismo, falla contra la sociedad, peca incluso contra la naturaleza…, no dejó de ser un hijo, pero es un hijo que pecó. Entonces necesita que el perdón restaure su comunión con Dios, y que el gozo de la salvación le sea devuelto. Entonces eso no es que un hijo dejó de serlo, y vuelve y lo es; como si en un día puede ser por tres horas hijo, y veintiuna horas perdido; no, la Biblia no habla de eso; quien nació de nuevo es un hijo, y es un hijo para siempre; sólo que por ser un hijo no quiere decir que esa persona ande siempre en el Espíritu; aunque es un hijo, no andamos siempre en el Espíritu; a veces andamos en la carne y pecamos. Entonces ¿qué pasa con un hijo que no anduvo en el Espíritu, que pecó? Necesita arrepentirse de nuevo, reconocer su pecado, y pedir perdón; y el perdón restaura la comunión con su Padre; ese es un segundo aspecto del perdón; es un perdón para restaurar la comunión, no la salvación; la salvación es eterna; pero los hijos salvos, a veces, y muchas veces, pecamos, y necesitamos de nuevo que se restaure nuestra comunión con Dios y los demás; ese es otro aspecto del perdón.
Hay aún un tercer aspecto del perdón, que tiene que ver con el contexto del Reino; tanto el contexto de la Iglesia, como restaurar la comunión, y también en el contexto del Reino, del Milenio. Es que el Padre no solamente perdona a sus hijos, y restaura la comunión con ellos, sino que también el Padre los disciplina. No porque somos hijos no necesitamos disciplina; si somos un hijo como David, por ejemplo, David es un hijo, pero David cometió un pecado grande; David vio que la vecina casada con Urías era muy hermosa, la vio que se estaba bañando; pero ella era ya una mujer casada; entonces David se inventó una manera: como aquel hombre, el esposo de ella, era un gran militar, entonces lo puso al frente de la batalla de manera indirecta, para que muriera, y quedarse con su esposa; él adulteró con ella, y mató al otro; ese fue un pecado grave. Pero entonces Dios envió al profeta Natán, que lo encaró de frente, y ahí David se dio cuenta de la magnitud de su pecado; David se arrepintió de todo corazón, pidió perdón a Dios; ahí fue cuando se escribió el Salmo 51. Ahí vemos en la historia, que Dios perdonó a David; o sea, restauró su comunión con David; sin embargo, aunque Dios lo perdonó, y David seguía teniendo comunión con Dios, Dios le asignó una disciplina a David. La disciplina no es que pague por el pecado, pues la paga del pecado es muerte; ninguna de las disciplinas que nosotros suframos es para pagar todo lo que merecemos; sólo Jesucristo es el único que paga todo el pecado; pero la disciplina es para perfeccionar el carácter del hijo que peca, y para desagraviar al agraviado. Porque si el Padre solamente perdonara, y siempre perdonara, pero no disciplinara, entonces seríamos personas que solamente estaríamos pecando, porque diríamos: sí, mi Padre me va a perdonar; y ciertamente que nos perdona, pero Dios sabe como somos; entonces necesitamos, además del perdón, que es para restaurar la comunión, una medida de disciplina para entrenarnos. Entonces Betsabé tuvo ese bebé, y David se aficionó a ese niño; y Dios le iba a quitar el niño, pero no se lo llevó de golpe, sino que permitió un período de enfermedad para el niño, a fin de que David entendiera; y David empezó a luchar, y a interceder, y a orar para que el niño no se muriera; sin embargo, Dios no le oyó, y se murió su hijo. Después tuvo muchos otros problemas más en su casa; uno de los hijos se peleó con el otro, y uno mató al otro, y otro se rebeló contra él; incluso fue avergonzado públicamente; las mujeres que tenía David se las tomó un hijo suyo y las tuvo en la terraza delante de todo el mundo; y otras personas lo persiguieron. Es decir, muchos sufrimientos tuvo David. No es que esos sufrimientos eran para que David pagara totalmente su pecado, no; la expiación, el cordero expiatorio, fue quien pagó por su pecado, en figura de Cristo, porque en ese tiempo era una tipología; pero el castigo era en relación a formar el carácter de David y desagraviar.
Entonces, a pesar de que la expiación es suficiente para expiar totalmente la muerte que es paga del pecado, para perdonar eternamente, para propiciar suficientemente, y nosotros con nuestros sufrimientos NO añadimos nada a la expiación, sin embargo, para nuestro tratamiento, y el desagravio de los agraviados, para la formación de Cristo en nosotros, para nuestra corrección, necesitamos una disciplina paternal. Entonces, cuando Dios establece una disciplina, esa disciplina dura un determinado tiempo, según el efecto que produzca en nosotros; NO es un efecto de salvación eterna en base a la disciplina para con él, ¡no!, sino que es un tratamiento para con nosotros, para ganar nuestra alma y librarnos de lo que somos. Cuando nosotros hemos llegado al punto que Dios esperaba con esa disciplina, entonces el Señor levanta la disciplina, y eso es lo que se llamaría un perdón de disciplina bajo el gobierno correctivo divino. Watchman Nee lo refiere como perdón de gobierno. Por ejemplo, puede ser, no es que haya sucedido, sino que digo solo como un ejemplo, que mi hijo por allá se estuvo peleando con unos muchachos en la calle; entonces yo lo llamo, lo entro, lo corrijo, lo castigo, y luego nos tratamos de nuevo como amigos; ya estamos de amigos otra vez, pero yo le digo: -hijo, tú no puedes por ahora salir de nuevo a la calle con esas personas. No es que ya no sea mi hijo; sí es mi hijo, e incluso estamos otra vez en comunión; sí, estamos en comunión, pero no puede salir libremente a la calle, hasta que llegue un momento en que la actitud del hijo sea sumisa; y entonces el padre le dice: -ahora si puedes salir-; se levanta la disciplina, y ese es el perdón de disciplina o gobierno, en el contexto actual del reino de los cielos, en su capítulo de la historia de la Iglesia; e incluso puede continuar la disciplina durante el Milenio. No es fácil, como decía el hermano Watchman Nee, entrar apresuradamente bajo la disciplina de Dios, pues Dios es comprensivo, paciente y longánime; pero menos fácil, si fue necesario que entrásemos en esa disciplina, es salir de ella. Si llamamos la disciplina de Dios sobre nosotros, no saldremos de allí hasta que el Señor haya hecho en nuestro ser lo que esperaba con esa disciplina. A veces nosotros no entendemos aquí tan fácilmente que estamos bajo una disciplina, y lo que hacemos es prolongarla más, porque no estamos entendiendo bien lo que Dios está haciendo con nosotros.
Entonces son tres los aspectos diferentes del perdón: (1) el perdón eterno para un perdido que pasa a ser un hijo salvo eternamente; (2) el perdón de comunión para un hijo que restaura con su Padre la comunión; no había dejado de ser hijo, ni había perdido la salvación eterna, pero tenía problemas con su Padre, y por lo tanto podía acarrearse una disciplina en esta vida e incluso en el Milenio; entonces se necesitaba el perdón de comunión, y (3) también el perdón de la disciplina, o perdón de gobierno paternal, para que la disciplina, ya sea en esta tierra durante la era de la Iglesia, o en el Milenio, también en esta tierra, sea quitada. Allí es cuando se paga el último cuadrante. La obra expiatoria para la salvación eterna es el Señor el que la pagó con Su muerte, pero en cuanto a la disciplina que precisamos como hijos amados que somos del Padre, que a nadie deja sin disciplina, somos nosotros los que pagamos el último cuadrante; dijo el Señor Jesús: "de cierto os digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuadrante".
Entonces, para poder captar esta parábola en el contexto integral de la Biblia, teníamos que tener en cuenta: primero, su ubicación respecto a lo que está hablando del perdón de los hermanos en la iglesia; segundo, su contexto dentro del reino de los cielos: la era de la Iglesia y el Reino en el Milenio; y tercero, los distintos niveles de perdón de que habla la Biblia; entonces, ya con estas bases, vamos a seguir leyendo esta parábola.
"El reino de los cielos es semejante a un hombre rey…"; realmente el idioma griego dice: hombre rey, antropos Basileo; no sólo rey, sino hombre rey; quiere decir que aquí nos está hablando de Cristo, de la humanidad de Cristo, de la encarnación del Verbo de Dios, que es el Señor; Él es el Rey; entonces dice: "quiso", porque es su propósito que todos sus hijos siervos pasemos por el tribunal de Cristo, de cuentas, "quiso hacer cuentas con sus siervos". Ahora está hablando de los siervos en ejercicio; aquí no está hablando de personas perdidas que debieran servir mas no lo hacen; sino que habla de personas que tradicionalmente le han estado sirviendo al Señor, a quienes el Señor les encargó una labor que hacer mientras estaban en la tierra. Pero lógicamente que de todo lo que nosotros hacemos, o lo que dejamos de hacer, lo que pensamos, lo que decimos, lo que no queremos, lo que no hacemos, pecados de acción y pecados de omisión, de todo eso, cada uno de nosotros va a rendir cuentas. Pero aquí en esta parábola se trata del contexto del reino de los cielos, que ya hemos estado estudiando; no está hablando del Gran Juicio del Trono Blanco, porque al juicio del trono blanco no pasan los siervos, sino los perdidos y los que no reinaron en el Milenio; pero los siervos pasan por el Tribunal de Cristo; son diferentes juicios; no hay que confundir los juicios. La palabra del Señor habla de tres tipos de juicios: Primero, Dios dice que su juicio comienza por Su casa, porque uno no puede corregir los bastardos, hijos ajenos, sin corregir primero los propios; entonces Dios primero corrige a sus hijos, a sus siervos, a sus amados; son éstos los primeros que Él corrige. Entonces en la Biblia se habla del Tribunal de Cristo para los siervos hijos; luego vendrá, según Mateo 25, el juicio a las naciones que sobreviven a la gran tribulación, para definir las ovejas que van a entrar en el Reino, sobre los cuales reinarán los vencedores de las iglesias; y luego sí, después del Milenio, viene el Juicio Final del Trono Blanco. Son tres juicios diferentes: tribunal de Cristo para los hijos, y otro juicio para las naciones antes del Mileno y en función del Milenio; vendrá el Hijo del Hombre en su gloria y reunirá las naciones; ¿por qué? porque la recompensa que Él dará a sus hijos es reinar sobre las naciones. Dice en Apocalipsis: Al que venciere, le daré autoridad sobre las naciones y las regirá con vara de hierro; eso se refiere al Milenio. Entonces primero los hijos son juzgados para determinar quienes van a reinar sobre las naciones; entonces los que reinarán sobre las naciones se definirán en el Tribunal de Cristo. Luego se juzga a las naciones que sobreviven a la gran tribulación, y ahí se define quienes van al infierno de la Gehena, y quienes entran al Reino Milenial bajo el gobierno de los hijos que resultaron facultados en el Tribunal de Cristo para reinar con Cristo por mil años; y después del Milenio viene el juicio final, el de los demás muertos, el juicio total de todos los demás seres humanos; porque todos serán presentados; los que no estén en el Libro de la Vida, van al lago de fuego y azufre de la Gehena eónicamente; esa es ya la perdición indefinida. Se trata del último juicio, el del Trono Blanco al final. Aquí, en la parábola por ahora, estamos hablando del reino de los cielos, o sea, del período de la Iglesia y del período del Milenio, antes del juicio final; y lógicamente antes del cielo nuevo, antes de la nueva tierra, y antes de la Nueva Jerusalén. Él está hablando del reino de los cielos. Entonces cuando dice: "un rey quiso hacer cuentas con sus siervos", sus siervos aquí se está refiriendo a los que pueden ser convocados al Tribunal de Cristo; y entonces vamos a ver los versos, por causa de los hermanos que no están acostumbrados todavía con estos detalles.
Vamos al capítulo 14 de Romanos, versículo 10; allí dice el apóstol Pablo de la siguiente manera: "Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? (está hablando de los hermanos) Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí". Entonces aquí está hablando del tribunal de Cristo para nosotros; allí está incluido Pablo, los apóstoles; o sea que es para los hijos, para los siervos.
2ª a los Corintios capítulo 5 versículo también 10; aquí tenemos, como se dice, dos testigos: toda palabra conste en boca de dos o tres testigos; aquí vamos a un testigo nuevo, 2ª a los Corintios 5, versículo 10; dice allí: "Porque es necesario (noten, necesario, nadie puede escaparse de esto) que todos nosotros (aquí "nosotros" somos los creyentes, los hijos, hasta los apóstoles, todos los siervos de Dios) comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo".El galardón que los vencedores recibirán es adicional a la salvación eterna. En Efesios dice: "por gracia sois salvos, no por obras, para que nadie se gloríe". En cuanto a la salvación eterna, somos salvos porque Él murió por nosotros, derramó Su sangre hasta la muerte, y nosotros creímos y lo recibimos; ahora somos salvos eternamente y somos hijos. Pero ahora los hijos somos siervos y servimos a Dios, y ese servicio, bueno o malo, el servicio y también los pecados no confesados, y los estorbos y escándalos de los hijos, de los siervos, van a ser juzgado en el Tribunal de Cristo, no para decidir la salvación, porque ya la salvación está decidida: "El que oye a mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y ha pasado de muerte a vida, no vendrá a condenación". En el Tribunal de Cristo no se decide la salvación eterna, pues la salvación eterna se decidió cuando creíste en el Señor Jesús; ahí lo recibiste y se decidió la salvación eterna; pero además de la salvación eterna, como la salvación te hace hijo, y como hijo te haces siervo, ese servicio va a ser galardonado no con la salvación eterna, sino con la salvación del alma en el Reino Milenial; el Reino es una posición especial, como está escrito: Sé sobre diez ciudades, sé sobre cinco ciudades; el Reino Milenial es una posición, algo adicional a la salvación eterna.
1ª a los Corintios 3 nos habla de la diferencia entre galardón y salvación; me perdonan los que ya conocen esto que vayamos tan despacio por causa de los demás. 1ª a los Corintios capítulo 3; voy a leer desde el versículo 12 en adelante: "Y si sobre este fundamento…", (o sea, ya la persona está en el fundamento que se acaba de decir, que es Jesucristo; ya está salva, la persona ya es salva) "si sobre este fundamento alguno edificare", ahora ya habla de edificar, no habla de creer para la salvación; pero después de creer, ya eres salvo, ahora eres siervo, y entonces el trabajo ahora es edificar, no está hablando de la salvación, está hablando de la edificación realizada por los salvos, los que ya están en el fundamento; "si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera (que es distinto de oro), heno (que es distinto de plata), hojarasca (que es distinto de piedras preciosas; oro se refiere a la naturaleza divina, plata se refiere a la redención, piedras preciosas se refiere a la obra transformadora del Espíritu Santo; en cambio madera se refiere a lo meramente humano; heno es pura paja; hojarasca son las hojas que caen, que no tienen vida, que no están viviendo del árbol, y entonces están secas; esa es la hojarasca; entonces hay cosas que nosotros hacemos en la carne, y eso es pura paja; no está hablando de la salvación, sino del trabajo de los salvos por gracia; entonces dice aquí: "la obra de cada uno se hará manifiesta porque el día la declarará"; habla de la obra, no está hablando de la salvación; "la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada"; ahora dice aquí: "y la obra de cada uno cual sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, ( no está hablando de la salvación, la salvación ya es un hecho, está hablando del reino) recibirá recompensa"; noten: "si" es un condicional, no está hablando de la salvación, la salvación es creer, ya eres salvo, pero ahora los salvos trabajan, y ese trabajo se prueba en el Tribunal de Cristo, para definir su posición en el Reino, no la salvación, la salvación ya fue definida, es otra cosa la que se define aquí; entonces dice aquí: "si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa", no dice: la salvación; la salvación no es por obras, para que nadie se gloríe; pero la recompensa sí es por obras; el lugar en el Reino. "Si la obra de alguno se quemare", si era un siervo, pero lo que hizo, él mismo lo borró, escribió con la mano y borró con el codo, que es lo que nos pasa muchas veces, "Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida", habla de sufrimiento y de pérdida, y ahora habla de fuego, pero no eterno; "sufrirá pérdida", es decir, en relación con el galardón, "sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego". O sea que la salvación es diferente del galardón; será salvo ¿por qué? porque él no pierde la salvación, la salvación es un regalo, la salvación no es un préstamo. Cuando Dios sabía que nadie se podía salvar si Él no le daba la salvación, los que creyeron la recibieron, son salvos; pero eso no quiere decir que porque son salvos no tengan que ser hijos y siervos, y que no tengan que ser corregidos o recompensados, no con la salvación, sino con su lugar en el Reino, o su exclusión temporal del Reino, ¿ven?
Entonces, teniendo en cuenta esto, volvamos a 2ª a los Corintios capítulo 5, porque hicimos esta disgresión para captar de que es de lo que está hablando aquí, para no confundir salvación con galardón, ni salvación por obras; no, no es salvación por obras, es salvación por fe; pero si la salvación es por fe, ¿qué lugar tienen las obras? Este es el lugar de las obras, no para salvar, sino para edificar y ser recompensados en el Reino; es algo adicional y diferente de la salvación que es un regalo, ¿amén? ¿está claro? Entonces volvemos a 2ª a los Corintios 5; estamos en el verso 10: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba…", noten, aquí no se está decidiendo "la salvación"; ¿qué se decide en el tribunal de Cristo? El lugar en el Reino. "Bien hecho, siervo fiel, sobre poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré, sé sobre diez ciudades, o sobre 5, o sobre dos; ¿tú quien eres y qué hiciste? Pero si no se te reconoce, entonces vas al castigo temporal, ¿se dan cuenta? Entonces dice aquí: "para que cada uno reciba según lo que haya hecho…", ya no es solo por la fe; la fe es para salvación, pero aquí no se está definiendo la salvación, ¿ven? "…mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo"; si hizo algo bueno, va a recibir recompensa; pero si hizo algo malo y no lo arregló, va a sufrir pérdida; y aunque su salvación no se pierde, pasa por fuego; un salvo que sufre pérdida y pasa por fuego. Aquellos siervos, que sabiendo la voluntad de su Señor, no se prepararon ni hicieron, son castigados con pocos o muchos azotes, y van a la prisión hasta que paguen el último cuadrante. Aquí no está hablando de que él tiene que pagar por su salvación, como si el Señor no pagó, no; el Señor ya pagó su salvación; aquí lo que él tiene que pagar, el precio que el hombre tiene que pagar, es el precio para madurar, para ser hecho a la imagen de Cristo, para desagraviar al agraviado. La salvación no se está discutiendo aquí; no vayan a confundir una cosa con otra; la salvación es un regalo; pero para ser maduro y ganar el alma asemejándola a Cristo, hay que pagar un precio; si no lo paga aquí, le toca pagarlo allá; también aquí un poquito, o más adelante y después.
Entonces nos vamos dando cuenta de que no es cuestión de salvación eterna; nadie vaya a salir diciendo de aquí que la salvación es por obras; ya lo estamos diciendo muy claro; pero los salvos son hijos cuyo servicio o pecado se juzga en el Tribunal de Cristo, donde se determina si su edificación perduró o si se quemó; entonces allí se decide su posición en el Reino, si va a estar reinando, o si va a ser excluido del Reino como aquellos que son excluidos, como aquellos que van a prisión temporal; no saldrá de allí hasta que pague el último cuadrante, o sea, hasta que llegue a ser transformado como para no echar a perder el Reino de los otros, y haya desagraviado al que agravió y aún no solucionó su problema; porque si no somos transformados aquí, echamos a perder el reino; ysi no somos trasformados en el Reino, el Cielo y la Nueva Jerusalem; así que tenemos que ser corregidos aquí para no dañar a los demás. No estamos hablando del infierno indefinido, o sea, de la gehena, pues la gehena es para los perdidos eónicamente; aquí estamos hablando del proceso del reino de los cielos; hay correcciones en la era de la Iglesia y correcciones en la era del Milenio.
Vamos a ver las correcciones en la era de la Iglesia; vamos a 1ª a los Corintios otra vez, capítulo 11; leemos desde el versículo 27: "De manera que cualquiera que comiere este pan (la mesa del Señor) o bebiere esta copa indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor". Una persona que participa de la cena del Señor, es un creyente, es un hijo; está hablándole a la iglesia; sin embargo, puede estar culpada, haciendo las cosas en broma; entonces ¿qué viene? "Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así", habiéndose probado, habiendo pedido perdón, habiéndose reconciliado con Dios y los hermanos; "como así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí"; aquí no es el juicio eterno; vamos a ver por el contexto que es un juicio temporal, es un juicio que se cumple durante la era de la Iglesia, y si no fue suficiente, continuará durante el Milenio, dice: "juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay (es la era de la Iglesia) muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen (o sea, mueren antes de tiempo). Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos…", si reconocemos nuestras faltas, somos honestos, falté en esto, reconozco, perdóname, perdónenme, Señor y hermanos; listo, la sangre del Señor lo limpió, se acabó, ¿ven? Puede ser que si la persona lo está tomando livianamente, el Señor le permite una disciplina, pero lo perdonó, ya fue reconciliado, David ya tiene comunión con Dios; Dios te ha perdonado le dijo Natán a David; sin embargo el hijo murió, sin embargo tuvo problemas con su familia, porque la disciplina no fue quitada todavía; él fue perdonado, el gozo de la salvación vino, pero la disciplina le duró un poquito, porque es un hijo, porque es una hija, entonces el perdón de la disciplina es más demorado; el perdón eterno es de una vez y para siempre; el perdón de comunión también es instantáneo, tan pronto te arrepientes y pides perdón; pero el levantamiento de disciplina es diferente, ¿amén? Dios es sabio y sabe cómo tratarnos para transformarnos.
Seguimos aquí en 1ª a los Corintios 11; estamos en el verso 31: "Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados"; ¿cuál es este juicio aquí? No es el eterno, sino que es el de una enfermedad, o el de una debilidad, o el de una muerte prematura, se accidentó, alguna cosa, ¿verdad? Se le acabó el tiempo de seguir sirviendo y edificando su tesoro, su cuenta, porque la Biblia habla de que tenemos una cuenta; pero no para salvación eterna, pues eso ya está definido; es una cuenta para el Reino, el galardón adicional a la salvación. Entonces vemos acá: "Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados", o sea, juzgados con debilidad, con enfermedad y hasta con una muerte. Dice: "mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo" Entonces este castigo no es eterno, no es la condenación eónica, ¿se dan cuenta? Castigados para no ser condenados; o sea que Dios a sus hijos nos corrige porque El ya nos perdonó y nos perdona, y nos perdona constantemente; pero si vamos a seguir haciendo de las nuestras, nos tiene que corregir; cualquier padre corrige a su hijo, no porque no sea su hijo, sino porque es su hijo; Él comienza por su casa a corregir a los suyos, a veces con problemas, con dificultades; no sabemos qué es lo que está pasando; pues. Hermano, lo que está pasando es que la disciplina está decretada porque es un hijo falluto.
Vamos al Salmo 89, que algunos ya lo conocen, pero para enriquecer esto, voy a leer desde el versículo 26, para ver la promesa del Señor para con Cristo: "Él me clamará, (el Hijo me clamará) Mi padre eres Tú"; aquí está hablando del Hijo de Dios, de Cristo; es una profecía acerca de Cristo, y de la obra de Cristo, y de los hijos de Dios gracias a Cristo; "Él me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación"; y ahora dice el Padre: "Yo también le pondré por Primogénito"; Jesús es el mayor entre muchos hermanos; "le pondré por Primogénito, el más Excelso de los reyes de la tierra" Quién es? Jesucristo, Señor de señores, Rey de reyes, "el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia y su trono como los días de los cielos". Ahora ¿qué pasa si nosotros sus hijos, que decimos ser cristianos, que amamos a Dios, comenzamos a pecar? "Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión"; esa vara puede ser debilidad, enfermedad, problema; "castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades"; esos azotes pueden ser aquí en la era de la Iglesia, pero si es necesario continúan en el Milenio, porque también se dice que en el Tribunal de Cristo habrá personas que se presentarán con cosas malas, y entonces tienen que continuar en el Milenio los azotes; por eso dice: unos serán azotados poco y otros serán azotados mucho; los azotes empiezan aquí, para que aquí nos corrijamos; pero si no nos corregimos aquí, continúan en el Milenio, ¿ven? Entonces dice: "castigará con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades, más no quitaré de él mi misericordia"; no dejó de ser un hijo, pero es un hijo que está en la disciplina del Padre; "no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad, no olvidaré mi pacto"; el Señor murió por nosotros, no tenemos otra esperanza, hemos creído y lo hemos recibido, y la dádiva de Dios es vida eterna, salvos eternamente, ah! pero porque soy salvo ¿puedo pecar? No, el Padre te corregirá si pecas. Entonces dice: "ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre"; habrá pasado por fuego, pero sigue salvo en Cristo, salvo como por fuego, por el castigo. "Y su trono como el sol delante de mi. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo"; o sea que la salvación es eterna por causa de la unión con Cristo. Si pecamos, podemos ser castigados aquí o en el Milenio, ¿amén, hermanos?
Ahora, si entendimos 1ª a los Corintios, que somos castigados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo, entonces ¿cuál es la era del castigo? Aquí, mientras estamos en la tierra, y después del Tribunal de Cristo, durante el Reino del Milenio; ahí es el galardón o el castigo temporal, que podemos llamar dispensacional, si queremos.
Volvamos a Mateo 18, porque todo esto era para entender esta frase: "un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos"; estábamos tratando de entender esa frase. Estamos en el 18:23 de Mateo: "el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas…", esas cuentas son en el tribunal de Cristo, ¿ven? Claro que el Señor quiere que te vaya bien en el Tribunal de Cristo, y te corrige aquí; por eso dice: Yo reprendo y castigo a todos los que amo;…no te fatigues cuando eres disciplinado…; porque ahí es cuando Dios te está demostrando Su amor; Él te está disciplinando temprano, para que estés mejor en el Tribunal de Cristo; pero algunos se escapan acá queriendo salvar la vida almática, pero allá no se escaparán; es mejor llevar el yugo desde la juventud, el yugo del Señor, ¿amén? Entonces dice aquí: "Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado", aquí ninguno se escapa; porque ¿qué dice el Señor? que Él enviará sus ángeles y reunirán a sus escogidos; y también ¿qué dice en cuanto a la red? Que recogerán peces buenos y otros malos, unos que causan tropiezo; ¿qué hace el Señor? Los apresa con sus ángeles; no hay bandido que se escape del Señor y de sus ángeles; a cualquier bandido lo agarran y lo traen; ya sea al Juicio del Trono Blanco, pero si es un hijo que se hace el bandido, también se lo traen al Tribunal; entonces dice aquí: "fue presentado uno que le debía", no es cualquier bobería, "diez mil talentos", aquí el Señor usó una medida tan grande; por el contexto en el griego se nota después de que era una gran deuda la que tenía esta persona, este siervo de un rey, le tenía una deuda de diez mil talentos; ¿saben cuántos son diez mil talentos? Miren, el salario de un día es un denario; y 6000 denarios es un talento; diez mil talentos son sesenta millones de denarios; seguramente de ese rey tenía que ser algún ministro; aquí está mostrando el Señor que lo que Él nos da es muy valioso, y por eso tenemos que responder, ¿ven? Y este había dilapidado lo grande, lo glorioso, lo inmenso que fue puesto en sus manos; eso es lo que significa diez mil talentos; son los talentos áticos, antiguos, que son 6000 denarios por un talento; y un denario es el jornal de un día; imagínense lo que son 6000 denarios por un talento, y diez mil por seis mil son sesenta millones de denarios; aquí el Señor está mostrando que lo que Él ha puesto en manos de sus siervos no es una cosa pequeña, es una cosa muy, pero muy grande. Pero ¿qué hizo este siervo? "A éste, como no pudo pagar,…", aquí está mostrando la condición del hombre; el hombre en sí mismo no puede pagar, y transmite su naturaleza pecaminosa a su familia; él no pudo pagar, y dice acá: "como no pudo pagar, ordenó su señor venderle"; es decir, lo justo es que él pague lo que debe; si no se basa en la misericordia, en la gracia de Dios, paga él, y paga su familia, y pagan sus hijos, porque todos los que son hijos de pecadores son pecadores, ¿se dan cuenta? Además que aquí está el asunto de la enseñanza de la esclavitud antigua.
Antiguamente, cuando una persona estaba en una guerra, digamos, cuando la guerra era justa, un país había ofendido a otro país, y entonces hubo una guerra de desagravio y también de recuperación, como pasó, por ejemplo, en Kuwait; llegó Irak y pasó por encima y agarró Kuwait; e inmediatamente vino la reacción del mundo a hacerle devolver a Kuwait; entonces eso es lo que se llamaría una guerra justa, es decir, una guerra de desagravio y de recuperación de lo que fue robado. (Aunque en el caso de Kuwait parece que hubo maniobras para inducir a Irak, para luego, por el petróleo, justificar la invasión usurpadora). Entonces ¿qué pasaba cuando había esas guerras? Estoy hablando de la antigüedad; mencioné ahora al Irak actual, pero volviendo a lo que era la costumbre en la época antigua, acordémonos de que aquí estaba en vigencia la ley, cuando Jesús está hablando; entonces ¿qué sucedía? Los prisioneros de guerra tenían que pagar, y eran esclavizados, tenían que trabajar para los victoriosos; y también si alguien robaba, y no podía pagar, tenía que pagar con su trabajo.
Vamos a leer las leyes del Antiguo Testamento, para entender un poco mejor este asunto de las leyes de la esclavitud, para entender esta frase aquí. Éxodo capítulo 22, dice en los tres primeros versos, y pongan atención por favor, dice así: "Cuando alguno hurtare", mire cómo era la ley de Israel para los que estaban bajo la ley. Acuérdense de que Israel estaba en medio de unos países bárbaros; Israel también venía de ser bárbaro; y las leyes eran todavía más bárbaras; ahora Dios está apaciguando de a poco esa barbaridad de la época antigua. Entonces dice aquí: "Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas." Eso es lo que Dios consideraba justo. "Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido, y muriere, el que lo hirió no será culpado de su muerte. Pero si fuere de día…", ya no de noche, porque de noche uno no sabe y está defendiendo la vida, ¿ven? "Pero si fuere de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El ladrón hará completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su hurto"; es decir, él robó y no tiene como pagar, entonces queda como esclavo para que por medio de su trabajo pague lo que se robó, ¿verdad?
Podemos inclusive pasar a la página anterior, para que veamos las leyes sobre la esclavitud, para entender un poco aquí por qué leímos eso en los dos deudores; capítulo 21 desde el verso 7: "Y cuando alguno vendiere su hija por sierva", miren cosas que sucedían en ese tiempo; o sea, no podía vivir, y vendió su hija por sierva; "no saldrá ella como suelen salir los siervos". Los siervos salían al séptimo año; pero aquí eran tomadas como esposas. "Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas"; ya dejó de ser una esclava, ahora es una hija. "Si tomare para él otra mujer," si aquel hijo que tiene a esta esclava por mujer, tomare otra mujer, dice: "no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero"; esa era la ley de esclavitud que antes era terrible; aquí el Señor le está poniendo orden a lo que era antes; se volvió una esposa, y tiene que cumplir con ella; y si no cumple, ella es libre; o sea, el Señor está liberando la esclavitud bárbara que había en esa época.
Pasemos a Deuteronomio capítulo 23 versículo 15; allí también habla de las leyes; y el 16: "No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo"; aquí vemos como el Señor estaba aligerando la esclavitud. Filemón se volvió un hermano, y Pablo mandó a Onésimo mismo con una carta: recíbelo como a un hermano, no para que fuera esclavo, sino recíbelo como a un hermano, como a mí; entonces dice: "No entregarás a su señor el siervo que huyere a ti de su amo. Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás." Miren como el Señor estaba aligerando la esclavitud que fue tan común, y que incluso en los siglos posteriores del Cristianismo todavía ha habido esclavitud, y hasta hoy hay esclavitud; había personas que iban, portugueses que decían ser católicos, holandeses que decían ser creyentes, se iban al África a robar personas y a venderlas en los mercados para trabajar en las minas; ¡terrible! El Señor a eso lo llamó secuestro, y lo castiga terriblemente; el Señor no permitía esa clase de esclavitud que era lo común, incluso en épocas dizque civilizadas, y todavía había grupos de raza negra que se robaban a otros de raza negra para vendérselos a los negreros, cosas terribles; entonces estamos viendo como eran las cosas en esa época; hay otros versículos allí en la Escritura.
Vamos a pasar a Génesis capítulo 17; allí el Señor quería que, los que eran esclavos en ese momento, entraran a formar parte de la familia, como persona de la familia. Dice desde el vero 11: "Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio (es decir cortar con la carne) y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, (porque se compraban personas por causa de la esclavitud, ¿se dan cuenta?) que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo".
Ahora pasamos a Éxodo 12 versículo 44 en la continuación de esto; dice así: "Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella (de la pascua) después que lo hubiere circuncidado"; o sea que el Señor estaba calmando la esclavitud. Tu siervo también va a ser circuncidado, va a entrar en Mi Pacto y va a participar de la Pascua, y vas a tratar bien a tu siervo; y hay muchas otras leyes que el tiempo no nos da, pero Dios decía: El año séptimo sale libre y no lo vas a enviar con las manos vacías, no, sino que le vas a dejar de tus vacas, de tus ovejas, le vas a dar su esposa, su casita; y él sale; o sea que el Señor aligeró lo que era la esclavitud, la hizo más bien suave, de tal manera que algunos siervos no querían dejar su casa. Decían: yo tengo aquí todo seguro, yo tengo trabajo y estoy viviendo bien; mi amo me trata como un hijo, como un amigo, así como aquel centurión de la Biblia que tenía un siervo enfermo, decía que era su niño. Primero, cuando cuenta la historia, dice que era siervo; pero él dijo que era su niño; era alguien que él amaba como un hijo; está enfermo, por favor di la palabra y mi siervo, mi niño, mi muchacho, dice el griego, sanará; y de hecho hubo épocas cuando Lincoln en Estados Unidos, después de esas guerras, abolió la esclavitud; ya vino una ley que dijo: todos los esclavos son libres; y hubo muchos esclavos que se levantaron, fueron a la plantación, trabajaron, y no se iban; decían: somos libres, pero ¿a dónde nos vamos a ir? Bueno, entonces se quedaron y aceptaron trabajar con eso; vamos a pagarles tanto, y se volvieron personas que trabajaban en común acuerdo con un salario, durante la propia independencia, y la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, con los que eran buenos; claro que eso no fue en todo lugar; hubo perversos; pero hubo casos en que los propios esclavos no se fueron, y quisieron quedarse trabajando con sus amos como alguien más de la familia. Cuando aquellos patrones tenían un corazón cristiano, incorporaban en su familia a los que antes habían sido esclavos; entonces quise leer todo esto, porque a veces, si no tenemos en cuenta el trasfondo, la época, la cultura en que se está hablando, la juzgamos en el siglo XXI; y Él está hablando aquí en el siglo I, cuando estaban bajo la ley, cuando a través de la ley en Israel Dios estaba suavizando condiciones peores; entonces Él está hablando aquí con ese trasfondo.
Volvamos a Mateo capítulo 18:25: "A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle"; ahora tiene que trabajar y pagar con su trabajo, ya que no puede pagar de otra manera; "y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda", es decir, aquí está mostrando que se nos ha dado algo muy grande, que somos absolutamente deudores y que no podemos pagar. Entonces sólo porque el Señor es movido a misericordia, somos perdonados, ¿ven?
Verso 26: "Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia (aquí la palabra no es paciencia, sino longanimidad, que es también como paciencia, demórate más en cobrarme y te lo pagaré todo) conmigo, y yo te lo pagaré todo". Realmente, él pensaba que iba a poder pagar; a veces nosotros pensamos que podemos pagar lo que debemos; nosotros naturalmente podemos decir: yo tengo que llevar mi "karma" encima y voy a pagar; ay, ay, no somos budistas, hermanos, somos cristianos; aquí nadie puede pagar; si el Señor no paga por nosotros, nadie se salva; pero él decía: te lo pagaré todo; este siervo no sabía en qué base estaba.
Verso 27: "El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó (o sea, lo dejó libre, aunque lo habían traído preso, un ajuste de cuentas), y le perdonó la deuda" Eso es lo que Dios ha hecho por nosotros; cualquiera de nosotros debe acordarse, cuando vamos a tratar con otro, cuando vamos a reclamarle a otro, qué es lo que el Señor nos ha perdonado, de qué nos ha librado el Señor; eso es lo que siempre tenemos que recordar: El Señor me ha perdonado dos, cuatro, cinco millones de veces, ¿cómo no voy a perdonar yo? Pero miren lo que pasó. Ah! es que el hombre es terrible: "Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos", o sea uno igual a él, alguien igual que él, un consiervo; el otro era el señor, y el señor le perdonó a él diez mil talentos, 60 millones de denarios; y su consiervo le debía cien denarios, es decir, más o menos tres meses y un poquito le debía; "halló a uno de sus consiervos"; esta palabra "halló", realmente es encontró; o sea que él se vio de pronto con su consiervo "que le debía cien denarios", o sea, una sesentamilaba parte de lo que a él se le había perdonado; "y asiendo de él, le ahogaba, diciendo:"; primero actuó y después habló; aquí la palabra "ahogó" es que lo estaba como estrangulando, lo estaba ahogando, págame lo que me debes, págame lo que me debes, lo estaba casi ahogando al otro, no lo dejaba ni respirar; eso está mostrando el Señor con esta parábola, como somos nosotros, se nos olvida que hemos sido perdonados de algo tan grande, sin embargo estamos ahogando al otro, reclamando constantemente. ¡Señor, ten piedad de mi!
Verso 29: "Entonces su consiervo", noten, como para recordar lo que había pasado con él, el consiervo hizo lo mismo que había hecho él con el señor, "postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré", el todo aquí agregado. Fíjense, lo mismo, era como para que él se acordara, mire él está ahora en la situación que yo acabó de estar; y ni siquiera así él quiso perdonar. "Mas él no quiso", es decir, endureció su corazón, no quiero, no quiero, le mantengo la deuda, y dice: "sino fue", y aquí la palabra fue son tres letras en español; en griego son más letras, y es insistir; ustedes saben que estaban en medio de cuando era el imperio romano, y no podían meter a alguien en la cárcel así no más. Para meter a un siervo en la cárcel tenían que ir a un tribunal y tenía que haber un juez, testigos, un fiscal acusador, un defensor, y después de todo el juicio entonces el otro iba a la cárcel; o sea que este hombre estaba tan duro que hizo todo esto; son tres letras "fue", pero ese fue es mucha cosa; una persona dura, insistió e hizo todo el trámite para hacerle a otro mal, para cobrarle al otro; son tres letras, pero hay que entenderlas, "fue y le echó en la cárcel", eso no es tan fácil, es un todo un trámite que hizo movido por la maldad, por el enojo, por el odio, por la amargura, por la venganza; qué terrible es el corazón humano, ¿verdad? "hasta que pagase la deuda"; ahora aquí está hablando de siervos; cuán terrible es nuestro corazón en su naturalidad, si no estamos en el Señor, en el Espíritu.
Verso 31: "Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho"; hay una tristeza primero con lo que él es, como él es; segundo, lo que está haciendo a otro, y la ofensa que le está haciendo a su señor que le perdonó; eso causó tristeza, por la ofensa al rey, por la ofensa al que casi ahoga, y por lo que él mismo se hizo, tan miserable; entonces se entristecieron; y ahí comenzaron a orar, a interceder; dice: "viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y refirieron a su señor todo lo que había pasado"; cuando en oración se empieza a contar las cosas: Señor, tócalo, trátalo, Señor, soluciona esto, Señor, ayuda a este pobre que está en un problema.
Verso 32: "Entonces, llamándole su señor", ahí está, ahí viene la disciplina, ¿se dan cuenta? No es que se salvó y perdió la salvación; aquí entran en discusión calvinistas y arminianos; no; por eso desde el principio hablamos de que es en el contexto del Reino Milenial, de la disciplina dispensacional, del perdón de disciplina; ese es el que se demoró acá en arreglar sus cosas. "LLamándole su señor, le dijo: siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné"; el Señor le está recordando y haciendo entender todo lo que Él perdonó; "te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías…", oigan la palabra "deber"; cuando somos perdonados, adquirimos el deber de perdonar. Hermanos, y si hacemos cuenta de todo lo que hemos sido perdonados por Dios, es este el deber que está sobre mí, sobre tí, sobre cada uno de nosotros: "¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?" Porque se dice: "el que hiciere misericordia, se hará con él misericordia. Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia; pero él que no hiciere misericordia, juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; por eso la misericordia triunfa sobre el juicio". Señor, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio, y la Biblia dice que tiene que morir apedreada; el Señor no dijo que esa no era la ley, sino que dijo: el que esté libre de pecado, tire la primera piedra; y ahí si se dieron cuenta de que todos eran iguales de pecadores, o peores, y se fueron empezando por los más viejos, porque más pecados tenían; y dijo Jesús: ni yo te condeno, vete y no peques más. Sí era un pecado, pero tuvo misericordia de ella. Juicio sin misericordia se hará con el que no hiciere misericordia. "¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?"
Verso 34: "Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos"; dos veces en la Biblia aparece la palabra "verdugos"; aquí y en el Antiguo Testamento; en el Antiguo Testamento son ángeles. Vamos a ver los verdugos en el Antiguo Testamento; vamos a Ezequiel capítulo 9, y volveremos aquí. Ezequiel 9, para entender esta palabra "verdugos"; aquí aparece desde el capítulo 1 hasta el 9 la visión de los pecados de Jerusalén, de los mismos líderes; en el capítulo 8 las abominaciones de Jerusalén; entonces, claro, después de todo el pecado del que era su pueblo, leyendo del 1 al 8 hay las abominaciones del pueblo de Dios, del liderazgo mismo del pueblo, los ancianos del pueblo haciendo abominaciones, eso lo digo para que no nos resulte tan duro el 9; pues acaba de venir de declarar las abominaciones; entonces dice: "Clamó en mis oídos"; aquí está la voz fuerte del Señor, "con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir. Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir, y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce". Lo primero fue el altar, para ver quien estaba bajo la expiación; pero nadie, todos pecaban y ninguno pedía perdón. "Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa;" o sea, primero estaba en el Santísimo y se puso en el lugar santo de la casa, después se puso en la puerta de oriente y se fue, abandonó la casa y la gloria se fue; y dice: "y llamó Yahveh al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, y le dijo Yahveh: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella", o sea, a los que no concuerdan con las abominaciones que se están haciendo; vayan márquenlos; él fue, marcó a Ezequiel, casi a nadie más; todos los demás eran indiferentes y eran partícipes de la locura como está el país, una locura de matanzas, de orgías, de sangre, de las peores barbaridades. Bueno, primero marca a los que gimen, a los que no están de acuerdo con esto; y después dice: "Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él"; primero en pos, o sea, primero los marcados, como cuando el juicio venía sobre los egipcios, los de Israel estaban bajo la sangre; primero hubo la misericordia, pero de los que no aceptan la sangre del Cordero, los que siguen sus abominaciones, entonces dice: "Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno, pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo"; noten que terrible. Ezequiel dijo: Señor, no está quedando nadie; estos ángeles son llamados los verdugos, son los que vinieron con Él por el norte. Primero viene el aspecto espiritual, el juicio espiritual, los ángeles moviendo las circunstancias; y después vienen los acontecimientos, como fue la invasión de Nabucodonosor, los caldeos y de los babilonios, y arrasaron con Israel; Dios trajo juicio, pero ese juicio fue arreglado, ordenado por ángeles; y aquí la Biblia habla de verdugos; dos veces no más aparece la palabra "verdugos"; ¿qué dice el Señor? que serán atormentados delante del Cordero y de sus ángeles, y que el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos, y no tienen reposo. ¿Usted piensa que en este momento Pablo Escobar estará teniendo reposo? ¿él a cuantos mató, a cuántos robó, a cuántos incineró? ¡Cuánta locura hizo! ¿Usted piensa que está muy feliz ahora? Hermanos, sólo mencioné uno, pero la historia está llena de barbaridades, de abominaciones; entonces por eso tiene que haber juicio, por eso la palabra "verdugos", ¿ven? Entonces la palabra es "verdugos"
Volvamos a Mateo 18:34: "Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos"; Dios lo permite, incluso le entrega. Por ejemplo, dice que aquellos ángeles que van a salir del abismo, van a atormentar por cinco meses a los que no tengan el sello del Dios vivo que es el Espíritu Santo, en la gran tribulación; Dios primero tiene que dar permiso para que haya un castigo; ¿por qué a veces hay países que tienen castigo? Uno no sabe lo qué está haciendo Dios; le pasó a uno, pero le tocó a usted después. Si ustedes no se arrepienten, también sucede con ustedes, dice el Señor. Dice acá: "le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía"; vemos aquí que esto no se refiere tan sólo lo que la expiación paga, sino a lo que el hombre debe pagar; él era una persona que fue perdonada, pero su carácter no era el de Cristo; entonces tenía que ser corregido; y para ser corregido fue entregado a los verdugos; a veces es aquí en la tierra, a veces es en el Milenio. Dice que será azotado mucho; los que lo azotan, lógico que son los verdugos; esos son los que azotan. A veces Dios permite incluso a espíritus malignos, como le pasó a Saúl, que vinieron a estorbarlo. Entonces Dios nos guarde y nos dé un corazón misericordioso y perdonador.
Verso 35: "Así también mi Padre celestial hará con vosotros"; y El está hablando a sus discípulos, "si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas". Hermanos, el Señor busca que perdonemos de todo corazón, no guardar nada en el corazón, perdonar y listo; ya el Señor juzgará, porque el Señor dijo: no os venguéis vosotros mismos, mía es la venganza, dejadme a mí dar el pago. Si alguien está siendo injusto contigo, tú perdónalo; Dios sabe lo que va a hacer, tú no guardes rencor, no guardes amargura, deja tu corazón libre, quédate con el Señor, perdona tú, porque tú has sido perdonado y perdonado muchas veces; entonces perdonemos y no nos cansemos de perdonar. Esto ¿lo dijo cuándo? Cuando Pedro le había dicho: ¿cuántas veces perdonaré, hasta siete? No, hasta setenta veces siete; o sea que hay que estar dispuestos a perdonar siempre para no ser atrapados por el odio, por la amargura, por la venganza, por el rencor, que es lo que más nos destruye; perdonemos y dejemos al Señor dar el pago. El Señor, cuando padecía no condenaba, sino que encomendaba la causa al que juzga rectamente. Señor, tú sabes, yo perdono, no quiero guardarlo en mi corazón; paso por alto esto; está en tu mano, límpiame; y entonces el Señor nos ayuda a perdonar. Y lo que dijo en el "Padre nuestro", y con esto termino, fue lo mismo que dijo acá: "porque si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre perdonará"; aquí se refiere al perdón de disciplina, que es el perdón de gobierno, ¿amén? Cuando el Señor salva, su Palabra no vuelve atrás; pero si necesita castigar, castiga a los salvos para que sean corregidos. Nunca nuestro castigo paga la expiación; aquí no se trata de la expiación, aquí se trata del precio para ser transformados, la disciplina de Dios. Vamos a dar gracias a Dios.
Padre Dios, Te agradecemos que nos hayas concedido considerar estas palabras solemnes del cielo pronunciadas en la tierra a tus siervos; y ahora, Señor, nosotros las hemos oídos para que las obedezcamos. Señor, concede a nuestro corazón perdonar, concede a nuestro corazón no retener nada a nadie, porque nosotros sabemos de cuantas cosas hemos sido perdonados por Ti, y cómo constantemente nos estás perdonando de nuestras barbaridades y abominaciones. Señor, ten compasión de nosotros, danos un corazón misericordioso para también alcanzar misericordia, que es lo que Tú quieres imprimir en nuestro ser. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús. Amén.
Esto dijo el Señor también delante de los fariseos y los saduceos que no querían perdonar. Gracias, hermanos.
Gino Iafrancesco V., 27 de mayo de 2005, Localidad de Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia. Transcripción de la hermana Marlene Alzamora, revisada del autor.
EL HIJO PRÓDIGO
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EL HIJO PRÓDIGO
Padre celestial, gracias te damos por estar entre nosotros, por tu gracia y por tu misericordia, por la sangre del Cordero. Señor, quisiste morar entre nosotros; queremos que nos hagas una casa digna para ti, por medio de tu propio cuerpo, de tu gracia, misericordia, Señor, tu sangre y tu Espíritu. Pedimos a Ti, Señor, que una vez más nos hables por tu Palabra; que tu Palabra, que es eterna, sea vida, sea como nueva en nuestro espíritu, que el Espíritu de tu Palabra nos toque, Señor; te conozcamos a Ti por tu Palabra, por el Espíritu de tu Palabra. Te pedimos que nos ayudes a deponer nuestro ser a tus pies, para que él no te sea estorbo; lo ponemos en tus manos para que nos puedas ayudar, en nombre de Jesucristo Tu Hijo Amado, amén.
Hermanos, vamos con la ayuda del Señor a seguir dando continuidad a aquella trilogía que se encuentra en Lucas capítulo 15; una trilogía de parábolas dichas en un contexto de rechazo a ciertas personas; y el Señor, con estas parábolas, nos mostró la actitud de la Trinidad; la del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo; y vimos la actitud del Espíritu Santo obrando a través de la Iglesia, y de su obra con el pecador, en el santo decaído, en la parábola de las diez dracmas, y de la dracma perdida en especial. Vimos también la obra del Hijo de Dios en la parábola de esta misma trilogía, de las cien ovejas, donde el Hijo es el buen pastor que da su vida por las ovejas; y el tercer elemento en esta trilogía es la parábola famosa, quizás una de las más famosas de las parábolas, la parábola del hijo pródigo; está en Lucas, y solamente en Lucas, en el capítulo 15 verso 11 hasta el 32; y es la parábola más larga; de todas las parábolas es a ésta a la que el Señor le dedicó más tiempo y más cuidado; quiso expresar de manera muy clara el corazón del Padre; porque ¿quién conoce al Padre? Sino el Hijo; gracias a Dios que el Hijo de Dios, el Verbo de Dios, se hizo carne; el Hijo del Hombre vino y nos ha dado a conocer al Padre. Muchas imágenes distorsionadas existen acerca de Dios, pero el Hijo nos dio la imagen exacta, la imagen exacta; eso es lo que quiere decir el carácter de su hipóstasis, como dice en Hebreos 1:3, la imagen exacta de Dios. Podemos conocer a Dios a través del Señor Jesús, a través de su carácter, a través de sus palabras que abren lo que está en su corazón a través de su obra. Entonces aquí en la parábola del hijo pródigo, exclusiva de Lucas, y la más larga de las parábolas registradas del Señor Jesús, el Señor nos muestra el corazón del Padre a través de esta conocidísima parábola que vamos a leer de nuevo, y vamos, con la ayuda del Señor, a masticarla, para que el Espíritu pueda tocarnos y nutrir nuestro espíritu. El objetivo de abrirnos a la palabra del Señor es poder ser nutridos en el espíritu. Hay cosas que ya sabemos, pero el Espíritu las puede usar una vez más, si estamos abiertos, no sólo al aspecto externo, que ya sabemos, sino si estamos abiertos al Espíritu de la Palabra.
Vamos a leer esta parábola con toda disposición de corazón para que el Señor nos pueda hablar y pueda tocar nuestro corazón. Voy a leerla de corrido, aunque sea larga, y luego volveremos sobre nuestros pies para masticar algunos puntos especiales: “También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó que era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.
¡Preciosa palabra y parábola! Todos nosotros somos hijos pródigos. Volvamos sobre nuestros pasos allí al verso 11: “También dijo”; o sea, dijo varias parábolas, todas juntas, una detrás de la otra, porque es como si el Espíritu Santo quisiera que las cosas quedaran tan claras que no fue suficiente que hablara una, ni siquiera dos, sino tres, número perfecto, el número de Dios, el número de la Trinidad. “También dijo: Un hombre tenía dos hijos”; es interesante que aquí este hombre, que el Señor va a presentar en la parábola, representa al propio Dios, representa al Padre; y fíjense que entre los hijos de Dios no es la única vez que el Señor presenta dos; en otra parábola también había dicho que había dos hijos, que a un hijo le dijo: hijo, ve a servir mi viña; y él dijo: Sí padre, pero a la verdad no fue; y el otro dijo: no, no quiero ir; pero después se arrepintió y fue. Entonces Él presenta distintas actitudes en medio de su pueblo. Y aquí Él habla de dos hijos, porque al comienzo del capítulo, cuando Él comenzó a decir estas parábolas, dice: se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, o sea, los hijos perdidos; y los fariseos y escribas, o sea, los hijos que estaban en la casa y no habían ido a dilapidar los bienes, murmuraban diciendo: -Este a los pecadores recibe y con ellos come-; entonces les refirió la parábola de las cien ovejas, la parábola de las diez dracmas y de la moneda perdida, y esta del hijo pródigo, en ese contexto. Entre el pueblo de Dios hay personas con corazón duro, corazón que no tiene misericordia para con los caídos; entonces el Señor aquí, que vino con el objeto de llamar, no a justos sino a pecadores al arrepentimiento, quiere ablandar los corazones de ellos y explicar que Él está representando el sentir de Dios. A veces pensamos que el sentir de Dios es la dureza, aunque en ocasiones tiene que ser duro; pero en esta ocasión, como en este caso en que hubo una sincera búsqueda y un sincero arrepentimiento, Él no fue duro, sino que fue misericordioso.
Dice el verso 12: “y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Lógicamente que ésta no era una obligación del Padre; ningún hijo tenía derecho a reclamar los bienes mientras el padre no muriera; pero de todas maneras, si el padre moría, entre los hijos tenían que repartirse los bienes de una manera que Dios había dicho. A este hijo menor le correspondía un tercio de la parte de los hijos, y al hijo mayor le correspondían dos tercios. Eso está, si quieren verlo, en Deuteronomio 21 verso 17, puesto que Dios estableció la ley de la doble porción para la primogenitura. El primogénito era el que heredaba el reino, si el padre era rey; el primogénito era el que heredaba el sacerdocio, si el padre era sacerdote; y el primogénito era el que heredaba la doble porción; es decir, que si un padre tenía varios hijos, a todos los hijos se les daba una porción, pero al primogénito, por ser el primogénito, por representar el vigor de su padre, se le daba una doble porción. Por eso José, que era el primogénito de Raquel, porque Rubén, que era el primogénito de Lea, mancilló el lecho de su padre, y entonces la primogenitura le fue quitada a Rubén, y el reinado fue a parar a Judá; el sacerdocio fue a parar a Leví, y la doble porción fue a parar a José. Pero esas tres cosas habían sido de Rubén, pero por el error de Rubén, perdió la primogenitura, y perdió sus derechos; uno de sus derechos era la doble porción. Entonces en Deuteronomio 21:17 dice precisamente esa ley; lo dice en paralelo con un contexto más inmediato; leámoslo con el verso 15: “Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida, en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura”. Entonces nos damos cuenta de cómo el Señor hacía respetar el derecho de la primogenitura; aunque fuere el hijo de la aborrecida, porque de todas maneras, el que hizo que ese hijo fuera el primogénito, fue de Dios; el hombre no puede hacer eso, es Dios; entonces hay que respetar la primogenitura. Por eso ustedes se dan cuenta que cuando se están nombrando los hijos de Israel, aunque la amada era Raquel, y no Lea, y aunque Lea le había dado más hijos, y después Raquel le dio más hijos, siempre menciona primero los de Lea; ¿por qué? porque de allí venía la primogenitura. Fue solamente el pecado de Rubén lo que hizo que perdiera la primogenitura; y la primogenitura vino entonces para Judá en cuanto al reino, para Leví en cuanto al sacerdocio, y para José en cuanto a la doble porción. Entonces este hijo era el menor, y como eran sólo dos hijos, entonces de la herencia de los hijos le correspondía al mayor dos tercios y al menor un tercio. De todas maneras, el Señor aquí, al decirlo de esta forma, sólo dos hijos, está mostrando como el hijo que se quedó en casa, que después se enojó porque el otro hijo fue recibido, tenía más de lo que el menor tenía.
Continúa diciendo Lucas 15:12: “y les repartió los bienes”, porque eso lo podían hacer los padres, si querían, antes de morir; pero era para cuando murieran. De todas maneras, entre los judíos, en el libro de Eclesiástico, no Eclesiastés, sino el Eclesiástico, que se encuentra entre los deutero-canónicos, apócrifos, había este libro que circulaba entre los judíos aunque no es reconocido canónico por ellos, ni por las Biblias protestantes que se atienen al canon judío, porque el Señor dijo que a los judíos les fue encomendada la Palabra; y como ellos no lo tienen entre los canónicos, los protestantes tampoco. Entonces en ese libro del Eclesiástico, le aconseja el escritor a los padres que no repartan sus bienes mientras están en vida, sino sólo cuando están a punto de morir, o cuando mueran; porque si no, va a tener que estar dependiendo de sus hijos, y pidiéndole a sus hijos. Entonces dice allí en el Eclesiástico que es mejor que los hijos le pidan al padre, y no que los padres les pidan a los hijos. Pero de todas maneras, es parte de los deutero-canónicos o apócrifos, y no del Texto Sagrado; mas esa mentalidad existía entre los judíos. Aquí dice: “les repartió los bienes”; o sea, un padre generoso. Ahora, este padre, en esta parábola está representando al Señor mismo, a Dios mismo; sin embargo, miren que un Dios omnisciente, que sabe lo que algunos de sus hijos van a hacer, aún así les entrega bienes, sabiendo que esos bienes van a ser dilapidados. Ahí vemos como Dios hace responsables a las personas, como Dios quiere que las personas actúen con libertad. Ciertamente que nuestra libertad está ahora caída; aún así, Dios permite que nosotros ejerzamos nuestra libertad aún caída. De manera que si alguien quiere irse al infierno, Dios se lo permite, y ha permito a muchos irse al infierno, porque el carácter de Dios no es obligar a nadie, porque El no está tratando con títeres, sino con personas; entonces Dios es tan respetuoso, que aún de antemano le dio los bienes; o sea, ese tercio de la herencia a este hijo.
Y claro, este hijo, ni corto ni perezoso, “No muchos días después”, lo que él quería era convertir esos bienes en dinero para írselos a gastar; es el hijo menor, o sea, es un muchacho joven. Los muchachos jóvenes sólo quieren salirse de la casa, porque se sienten muy restringidos; yo también me salí de mi casa, porque me sentía muy restringido; gracias a Dios que el Señor me recogió en el camino, antes de que me llevara el diablo que me quiso llevar antes de salvarme el Señor. Dios fue misericordioso. Los muchachos nos sentimos en casa, nos sentimos en la sociedad, nos sentimos molestos, nos sentimos restringidos, pensamos que nosotros queremos hacer las cosas a nuestra manera, estar lejos de casa donde no nos estén vigilando, donde no nos estén husmeando en nuestra vida, donde no estén detrás de nosotros regañándonos, dándonos cantaleta; entonces queremos irnos lejos, donde hagamos la vida como a nosotros nos gusta. Esto fue lo que este hijo hizo. Dice: “se fue lejos a una provincia apartada”; es decir, donde nadie lo reconozca, donde nadie lo moleste, donde pueda vivir; y el Señor lo dijo muy resumido: “viviendo perdidamente”; pero su hermano fue más explícito: “ha gastado tus bienes en rameras”; lo dijo más explícitamente. Aquí, cuando el Señor fue el que habló, Él simplemente lo resumió: viviendo perdidamente; pero el otro hermano sí lo dijo con pelos y señales, ¿verdad? Y dice aquí: “y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente”. Lógicamente que todo eso desgasta a la persona, los pecados lo destruyen, los pecados atraen la maldición, atraen los problemas; y vamos a ver lo que dice allí.
Verso 14: “Y cuando todo lo hubo malgastado”; es decir, las cosas se pueden gastar bien, o gastar mal; malgastar es invertir las cosas en algo improductivo; es ser totalmente irresponsable, totalmente inconsciente; no pensar en el futuro, sino solamente en su presente, en sus placeres del momento. Y dice: “vino una gran hambre en aquella provincia”; yo pienso que si el Señor no hubiera permitido esa hambre, este hijo se hubiera perdido definitivamente; aquí no dice que fue el Señor el que trajo esa hambre, no lo dice explícitamente, pero nosotros sabemos que el Señor controla todo; y quisiera que viéramos un pasaje que está en Jeremías, para que veamos el contraste, como a veces el Señor tiene que apretar la tuerca, pero para ayudarnos. Yo sé que es un pasaje duro, pero es necesario leerlo.
Jeremías capítulo 30, sólo para ilustrar este fenómeno. Voy a leerlo desde el versículo 10; claro que vamos a llegar al verso 14, pero vamos a leerlo desde el 10 para tener un contexto de los tratos de Dios, porque este hijo que tenía bienes y estaba mal usándolos, tuvo que ser corregido a través del hambre, un hambre que le hacía doler el estómago, que ni siquiera podía comer lo que los cerdos comían; leámoslo desde el 10 para ilustrar el tratamiento del hambre: “Tú, pues, siervo mío Jacob”; aquí está el Señor hablando en amor, “no temas”; o sea, el final va a ser bueno, pero ¿por qué le dice: no temas? porque cuando se pasa por el túnel, uno teme; el Señor dice: no temas, no cuando las cosas están fáciles, sino cuando están difíciles; por eso dice: “no temas”; o sea, vas a pasar por la estrechez, vas a pasar por el hambre, vas a pasar por la prueba, pero es porque Yo estoy tratando contigo para tu bien; “no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel; porque he aquí que Yo soy el que te salvo de lejos”; porque él estaba lejos; “a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad”; o sea, ¿dónde estaba Israel? En cautividad. ¿Qué profetas es? Jeremías, profeta de la cautividad. Así como aquel, al principio no era cautivo, al principio tenía muchos amigos seguramente, pero cuando le faltó, ahí tuvo que trabajar con lo peor para un judío, porque el Talmud decía que era una maldición el que criara cerdos; era un maldito, porque no estamos hablando aquí en Colombia, donde hay Zenú y todas esas fábricas de cerdos y salchichas, no. Para un judío, porque la Biblia llama a los cerdos animales inmundos, y había una maldición en el Talmud, que es el libro sagrado de los judíos, para los cuidadores de cerdos; que hubiera sido un griego, o que hubiera sido un polaco, que come muchas salchichas, ¡ok! Pero un judío tuvo que arrimarse, y después del ser un señor, ahora pasó a ser un arrimado, cuidador de cerdos; incluso los cerdos comían mejor que él. Estas algarrobas eran como una especie de cañandongas, como una especie de vainas que por dentro tienen algo pegajoso, medio dulce, que le daban a los cerdos; y él no podía ni siquiera comer las algarrobas; o sea que había otros que tenían la autoridad sobre él, y vigilaban para que él no le robara la comida a los cerdos; eso no lo dice, pero nadie le daba nada; o sea que había personas que eran las que le daban a los cerdos, y a él no le daban ni siquiera lo que los cerdos comían; o sea, estaba peor que un cerdo; su pecado lo hizo vivir peor que un cerdo, ¿verdad? Seguimos leyendo aquí en Jeremías: “te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá”, ¡aleluya!, como pasó con este hijo; “descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia”; o sea, el Señor está hablando de salvarlo, pero lo salva después de castigarlo. Digamos que lo castiga para salvarlo, ¿amén? Y dice: “de ninguna manera te dejaré sin castigo. Porque así ha dicho Yahveh: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga”; es el caso del hijo allá. “No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto”. Yo lo he hecho, dice el Señor. “Pero”, no solamente la corrección temporal, “serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio”; es decir, ellos están viendo que tu estás ahora en las vacas flacas, y ellos en las gordas; entonces a nosotros nos tocan primero las vacas flacas, después las gordas; a algunos les tocan primero las gordas y después las flacas. Entonces, cuando estamos pasando por las flacas, los otros, que están en las gordas, te menosprecian y te ofenden; entonces el Señor está corrigiendo a través de eso; pero después Él va a curar; tú no sabes lo que estuviste haciendo; ahora tú te vas a poner en los zapatos del otro, y vas a pasar por lo que tú no entendías; entonces ahora le toca a uno ponerse en los zapatos del otro, y ahora es a uno a quien le aprieta el callo. Si uno no se mete en los zapatos del otro, uno no aprende, uno es rápido para juzgar, hasta que le toca a uno, ¿verdad? “Serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hollaren, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo: esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Yahveh: He aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina”, o sea el monte Sion, “y el templo será asentado según su forma”. Aquí está la restauración del templo; lo fue con Zorobabel, y lo será de nuevo.
Volvemos a Lucas; pero quise leer este pasaje, que es tan diciente, para entender el tratamiento del Señor. Este hijo se había alejado, vivía lejos, y malgastó lo que fue puesto en sus manos; entonces le vino esta corrección, y este pasaje nos ayuda a entenderlo. “Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle”; y me alegra como Dios hace las cosas gradualmente: “comenzó a faltarle”; es decir, no le faltó todo de golpe; a veces nos falta una cosita, a ver si entendemos con una corrección pequeña; pero no entendemos con una pequeña, y entonces necesitamos una más fuerte; no entendemos tampoco con la fuerte, y entonces viene una más fuerte. Noten que el Señor no trae las siete copas de la ira de golpe. Primero vienen los sellos, después las trompetas, que es apenas un tercio de las copas, y después las copas que consuman la ira. “Y comenzó a faltarle”.
Dice el verso 16: “Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos”. Ya vimos que terrible condición. “Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.” Ahora, ¿qué estaba haciendo Dios cuando permitió esto? Produciendo lo siguiente: el verso 17, la primera parte: “Y volviendo en sí”; o sea que él estaba como fuera de sí, fuera de sí, él estaba fuera de sus cabales, él había entrado en un frenesí de locura, había perdido la cordura; y el Señor, para traerlo de nuevo a la cordura, para que volviera otra vez en sí, para que reflexionara, para que se diera cuenta, para que meditara, tuvo que permitir esas cosas difíciles; pero ¿eran para qué? Para que volviera en sí, aprendiera la cordura, y dejara de ser insensato. “Dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!”; estoy en esta situación; mi padre tiene siervos, jornaleros que le sirven. Yo no merezco ser llamado hijo. Noten que él fue alguien que se arrepintió con sinceridad.
Verso 18: “Me levantaré”; o sea que ahí está la gracia de Dios para permitirle ejercer su responsabilidad, porque “ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”; pero el Señor, al decir esta parábola, está queriendo decir que la gracia de Dios está disponible para poder levantarse y volver; porque algunos quieren decir: yo no puedo volver, Dios no me va a ayudar, es que Dios a unos ayuda y a mi no me ayuda, yo me voy a quedar aquí; no, no, no; él tomó una decisión que Dios respaldó; no sé como discutirán esto los calvinistas y los arminianos, pero el Señor dijo la parábola como para poner a meditar: “me levantaré e iré”, y miren dónde, “a mi padre”; o sea, él continuaba teniendo certeza de que era un hijo y que ese era su padre; “me levantaré e iré a mi padre”; a donde hay que ir es al Padre; porque podría haberse ido a otro lugar; ya se había arrimado a un ciudadano que lo puso a guardar cerdos; entonces él dijo: no, no, aquí hay que ir es a mi padre; lo que el mundo ofrece es eso: cuidar sus cerdos; hay que ir es al Padre. “Y le diré: Padre”; o sea, confesaré mi pecado; y esta es la meditación interna, reconocer; el Señor por eso hizo esta parábola tan larga, para explicar bien ese proceso interior que es necesario, proceso de reflexión, de caer en cuenta, de tomar conciencia, de decidir arrepentirse y decidir buscar a Dios; todo eso es porque el Espíritu Santo está obrando. “He pecado contra el cielo y contra Ti”; porque no se peca sólo contra el Padre, porque el Padre está también con sus ángeles, y ellos están viendo, y el cielo también llora. Posiblemente a nuestros hermanos que ya partieron, una gran nube de testigos, el Señor les deja ver nuestras caídas, y se entristecen. Entonces nuestro pecado es contra el cielo. La vez pasada hablamos de la fanaticada, de la barra que tenemos a favor, y de la que hay en contra. Entonces nuestro pecado es contra el Padre y contra el cielo. Aquí menciona primero al cielo, y contra Ti, para mostrar que tenía vergüenza de los espectadores celestiales, y que antes de poder reconciliarse suficientemente solo con Dios, Él nos pide que nos reconciliemos antes con nuestros hermanos para poder venir a hacerle ofrendas de amor.
Verso 19: “Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”; o sea que reconoció que había pecado, y reconoció su indignidad, reconoció que no tenía mérito ninguno. Esa es la única manera de volver: volver en sí y volverse al Padre sobre la base de la gracia del Padre, y no de ningún mérito nuestro. Aquí él fue sincero: no soy digno; es decir, se puso en la posición verdadera, en la posición de indigno, no iba a pretender engañar al padre, no iba a hacerse el bobo, no iba a tratar de justificar las cosas; no, él dice: “Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. Y él había pensado también lo siguiente, pero el padre no se lo dejó decir; él le iba a decir: “hazme como a uno de tus jornaleros”, o sea, vengo acá aunque no sea como un hijo tuyo; pero el padre no le dejó decir esas palabras, no le dejó actuar meramente como un jornalero y no como un hijo.
Verso 20: “Y levantándose”; dos veces dice algo; primero dice: “me levantaré”; pero ahora dice: “Y levantándose”; porque a veces decimos: me levantaré, pero no nos levantamos; entonces es necesario esta repetición. Se propuso, y después hizo lo que se propuso; recibió gracia de Dios para ser convencido de su pecado, para mudar su manera de ver las cosas, convencerse de justicia y juicio, proponerse, y hacer lo que se propuso. Había dicho: Me levantaré, iré a mi padre y diré; y ahora no sólo se quedó pensándolo: voy a hacer esto; sino que lo hizo. No hay que quedarse diciendo: ¡ay! si yo pudiera; ¡no!, hay que definirse, hay que tomar una actitud responsable, que cuando tú la estás tomando, la gracia te está sosteniendo. “Levantándose, vino a su padre”, aunque él había pensado antes quedarse por los bordes allá, en las barracas, viviendo con los trabajadores, con los jornaleros; pero él venía ahora a su padre. Muy importante que su foco ahora era su padre. No es suficiente estar apenas entre los jornaleros; es necesario estar con el mismo Padre. Cuantas personas, en vez de buscar a Dios por medio de Cristo, simplemente se juntan a una compañía para tener un salario.
Ahora viene esta parte, la parte del padre; aquí no lo dice, pero hay muchos comentaristas que han visto como si el padre siempre estuviera buscando la llegada de su hijo; porque el padre no estaba adentro, sino que pudo verlo de lejos; es como si el padre oteara el horizonte a ver si de pronto aparecía su hijo; aquí no lo dice, pero lo da a entender. “Y cuando aún estaba lejos”, este es el amor de Dios. Yo creo que todos los hermanos hemos tenido esta experiencia; por lo menos, yo en muchas ocasiones no sé cómo hacer para empezar a arrepentirme, y ya siento el abrazo del Señor recibiéndome; y digo: Señor, todavía no he terminado de arrepentirme, pero Él ya me abrazó, ya me recibió; así es nuestro Padre; Él sólo vio la intención de lejos, el Padre no esperó. Nosotros a veces como padres decimos: vamos a ver qué hace, vamos a ver como se porta, vamos a darle un tiempito, vamos a ponerlo a prueba; pero fíjense en la misericordia de Dios; se saltó esos tiempitos, no se puso a tener en cuenta las fallas, lo único que vio fue a su hijo volviendo; y aunque venía de lejos, y había mucha distancia todavía para estar cerca de él, el padre se fue hacia él; ¿no es esto precioso, hermanos? Y dice: “cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió”, claro que si estos dos hijos eran como adultos, como para darles la herencia, este padre no era tan joven, y mucho menos en el oriente, donde ver un padre corriendo es raro; en el oriente se exige mucho obedecer a los padres, y los padres tienen que guardar su dignidad; pero aquí este padre se olvidó de sí; qué van a decir: este viejo corriendo; no; sino que él salió corriendo, el padre salió corriendo, “fue movido a misericordia”, la misericordia lo movió a correr. Hermanos, ¿entienden esa frase? Que la misericordia lo movió a correr. Cuando uno no tiene misericordia, uno no es movido a correr, y uno se queda probando; pero cuando uno tiene misericordia, porque ha recibido misericordia, corre, porque “bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia, y juicio sin misericordia se hará para el que no hiciere misericordia”. Cuando la misericordia nos mueve, corremos; no nos esperamos a que el otro lo haga; por eso dice: “haced frutos dignos de arrepentimiento”. Aquí ya el padre vio de lejos la intención de su hijo, y ya fue suficiente para el padre, no fue muy exigente, sino que le fue suficiente ese “me arrepiento”, esa reflexión, esa decisión; y el padre le ahorró muchas otras pruebas, se las ahorró; ¿no debemos nosotros también ahorrar, verdad? “Movido a misericordia”, como si la misericordia fuera el combustible para que corriera; “y corrió, y se echó sobre su cuello”, no le dejó ni siquiera arrodillarse; el hijo ya tenía planeado todo lo que iba a decir, pero el padre se le adelantó, y antes de que el hijo le dijera, el padre lo recibió. ¿No es esta obra grande del Señor? Ahí se ve como es nuestro Dios. Ya el hijo tenía preparado: voy a decirle esto, esto y esto; y antes de que empiece a decirle, el padre viene a recibirle. ¿No es esto amor, hermanos?¿ no está reflejando aquí el Señor verdaderamente, y como es nuestro Dios? Para que conozcamos a Dios, Él dijo esta parábola, y para que nosotros seamos como Él es; “se echó sobre su cuello”; y aquí el traductor dice: “le besó”; pero el original griego dice: “repetidas veces lo besó”; no sólo le dio un beso, sino que repetidamente lo besaba y lo besaba; estaba feliz de que su hijo hubiera vuelto sano y salvo; lo recibió sano y salvo, dijo después.
Verso 21: “Y el hijo le dijo:”; aquí empezó el hijo a cumplir lo que él se había propuesto: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”; ya la siguiente frase: “ya no soy digno de ser llamado tu hijo”, y la otra que había pensado decir: “ponme como alguno de tus jornaleros”, aquí ya no la dice; fue tal la restauración de la gracia; incluso la última frase falta en algunos manuscritos; algunos manuscritos no tienen la segunda parte de la frase, algunos se la añadieron como para completar más la confesión del hijo; pero hay manuscritos que no tienen la segunda parte; como quien dice: el padre ni siquiera le dejó a él terminar de confesar su arrepentimiento. Él iba a decir: padre, hazme como uno de tus jornaleros, porque no soy digno de ser llamado tú hijo. El padre no le dejó actuar como si no fuera su hijo; desde el principio la gracia le hizo saber que era su hijo; el padre siempre actuó con él como con un hijo; aunque él no era digno de ser hijo, el padre siempre fue fiel a la paternidad suya, y ni lo dejó terminar de arrepentirse en lo externo; le bastó el retorno.
Verso 22: “Pero el padre…” ¿ven ese “pero”? Cuando el hijo empezó a hablar, no había terminado de cumplir lo que se había propuesto en su arrepentimiento, y ya el padre empezó a decir: “hagamos fiesta”; como había dicho Jesús en parábola anterior, que “hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan arrepentimiento”; aquí es la misma cosa: “El padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido”; o sea, los jornaleros tenían un vestido, pero ahora es el mejor vestido; es decir, hay vestidos, pero el mejor vestido es el vestido de hijo; aquí el hijo fue justificado, vestido con la vestidura de hijo; ahora sí podía actuar como hijo, pues el padre le está haciendo sentirse como hijo; el hijo está como queriendo humillarse tanto, pero el padre le dice: espera, espera, no te dejes hundir tanto, no te desplomes tanto, ya sé, ya vi tu arrepentimiento, levántate, vístanlo, porque él no se va a vestir, pónganle el mejor vestido; así como en el caso de Josué, hijo de Josadac, que estaba Satanás acusándolo, y Yahveh dijo: “quítenle esas vestiduras viles, y pónganle vestiduras de gala”; hermanos, eso es lo que hace el Señor, nos limpia de nuestras inmundicias y dice: hijo, ya es suficiente, levanta tu rostro, olvídate del pasado, ahora de aquí en adelante usa el mejor vestido. Y además de eso dice a sus siervos: “vestidle”, ustedes tienen que vestirlo, ayudarle, porque él como que no podía solo; imagínense los cielos vistiéndolo, ¿verdad? “y poned un anillo en su mano”; porque el anillo era donde estaba el sello de la familia, el sello de propiedad; las cosas se sellaban con el anillo; o sea que es ahora como si fuera de nuevo propietario, aun habiendo desperdiciado antes sus bienes; sin embargo vuelve a tener anillo; los esclavos no tenían anillo, mas los hijos tienen anillo. Y dice: “poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies”, porque estaba descalzo; los esclavos andaban descalzos, pero ahora ya tiene sandalias, el apresto del evangelio de la paz. Esa es la restauración divina proveniente de la gracia de Dios.
Verso 23: “Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”; esto es como una expiación, ahora hay fiesta, comiendo el becerro gordo; esto nos habla del Señor Jesús que murió por nosotros para que nosotros podamos ser recibidos en la casa del Padre. En la casa del Padre hay fiesta; aquí el Señor no se pone con remilgos; como si dijera: no voy a mencionar anillo, no voy a mencionar música, ni danzas; ¡no! El Padre mandó el Espíritu sobre los gentiles en casa de Cornelio incluso antes de que fueran bautizados; el Señor no es nada de remilgado, aquí hasta mencionó danzas, ¿amén? Él no fue mojigato; aquí mencionó la palabra anillo, usó la palabra fiesta, la palabra danza, alegría; el Señor no fue mojigato; lo dijo con gran alegría, porque hay versículos en la Biblia que dicen que adoremos al Señor con danza; y habla de danza, y que los jóvenes y las vírgenes danzarán en el pueblo de Dios. La danza es normal en el pueblo de Dios, una danza santa; si es santa, no es problema; los ósculos, si son santos, no son problema; el problema es cuando el ósculo no es santo; cuando es sólo ósculo, no es santo; allí sí hay problema; pero si es santo, no es problema. Nos saludamos de ósculo santo, podemos danzar una danza santa y hacer una fiesta santa, ¿amén? Entonces dice allí: “Y comenzaron a regocijarse” porque había dicho: este mi hijo muerto era, pero ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Las expresiones: “Y se había perdido” y “muerto” están mutuamente relacionadas; como también “revivido” está relacionado con “hallado”, o encontrado, o salvado; muerto es perdido, y revivido es salvado; entonces dice las dos cosas allí: “muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”. Noten, el Señor hablando esto a los escribas duros, que decían: -¿cómo es que Él come con pecadores?- y el Señor hablándoles de esta fiesta.
Ahora viene la segunda parte de la parábola; uno pensaría que ya hubiera sido suficiente; pero ¿a quién era que el Señor les estaba hablando la parábola en esos momentos? Estaba hablando a los escribas y fariseos; o sea, a los religiosos, legalistas, duros, sin misericordia, gente amargada, gente religiosa pero amargada, gente que vive en su justicia propia, que no conoce su propia indignidad, y piensa que merece algo. ¿Cuánto tiempo te serví y no me diste ni un cabrito? Esa es la justicia propia de la religión, de la religiosidad humana que pone un ambiente totalmente desagradable en medio del pueblo. Aquí el Señor empieza a hablar de la otra parte de la parábola; porque Él habló de dos hijos; la parábola comienza con dos hijos, porque ahí están aquellos que oían al Señor y recibían la gracia de Dios, pero estaban también los que los que criticaban; entonces había que completar la parábola por el otro lado. “Y su hijo mayor”, ahí estaba el mayor, “estaba en el campo”, así como Caín trabajaba también en el campo, y era alguien que trabajaba, que producía, que hacía las cosas por moral, por ascetismo; y mucha gente religiosa no tiene el gozo de la salvación, porque no vive por la gracia, sino que viven en la justicia propia; entonces estaba en el campo, “y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó música, y las danzas”; estaban en pleno baile; “y llamando a uno de los criados”, porque eso se lo preguntó al criado, no al padre, “le preguntó qué era aquello”, danzas y fiesta; ¿qué pasó en esta casa? ¡Qué raro! ¿qué está pasando? Está todo fuera de lo normal.
Verso 27: “Él le dijo”, y miren como habla el padre, como habla el criado, y como habla el hermano mayor. El criado le dijo: tu hermano; el padre le dijo: tu hermano; pero él no dijo: mi hermano, sino: este tu hijo ha desperdiciado tus bienes con rameras; eso fue lo que él dijo, no dijo: mi hermano, no quería reconocerlo ni como hermano, ¿se dan cuenta? Pero aquí el criado le dice: “tu hermano”, no es cualquiera, es tú hermano, otro igual que tú, no es de otra categoría inferior, es tu hermano, “Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano”; ¡cómo es el Señor!, bueno y sano; eso implica que no estaba muerto como se pudo haber pensado, sino como dice Salomón: “mejor es perro vivo que león muerto”, mientras esté vivo, aunque sea perro, puede salvarse; el león muerto ya no sirve.
Verso 28: “Entonces se enojó”, como se habían enojado los escribas y los fariseos: -éste tu maestro come con los publicanos, con los pecadores-; y Jesús era amigo de los pecadores; Él no pecaba con ellos, pero para salvarlos, se hizo amigo; pero aquel otro “se enojó”, el hermano mayor, “y no quería entrar”. No quería participar, quería guardar la distancia, estaba molesto con la gracia de Dios; ¿por qué? Porque él se basaba en la justicia propia. “Salió por tanto su padre”; noten como el padre es bueno para con los dos hijos; aún con este que está enojado; “y le rogaba que entrase”. Le rogaba; ahí está el Espíritu Santo tratando de convencer ese corazón para que acepte la gracia de Dios y se alegre también, se alegre que el otro fué salvo; pero en vez de alegrarse, está criticando y no quiere entrar.
Verso 29: “Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo”; él no había dicho eso externamente antes, pero miren lo que la justicia propia guarda en su corazón. Cuando estamos basados en la justicia propia, estamos comparándonos con otros, pensando que somos mejores que los otros, yo ayuno, yo diezmo, pero este publicano ¡qué va a diezmar, qué va a ayunar! ¿No es así? La justicia propia comparándose y expresando amargura; eso hace la religiosidad que no conoce la gracia, que no vive por la gracia; pura amargura, gente amargada, “tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás”; exteriormente él se aguantaba, y hacía lo que el padre quería, pero eso era por fuera; su corazón no estaba contento, ¿se dan cuenta? Su corazón no conocía al padre; “y nunca me has dado ni un cabrito”, noten esa ingratitud; en realidad todo era de él, ¿por qué? Porque el padre un tercio se lo da a su hijo menor, y los otros dos tercios le quedaron a él; “todo lo mío es tuyo”; todo era de él, pero él no veía lo que tenía, el sólo vivía en su justicia propia, quejándose; “ni un cabrito me has dado para gozarme con mis amigos”; como quien dice: -a éste le diste mucho, a mí no me diste nada; ¿se dan cuenta de lo que es ese espíritu religioso, hermanos? ¿qué triste que es? “Nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo”, no mi hermano, no, tú hijo, así como cuando las señoras están enojadas con su marido, dicen: tu hijo, como si no fuera de los dos, ¿verdad? Éste no quiso llamarlo hermano sino “este tu hijo”. El Señor fue como decíamos al principio; lo dijo resumidamente, él no entró en detalles con el morbo; porque nosotros somos tan morbosos que queremos saber todos los detalles del pecado, como fue, donde fue, a qué hora y todo, quien vio, quien no vio; nosotros somos morbosos; el Señor no; vivió perdidamente, lo dijo así rápido; pero este aquí no; lo dijo bien coloreado, lo puso bien con todos los colores. Dijo: “que ha consumido tus bienes con rameras”; el padre nunca había mencionado a las rameras, pero el hijo mayor sí las mencionó; el padre no, pero el hijo sí, el hijo mayor, el religioso; “has hecho matar para él el becerro gordo”; la expiación es para el que no tiene, pero el que se basa en la justicia propia piensa que él merece las cosas; no se da cuenta de que todo es por gracia. Cuando uno se basa en la justicia propia, uno no se da cuenta de que uno no tiene nada, que es por gracia; “has hecho matar para él el becerro gordo”; pero hijo, este becerro gordo también es para ti, porque todo lo mío es tuyo, es para ti, tú también vas a comer del becerro gordo, ven a la fiesta y come tú también del becerro gordo, pero él no, él pensaba que era sólo para el otro, así como Caín se enojaba porque Dios recibió a Abel, porque Abel se basó en el becerro gordo, en la sangre; por eso Abel fue recibido, en cambio Caín venía del campo a presentar sus frutos; claro, venía en su justicia propia, pero su justicia propia no podía ser aceptada delante de Dios; entonces se enojó contra Abel y se ensañó su espíritu hasta matarlo. Estos dos hermanos también son como Caín y Abel, ¿se dan cuenta? O como el publicano propiciado, justificado, y el fariseo que se gloriaba en su justicia y oraba consigo mismo.
Verso 31: “Él entonces le dijo: hijo”, hijo, qué lindo, el padre es bueno también con él, le sigue tratando de hijo; “Hijo, tú siempre estás conmigo”, tú no te apartas a otras partes, siempre estás conmigo; por lo tanto, todo lo mío es tuyo; el que está con el Señor, todo lo del Señor es de él; él pródigo se había apartado y por eso no tenía nada, y ahora vino, ahora déjame hacer fiesta, ¿verdad? Pero dice aquí: “tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta”, y aquí está el misterio de la gracia: “era necesario hacer fiesta”, y dice porqué, “y regocijarnos”. Jesús hablándoles también a los fariseos enojados, porque los publicanos oían del Señor, y se agradaban de recibir la gracia de Dios; y los otros enojados. Entonces dice aquí: “era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano”, no mi hijo solamente, “tu hermano”, uno igual a ti, “tu hermano era muerto”, y lo repite de nuevo, “y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Cuando alguien revive, y es hallado, es necesario hacer fiesta y regocijarnos. Si Dios revivió a alguien, lo halló, lo encontró de nuevo, lo vistió, le puso su anillo, lo calzó, hermanos, es necesario, aquí en esto no debemos pensar ser apenas opcional. Es necesario hacer fiesta y regocijarnos; y no podemos continuar con esas cosas malignas de la justicia propia. Aquí Lucas paró; no dijo ni como reaccionaron los otros; es decir, cada uno reacciona como debe reaccionar. ¿Cómo reaccionamos nosotros? ¡Que sea como reaccionó el padre, y no el hermano mayor! Vamos a dar gracias al Señor.
Señor amado, te agradecemos que Tú siempre quieres alcanzar nuestro corazón, y que seamos como eres Tú. Señor, opera en nuestro ser, ayúdanos a entrar en el gozo de tu fiesta, porque tú has provisto una fiesta en este becerro gordo, y has sacrificado para la expiación, y para el alimento con una justicia jurídica y también orgánica. Oh Padre, en el nombre del Señor Jesús, ayúdanos a conocerte, y danos un corazón amplio, un corazón como el tuyo, como eres Tú con nosotros; no sea que tengas que apretarnos porque no queremos perdonar. Ayúdanos, Señor, danos un corazón amplio, en el nombre del Señor Jesús, amén.
Gino Iafrancesco V., 20 de mayo de 2005, Localidad de Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia. Transcripción de la hermana Marlene Alzamora, revisada por el autor.
LAS DIEZ DRACMAS
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LAS DIEZ DRACMAS
Señor, Tú conduces por tu Espíritu a tu Iglesia a proclamar tu Nombre, tu grande victoria a nuestro favor. Gracias te damos, Señor; exaltado seas Tú, exaltado en medio de la iglesia, exaltado en los cielos y en la tierra; porque la tierra también será llena del conocimiento de tu gloria, en Cristo Jesús. Gloria a Ti, exaltado seas, exaltado por tu Iglesia, Oh Dios, en Cristo Jesús, amén. Padre, gracias por concedernos estar en tu Santa Presencia por Su preciosa sangre. Señor, seamos con tu socorro abriendo tu Palabra, que Tú nos hables por todos los rincones de tu Palabra, que Tú puedas, Señor, afirmarnos en tu gracia y en tu poder; que lo que veamos de tu Palabra, Señor, alimente nuestro hombre interior, nos establezca firmemente en Ti; seamos afirmados para la eternidad, y habiendo acabado todo, estar firmes en el Señor Jesús; amén.
Hermanos, muy buenas noches, la paz del Señor Jesús sea con todos. Con la ayuda del Señor, vamos a estar hoy dando continuidad a la consideración de las parábolas del Señor Jesús, por medio de las cuales el Señor nos habla de los misterios del reino de los cielos. Hoy vamos a considerar una de las parábolas de la trilogía de parábolas que comenzamos a ver la vez pasada; y la parábola de hoy se encuentra solamente registrada en el capítulo 15 de Lucas. Lucas capítulo 15, versículos 8-10. “O ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. ¡Amén, hermanos! Esta parábola, como dijimos al principio, forma parte de una trilogía que aparece solamente aquí en Lucas; porque Mateo sólo menciona lo de las cien ovejas, y punto; pero Lucas sí menciona las cien ovejas, las diez dracmas y el hijo pródigo; y esas tres parábolas tienen un fondo muy semejante; y el Espíritu Santo le dio a Lucas un principio de asociación, y las agrupó aquí en este capítulo 15; de manera que todas ellas nos hablan algo parecido, solamente que con algunas pequeñas variantes; y esa trilogía nos muestra también la trilogía de la Trinidad. Ustedes se dan cuenta de que en la parábola del hijo pródigo, que consideraremos, si Dios permite, después, ahí aparece el personaje que representa al Padre; aparece el Padre recibiendo a su hijo pródigo. En la que vimos la vez pasada aquí mismo en el capítulo 15, la de las cien ovejas, ahí aparece el pastor buscando la oveja y llevándola en sus hombros; o sea que ahí aparece el Hijo; y nos queda, entre esas dos, esta parábola de esta trilogía, la de la moneda perdida, el dracma perdido, las diez dracmas, donde seguramente que es el Espíritu Santo el que busca; sólo que Él lo hace usando sus medios; y entonces vamos a ir viendo los medios que usa el Espíritu Santo para encontrar el dracma perdido. Lógicamente que aquí la mujer no representa al Espíritu Santo, sino que representa más bien a la Iglesia, porque la iglesia es el cuerpo de Cristo, es la casa de Dios, es la morada del Espíritu; por lo tanto, es el vehículo del Espíritu. Es decir que en esta trilogía aparece el Padre resaltado en la parábola del hijo pródigo, el Hijo como el pastor en la parábola de las cien ovejas, y aquí el Espíritu Santo obrando por los medios de gracia para salvar a las personas perdidas, y también a los que están caídos levantarlos.
Vamos a repasar las frases en esta parábola. Vamos a empezar desde el verso 8: “O ¿qué mujer…?”; sólo ese inicio está diciendo que es inaudito, que eso no se va a dar, que sería raro que a una mujer a quien se le pierde algo que tiene, algo que valora, no le va importar, y lo va a dejar perder; eso sería extraño; entonces el Señor está diciendo: Si una mujer de la tierra tiene cuidado de algo que ella valora, algo que ella tiene, ¿cuánto más Dios? En otras ocasiones también el Señor Jesús hace esas comparaciones, mostrando como incluso personas de la tierra, que somos malos, hacemos cosas buenas. Dice: Si un hijo le pide a su padre, un hombre de la tierra, si vosotros siendo malos, si su hijo le pide pan, ¿acaso le va a dar una piedra? y si le pide un huevo, ¿le va a dar una serpiente? Lo dice a propósito para hacer el contraste; ¿cuánto más vuestro Padre? Entonces el Señor quiere dirigir nuestro corazón principalmente a nuestro Padre, el Señor quiere que conozcamos al Padre; lo que el Señor Jesús hizo de una manera muy especial fue presentar a ese Dios que era tan Altísimo, tan lejano, presentarlo tan cercano, presentarlo como nuestro Padre, Dios totalmente cercano. Entonces esas parábolas lo que hacen es traer el cielo a la tierra, la presencia del Señor bien cercana, como que lo podemos tocar; y lo hace con preguntas como ésta: “¿O qué mujer…”; es que una mujer ni siquiera se descuidaría de una moneda; ¿cuánto más Dios? Entonces Él empieza y da estos detalles: “¿Qué mujer que tiene…”, o sea, hay un sentido de posesión; quiere decir: cuando tú aprecias algo, tú no quieres que eso se pierda, no eres indiferente, lo tienes. Si algo te es indiferente, si algo no te importa, pase lo que pase no te hace ni fu ni fa, lógicamente tú no tienes ninguna ligazón con eso, ¿verdad? Pero aquí lo que Dios quiere mostrar es que tenemos ligazón con Dios; el corazón de Dios está ligado a nosotros; por eso Él habla de una mujer que tiene, es decir, que posee algo; o sea que Dios sentiría en su corazón si le faltara; eso es lo que Él quiere decir.
Vemos el ejemplo de diez dracmas. El dracma es una moneda griega; realmente la moneda es griega, pero equivale a una moneda romana que es el denario; digamos que un dracma se cambiaría por un denario; y un denario es una moneda que equivale al salario de un día de trabajo. Cuando la persona trabajaba todo ese día, ganaba un denario; y con ese denario podía mantenerse él, mantener su familia, y quizás ahorrar un poquito. Entonces eso sería un denario; y esa es más o menos una dracma; y aquí Él usa diez dracmas.
El número diez en la Biblia es un número de universalidad, es un número de generalidad, o de totalidad; cuando aparece en la Biblia el número diez, aparece como la generalidad. Por ejemplo, en el capítulo 10 de Génesis aparece la Tabla de las Naciones mostrando toda la humanidad. Cuando aparece el reino final del mundo, aparece con diez dedos, o diez cuernos rodeando a la bestia final, hablando de un gobierno mundial. Cuando aparecen los hijos de Dios, las iglesias esperando al Señor Jesús, los compara con diez vírgenes. Entonces, es el número de la totalidad; quiere decir que el Señor, que es el Dios de todo, no quiere que le falte nada.
Ustedes recuerdan un pasaje, si lo quieren leer conmigo, y luego volveremos aquí; en Apocalipsis, vamos a leer allí un pasaje que nos ayuda a entender ese sentir del Señor, como es el sentir de cualquier padre, como lo decíamos la vez pasada, que si tiene tantos hijos, y el asiento de uno de ellos está vacío en la mesa, aunque se alegra con los que están, su corazón sabe que todavía le falta el otro hijo que se sienta ahí; sólo cuando todos los hijos están ahí, él está satisfecho, porque su casa es lugar de reposo de él. Entonces vamos allí a Apocalipsis, a los dos capítulos de las iglesias, al 2 y al 3, que es donde aparecen los mensajes a las siete iglesias; y quiero que miremos allí en el capítulo 3, en el verso 1, como el Señor le dice a Sardis, que como ustedes saben, era una iglesia que estaba perdiendo las cosas, y se estaban quedando con vacíos. Podemos leer lo de los vacíos en el verso 2 que dice: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir;” o sea, las cosas están muriendo, y sigue diciendo: “porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”; o sea que el Señor no quiere que se pierda nada; aún cuando sobraron aquellos panes después de que comieron, esos que sobraron de aquellos pocos panes y peces que El multiplicó, hubo un principio de economía que siempre tenemos que recordar, que lo podemos escribir en el corazón y en las paredes: “que no se pierda nada”; es una frase corta, pero es un principio de economía: “que no se pierda nada”.
Entonces el Señor, al inicio del verso 1, le dice a la iglesia: “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios”; el número siete es el número de plenitud; “y las siete estrellas”. Lo mismo le dice a Efeso; miren en el capítulo 2 al inicio: “Escribe al ángel de la iglesia en Efeso:”, o sea, la iglesia que había comenzado a aflojar, “El que tiene las siete estrellas en su diestra, El que anda en medio de los siete candeleros”. Cuando Juan vio la visión, eran siete candeleros; y ahora Él dice: -Yo soy el que ando entre los siete-; pero ¿por qué le menciona a Efeso los siete candeleros? A ninguna otra de las iglesias le mencionó los siete candeleros; ¿por qué a Efeso? Porque Efeso corría el peligro de perder su candelero, y Él es el que anda en medio de los siete, no seis, ni cinco, ni cuatro; entre los siete candeleros. Entonces dice allí en el versículo 5 del capítulo 2: “Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”; tu candelero de su lugar; o sea que cada candelero tiene un lugar, y el Señor es el que anda en medio de los siete candeleros, o sea, en medio de la plenitud de las iglesias; Él no quiere que haya un lugar vacío; así es el corazón de Él, y así tiene que ser también nuestro corazón. Dios no es indiferente si faltamos, Dios no es indiferente si no estamos presentes; lo mismo a nosotros no nos puede ser indiferente ningún hermano; si no está, si falta algún hermano, y somos indiferentes, es como si no tuviéramos ligazón con los hermanos; pero si somos hermanos, tenemos el mismo Espíritu, y sentimos la carga del hermano. No porqué esté el otro ya no es necesario que esté éste, no; tenemos que estar todos, el otro y éste, todos, que no falte ninguno, ¿verdad? Entonces ese mismo principio aparece en Lucas.
Volvamos a Lucas: “tiene diez dracmas”; antiguamente, especialmente las mujeres casadas en ese tiempo, ellas hacían una especie de balaca con las diez monedas; las mujeres casadas acostumbraban tener esas monedas, y se ponían esas diez monedas porque ¿qué es lo que hay en una moneda? En una moneda está impresa la imagen del dueño de la moneda, allá era el César. Cuando le preguntaron a Jesús por qué no pagaba los impuestos, Él dijo: traedme la moneda. ¿Es lícito dar tributo al César? Traedme la moneda; y le trajeron la moneda; y ¿a qué fue a lo que Él les llamó la atención?: ¿De quién es esta imagen? O sea, ¿a quién le pertenece esta moneda? Pertenece según la imagen que esté grabada; eso es muy importante entenderlo. Nosotros le pertenecemos a aquel que está impreso en nosotros. Si el Señor se imprime en nosotros, quiere decir que somos sellados por Él, quiere decir que le pertenecemos a Él; pero si otra cosa se imprime en nosotros, le pertenecemos a aquello que se imprime en nosotros; por eso es que los que tengan la marca de la bestia en la mano o en la frente, le pertenecen al enemigo; ¿por qué? porque se dejaron marcar, tanto en su frente, y sus pensamientos son dirigidos por el enemigo; su servicio, su mano, es para trabajar para el enemigo; por eso tienen una marca en su frente y en su mano; y se dice que los que tienen esa marca de la bestia no tienen reposo ni de día ni de noche, sino que van a ser atormentados delante del Señor por los siglos de los siglos; lo dice allí en Apocalipsis. O sea que lo que está impreso en uno, indica a quien uno le pertenece. Si nosotros nos dejamos imprimir propaganda, ya sea directa o subliminal, porque ahora también hay subliminal, y no hay que estar exponiéndose, ni a la directa, menos a la subliminal, ¿verdad? Porque uno se va pareciendo a aquello que uno aprecia, a aquello en lo que uno se concentra. Yo les contaba una vez que había un político aquí en Colombia, yo no lo sabía, pero yo le decía a mamá: me parece que ese señor tiene cara como de caballo; y resulta que era amigo de los caballos y le gustaba pintarlos, dibujarlos.
Repito también para los hermanos más nuevos: vamos a 2ª a los Corintios capítulo 3 desde el verso 17 y 18, donde dice: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo…”, aquí la palabra dice: en, es una parte de la traducción, pero realmente el espejo somos nosotros, nosotros somos el espejo que mira al Señor; cuando el espejo se pone frente al Señor, entonces el rostro del Señor aparece en el espejo; la intención es que nosotros observemos al Señor. Cuando permanecemos delante de Él, vamos siendo transformados a la imagen de Él; pero ¿qué pasa si en vez de estar en la presencia del Señor, estamos en la presencia de una telenovela boba, y a veces no tan boba, sino bien sucia, o estar delante de cualquier cosa indigna? eso es lo que va a aparecer en el espejo, eso es lo que se nos va a grabar en nosotros, aquello que nosotros miramos. Entonces dice acá: “mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”, o sea que el ser humano fue diseñado para estar delante del Señor y expresar al Señor; pero ¿qué pasa cuando uno no está delante del Señor, cuando le da la espalda al Señor, y empieza a seguir a los demonios? se va pareciendo a los demonios; o ¿no les parece que así es como lucen muchos artistas de rock ahora? Con lenguas largas, bípedas, con ojos todos pintados; ellos se parecen más a los demonios. El diablo está profanando la imagen del Señor en los seres humanos, porque nos volvemos a las cosas bajas, y en eso nos vamos volviendo. Como dice también un Proverbio: “Según es el pensamiento en el corazón, tal es la persona”; lo que uno contempla en su corazón es lo que determina a lo que uno se va pareciendo. Entonces por eso hay que mirar al Señor, para ser transformados por el Señor.
Entonces estas monedas, eran monedas que tenían el sello del rey; las monedas son con lo que se paga, con lo que se compra, con lo que se entra, con lo que se sale; y en las monedas, en las dracmas, estaba la imagen del rey. ¿De quién es esta imagen? Del César; entonces dadle al César lo que es del César; si tiene la imagen del César, es porque es del César; entonces denle a él lo que es de él. Entonces ¿a quién le pertenecemos? A quien está forjando su imagen en nosotros. Amén.
Tomamos estos versos para enriquecer lo que quiere decir un dracma, una moneda; pero ya no es una, sino que son diez; y en esas diez monedas está impresa la imagen del dueño; y eso las mujeres se lo colocaban como una balaca en aquel tiempo; imagínense que se le perdiera, que se le saliera una moneda. Ellos antiguamente lo tomaban como un mal agüero; no estoy diciendo que nosotros hagamos eso; nosotros no tenemos que vivir por agüeros; pero si a alguna de ellas se le caía una moneda, ella pensaba, bueno, que se le iba a dañar el matrimonio, o que le estaba siendo infiel su esposo, o que algo le iba a pasar; ellas se preocupaban si les faltaba una moneda. Nosotros no lo tomamos en ese espíritu, claro que no. Como unos que dicen que se les cayó el anillo, y entonces ahora se les va a romper el matrimonio; nosotros no lo tomamos en ese sentido, pero lo digo para que comprendamos la preocupación de esta mujer, ¿verdad? Porque ellas acostumbraban ponerse esas balacas con las monedas. Si era una persona pobre, y no se ponía las monedas en la balaca, las guardaban como en un pañuelito; y lógico, al manipularlas, quizás en un tropezón se le cayó; y aquellas casas no eran como las de ahora. Recuerden que en ese tiempo no había luz eléctrica, y Jesús hablaba para el pueblo, ¿verdad? Las casas eran pequeñas, y el piso era de tierra, no había ventanas; algunas casas tenían una ventanita pequeña, pero lo normal era que no había ventanas; de manera que si se caían esas monedas, había que encender la lámpara, había que prender la luz, no como ahora, que hay luz eléctrica; allá era un problema si se le caía una moneda; si se caía, quedaba en la oscuridad; eso es lo que quiere decir una moneda perdida, es una moneda en la oscuridad.
Entonces dice aquí: “si pierde una dracma”; puede ser que tenga las nueve, pero si pierde una de las diez, no va a quedar contenta con las nueve que tiene, porque le falta la décima, porque la décima significa algo. No piense que porque tú eres apenas una persona, y a lo mejor quizá no seas un gran apóstol, un gran escritor, puedes pensar que tú no eres nadie; no es así. Para el Señor cada persona es importante, cada persona es de valor; para el Señor no hay montón; hay seres humanos a quienes el Señor los conoce íntima y profundamente y que los ama, que los creó para que lo reciban, lo conozcan, y participen de Su gloria; para eso creó los seres humanos. Él no quiere la muerte de ninguno, Él quiere que todos se arrepientan, y Él quiere que todos sean salvos y que todos vengan al pleno conocimiento, a la epignosis, al pleno conocimiento de la verdad; ese es el deseo de Dios para todos; no hay ninguno que pueda decir: -seguramente yo no estoy en el interés de Dios-, no; por eso nos está hablando esta parábola, para decirnos que cada uno está en el interés de Dios; Dios está interesado en ti, no pienses en otro; tú puedes ser esa moneda, allá escondida en la oscuridad, en el polvo; en ti está interesado el Señor, ¿amén?
Ahora vemos que aquí empieza a decir tres cosas claves para encontrar esa moneda: la primera, enciende la lámpara. Entonces vamos a ver cuales son los medios de gracia para encontrar la moneda perdida. Primero enciende la lámpara; la lámpara en la Biblia representa dos cosas, y esas dos cosas se relacionan; por una parte, representa la palabra del Señor. Dice en el Salmo 119: Lámpara es a mis pies tu palabra, o sea que la palabra del Señor es la lámpara; pero no es la palabra muerta, la palabra sin entender, no, sino la palabra vivificada por el Espíritu; por eso también nuestro espíritu humano representa la lámpara. Dice la Biblia que el espíritu del hombre es la lámpara del Señor; o sea que lo primero para encontrar lo que está perdido, es encender la lámpara, usar Su palabra viva, revelar Su palabra en el espíritu; eso es lo primero para que alguien sea encontrado; si no, vamos a seguir en la oscuridad, no va a haber luz; para ser encontrados tiene que encenderse la luz de la Palabra y del Espíritu, eso es lo primero. Entonces dice: “¿no enciende la lámpara?”, porque esa interrogación cobija a todas estas frases.
Segunda: “barre la casa”; la casa puede tener un significado colegiado, como estaba orando nuestra hermana Lisbeth al principio, pero también individual. Nosotros somos cada uno, la casa del Señor; y todos juntos somos la casa del Señor, porque cada uno lo es y todos juntos lo somos con mucha más razón. Entonces primero tiene que haber un trabajo de encender la lámpara, que tiene que ver con un trabajo en el espíritu, en el interior, es decir de regeneración; y es un trabajo del Espíritu usando la iglesia, llevando la Palabra del Evangelio para que haya primero luz. ¿Qué fue lo primero que dijo el Señor cuando tuvo que componer el caos, porque había un caos? ¿Qué fue lo primero? Sea la luz; y luego: sepárese lo de arriba de lo de abajo, porque estaba todo mezclado; y entonces Él empieza a separar lo que es de arriba de lo que es de abajo, lo que es del Espíritu de lo que es de la carne, lo que es del ego, lo que es de la naturalidad, lo que es del mundo, de lo que es de Dios; lo que es santo de lo que es profano, lo que es vil de lo que es precioso. Dios tiene que hacer primero un trabajo de regenerar, y luego de santificar, de renovar. Entonces aquí estamos viendo ese trabajo del Espíritu a través del testimonio de la iglesia, buscando la persona que está perdida pero que para el Señor es valiosa. Regenerando primero, es decir, trayendo luz al espíritu, trayendo vida; si no hay luz en nuestro espíritu, seguimos perdidos; pero esa vida en el espíritu tiene que pasar al alma; entonces tiene que haber una barrida de la casa, una limpiada, una renovación; o sea, se tienen que sacar todas las cosas sucias; porque a veces recibimos al Señor, y somos regenerados, pero todavía no renovados, porque son dos cosas diferentes.
Vamos a la epístola de Pablo a Tito, que nos habla de esas dos cosas. Vamos a Tito, capítulo 3. Miremos en el versículo 3, la moneda perdida, el dracma perdido. “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros”. Esa es la moneda perdida, esa es la moneda en oscuridad, debajo del polvo, en la carne, en el mundo, en la perdición, éramos. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Señor, y su amor para con los hombres”, allí es cuando Él estaba buscando con diligencia esa moneda perdida, trayéndonos la palabra de Dios, que es el evangelio, y que nos anuncia ese amor, esa obra a favor de nosotros. Entonces dice: “nos salvo, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho”; ¿qué era lo que nosotros hacíamos? Pecar, nosotros estábamos perdidos; el que buscó la moneda fue la mujer, no fue la moneda la que buscó a la mujer, fue la mujer la que buscó la moneda, es Dios el que nos buscó a nosotros a través de sus medios de gracia: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia”; eso es algo jurídico, nos salvó por su misericordia; y ahora empieza lo orgánico, la operación en nuestro interior: “por el lavamiento de la regeneración”; no dice “la regeneración de lavamiento”, como si el lavamiento regenerara, sino que la regeneración lava. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que Yo os he hablado. Entonces primero viene el lavamiento de la regeneración, la palabra que limpia y que regenera, es decir, que comunica la vida divina a nuestro ser; entonces menciona primero la regeneración; la regeneración es la vida divina del Espíritu de Dios en nuestras vidas; por eso es la lámpara encendida; y dice aquí: “y”, no sólo la regeneración; “y por la renovación”; del lugar santísimo pasa al lugar santo; “y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”. Entonces aquí nos damos cuenta de que en un sentido inicial renovación es algo más que regeneración.
Vamos a ver esa misma renovación en Romanos capítulo 12; vamos a ver esa expresión allí en Romanos capítulo 12. Dice desde el verso 2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”; o sea, la renovación es la obra del Señor en nuestra alma; quiere decir también: en nuestros pensamientos; allí es donde hay que barrer; hay que barrer en nuestros pensamientos, en nuestras emociones; allí también hay que barrer; hay que barrer en nuestras emociones y en nuestra voluntad; ahí también hay que barrer, porque primero recibimos el Espíritu en nuestro espíritu por la fe, pero esa vida viene para comenzar un proceso de renovación; porque la regeneración es en un instante; la regeneración es cuando crees en el Señor y el Espíritu del Señor vino a tu espíritu; el Espíritu de Dios entró en el tuyo, y ahí tienes un nuevo Espíritu, eres una nueva creatura, eres un hijo de Dios en el espíritu; eso es instantáneo, la regeneración sólo requiere del instante primero de la fe verdadera. Cuando de verdad crees en el Señor, ya naces de nuevo. Pero ahora la renovación es una barrida que dura todo el tiempo; es decir, ahora necesitamos ser renovados, que es distinto de regenerar; la regeneración es la vida divina en nuestro espíritu, pero que ahora es necesario que pase a nuestra alma, o sea, a nuestros pensamientos, a nuestras emociones, a nuestra voluntad, o sea, a la casa; ahora viene la barrida de la casa; ¿para recuperar qué? aquello que Él aprecia, en lo cual está la imagen del dueño, ¿ven?, está la imagen del dueño. Lo que el Señor quiere recuperar es la imagen de Cristo en nosotros, porque nosotros la hemos manchado por causa del pecado; entonces tiene que haber una barrida; es decir, primero hay la encendida de la lámpara y entonces la barrida de la casa, barrer la casa; ¿para qué se barre la casa? Para que toda la mugre que está encima posiblemente de la moneda, salga, y pueda aparecer la moneda con la imagen; pero si está debajo del polvo, en la oscuridad, no se va a encontrar; entonces se tiene que encender la lámpara y se tiene que barrer; eso es lo que el Señor está haciendo.
Y dice más: “y busca con diligencia hasta encontrarla”. El Señor es diligente en la búsqueda; nosotros pensábamos que nosotros éramos los que buscábamos, pensábamos que nosotros éramos los buscadores, ¿verdad? A veces nos jactamos de ser creyentes. Nosotros leíamos filosofía, psicología y esoterismo, buscando la verdad, pero realmente esa hambre interna era el Señor buscándonos a nosotros; y luego tiene que barrer ese montón de porquerías con que nos atosigamos, porque el que en verdad nos busca es el Señor; Él es el que nos busca. Entonces dice:”y busca con diligencia”; ¡qué precioso es esto! dos palabras claves: buscar; o sea el Señor en verdad nos busca, en realidad le importamos a Él, de tal manera que si no nos encuentra en el lugar en que tenemos que estar, que es ahí en la mesa con los demás hijos, Él nos busca. ¿Cuándo te parece que Él ejercita la intercesión? No solamente cuando estoy bien, sino precisamente cuando estoy peor. ¿No le dijo eso el Señor a Simón?: Simón, Satanás te ha pedido, porque Satanás, para poder tocarnos, tiene que pedirle permiso al Señor; y el Señor le da permiso sólo un poquito, solamente para que nosotros reaccionemos y veamos en qué peligro estamos. Entonces le dijo: Satanás te ha pedido para zarandearte como a trigo, pero yo he rogado por ti; es decir, cuando tú estás en plena zaranda, mejor dicho, con esos nervios que suben y que bajan, porque ¿saben que es zarandear? Zarandear es sacudirlo; o sea, cuando estamos en esa sacudida, que estamos para arriba y para abajo, ahí es cuando Él está intercediendo; no es cuando estás bien, cuando todo está bien contigo, tú estás orando, ayunando, estar reuniéndote, estás amando, estás sirviendo; claro que también ahí, pero cuando tú necesitas, cuando estás en el peligro, cuando estás en la prueba, cuando estás en el conflicto, ahí es que Él está cuidando de ti, ahí es que Él está intercediendo por ti, ahí es cuando Él dice: yo rogué por ti para que tu fe no falte; es decir, fíjense que a Judas Iscariote le faltó la fe y se ahorcó, se reventó, se explotó. Pedro también negó al Señor, pero el Señor intercedió para que no le falte la fe, y él venció. Entonces por eso dice la palabra del Señor: cuando vuelvas, confirma tus hermanos; o sea, Él intercedió por Pedro cuando Pedro estaba en la zaranda; dice: yo he rogado por ti que tu fe no falte; es decir, no te puede faltar la fe cuando estás en la zaranda, porque la zaranda viene para hacerte sentir tus sentimientos, como si Dios te hubiera olvidado, como si ya no hay caso contigo, esas emociones negativas, pensamientos y sentimientos negativos que el enemigo trae, es como para hacerte sentir que estás en el aire, porque como a veces te quieres guiar por los sentimientos, y los sentimientos son como el ascensor que sube y baja, que no son seguros, cuando viene el día de la prueba, la hora difícil, cuando viene la andanada de dardos de fuego del maligno y tú empiezas a desconfiar porque no puedes sentir, ahí tu fe empieza a tambalear; esa es la zaranda. Pero dice: que tu fe no falte; la fe es en la Palabra, nunca busques la fe en los sentimientos, nunca te bases en lo que sientes, sino en lo que Dios dice. Si Dios dice algo, es así, tienes que creer, resistir otro pensamiento, resistir todo sentimiento; lo que Tú dices, Dios, es esto; y esto es lo que yo creo; porque los enemigos vienen a la mente, vienen a las emociones, vienen al sistema nervioso, viene a la piel; ahí es donde el enemigo viene; a veces viene deleitoso, y a veces viene terrible, de las dos maneras; él es terrible, él viene a matar, a robar y a destruir, él nos tiene un odio terrible. Gracias a Dios que el amor del Señor es mayor, y el poder del Señor es mayor. Pero ¿qué es lo que Él pide para mantenernos firmes y resistir? La fe, que tu fe no falte. Entonces allí es cuando el Señor intercede. Dice que El intercede por nosotros siempre; no que Él es sólo sacerdote cuando estamos bien, y luego deja de serlo cuando cometimos la falta; al contrario, es porque Él conoce que somos terriblemente falibles, más de lo que nos imaginamos, y eso es lo que vamos descubriendo a medida que caminamos con el Señor, cuán débiles somos; y entonces ahí es que Él intercede, intercede para que no nos falte la fe; la fe no en nosotros, porque nunca estaremos delante de El por la justicia propia; sino la fe en Su amor; nunca debemos dudar de que Él nos ama, no importa lo que pensemos, no importa lo que sintamos; Él nos ama, y ahí tenemos que estar seguros, y ahí nos afirmamos, y ahí resistimos, y ahí pasa la tormenta y nos levantamos de nuevo, ¿amén hermanos? Esa es la búsqueda diligente, es el Señor buscándote a ti, donde estás, en una cueva, porque si no estuvieras en una cueva no habría que buscarte; pero a veces estamos en pozos, y Él nos busca diligentemente en el pozo, porque ¿hasta dónde Él bajó? ¿saben hasta dónde? Hasta el Seol, a llevar a los que estaban cautivos en el Seol; y predicó el evangelio a los muertos, que Él era el Mesías que todos esperaban, para sacarnos del hueco; para eso vino el Señor, amén. La búsqueda diligente del Señor nos alcanza en el hueco. ¡Dónde estaba Elías? En un hueco, huyendo, temeroso; ¿qué haces ahí Elías? Sal, sal del hueco. Lázaro ¿qué haces en la tumba? Sal fuera; y salió; eso es lo que hace el Señor, ¿qué haces tú ahí? Sal fuera del hueco, sal a la luz , levántate y ven, ¿amén? “busca con diligencia hasta…”, ¡aleluya! La búsqueda del Señor, “…hasta encontrarla”. No es como nosotros, no, no; tiro la toalla; el Señor no tira la toalla, Él busca hasta encontrar; ¿a quién? a quien ama; Él nos ama, y entonces busca hasta encontrarnos.
Verso 9: “Y cuando la encuentra”, ¡aleluya! ¡Gracias a Dios! “Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas”; si esta es la iglesia local, serán las otras iglesias; “y vecinas”, que podrán ser los ángeles, porque después habla de los ángeles también; “diciendo: gozaos conmigo”, ¡aleluya! Ese es el amor del Señor; todavía no estaba gozando mientras está buscando, pero Él busca hasta encontrar para poder gozarse, porque dice que El menospreció el oprobio por el gozo puesto delante de Él; Él sabía el mal que existiría si dejaba a las personas libres, pero si hacía solo títeres, ¿qué gloria habría? Entonces son libres, tanto los ángeles, como los querubines, y los hombres; y se rebeló el maligno. Él sabía el daño que habría, pero Él sabía también el gozo mayor que habría; Él sabía la terrible cantidad de aflicción, pero conoce una cantidad mayor de consuelo; si Él no permite la aflicción, no vas a conocer el consuelo; sólo porque has probado la aflicción vas a conocer el consuelo. Una persona que nunca conoce la aflicción, no conoce el consuelo, no sabe lo que es salir del fango a la Roca firme. Entonces el Señor es sabio, y a veces nos tiene que dejar un poquito conociendo lo que es el fango, para que apreciemos lo que es la Roca firme, ¿amén?
“Gozaos conmigo”, es decir, hay que alegrarse con el Señor, con la Iglesia, que es el instrumento del Señor; gócense conmigo; es un gozo conjunto del Espíritu del Creador y de sus instrumentos, de la Iglesia, de las iglesias, de sus ángeles; gócense conmigo; qué lindo que en el reino hay gozo. Hay otro reino también, pero no hay gozo, sólo temor; aquí en este reino del Señor hay gozo; en el del Señor. “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Precioso ¿no hermanos? Gozo en los ángeles, porque la película favorita que se ve en el cielo es lo que pasa en la tierra; no sólo la de los ángeles electos; incluso los ángeles caídos se la pasan mirando este planeta; ¿de dónde vienes Satanás? De recorrer la tierra y andar por ella. Dios también tiene siete ojos para recorrer la tierra, Dios está constantemente mirando sobre la tierra; sobre todo ¿saben qué es lo que Él mira? Nuestro corazón, eso es lo que Él mira, Él mira nuestros corazones, Él mira lo que está pasando en nuestros corazones, eso es lo que Él está mirando, lo que pasa en nuestros corazones. Lastimosamente no solamente Él ve eso; los ángeles también ven, y los demonios ven, y cuando nos “meten un gol”, ellos hacen fiesta, y los nuestros lloran; pero cuando nosotros “metemos el gol”, los nuestros hacen fiesta, y los otros se enfurecen, tiran la puerta, y hacen lo que puedan; si no te pudo matar a ti, mata al de al lado, pero te quería matar a ti, como no pudo, mató al de al lado. Yo he visto eso, accidentes aquí al frente y aquí detrás; yo sabía que era para nosotros, pero no pudo, porque el Señor nos guardó; entonces se lo hizo al otro; ese es el enemigo; el Señor nos guarde. Es como si fuésemos pescaditos en un acuario; nosotros estamos aquí en el acuario, y los otros están en la otra dimensión; el Señor que lo llena todo; Él está en todas las dimensiones, Él es omnisciente y omnipresente en todo, pero también los ángeles, que a veces vienen a ésta, lo normal es que están en la suya, y también los otros espíritus; nosotros no los podemos ver a ellos, pero ellos si nos pueden ver a nosotros, a veces hasta adivinan algo, ellos no conocen todo, por eso es que no hay que hablar de una manera errada cosas que vamos a hacer, porque vas a hacer algo para el Señor, y lo dices sin cuidado, sin la protección del Espíritu, y lo oyen los demonios, y ellos van a estorbar; entonces hay que ser muy prudentes no solamente con el mundo natural, sino con el espiritual, porque nosotros somos espectáculo. Vamos a leer esa frase allí en 1ª a los Corintios para ver ese aspecto.
1ª a los Corintios capítulo 4; vamos a ver esa noción de espectáculo, vamos a leer desde el versículo 9: “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido”, noten esa palabra “exhibición”, “exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte, pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo”, pero no sólo al mundo, “a los ángeles”, y entre esos hay unos que no cayeron, dos tercios, y un tercio que cayó, que también son ángeles. Por eso nuestras hermanas tienen el velo puesto por causa de los ángeles, ¿por qué? porque ellos están viendo lo que significa este mundo, ellos saben lo que significa el velo, cuando se hace con revelación; significa: yo proclamo que el reino es del Señor y me someto al Señor, y estoy bajo la cobertura del Señor. Entonces Dios te ve bajo esa cobertura y se sabe a quién tienes por rey, se sabe a quién le perteneces, y bajo quién estás cubierta, y no pueden llegar, porque tienes señal de autoridad sobre tu cabeza. Esa señal de autoridad quiere decir que reconoces la autoridad del Señor. A diferencia de los demonios que se rebelaron, la Iglesia sí lo reconoce, y las mujeres representan a la Iglesia; cuando se cubren la cabeza, están dando testimonio, están dando señal de autoridad, están mostrando que ellas reconocen un gobierno que es el Dios, y que ese gobierno es su protección, su cobertura. Pero si se actúa de una manera rebelde, descuidada, es como decir: yo no necesito cobertura: entonces le llegan directo los demonios; ese es el problema; quien no está cubierto es pasto de los demonios.
Les cuento una anécdota: una vez un hermano le dijo al presbiterio, y no voy a decir el lugar, ni el nombre, sólo voy a contar el acontecimiento; dijo: ah! ya estoy cansado de que los hermanos me estén cuidando, déjenme vivir mi vida, no estén pendientes de lo que yo hago, déjenme vivir mi vida; y salió; los hermanos lo respetaron, y él salió. Tan pronto salió a la calle, vio a lo lejos una nube de demonios felices que llegaban en dirección a él, porque él dijo: déjenme vivir mi vida; entonces los demonios encontraron lugar para venir a atacarlo. Cuando él vio eso, el Señor fue misericordioso, le dejó ver lo que pasaba, salió corriendo y les dijo: hermanos, perdónenme, oren por mi y cúbranme; y fue cubierto. No piensen que el mundo maligno es inocente, es asesino, hace las peores cosas. Si tú no estás bajo la cobertura del Señor, si tú no tienes en cuenta el cuidado del Señor, la sujeción al Señor, tú sales a tu propia manera, tú te burlas de las prescripciones del Señor, tú estás saliéndote de la cobertura, estás inmediatamente expuesto o expuesta a los ataques del maligno. Cuando tú estás en sujeción al Señor, y cuando tú pronuncias la sujeción, las hermanas cuando se colocan el velo para orar están diciendo: yo le pertenezco al Señor, reconozco que Él es el Señor, es una señal de autoridad, yo estoy bajo autoridad y bajo cobertura; entonces la persona está protegida.¿ Qué pasa si un equipo de fútbol pierde cinco partidos?, ¿a quién echan? Al técnico, porque el técnico es el que dirige, el técnico es el que dice: vayan por allá, hagan ese juego así; y nunca le sale bien; entonces el general es el que lleva la cuenta, porque él es el responsable. Eso es lo que quiere decir estar bajo sujeción. Si los jugadores hicieran lo que dijo el técnico, si los soldados hicieren lo que dijo el general, entonces la responsabilidad no está en los jugadores, no está en los soldados, está en el técnico, está en el general; eso es lo que quiere decir estar bajo cobertura. Cuando tú no aceptas la cobertura del Señor, tú estás expuesto a los ataques de los espíritus; cuando tú te sometes al Señor, estás protegido por el Señor, protegida por tu marido si eres mujer, protegido por los ancianos de la iglesia si obedeces lo que ellos dicen; pero si te sales y haces lo que tú quieres en tu casa, si tú no cuentas con el cuidado de tu marido, sales y no saben para dónde, tu marido no sabe para dónde saliste, ni que hiciste, así como cuando los hijos no obedecen una prohibición del padre, quedan desprotegidos, porque existe un mundo espiritual. El Señor estableció la cobertura para la protección, ¿por qué? porque somos espectáculo y esos espectadores intervienen; los ángeles fieles intervienen a nuestro favor; se dice que son espíritus ministradores a favor de los herederos de salud, pero los que se rebelaron no están a favor, están en contra, y también intervienen, provocan accidentes, provocan cosas, y a veces Dios tiene que permitir que algo le pase a alguno de los suyos, porque no se mantuvo debajo de la cobertura, no se mantuvo debajo de la protección, salió por sí solo haciendo las cosas, como decía el verso anterior. Miremos el verso anterior aquí en 1ª a los Corintios capítulo 4, verso 8: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” Ya estamos saciados, no necesitamos a los apóstoles, no necesitamos que nos digan nada, ya estamos saciados, ya reinamos, no queremos oír opiniones, no queremos ser guardados, queremos hacer las cosas, reinar solitos, ahí es donde se abre la puerta y la brecha a los demonios. Del Libro de Crónicas, ¿qué se escribió en él? No hay el tiempo ahora por causa de la hora; pero allí se trata de cuando los demonios tienen acceso, por cuanto no hay cobertura. Cuando lean los últimos capítulos de mi libro “Aproximación a Crónicas”, los que pueden sacar fotocopia de las lecciones del libro y de los conceptos claves del libro de Crónicas, ahí van a detenerse en más detalles sobre esto que para ahora ya no tenemos tiempo, pero esto lo quise decir por causa de lo que decía esa última frase: Gozo delante de los ángeles; o sea que los ángeles son espectadores porque nosotros somos espectáculo; nosotros estamos siendo vistos por un mundo invisible, y en ese mundo invisible existe una guerra, y existe un campamento que nos cubre, y un cerco que nos cerca, como Satanás se quejaba delante de Dios porque había cercado a Job y que por eso Job lo adoraba, pero que lo dejara probar y vería como Job iba a maldecir. Hermanos, si Dios no nos tuviera cercados, ya estaríamos muertos; somos cercados, pero a veces nosotros mismos nos salimos del cerco, y Dios respeta nuestra decisión, ¿por qué? ¿saben qué, hermanos? Con esta frase termino: El temor de Dios es la sabiduría y el principio de la sabiduría. Cuando tú respetas a Dios, y te guardas, esa es la sabiduría; y esa es la inteligencia: el apartarse del mal; el avisado ve el mal y se aparta; pero los insensatos pasan, y llevan el daño; ¿no es así? Entonces, hermanos, mejor es temer a Dios, vivir en la comunión, vivir en la sujeción mutua unos a otros, respetándonos, y así estamos protegidos, y así los “hinchas” del otro equipo no nos van a molestar; nosotros tenemos que ganar este “partido”, ya el Señor lo ganó y nos dio la victoria, y ahora nos toca a nosotros demostrar Su victoria; y esa es nuestra misión, viviendo en unión con Él. Vamos a orar al Señor.
Padre amado, en el nombre del Señor Jesús, te agradecemos que eres bondadoso, te agradecemos que Tú eres una cobertura verdadera, te agradecemos que nuestras hermanas no tienen sólo un trapo en la cabeza sino la cobertura del Dios Altísimo, el cerco de Dios, porque se han sometido a Ti y a tu protección. Padre, en el nombre del Señor Jesús, gracias porque nuestras hermanas representan a la Iglesia; lo que la Iglesia es, se ve en ellas; ayúdanos a ser personas que te amamos, personas que quieren vivir en el Espíritu, personas que quieren vivir en unión contigo; Tú eres el marido que te haces cargo de las cosas, déjanos vivir bajo tu regazo, bajo tu cobertura, en el nombre del Señor Jesús, amén.
Puede ser que una hermana piense que su esposo no es lo suficientemente bueno, maduro, para cuidarla; pero acuérdese de que es Dios quien la está cuidando a través de su marido, no es sólo él. La Biblia dice que usted esté allí en ese lugar y que ahí Dios la protege, si usted respeta a los que Dios puso para protegerla, ¿amén? La paz del Señor sea con los hermanos.
Gino Iafrancesco V., 13 de mayo de 2005, localidad de Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de la hermana Marlene Alzamora, revisada del autor.
LAS CIEN OVEJAS
LAS CIEN OVEJAS
Vamos a continuar con la serie de los misterios del reino de los cielos como son vistos en las parábolas del Señor Jesús. Vamos a abrir en dos lugares, hermanos, en Mateo 18 y en Lucas capítulo 15. Vamos a considerar hoy la parábola tan cercana, creo yo, a nuestros corazones, de las cien ovejas; es una parábola que aparece en Mateo 18 desde el versículo 10 hasta el versículo 14; sin embargo, aparece incrustada en un contexto especial. Ustedes se dan cuenta de que desde el versículo 1 aquí empiezan los apóstoles a pensar antes de ser, digamos, ungidos por el Espíritu Santo, cuando apenas estaban empezando a caminar con el Señor; empiezan a decir que ¿quién de ellos sería el mayor? Ellos estaban pensando en su propia grandeza, pensaban en función de su propia grandeza mundana en el reino; porque los reinos mundanos son para la grandeza de los hombres. Como dice el Señor Jesús, los que en ellos gobiernan se enseñorean sobre los demás; y los mismos apóstoles, cuando todavía no tenían el Espíritu Santo, tenían esas preocupaciones de querer mirar a los demás desde arriba, y querer ser superiores unos a los otros; y entonces, en ese contexto, el Señor les habla de ese niño pequeño, que en la tradición se dice que era Ignacio de Antioquía ese niñito; Jesús dice que si no os hacéis como uno de esos pequeñitos, no entraréis en el reino; y habla de no causar tropiezo a ninguno de esos pequeñitos; y entonces, en ese contexto del Señor presentando el contraste de ser como niños y de no causar tropiezo a los pequeños, es que el presenta, en ese contexto, según Mateo, la parábola de las cien ovejas. Y luego, si ustedes se fijan, después del verso 14, en el verso 15, dice: “Por tanto”; quiere decir que el Señor viene respondiendo a ese interés de nuestra propia grandeza, respondiendo con una invitación a ser como niños, y no causar tropiezo ni siquiera a los más pequeños; y habla de lo seriamente grave que es causar tropiezo a los pequeños. Entonces Él habla de cómo el pastor fue en busca de su oveja perdida, y como consecuencia Él habla de cómo perdonar a los hermanos, y buscar a los hermanos que han pecado, especialmente contra nosotros, aunque esa frase “contra nosotros” no figura en todos los manuscritos. De todas maneras, si pecan contra nosotros, debemos buscar al hermano, pero no para saciar nuestra venganza, ni para desahogarnos nosotros, sino para ganar al hermano; porque un pequeñito que peca, nuestro hermano que peca contra nosotros, es importante; y hay que ganar al hermano, al hermano importante que peca, y no yo, que soy el ofendido.
Y luego, Lucas capítulo 15 presenta esa parábola también en un contexto interesante. En el capítulo 15 aparecen tres parábolas que tratan también con el mismo principio de la oveja perdida de entre las cien, o del dracma perdido entre diez, o del hijo prodigo perdido entre dos; de cien, de diez y dos. Eran cien ovejas perdidas, eran diez dracmas perdidos, eran de dos hermanos, uno, el pródigo, que se fue a malgastar los bienes; y en ese contexto, esas tres parábolas tienen una lección semejante; pero, como es una parábola que aparece en Mateo y también en Lucas, ellas tienen unas pequeñas variantes, cositas que se acordó Mateo que no se acordó Lucas, cositas que se acordó Lucas y que no se acordó Mateo; entonces hay que unificar esas dos parábolas para tenerlas de una manera más rica.
Quise antes de leerla, que pudiéramos ver el contexto en que aparece, dónde es colocada esa parábola en el contexto en que la pone Mateo, en el contexto circunstancial, y también las otras parábolas que dijo Jesús en aquella ocasión, que no mencionó Mateo, pero que registró Lucas; porque Lucas es el único que registra la parábola de los diez dracmas, y es el único que registra la famosa parábola del hijo pródigo; sólo Lucas; Mateo sólo recordó esta parábola de las cien ovejas, y no recordó el contexto en que fue dicha; pero Lucas nos recordó las otras. Hoy no vamos a detenernos en las otras, ni vamos a detenernos demasiado en el contexto, aunque lo vamos a tener en cuenta, pero principalmente vamos a detenernos en la parábola de las cien ovejas.
Entonces vamos a leer integrando Mateo 18:10-14 con Lucas 15:1-7, integrando los dos testimonios, el de Mateo y el de Lucas, acerca de esta parábola de las cien ovejas: “Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola diciendo: Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si un hombre tiene cien ovejas, si pierde y se descarría una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va por los montes tras la que se perdió, a buscar la que se había descarriado hasta encontrarla? Y si acontece que la encuentra, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. De cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Os digo que habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Así, no es la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”. Tremenda parábola; y ¡cómo se enriquece juntando los dos testimonio!
En el llamado Evangelio de Tomás, que se encontró en 1945 en Nag-Hamadí, en Egipto, que contiene 114 dichos del Señor Jesús coleccionados, en el dicho o logión 107 está resumida esta parábola con las siguientes palabras: “Jesús dijo: El reino se parece a un pastor que tenía cien ovejas; una de ellas se extravió, la más gruesa (otros traducen la más grande), El dejó a las noventa y nueve y buscó aquella sola hasta que la encontró. Después de haberse fatigado dijo a la oveja: te quiero más que a las noventa y nueve”. Así es como lo cuenta el llamado evangelio de Tomás; es un recuerdo de Tomás que fue un poquito retocado por los gnósticos. Pero en Oxirrinco, que es otra ciudad más al norte, se descubrieron unos fragmentos también de estos dichos, no completos, en griego; y lo que se encontró en Nag-Hamadí es en copto, que fueron completos; los que están en copto tienen un sabor medio gnóstico, pero de todas maneras nos recuerdan estas palabras del Señor. No vamos a detenernos en la exégesis de este pasaje de Tomás; apenas lo cito como ilustración para que los hermanos lo sepan, pero vamos a detenernos en la exégesis de los pasajes que la providencia de Dios hizo canónicos en la historia de la Iglesia.
Vamos a ir leyendo de nuevo, abiertos a que el Espíritu Santo nos detenga en estas frases; porque a veces, cuando vamos muy rápido, no le permitimos al Espíritu Santo tocarnos. Nunca debemos leer la palabra del Señor solamente para saber, porque así no le permitimos al Señor tocarnos. Debemos leer la palabra del Señor en oración, en su presencia, con el deseo de que su Espíritu a través de su palabra, que también es Espíritu, nos toque. La intención no es leer rápido para saber algo; ¿de qué sirve saber si no somos tocados? Lo importante es que podamos ser tocados, para que nuestro hombre interior pueda ser nutrido en el propio ser, naturaleza y Espíritu del Señor, que se ministra a nosotros a través de su palabra; entonces por eso estamos en su presencia.
“Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle”; ese es un buen marco para esta parábola; si esto no fuera así, esta parábola hubiera sido solamente palabras; pero antes de que estas palabras de esta parábola fueran pronunciadas, la vida que reflejaba esta parábola se manifestaba en el Señor; por eso las personas se sentían agradadas de venir al Señor, no se sentían acusadas, ni molestadas, no se sentían rechazadas, sino que tal como eran se sentían cómodas en la presencia del Señor; y acostumbraba a venir. Hendriksen, el llamado príncipe de los comentaristas de la reforma, o de los reformados, él traduce de esa manera: acostumbraban reunirse con Jesús; así traduce él: “Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle”; o sea, Él les hacía fácil el acercarse; no era una persona complicada como nosotros, como yo; Él hacía que las personas pudieran venir a oírle con gusto; no se sentían acusadas; se sentían más bien atraídas, porque Él estaba lleno de gracia y de verdad. La ley vino por mano de Moisés, pero la gracia, que es de lo que nos habla esta parábola, la gracia y la verdad, vinieron por medio de Cristo. No eran sólo palabras, porque Él todavía no había dicho esta parábola, y ya, como moscas estaban los publicanos y los pecadores alrededor de Él.
“Y los fariseos y los escribas”, o sea, las personas que se sentían mejores, confiando en su propia justicia, como los escribas en su propio conocimiento, “y los fariseos y los escribas murmuraban”; el Señor transmitía gracia, pero ellos murmuraban; como en el caso del pródigo, también su hermano se enojó y no quería entrar a la fiesta. “Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe”; ellos esperaban que no los recibiera; pero Él los recibía, porque no hay otra manera de ayudarlos. “Y con ellos come. Entonces…”, o sea, en ese contexto, “Él les refirió esta parábola diciendo: Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños”. Uno podía preguntar: ¿quiénes son estos pequeños? Pero más adelante está diciendo que estos pequeños son los pecadores que se arrepienten; no necesariamente, en este contexto, la palabra “pequeños” se refiere a los cristianos, no; Él está defendiendo a aquellos contra los cuales ellos murmuraban: esos pecadores; y son publicanos que se dedican a extorsionar al pueblo, etc. Ustedes saben bien la historia de los publicanos; y Jesús los recibe y come con ellos; y los fariseos y escribas los menospreciaban. Como dice en uno de los profetas, que algunas personas dicen: -apártate de mí porque yo soy más santo que tú- Quizá no son las palabras, pero a veces son las actitudes. Entonces dice allí en el profeta que el Señor los avergonzará a ellos, los confundirá a ellos, y se mostrará para con aquellos que son menospreciados. Jesús está en el mismo espíritu que está en los profetas. “Mirad”, o sea que hay que poner atención, “que no menospreciéis”, no tener en poco, “a uno de éstos”, o sea, a ninguno, “a ninguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Este es uno de los versos de la colección de otros con este versículo que han dado pie para el entendimiento acerca del ángel de la guarda; porque aquí habla de sus ángeles. Ellos son pecadores, y son menospreciados, sin embargo para Dios son importantes, porque Dios los hizo a su imagen y semejanza, y pueden llegar a ser sus hijos, y algunos son sus hijos que están caídos; de manera que para Dios son de tal valor que El envía ángeles para protegerlos, para guardarlos, para guiarlos; es decir, el cielo interviene, y esos ángeles tienen un privilegio: ellos pueden ver el rostro del Señor constantemente, ellos tienen acceso a la presencia del Señor; entonces, imagínense lo importante que es este pequeño, a quien nosotros menospreciamos, cuando Dios mismo pone a su servicio ángeles; porque dice en Hebreos que los ángeles están al servicio de los que han de heredar salvación. Para los hermanos más nuevos quiero leerles ese verso para que se lo graben; está en la epístola a los Hebreos, capítulo 1 versículo 14, donde viene hablando de los ángeles y dice: “¿No son todos”, hablando de los ángeles, “espíritus ministradores”, es decir, servidores, “enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” No dice solamente que ya lo son, sino que lo serán. Claro que Dios, desde antes de la fundación del mundo, sabe quien va ser salvo en el futuro; y Él empieza a cuidarlo no solamente desde que se salva, no; Él lo cuida desde que es concebido y nace, y aún lo cuida mientras está pecando, para que el diablo no se lo mate.
Hermanos, yo me acuerdo de cuando todavía no era cristiano; venía de un concierto de Rock con artistas nudistas y todo, medio locos, allá en la calle 60, en el teatro La Comedia; terminó el concierto, y venía yo bajando, y como la acera estaba ocupada, yo venía bajando por el borde de la calle; y el diablo me quiso matar; un carro se me vino por detrás a atropellarme, y yo no escuché el carro, pero en el momento en que menos me imaginé fui cambiado por la persona que iba a mi lado en la acera; yo iba por la calle; él bajó y yo subí; pero eso fue en cuestión de segundos; yo me demoro mucho en contarlo; y el carro vino y atropelló al hombre donde yo estaba, de donde yo fui sacado y él fue puesto; y él murió delante de mí; yo vi que era yo quien tenía que estar muerto; el diablo a quien quería matar a mí; y el Señor me cambió en el momento; el hombre murió, y yo me quede como grogui allí asustado, y me puse a pensar que estábamos siendo espiados, que alguien nos miraba desde otro mundo invisible; yo todavía era incrédulo, pero me di cuenta desde ese momento que éramos guardados. Entonces el Señor tiene ángeles para guardar a los pequeños; ¿eso no es muy grande? ¿Cómo vamos a menospreciar a una persona a quien Dios, para cuidarlo, le envía ángeles que tienen el privilegio de ver Su rostro? Cuando hoy en día solamente los secretarios privados pueden ver el rostro del Presidente, o de algunos de sus ministros; pero el público común difícilmente puede darles una palabra a los Presidentes o a los gobernadores o a personas prominentes de esta tierra. Así que llegar a tener el privilegio de ser alguien que tiene acceso, eso no es para cualquiera, eso es para personas recibidas por esa gran autoridad y esa gran eminencia. O sea que estos ángeles tienen acceso a la presencia de Dios, a la gloria de Dios, tienen valor ante Dios, y sin embargo Dios los pone a servir personas que nosotros menospreciamos.
Una vez, cuando Pedro estaba preso, y lo querían matar, y ya habían apresado a Jacobo, y mataron a Jacobo, y ya pensaban matar a Pedro, el Señor envió a los ángeles que lo libertaran de la cárcel; y cuando él llega a tocar a la casa de la madre de Marcos, porque allí se reunían los hermanos adentro, pues ellos no se reunían con las puertas abiertas sino con las puertas cerradas, tocó Pedro la puerta, y salió Rode, aquella chica, y al escuchar a Pedro, ni siquiera le abrió, sino que salió corriendo y dijo: vino Pedro, vino Pedro. Entonces ellos no le creyeron y dijeron: -no es Pedro, sino su ángel-; por esa expresión: “su ángel”, quiere decir que la iglesia primitiva en Jerusalén participaba también de ese concepto que era normal entre los suyos, que cada persona tiene su ángel; porque ellos habían leído en Daniel que cada nación tiene su ángel; Israel tenía nada menos que a Miguel como su ángel; una virgen humilde allá en Nazareth, de la que nadie pensaba que sería alguien, el propio Gabriel fue a visitarla; y ella dijo: ¿Quién soy yo? Soy una simple chica como cualquier otra; sin embargo, Gabriel vino a visitarla; ¿se dan cuenta, hermanos? Fíjense lo que pasó con Moisés; cuando menospreciaban a Moisés, no sabían a quién estaban menospreciando; ellos le dijeron: -¿quién te puso por juez sobre nosotros?- Pero Esteban dice: -A ese puso Dios por legislador-; entonces ahí se da uno cuenta de cómo el Señor hace.
Seguimos leyendo acá: “os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido…”, fíjense para qué fue que vino; Él no vino a condenar, no vino a criticar, no vino a terminar de hundir a las personas; Él sabía para qué vino. Juan y Jacobo le decían: -Señor, mira, llegamos a Samaria y no nos recibieron; ¿no quieres que así como Elías mandó a caer fuego del cielo, nosotros también hagamos lo mismo? Tenían fe hasta para hacer lo que hizo Elías. Señor, ¿quieres que lo mandemos? Menos mal que preguntaron, y el Señor les dijo: -No sabéis de que espíritu sois-. Y aquí vuelve a decir lo mismo: El Hijo del Hombre no vino para perder, sino para salvar. “El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”. Esta es la identidad del Señor, este es el Espíritu de gracia propio del Nuevo Testamento.
Y entonces les llamo la atención a esta introducción: “¿Qué os parece?” Cuando te preguntan así: ¿Qué os parece? Inmediatamente tú pones atención a qué es lo que te quieren decir; porque a veces se dicen cosas, y uno las pasa por alto; entonces Él, para que no pasen por alto las cosas, les llama la atención para ver qué es lo que va a decir; les llamó la atención para que pongan atención, para que no les pase como el agua por encima de las plumas del pato. “¿Qué hombre de vosotros…”; ustedes saben que ellos estaban allá en Israel, que era un país pastoril; “Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas”, o sea que era riquito porque tenía cien ovejas, porque aquel Urías sólo tenía una ovejita, que fue la que se le comió David; lo mandó a matar a él; pero éste tenía cien; sin embargo, aún teniendo cien, porque, fíjense, uno puede pensar: si fuera una sola oveja, por ser la única oveja de la cría, porque era la única por eso la quería; pero el Señor quiere mostrar que Él quiere a todos; y no sólo puso una, sino que puso una entre cien; cien ovejas para el contexto de ellos allá en Israel era mucho; una persona que tenía cien ovejas era una persona rica en ese contexto; y aún teniendo cien ovejas, si son ricos, ni se dan cuenta de que tienen una oveja menos o no. Cuántos de los mayordomos se comen los carneros del dueño, y el dueño ni sabe cuantas vacas tiene, ni cuantos carneros, ni caballos; no sabe, ni le importa. Pero aquí a éste le importa cada uno; por eso les llamo la atención al contraste de cien por uno. Cada una de esas cien es valiosa, cada una de ellas puede ser esta oveja que se perdió; o sea, todas las cien son importantes.
“Si un hombre tiene cien ovejas, si pierde, y se descarría una de ellas…”; el Señor diciendo: -pónganse en mi lugar-, “¿no deja las noventa y nueve en el desierto y va por los montes tras la que se perdió?” Aquí el Señor no está poniendo muchas prioridades, porque ellas no se van a perder, ellas no necesitan de arrepentimiento, ellas son justas, un justo no necesita de arrepentimiento; Yo no vine a llamar justos, dice el Señor, sino a pecadores; o sea que el Señor aquí nos está llamando la atención a la carga que Él tiene por los que están perdidos, o por los hijos que están apartados, ya sea perdida o descarriada; perdida es que nunca se salvó, y descarriada es que siendo salva se fue a vivir al mundo, ya sea que fue débil, o que el diablo le puso una trampa, o cualquier cosa que le haya sucedido, sea la que sea, de todas maneras se descarrió; y dice acá: “¿no deja las noventa y nueve en el desierto?” ¿por qué? porque la urgencia es por ésta; la urgencia es con la que está descarriada; la urgencia es con la que está perdida; no es que el Señor no ame a las noventa y nueve, sólo que las noventa y nueve ya están a salvo, ya están seguras, no están en peligro, están en la vida normal, están disfrutando de los pastos, están disfrutando de las aguas, están lejos de las fieras, están protegidas, están bajo el pastor y los que trabajan para el pastor; porque si son cien ovejas, tiene que ser alguien que contrata quien le ayude; pero la número cien no estaba protegida; puede ser que tuviera hambre, que tuviera sed, que tuviera frío, que los lobos, o los leones, o los jaguares, o los pumas se la vayan a comer, o los ladrones se la vayan a robar, o a esquilmar y a comer también. Entonces hay una urgencia que el Señor quiere despertar aquí también en nuestros corazones; nosotros a veces pensamos sólo en las noventa y nueve, pero el Señor quiere que nos acordemos de la número cien, el Señor está pensando en la cien.
El hermano Rick Joyner decía que si un padre se sienta en una mesa con sus hijos, y falta un hijo, por el puesto de un hijo que está vacío, su alegría no es completa; claro que él tiene alegría con los demás, él no está menospreciando a los otros, los otros también valen para él; si fueran los otros los que se perdieran, sentiría lo mismo por ellos; pero gracias a Dios que esos noventa y nueve están bien; pero ese puesto vacío no permite que su corazón esté tranquilo. De manera que si nuestro Padre no tiene el corazón tranquilo porque le falta uno de sus hijos, ¿cómo nosotros podemos tenerlo tranquilo? No podemos tenerlo tranquilo, debemos estar pensando en aquellos por los que el Señor está preocupado, cargado; orar por los que se han apartado, o por los que no han llegado, ni se han decidido. Entonces por eso dice así: “¿no deja las noventa y nueve en el desierto y va por los montes tras la que se perdió, a buscar la que se había descarriado hasta encontrarla?” O sea que el objetivo no es hacer el papel de que va por ahí, y como no es el dueño, se hace el que estuvo buscando por allá, y luego viene a cobrar por adelantado, y dice: son trescientos dólares; porque el asalariado hace eso, ¿verdad? Pero aquí dice: “hasta encontrarla”; el objetivo era encontrarla, salió a encontrarla, como decía en el llamado Evangelio de Tomás, fatigándose por ella. Y dice: “y si acontece”, y esta es la parte que a mí me deja preocupado, que aquí el Señor puso un condicional; hay casos en que no se cumple la condición, y la oveja no se deja encontrar, o se la comieron los lobos, o quién sabe qué; pero dice: “Y si acontece que la encuentra”, o sea que podría acontecer que no la encuentrase; ¡que triste es eso! Pero si el Señor dijo “si”, le pone una situación condicional, “si acontece que la encuentra”, es decir, no se ahogó, no se la robaron, no murió, no se la comieron, la encontró, como dice el canto: gimiendo y llorando de frío, pero la encontró, la cargó en sus hombros y al redil volvió, ¿amén?
Sigue diciendo: “Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;” todos recuerdan aquella persona que veía en la arena siempre dos pares de huellas, y una vez no vio si una, y dijo: -Señor, pero aquí me dejaste solo, justo cuando estaba en el mayor problema me dejaste solo; Él dice: -no, no, ahí fue que te puse en mis hombros, por eso donde están mis huellas, no son tus huellas, sino mis huellas. Cuando pensaba que lo había dejado solo era cuando estaba más seguro, sobre los hombros; ahí era que estaba seguro, cuando parecía que estaba solo, ahí estaba en los hombros y no estaba en la tierra. Qué misericordioso el Señor, la había podido traer caminando, ah! se me escapó, ahora vas a ver, te voy a llevar a rejo; nada de eso, qué comprensivo, se puso en el lugar de ella, ¿cómo va a caminar si no ha comido, si está asustada? hay que tranquilizarla; y se la puso en los hombros, así como las dos piedras de ónice con las tribus de Israel sobre los hombros del sumo sacerdote, se la puso sobre los hombros, y no dice: “triste”, sino “gozoso”; el Señor llevando el peso gozoso de su oveja; ella ya no estaba sufriendo, pero Él gozoso se la pudo poner a los hombros porque la encontró.
Y dice: “Y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos”; yo pienso que aquí, como Él después lo explicó, de cierto os digo que hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por muchos justos que no necesitan arrepentirse, ya están en paz de Dios; entonces yo pienso que estos vecinos y amigos se refieren a los ángeles; hay más vecinos que los ángeles, que son los arcángeles; y unos más vecinos que son los querubines; y unos más vecinos que son los serafines. No piensan ustedes que los serafines no se van a alegrar también por las ovejas; ellos también conocen al Señor, ellos saben quien es Él. Santo, Santo, Santo, llenos están los cielos y la tierra de Tu gloria, como cantamos. Entonces sus vecinos y amigos son convidados por el Señor para alegrarse por haber encontrado esa ovejita, ¡qué cosa preciosa! “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”, ¡qué precioso! Por eso hay gozo celestial. Yo digo a los hermanos que nosotros tenemos una barra de fans a nuestro favor en el otro lado, en el mundo invisible; cuando logramos superar nuestros problemas, cuando logramos volver al seno de nuestro Señor, arrepentidos y perdonados, hay un gozo tremendo; y hay una palpitación terrible cuando estamos alejados. Es como cuando están viendo un partido de fútbol, los seguidores de un equipo; cuando le meten gol a su equipo, que cosa terrible, muchos se mueren del corazón viendo fútbol porque su equipo pierde; pero nosotros tenemos nuestros torcedores, y el diablo tiene los de él, los demonios; cuando logran hacernos caer, ellos se alegran y nuestro Señor llora y los ángeles; pero cuando somos encontrados y volvemos a estar sobre sus hombros, ya estamos en el redil, entonces ahí se alegran el Señor y nuestros torcedores angélicos del mundo invisible. Entonces dice: “De cierto”, eso es verdad, cuando El dice: amén; esa es la palabra que se traduce: en verdad o de cierto, amén, así es.
“De cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron”. No quiere decir que entonces vamos a descarriarnos para que Él se goce, no, claro que no; Él se goza de encontrarnos, Él nos salvó. Una hermana, que antes de ser cristiana era una bruja y hacía “trabajos”, como dicen ellos, terribles, era terrible, terrible. Alguien una vez le predicó y le dijo: El Señor Jesús no te va a dejar; y dice ella que por todas partes donde ella iba, iba el Señor Jesús; sólo ella lo veía, pero iba con ella; se subía al bus, y el Señor Jesús con ella; se bajaba del bus, y el Señor Jesús detrás de ella; llegaba a la casa, y el Señor entraba; no le hablaba nada, pero detrás de ella; ella asombrada; ella era una bruja, y las brujas pueden ver el mundo invisible, ver demonios, pero ella veía al Señor Jesús detrás de ella. Ella hoy es la esposa de uno de los ancianos de la iglesia en Curitiba, una hermana queridísima hoy en día, y era tremenda, y el Señor detrás de ella. Este hermano le habló del evangelio y le dijo: El Señor no te va a dejar; el Señor le cumplió, y ella lo podía ver detrás de ella todo el tiempo; Él no le hablaba nada, pero ella percibía el cuidado del Señor acompañándola a donde fuera. Entonces ella empezó a hablarle: -ahora vas a ir a mi casa; mi casa es un desastre; me peleé con mi esposo, hace tiempo no habló con él-. Y el Señor la oía, y ella le contaba todas las cosas; y un día dice que el Señor le dio una visión, que ella estaba en un pozo, y que la única manera de salir del pozo era que se agarrara de Él; y ella extendió los brazos desde el pozo, ella no dijo: Señor, sólo lo recibió; nada técnico sino espiritual; y dice que el Señor la tomó en sus brazos, la tomó con gran alegría, como quien dice: te salvé. Hoy es una hermana queridísima; su esposo después recibió al Señor y son ancianos en la iglesia en Curitiba. Cosas preciosísimas, porque es verdad que el Señor salva, y dice: “os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.”
Miremos aquí una frase muy importante; me perdonarán los híper-calvinistas; pero da de frente contra el hiper-calvinismo; algunos hablan de una predestinación en la que Dios no quiere sino la salvación de algunos; pero aquí el Señor dice: “Así”, esa es palabra máxima del Señor Jesús; Dios dijo: “A Él oíd”, al Hijo es al que hay que oír; “Así no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”. Porque algunas personas se han ido al extremo del híper-calvinismo de la predestinación; ellos piensan: nosotros, la raza blanca, los ingleses, los holandeses, nosotros somos predestinados; pero esos negros del África, esos son predestinados a la perdición; y algunos actúan como si hubiera personas de las cuales Dios no quiere que se salven; pero ¿qué dice el Señor Jesús? No es la voluntad de vuestro Padre que se pierda uno de estos pequeños. Como dice también en otros lugares con toda claridad: Dios no quiere la muerte del impío, sino que se arrepienta y viva. Entonces nunca podemos pretender decir que si alguien no se salvó es porque Dios no quería; no, Dios no quiere que alguno perezca, Dios quiere que todos sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad; así le escribe Pablo a Timoteo, así escribe también Pedro en la segunda carta, Dios no quiere que alguno perezca; lo dice Pablo: Dios quiere que todos sean salvos, que todo hombre sea salvo, las mujeres también, los niños también, todo hombre se refiere a todo ser humano, que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Nosotros tenemos que tener esa claridad. Dios quiere que todos sean salvos; nunca debemos decir, ah! a ese no le predico porque a lo mejor no está predestinado para la gloria sino para el infierno, a él no le voy a predicar, por algo no tengo ganas de predicarle. No, hermano, eso no es así; cada persona que vemos Dios quiere salvarla; nunca debemos mirar a nadie como si Dios no quisiera; no es la voluntad del Padre que se pierda ninguno de los pequeños; dice que Él no quiere que alguno perezca, Él quiere que todos sean salvos; y nosotros tenemos que tener esa certeza, no mirar a nadie como si nosotros supiéramos los que están en el libro de la vida y encontramos que faltaban fulanos y fulanos; no, el Señor dijo: vayan y prediquen a toda creatura; a toda creatura hay que predicarle el evangelio; hay que ir a cualquier hueco porque Dios valora cualquier persona.
Hermanos, a veces uno no conoce lo preciosas que son las personas, y las menosprecia, hasta que el Señor te muestra la belleza espiritual en las personas. Yo recuerdo una vez como el Señor me avergonzó; estábamos en una reunión con la iglesia en Guarujá; era la primera vez que iba a Guarujá, en el Estado de San Pablo, en la costa, en el año de 1980, la primera vez que fui a Guarujá; había varios hermanos, y había un hermanito ahí de esos que juegan pelota, un muchacho de esos peloteros, sentado en un banquito, y estábamos todos hablando del Señor; y el Señor me mostró Su presencia en ese muchacho; el Señor me lo quiso mostrar para que yo no lo menospreciara; me quiso mostrar que el que en lo exterior me parecía el menos valioso, del que menos uno pensaría algo, el Señor me mostró lo precioso que era para Él, como para corregir mi corazón, para que yo no estuviera pensando mal. Y en otra ocasión y lugar también me corrigió el Señor. Nosotros pensamos saber dirigir la alabanza, tenemos los cantos bonitos, vamos a cantar en espíritu y en verdad, vamos a conducir a la iglesia en adoración; y por allá había un hermano que interrumpía la alabanza y decía: cantemos: ven pecador a Jesús; y con cánticos que no tenían nada que ver con el momento, todo en la carne; y cuando yo lo iba a corregir, el Señor instantáneamente me corrigió a mí primero; yo me demoro más contándolo; cuando el Señor te hace entender, lo entiendes ya; entendió, ya entendió. Me hizo entender esto: -Yo no lo estoy mirando a él como tú lo miras; tú no sabes que Yo los miro a todos a través de la sangre de mi Hijo, y Yo no recibo nada de ustedes, sino a través de Su sangre; él se está expresando de esa manera como él es; es lo mejor que él puede hacer; pero no es en los méritos de él que le he recibido, sino por los méritos de la sangre de mi Hijo que lo he recibido-; y no porque nosotros sí sabemos cantar bien bonito, bien ungido, que lo hemos recibido, no, igual que él somos recibidos por la sangre de Cristo.
Me hizo recordar mis hijos: la mayor, Silvana, la más grande, lógicamente que ella pinta muy bonito; y la más chiquita viene con un garabato y me lo muestra; pero yo me alegro con ese garabato, es lo mejor que pudo hacer, era pequeñita e hizo un garabato, yo recibo ese garabato con alegría, tengo una colección de garabatos. Entonces el Señor recibe a través de la sangre de Cristo; nunca nosotros venimos porque somos mejor que los otros y sabemos más que los otros; ah, nosotros sí sabemos y los otros no saben; nunca venimos por nuestros méritos; somos recibidos por la sangre de Cristo igual que todos, porque Dios recibe a todos por medio de esa sangre, y no podemos menospreciar a ninguno. Ay! ay! somos corregidos. Una vez el Señor me tuvo que dar una palmada en la mano por causa de pretender, yo soy aquí el maestro, los otros son las ovejitas que están aprendiendo; ay! ay! ay! Soy apenas un sirviente del verdadero pastor, ¿entienden, hermanos? “No es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños” Permítanme unos minutos más, hermanos. Hemos terminado la lectura de la parábola, pero quiero que nos detengamos ahora en el contexto de la parábola ahora sí.
Vamos a Mateo 18 y veamos que esa parábola está en el corazón de una serie de enseñanzas; la parábola está en el capítulo 18, entre el verso 10 y el 14, pero el capítulo tiene 35 versículos; antes del verso 10 hay 9 versos; y del 15 al 35 hay 26 versos; y miren de qué habla antes, de lo que estábamos diciendo: Quién es el mayor, la pregunta es: ¿quién es el más importante? Esa es la preocupación de nosotros; sentimos: aquí el más importante soy yo, a quien se debe la pleitesía y el honor es a mí; así es que actuamos nosotros; y luego el Señor les habla de las ocasiones de caer, y luego les habla de los dos deudores, de la necesidad de perdonar y cómo se debe perdonar al hermano; entonces este es el contexto de esta parábola. Esta parábola está en el corazón de estos temas, porque no es una parábola aislada, aino que es una parábola que está en el corazón de estos temas, porque esta parábola ilustra estos temas.
Entonces leamos desde el verso 1 de Mateo 18: “En aquel tiempo”; ahí está, esa sola frase está ubicando el contexto de la misma parábola en la tierra, en aquel tiempo; acababa de anunciar su muerte; luego había hecho un milagro para pagar el impuesto; y ellos, como si no les hubiera hablado de la muerte, como que no entendieron, les acababa de anunciar, mírenlo ahí en el capítulo 17, versos 22 y 23, les anuncia que va a morir, y ellos están como cuando uno no tiene interés en algo, como que no se da cuenta sino de lo que a uno le gusta. Cuando uno no tiene interés en algo, no se da cuenta de lo que se dijo; y Jesús les habló de su muerte y ellos estaban pensando quien era el mayor, imagínense; están tan cegados por sus intereses que el Señor hablando de que iba a morir y ellos ni se daban cuenta; ellos pensaban que eso era quizás otra parábola; llegar a Jerusalén y allí agarraba a Herodes por el cogote, y después los iba a poner a ellos de Ministros, ¿verdad? Eso era lo que estaban pensando.
“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” Ellos pensando en el mayor, y el Señor empieza a hablar de los pequeños, porque al Señor le importa lo que es pequeño, mas nosotros miramos por lo grande. “Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños…”, y aquí hay dos verbos: el primero tiene que ver con conversión y el segundo con compromiso para crecimiento. “Si no os volvéis”, eso es convertirse, “y os hacéis”, compromiso; una cosa es que el Señor nos haga, y eso tiene que ver con la conversión; cuando Jeremías le dice al Señor: conviérteme y seré convertido; nadie se puede convertir solo; para poder volverse, uno tiene que ser ayudado por el Señor; entonces aquí es el Señor en nosotros, Cristo en mi el que me dio por gracia la capacidad para poder elegir; aquí uno tiene que tomar una decisión: hacerse niño; hay que volverse de lo que uno es; estaba buscando grandeza, estaba buscando ser el primero, pero ahora se trata de hacerse, tomar la decisión: Señor, yo quiero hacerme pequeño, yo quiero tener en cuenta a los pequeños, quiero estar con los pequeños, porque en verdad yo soy un pequeño; hacerse como niños. “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis…”; y aquí esta palabra que aparece: “no”, aquí aparece simple; pero cuando tú vas al griego, usas dos negatividades para decir: de ninguna manera entraréis en el reino; no solamente ese no que son dos letricas que casi no las vimos; en el griego es más enfático; no dice “no”, sino “de ninguna manera entraréis en el reino de los cielos”; o sea que para participar en el Milenio hay que convertirse y hacerse niño; es decir, despojarnos de toda grandeza, de toda pretensión, de toda exigencia y hacernos niños. Hermanos, ¡qué cosa es el reino de los cielos! Si no os volvéis y os hacéis como niños no entraréis, de ninguna manera entraréis en el reino de los cielos.
Verso 4: “Así que, cualquiera…”, y esto es para cualquiera, no es para algunos en especial, no, esto es para toda la iglesia, más adelante, en el 18, va a incluir a toda la iglesia; aquí ya empezó a incluirla: “cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”, o sea que la grandeza en el reino de los cielos es la humildad, la simplicidad, es hacerse niño, es confiar, es no pretender cosas; esa es la grandeza. “Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mi me recibe”; o sea, el Señor envía como embajadores de Él mismo a los más pequeños. Cualquiera que recibe a un niño como éste, en mi nombre, es decir, póngale cuidado a los pequeñitos, Dios puede estarte hablando por un pequeñito; a veces uno no se da cuenta de que está rechazando al mismo Señor; por eso tenemos que ejercer una vigilancia constante sobre nuestro propio corazón, sobre nuestras maneras, sobre nuestras pretensiones, porque el que recibe a un pequeñito en el nombre del Señor está recibiendo al mismo Señor; el Señor se deja representar por los más pequeñitos. Uno dice: no, si no va fulano, no voy, porque el único que me entiende es él; no es así; el Señor, hasta al más pequeñito le da Su nombre; lo que digas en mi nombre será hecho; lo que atéis será atado y lo que desatéis será desatado, ¡qué cosa! El Señor haciéndose representar por los más pequeñitos, honrando a los pequeños, como el mismo Juan Bautista tenía que anunciar. El hacha ya está puesta, así que los montes se tienen que bajar, los valles tienen que subir; era la aplanadora del Señor, anunciando la aplanadora que es el mismo Señor.
Y en ese contexto, “Y”, fíjense en el verso 6, porque como las Sociedades Bíblicas le pusieron ese titulito, uno a veces piensa que la perícopa ya se acabó, pero no; aquí “Y” es la continuidad: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mi, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno”; la piedra de molino de asno se refería a piedras que eran tan pesadas que los hombres no las podían mover, la tenían que mover los asnos. Es mejor, y la palabra más exacta, es preferible, que le pongan en el cuello, en el pescuezo, alrededor, en el perímetro de la traquea, una piedra de molino de la que mueven los asnos, que no hacer tropezar a un pequeñito; porque irse al fondo del mar es una cosa, pero irse a la gehena es otra peor, ¿verdad? Entonces dice: “Mejor” o sea, “preferible le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay” este ¡ay, “¡Ay del mundo por los tropiezos!”; la palabra tropiezo aquí es escándalo; el mundo a veces no solamente inconscientemente, sino a propósito, escandaliza; no sólo el diablo; ya sabemos que el diablo está condenado, y él lo que quiere es condenar a los más que puede con él; pero seres humanos a veces hacen cosas a propósito para destruir al otro; es terrible. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Y luego dice: “porque es necesario que vengan tropiezos”, escándalos; el Señor sí permitió el período del mundo, y permitió que su propio Hijo fuera probado, y su Hijo venció a Satanás; ahora Él va a permitir que nosotros seamos probados, para que la victoria de Cristo en nosotros se demuestre como verdadera; entonces Él va a permitir los tropiezos, las tribulaciones y las pruebas. Por eso, de esa manera San Pablo consolaba a las iglesias: Es necesario, no sólo opcional, es necesario que a través de muchas, no solamente ésta, sino muchas otras, muchas tribulaciones entremos en el reino. Es necesario que haya tribulación y es necesario que enfrentemos distintas pruebas y que vencemos diferentes tropiezos y escándalos; es necesario que vengan estas cosas. Por eso dice aquí: “Es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre…”. Y yo pienso que aquí hay que poner también a las hermanas, las mujeres, los niños, los viejos, al ser humano; es decir, debemos hacer lo absoluto para no poner tropiezo; a veces podemos ser tropiezo sin quererlo, pero ay de aquel que a propósito hace algo para causar tropiezo, para causar escándalo; Dios nos guarde, hermanos, nos guarde, porque mejor sería que nos pongan esa piedra de molino y nos manden al fondo del mar; en estos tiempos es así, están ofreciendo drogas a los niños en los colegios, les dan un caramelo con droga para enviciarlo; si no, tú vas a abrir el computador en algo y te sale una mujer desnuda, a propósito; ¿no es así? a propósito lo hacen, gente que hace a propósito las cosas; se le obliga a los amigos a tomar, tienes que tomarte este aguardiente, y se lo embuten por la nariz, ¡terrible! Son maldades que se hacen a propósito. Entonces dice aquí: “¡Ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer…”, o sea que ni siquiera tienes que ponerte tropiezo a ti mismo, ni mucho menos a otros, porque no eres tuyo, le perteneces a Dios. “Si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno”, o sea, en la gehena; aquí puede ser, si es creyente, el daño de la muerte segunda temporalmente; y si es un impío entonces es eónico, se le echa en el fuego eónico. “Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego”. Aquí la palabra es gehena.
Entonces, hermanos, aquí está hablando de lo drásticos que tenemos que ser con nosotros mismos; este corte es del que habla Colosenses capítulo 2; es la circuncisión del corazón, y esto no es solamente la parte física, porque si a ti te quitan la mano física, pero el corazón sigue siendo ladrón, y el ojo sigue siendo adúltero o perverso, ¿de qué sirve que le quiten la mano física si su corazón no ha sido circuncidado? Este corte no es solamente un asunto exterior sino principalmente en la cruz; la cruz es lo único que nos separa de nuestro propio tropiezo; sólo abrazar la cruz de todo corazón va a aplicar ese corte en nuestros ojos, en nuestras manos, en nuestros pies, para que no nos vayamos donde no nos tengamos que ir, ni agarremos lo que no tenemos que agarrar, ni miremos lo que no tenemos que mirar; tenemos que cortarlo, cortarnos a nosotros mismos, abrazar la cruz que nos corte lo más profundo para no ponernos tropiezo a nosotros mismos ni a otros. Yo creo, hermanos, que abrazando la cruz podemos hacer mucho bien; pero si no, podemos hacer mucho mal, y podemos escandalizar a muchos, y evitar que muchos reciban al Señor, o crezcan en el Señor. Esto es para detenernos para pensar. Gracias al Señor que nos da esta oportunidad de encarar sus palabras para que ellas nos ayuden; ¡amén, hermanos! Entonces en ese contexto es que habla de la parábola.
Pero luego fíjense que en el verso 15; después de la parábola de las cien ovejas, dice: “Por tanto”, es decir, no podemos menospreciar a un pequeñito; por lo tanto, no podemos escandalizarlo, ni siquiera a nosotros mismos; y por tanto es que en la vida de la iglesia tenemos que buscar que cada hermano sea restaurado. Ese “por tanto” es que no está aislando esas instancias que el Señor establece aquí, no; es para nosotros, es para cumplir la parábola de lo importante que es cada pequeño. Entonces dice: “por tanto”, o sea que esta parábola tiene consecuencias y esa consecuencia es en la vida práctica, en las relaciones de los miembros de la iglesia. Esa parábola no es solamente: yo era la oveja perdida y me salvó, qué lindo. No sólo eso, sino que tu hermano puede ser la oveja y tú tienes que cuidar a tu hermano. Si tu hermano pecó contra ti, no te preocupes porque pecó contra ti, preocúpate del problema que se le viene a tu hermano si no arregla su problema; no es para tú estar en paz; es para que al otro no le venga la cosa. Entonces dice allí: “Si tu hermano peca”, y algunos manuscritos añaden “contra ti”, otros no, no sabemos, pero ya sea que lo diga explícitamente o tácitamente, el contexto lo implica; entonces vamos a decir: contra ti; “ve”, tú, no es que eso no tiene que ver conmigo, él pecó, eso es problema de él; no, no es sólo problema de él, es problema tuyo, tú tienes que ir a hablar con él, y en privado; no vayas a tratar esto en público, no vas a avergonzarlo en público, ni vas a ir a otro, sino a él mismo, “ve y repréndele, estando tú y él solos”; solos los dos; los problemas no son para el público, nuestros problemas son sólo nuestros; si pecamos contra el Señor, es con Él; si pecaste contra alguien, es con esa persona; si la persona pecó contra ti, tienes que ir a esa persona y a solas; eso no se tiene que tratar fuera de esa instancia; es a solas; y ¿qué hay que hacer? “has ganado a tu hermano”; o sea que lo importante era ganarlo, o sea que no le venga algo peor a esa persona; hay que ganar a esa persona; lo importante no es desahogarme yo; lo importante es que el otro sea ganado porque se metió en un problema grave al pecar contra un pequeñito; porque lo que hacemos a un hijo o a una hija de Dios, a Cristo se lo hacemos. Entonces por eso dice allí: “Mas si no te oyere”, es decir, si la persona insiste en ser solamente externa, no ha sido tocada en su espíritu, no ha percibido la magnitud del pecado que ha hecho, ni del peligro en que está, entonces dice: “toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres”; uno o dos; tú eres el que decides si llevas a uno, o si llevas a dos, para que sean dos o tres contigo; no dice que tiene que ser uno, ni que tienen que ser dos; a veces puede ser uno para que contigo sean dos; o pueden ser dos para que contigo sean tres; eres tú el que debes decidir; sólo después de tratar las cosas en privado, sólo después, cuando no ha habido realmente una conciencia clara, un arrepentimiento y un pedir perdón, entonces “testigos”, personas que conocen la realidad del asunto, “que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra”, es decir, todo rhema, todo asunto; dos o tres testigos.
Verso 17: “Si”, tercera instancia es la última instancia, hermanos, el Señor estableció sólo tres instancias: la privada; segundo, la instancia de los amigos íntimos, cercanos, que conocen la cosa; y tercero, la iglesia de su localidad; ahí se acaba todo; de ahí no tiene que salir; última instancia: “Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia”, es decir, a la iglesia en su localidad, no a la iglesia universal, ni de todos los siglos, ni de todos los países, sino a la iglesia en donde tú vives, “dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia…”, miren que delicado es no oír a la iglesia: “tenle por gentil y publicano”. ¿Qué relación tiene la iglesia con “gentil y publicano”? No, no lo condena, no lo manda al infierno, no lo decapita; simplemente guarda distancia, porque sabe que es una persona que está actuando impíamente; pero si una persona no oye a la iglesia, la iglesia guarda distancia de esa persona de la misma manera que lo hace con un gentil, como si fuera uno del mundo; no se le pueden confiar las cosas de la iglesia; la iglesia se guarda; por eso la iglesia no come con aquellos que llamándose hermanos son borrachos, ladrones, y esas cosas.
Verso 18: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra”, aquí esta traducción dice: “será atado en el cielo”; la traducción más exacta es “ha sido atado en el cielo”; o sea que los cielos son los que ponen el sentir en esos dos o tres, o en la iglesia, para pronunciar una sentencia por una situación difícil. La cosa es así, y en ese caso no podemos tratar más con esa persona, tenemos que dejar a la persona que siga su propio camino; eso es delicado; “lo que atéis habrá sido atado en el cielo y todo lo que desatéis en la tierra, o desliguéis, habrá sido desligado en el cielo”; o sea que hay una relación entre el cielo y la tierra. Cuando un grupo de hermanos, de los ancianos, o de dos o tres testigos, están examinando una situación con imparcialidad, con temor de Dios, no representando el sentido del lado A ni del lado B, sino el sentir del Espíritu, y cuando el Espíritu pone ese sentir, nos damos cuenta de que fue el Espíritu el que puso en la iglesia el sentir; entonces la iglesia se pronuncia; no sólo se pronunciaron los hombres; el cielo se pronunció a través de la iglesia. “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo”; esa palabra “de acuerdo” es la palabra “sinfonía” en el griego; o sea, sinfonía es cuando hay el acuerdo de varios instrumentos que a una voz están dando una melodía acorde, ordenada, bonita; entonces ponerse de acuerdo es como una sinfonía, cuando hay el mismo sentir entre los santos sobre un asunto, no es sólo los santos los que están hablando, es el testimonio del propio Espíritu Santo de Dios hablando a través de los hermanos; por eso nunca debemos procurar hablar sino lo que el Espíritu Santo diga, nunca tenemos que actuar en función de nuestras propias afinidades naturales; nosotros podemos tener afinidades naturales, podemos tener inclinaciones naturales. Estas personas me gustan más, son mis amigas; estas personas me son antipáticas, éstas me son simpáticas; nunca la naturalidad es buena consejera; tenemos que renunciar a nosotros mismos; puede ser nuestra madre, nuestra esposa, nuestro esposo, nuestros hijos, los parientes, los que sean; pero si está fuera del Señor, hay que decir, está errado. Hubo un rey que fue aprobado por Dios porque incluso a su propia madre la sacó del palacio por idólatra; el rey Asa; ustedes lo pueden ver en el libro de Reyes. El Señor Jesús nunca se guiaba en los asuntos en un plano de la naturaleza. Cuando le dijeron: -Bienaventurados los pechos que mamaste y el vientre que te trajo-, ay! Él Señor dijo: antes que eso, bienaventurados los que oyen la palabra y la guardan; eso es más importante que mi propia madre. Otra vez le dijeron: -Señor, tu madre y tus hermanos te necesitan allí en la puerta-. El respondió: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Estos, los que hacen la voluntad de Dios, esos son mi madre y mis hermanos; nunca tenemos que resolver los asunto en base a cosas naturales, porque somos parientes, porque somos amigos, nada de eso; nunca tenemos que andar en el plano natural. Las emociones en el plano natural son usadas por Satanás.
Una vez vino Pedro en el plano natural a defender a Jesús. Señor, pobrecito mi Señor, ¿qué te va a pasar allá en Jerusalén? Tú no vas a ir a Jerusalén a la cruz. Y el Señor no dijo: ay Pedro, como me quieres, como me amas, nada de eso. Le dijo: apártate de mi Satanás porque me eres tropiezo; le era tropiezo por medio de emociones humanas, por medio de un compañerismo en la carne; Satanás usa los compañerismos en la carne para ponernos tropiezo, para enredarnos más, por eso nunca debemos actuar en la carne, porque entonces no vamos a representar al Espíritu; tenemos que negarnos a nosotros mismos para que el Espíritu nos pueda dar el discernimiento real de la cosa y poder pronunciarnos en el nombre del Señor, ¿amén, hermanos? Nunca debemos entrar en la batahola, en el remolino de las emociones; debemos frenar, y abrazar la cruz, despojarnos de todo afecto o desafecto, simpatía o antipatía natural; negarnos a nosotros mismos y decir: -Señor, tú ves las cosas-; y ser absolutamente honestos consigo mismos y honestos con las personas, y pronunciarse en el nombre del Señor. Cuando el Señor puede expresarse a través de dos o tres, lo que ellos atan ha sido atado en el cielo; lo que ellos desatan ha sido desatado en el cielo; cuánto más cuando no sólo dos o tres, sino la iglesia en general expresa su sentir verdadero. Por eso, hermanos, tenemos que preocuparnos cuando la iglesia siente algo, cuando ofendemos a la iglesia, cuando entristecemos a la iglesia; es cosa de preocupación; no debemos justificarnos a nosotros mismos, debemos preocuparnos si la iglesia fue entristecida, porque la iglesia es la última instancia en la tierra; ya no hay otra apelación, sólo el tribunal de Cristo; eso es cuando Él venga. La última instancia de apelación en la tierra es la iglesia en el Espíritu; la iglesia no andando en sus afinidades o desafinidades naturales, sino que cuando en el Espíritu se pronuncia fue el atar o el desatar del Señor, ligar o desligar. Por eso el Señor, cuando sopló el Espíritu cuando resucitó, les dijo al final: Recibid el Espíritu; lo que remitiereis será remitido; lo que retuviereis será retenido. Como la iglesia se da cuenta de que no ha habido un sincero arrepentimiento, la iglesia retiene. Dice: esta persona está jugando, esta persona está solamente queriendo salirse con la suya; cuando la iglesia retiene, el cielo retiene. Cuando la iglesia ve que hubo un sincero arrepentimiento, ¿cómo no se ha de perdonar? La iglesia perdona, la iglesia remite y el cielo remite, lo que remitiereis será remitido, lo que retuviereis será retenido; y esto en el contexto de las cien ovejas, ¿se dan cuenta? En el contexto de no causar daño a ninguno de los pequeñitos, de los santos de la iglesia; si ni siquiera a los de fuera hay que hacerles tropezar, cuánto menos a los hermanos, ¿amén?
Entonces, por eso dice aquí en el verso 19: “Otra vez os digo,” o sea, repito, ya lo dije una vez, ya lo había dicho allá en el 16, ahora lo dice en el 18 “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra”, es decir, sinfonía, si hubiera una coherencia en el sentir del Espíritu, el Espíritu da testimonio a través de varios hermanos que están en el Espíritu, “acerca de cualquiera cosa que pidieren”, y aquí lo que hay que pedir es por los hermanos que pecan; hay que pedir por quien está en problema, no pedir que se vaya al infierno, sino pedir que se salve, que se restaure; si ya está salvo, entonces que se restaure; si está perdido, que se salve, ¿verdad? Y dice: “les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre…”; congregados en mi nombre quiere decir que el Señor está donde esas personas se reúnen para buscar al Señor, interceder al Señor, pedir al Señor; “donde están dos o tres congregados en mi nombre allí estoy yo”. No son sólo los tres hermanitos, sino que el propio Señor está ahí. Puede ser que veamos a tres hermanitos orando, pero el Señor está ahí, ¿amén?
Verso 21: “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor”; ay! eso ya le pareció un poco duro a Pedro; bueno, debo perdonar a mi hermano, pero ¿hasta cuándo? Ya no lo puedo perdonar tanto, es demasiado; “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” Nosotros no queremos ni una segunda vez; a la tercera ya se acabó, pero no; “Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”; o sea hasta cuarenta y nueve, y después cuarenta y nueve por cuarenta y nueve, y después quinientos ochenta por quinientos ochenta, o sea infinito. Porque de 7 pasó a 7 x 7, y después se va por encima, ese es un principio, “no te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”, no 7 x 7, sino 70 x 7, cuatrocientos noventa; hay que estar dispuestos a perdonar por siempre, ¿por qué? porque nosotros, cada vez que nos acercamos al Señor, queremos que Él nos perdone. El Señor dijo: Si perdonáis a los hombres sus ofensas, también vuestro Padre perdonará las vuestras, pero si no perdonáis, ahí tiene que enseñarte lo que significa no perdonar.
Ya me pasé de la hora. Vamos a orar. Padre eterno, Tus palabras, que las hemos leído muchas veces, las hemos oído muchas veces, ojalá Señor no pasen por encima de nosotros, ojalá nos volvamos a Ti, nos humillemos, nos hagamos simples, no menospreciemos a nadie, no pretendamos nada; te lo ponemos todo a Ti para que te puedas expresar a través de nosotros, para que puedas cargar en tus hombros a los extraviados, y volverlos a tu redil y ganarlos para ti, para que no haya un lugar vacío en la gloria donde debiera haber estado alguien que todavía estará sufriendo fuera. Oh Padre, en el nombre de Jesús, no nos dejes que esta palabra pase, ayuda que nuestro ser sea abierto a Tu palabra, que esta palabra gobierne nuestro corazón, gobierne nuestro ser. Ayúdanos, Tú sabes cuán difícil es para nosotros en nuestra situación el vencer sin Tu ayuda. Tú sabes cuán difícil a veces es perdonar, cuán difícil a veces es cortar con nuestros propios ojos, manos o pies; Tú sabes que necesitamos de Tu socorro, no nos abandones en nuestra debilidad terrible, concédenos la gracia de vencernos, ya que Tú dices que los que aman a Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Oh Señor, ayúdanos, ayúdanos por amor de Ti mismo y de nosotros, guárdanos para Ti, ayúdanos a tomar resoluciones constantes y permanentes con Tu socorro. Oramos a Ti por cada uno de nosotros mismos, y oramos unos por otros para que esta palabra sea sanadora aunque sea dura, Señor, y no que vaya a aparecer en nuestra contra en aquel día; preferimos ser heridos ahora como dice Tu palabra: fieles son las heridas del que ama, pero son terribles los besos del que aborrece; preferimos las heridas que Tú nos causas, porque Tú eres el que hieres y eres el que sana; preferimos ser heridos por Ti para ser sanados, para ser purificados y libertados; ayúdanos a preferir las heridas que vienen del cielo, y no a seguir los aplausos del mundo que quieren crear un sopor; ayúdanos, Señor, a volvernos a Ti. Tú sabes la prueba de cada uno y de cada una; Tú sabes por lo que cada uno y cada una tiene que pasar; ayuda a cada uno en su prueba; Señor, y perdónanos a todos, rogamos todos por todos y nos amamos en Tí. Queremos que Tú nos ganes a todos, en el nombre de Jesucristo. Te pedimos que de aquí en adelante tu Espíritu Santo sea usando ésta Tu palabra; que nunca la olvidemos. Amén.
Gino Iafrancesco V., 6 de mayo de 2005, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de la hermana Marlene Alzamora, revisada del autor.
EL SIERVO FIEL O INFIEL
EL SIERVO FIEL O INFIEL
Padre, en el nombre de Jesús te agradecemos por estar con nosotros y en nosotros. Rogamos con confianza que tu Santo Espíritu pueda hablarnos, Señor, convidarnos a estar cerca de ti mientras consideramos tu palabra. Tú sabes que separados de ti nada podemos hacer, que te agradecemos, Señor, por tu sinceridad, por estar disponible para nosotros, para cada uno de nosotros. Gracias por eso, Señor, por tu fidelidad. De ti comemos y de ti bebemos en el Señor Jesús. Todo nuestro ser es para ti, Señor, porque fuera de ti todo es muerte. Oh Dios, en el Señor Jesús háblanos, tócanos en esta noche, Señor, vivifica nuestro hombre interior profundamente para que seamos atraídos a ti por sobre todas las cosas y guardados en ti, para ti y para la gloria tuya en Cristo Jesús, amén.
Hermanos, vamos a continuar hoy con la serie de los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús; y hoy nos corresponde ver una parábola que está en dos pasajes, en Mateo y en Lucas. En Mateo se encuentra en el capítulo 24 desde el verso 45 al 51, y en Lucas se encuentra en el capítulo 12 desde el versículo 41 hasta el 48. Mateo coloca estas palabras del Señor Jesús en el contexto del llamado “Pequeño Apocalipsis Sinóptico”, aquellas enseñanzas del Señor unos pocos días antes de morir, en el monte de los olivos cuando cuatro de sus discípulos le preguntaron y El dijo muchas cosas, entre ellas esta parábola que hoy vamos a considerar. Lucas la registra posiblemente por asociación temática en otro contexto, aunque puede ser que el Señor haya hablado de lo mismo en varias ocasiones también; así que sea que la habló en dos ocasiones, o que Lucas la colocó en otro contexto por causa de su asociación con el tema que venía tratando, ya sea una o dos veces que el Señor trató esta enseñanza, es la misma, la parábola es la misma; casi el 90% coinciden Mateo y Lucas; pero vamos a integrarla como solemos hacerlo, porque realmente uno dice unas cositas que el otro no dice, y uno por el Espíritu Santo las dice de una manera, y el otro de otra manera, y las dos son complementarias, y las dos son inspiradas. Entonces, como solemos hacer cuando una parábola aparece en dos o más lugares, las integramos. Los que puedan seguir en sus Biblias, vayan comparando Mateo con Lucas y Lucas con Mateo. Yo voy a leer la integración, y voy a leer despacio para que ustedes puedan hacer la comparación. Mateo 24 del 45 al 51 y Lucas 12 del 41 al 48; es la parábola del siervo fiel o infiel; no son dos siervos; es un mismo siervo que puede ser fiel o puede ser infiel:
“Entonces Pedro le dijo: (eso no lo dice Mateo) Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor, al cual su señor pondrá sobre su casa, para que les dé el alimento a tiempo? Para que a tiempo les de su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad, de cierto os digo que le pondrá sobre todos su bienes. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, a los criados y a las criadas, y aún a comer y a beber y a embriagarse con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles, pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, mas se le pedirá”. ¿Se dieron cuenta al comparar los dos pasajes, el de Mateo y Lucas, cómo se complementan? Cómo uno le agrega cositas que el otro había olvidado, y también uno dice algunas frases en pasado, otras las dice en futuro, y eso es complemento; porque cuando las dice en pasado se refería a los que ya El había puesto; cuando las dice en futuro se refiere a los que después pondría en el lugar en que había puesto a otros; entonces el pasado y el futuro, en vez de contradecirse, se complementan y enriquecen la palabra del Señor.
Vamos a ir meditando poco a poco sobre lo que hemos leído. Empieza Pedro preguntando, lo dice Lucas, porque esto no lo dice Mateo: “Entonces Pedro le dijo:” Si ustedes ven el contexto de Lucas, que es en el capítulo 12, había narrado antes la parábola de los siervos vigilantes, que la vez pasada consideramos, y después de oír esa parábola que sólo Lucas registra, entonces en ese contexto es que Pedro le pregunta; porque hay palabras que uno pensaría que se refieren a otros, algunas que se refieren sólo a nosotros, otras que se refieren a todos; y a veces el Señor también en ocasiones decía: lo que a vosotros digo, a todos lo digo; también al final allí en Mateo capítulo 28, él también habla de ir y hacer discípulos a todas las naciones, dice, enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado; o sea que lo que él dijo a algunos, también es para todos; y aquí, cuando vemos que uno de los evangelistas lo dice en pasado: a unos puso sobre su casa, y el otro lo dice en futuro: pondrá sobre su casa, así que ninguno de nosotros puede pensar que eso no es para uno. Puede ser que en este momento no sea yo el que esté puesto, pero quien quita que voy a ser puesto? A unos puso, pero a otros pondrá; y a esos que pondrá es porque quizá estén pensando que no los ha puesto todavía; así que esa pregunta surgió en Pedro: “Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola…?” La parábola de los siervos vigilantes, que analizamos el viernes pasado, “ a nosotros, o también a todos?” Y el Señor no les dijo: sólo a ustedes, ni les dijo: a todos, sino que respondió con otra parábola, y en esa otra parábola podemos estar o no estar; depende de si te das cuenta del llamamiento que tienes o no.
“Y dijo el Señor: ¿Quién es, pues,” pues, quiere decir que esta parábola que va a decir a continuación es un desarrollo de la parábola pasada. Tanto el entonces de la pregunta: “Entonces Pedro le dijo:”, como el pues de la respuesta, “¿Quién es, pues,”; está ligando y dando continuidad a las dos parábolas. “Quién es, pues, el siervo” dice uno, doulos, y el otro: “mayordomo” o ecónomo; esa palabra que aquí se tradujo mayordomo, es ecónomo; la palabra ecónomo es la persona encargada de la economía. Existe algo en la Palabra que se llama la economía de Dios, el programa de Dios, el arreglo administrativo del Señor para llevar adelante su propósito eterno. Entonces los siervos son siervos en función de la economía divina; servimos a Dios en su economía, siervo mayordomo, “fiel y prudente”, dos palabras: el ecónomo y el siervo; el siervo ecónomo tiene que ser fiel. Fiel primeramente para con Dios; y si es fiel para con Dios, lo será para con los demás; no se puede ser fiel para con Dios e infiel para con los demás. Fiel primeramente para con Dios, le obedece a Dios, no le agrega ni le quita, hace las cosas por amor caminando con Dios. Pero la otra palabra es: prudente. Fiel y prudente. Prudente quiere decir con el pueblo primeramente; hay que ser prudente con el pueblo de Dios, porque aquí está hablando, como vamos a ver, de administrar la ración y el alimento a la casa de Dios; entonces hay que hacerlo con prudencia. Claro que con Dios también hay que ser prudente; sólo que con Dios se debe y se puede ser absolutamente sincero.
“¿Quién es, pues, el siervo mayordomo fiel y prudente al cual puso, o al cual pondrá…”; los dos evangelistas difieren en esto; posiblemente él dijo las dos cosas, y entonces uno recordó una, y otro, otra. “al cual puso”; la palabra realmente no es “puso”, sino constituyó, la misma que usa después el traductor en Efesios 4, donde dice que el mismo Señor que descendió hasta las partes más bajas de la tierra, o sea que descendió hasta el hades y al tártaro, subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo, y El mismo constituyó, edoken, dió es la palabra allí en Efesios, pero la palabra aquí en los Evangelios es “constituyó”, la que después usa el traductor en Efesios, realmente aquí en los Evangelios viene a lugar. Efesios traducen: Constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros; pero ahí no para; dice que es para perfeccionar a los santos, para que los santos hagan la obra del ministerio; o sea que cada uno de los santos es también constituido para cumplir su función dentro del programa de Dios, dentro de la economía de Dios. “Al cual constituyó su Señor”, porque el que constituye no es sino el mismo Señor; nadie constituye; es Dios el que constituye, es Dios el que pone las personas en el cuerpo como El quiere, y a cada cual entrega lo que quiere; “puso o pondrá”, o los dos, “su señor sobre su casa”; la raíz es “epi”; uno pensaría que en la casa de Dios todos estaríamos sentados en las mismas bancas, pero no, a algunas personas el Señor les pone responsabilidades sobre los demás, y eso es lo que quiere decir la palabra “sobre”; no es para que se suban, sino para que cuiden, para que cubran, para que asuman las cosas primeramente ellos, “sobre su casa”; esta traducción “casa”, no es la traducción exacta; aquí la traducción Reina Valera no pudo traducir la palabra exacta; la palabra en el griego es “terapeías”, de donde viene la palabra “terapia”; la palabra terapia quiere decir asistencia, ayuda; cuando alguien está enfermo se le asiste, se le cuida, se le sirve; entonces aquí dice: “al cual puso o pondrá su señor sobre los que asisten, sobre los que sirven, sobre los que cuidan”; algunas traducciones dicen: sobre la servidumbre de la casa; eso quiere decir que todos en la casa sirven, que todos en la casa curan, que todos en la casa cuidan, que todos en la casa tienen algún trabajo de asistencia que prestar; “al cual constituyó su señor sobre su terapia”, sobre el resto del trabajo de sus siervos; no es solamente sobre la casa, como si solamente estos a los que el Señor puso sobre este cuidado fuera los únicos que trabajaran. La palabra “casa” no es la traducción exacta, no es oikos, es terapia; o sea que todos en la casa tienen que prestar su asistencia, porque la casa de Dios cumple una misión de Dios en la tierra, y todos tienen que servir en la tierra. Pero para perfeccionar el trabajo de éstos, y para ayudarles, entonces el Señor puso sobre su casa o sobre éstos para que les dé, y aquí no es para que les venda, no es para que les cobre, sino para que les dé, el verbo es dar, “el alimento a tiempo”; el alimento tiene que ser dado a tiempo. Dice un versículo que si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador; así que el alimento hay que darlo a tiempo, ver el momento de lo que se necesita, y suplir lo que se necesita en el momento apropiado, antes de que sea tarde; el alimento debe darse a tiempo; y aquí “tiempo” la palabra es “kayrós”, o sea en la ocasión apropiada, en el tiempo de Dios. Tenemos que tener sensibilidad para discernir cual es la palabra de Dios para cada ocasión, cual es el alimento que el Espíritu está dando en una ocasión o en una coyuntura determinada; esa es la palabra a su debido tiempo, en su kayrós, a su debida ocasión, “para que a tiempo les dé su ración?” esa palabra es su medida, ración, que es en el idioma griego; las había de tres tipos: había una ración diaria, había una ración semanal y había una ración mensual; o sea, el Señor nos da el alimento diario, el alimento de la semana y el alimento del mes; y había que dar la ración, o sea la medida del alimento, no menos, no más, sino el que fuere necesario para el día, para la semana, para el mes. Había que dar el alimento exacto, con medida; no puede ser excesivo, no puede ser menos, tiene que ser bien distribuido, bien equilibrado.
“Bienaventurado” o feliz, o dichoso, puede traducirse esa palabra: Macario, “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.” O sea que el Señor quiere hallarnos a todos nosotros sus siervos dando el alimento, el alimento diario, el alimento semanal, el alimento mensual, la ración, el alimento en la ocasión; no tenemos que ser hallados en angustias febriles ni tampoco en pereza, sino haciendo el trabajo normal. El quiere hallar a sus siervos entregando el alimento; ¿qué tal que un día en plena reunión llegue el Señor? o nos muramos de un ataque al corazón, por ejemplo; ya lo he visto suceder; o que venga el Señor, o que nos lleve el Señor; entonces lo mejor que podemos hacer es hacer la voluntad de Dios; y ésta es la voluntad de El, que su pueblo sea alimentado; así como tú eres alimentado, Dios quiere que tú alimentes las personas que El pone en tu mano, las personas que para una u otra función que Dios te dio; tú estés cumpliendo tu función, haciéndolo como para el Señor, haciéndolo de la mejor manera, de la manera más excelente, con amor, haciéndolo para Dios, y ser hallado en esa función. No es necesario que seas hallado solamente orando o ayunando, o preocupado, sino cumpliendo tu función normalmente, tranquilamente, felizmente. “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”. Dando el alimento a su debido tiempo, cumpliendo su función; cada uno tiene una función el cuerpo; y ser encontrado cumpliendo esa función, esa es la bienaventuranza del Señor. Esta es una bienaventuranza que no aparece en el capítulo 5, 6 y 7 del sermón de la montaña en Mateo, ni tampoco es una bienaventuranza que aparezca en las siete que aparecen en el Apocalipsis, donde aparecen 7 bienaventuranzas; es otra de las bienaventuranzas. “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”, lo hallare dando el alimento. Si es evangelista, lo hallare evangelizando; te hallare consolando si eres pastor; te hallare enseñando si eres maestro; te hallare sirviendo en cualquier servicio que sea el que hay que hacer.
Una vez, cuenta la historia de un santo joven llamado Domingo Sabio, estaba jugando, y le dijeron: ¿Tú que harías si viniera el Señor en este momento? El respondió: Yo seguiría jugando; porque él hacía las cosas en la presencia del Señor. El que hace las cosas en Dios y para Dios, simplemente tiene que seguir haciendo lo que es su función, haciéndola delante de Dios, haciéndola para Dios, haciéndola con Dios, haciéndola de la mejor manera; te va a salir excelente si lo haces en Cristo, si lo haces con cariño; cada uno haciendo su función, qué lindo! Aunque sea barriendo para el Señor, que el Señor lo encuentre barriendo para El; les aseguro que otros serán los que barrerán el cielo. “En verdad, de cierto”, el traductor allí tradujo: en verdad, aquí tradujo: de cierto, la palabra es “Amén”, el Señor solía usar mucho esa palabra amén, amén o en verdad, de cierto, de cierto os digo, “En verdad o de cierto os digo que le pondrá sobre todos sus bienes”; o sea que las personas que el Señor encuentre siendo fieles a aquello que les encomendó, sea una cosa simple o sea una cosa grande y compleja, no importa la cosa, lo que importa es quien te encomendó eso. Si yo fuera una flauta rota que está en un basurero que nadie visita, y mi función es cada 500 años decir fu cuando pase un viento, voy a decir fu cada 500 años, si eso es lo que yo tengo que hacer; voy a hacer eso, porque el Señor no me va a pedir que haga otra cosa, sino lo que El me pidió que yo haga, eso tengo que hacer; lo importante es entender en que me ha preparado el Señor, en que contexto me ha puesto el Señor, qué el Señor pide de mi; claro que el Señor a veces nos pide cosas que no son fáciles; de hecho, las cosas del Señor sólo se pueden hacer en unión con el Señor, dependiendo del Señor, para que sea la obra de Dios; o si no sería nuestra obra; y por eso a veces tenemos que hacer la obra en medio de dolores, o en medio de conflictos, para que no dependamos de nosotros mismos, sino que dependamos del Señor, y así sea la propia obra del Señor ayudándonos, el Señor con nosotros, ¿amén hermanos?.
Entonces dice así: “sobre todos sus bienes le pondrá”; si eres fiel en lo poco, como decía en otro lugar, te pondrá sobre lo mucho; si eres fiel en una cosa pequeña, en hacer fú cada 500 años si eres un pedazo de flauta rota en un rincón que nadie conoce, pero haces lo que tienes que hacer, eres fiel, eso el Señor valora. ¿Quién aquí recuerda el testimonio del hermano Rick Joyner, cuando el Señor le dio una visión del tribunal de Cristo, y veía como el Señor premiaba a sus siervos y los ponía en unas posiciones, algunas elevadísimas; y había uno de esos siervos que se llamaba Angelo; y aquel Angelo, pues, había sido un niño que había sufrido mucho, era mudo, era casi sordo, casi no podía sobrevivir, pero conoció al Señor, sobrevivía con una manzanita, trabajaba arreglando los jardines, y con el poco dinero que ganaba, se comía su manzanita y compraba folletos evangelísticos para repartirlos en las esquinas; y no vio a nadie que se salvó con esos folletos, pero él entregó esos folletos uno por uno de su propio dinerito. Una vez un borrachito recibió al Señor con él, se estaba congelando, lo abrazó para que no se congelara y murieron los dos; pero el Señor lo coronó con una gran recompensa, porque con lo poco que le dio, hizo mucho más que los que habían recibido más e hicieron menos; entonces el Señor mira en que circunstancia te toca servir, con las uñas a veces; lo importante es que hagas lo mejor para Dios; El no va a medir la producción en cantidad externa, El va a medir las cuestiones en calidad espiritual interior, y eso es lo que El va a premiar; lo importante es que hagas lo mejor que puedes, aquello que el Señor puso en tus manos. Si eres fiel en lo poco, dice, sobre mucho te pondré. “Bienaventurado aquel siervo que el Señor halle haciendo así. De cierto te digo que sobre sus bienes…”. Si pudiéramos entender todo lo que significan sus bienes, eso es algo inmenso, ser puesto sobre los bienes del Señor; a veces eres puesto sobre una tarea pequeña, pero la hacemos mal, la hacemos descuidadamente, no la hacemos con cariño; entonces estamos mostrando que no se nos puede confiar.
Ustedes recuerdan aquel pasaje en Isaías donde había dos sacerdotes, uno Sebna y el otro Eliaquim; y dice que Sebna era como un clavo flojo que no se podía colgar nada en él; si el clavo está flojo y tú le vas a colgar una cartera, pues se cae el clavo, se cae la cartera, todo lo que usted cuelgue de ese clavo se cae; ese es el mayordomo que es infiel, no se le puede confiar nada, no es responsable con aquello que se le encomienda; entonces no se puede poner en él nada, porque se pierde lo que se le confía; en cambio, por causa de su infidelidad, sería quitado Sebna y sería colocado Eliaquim; y dice que sobre ese clavo que era Eliaquim ahí sí se podría colgar la gloria de su Señor, se podía confiar en esa persona. A veces tenemos algunas pequeñas tareas que hacer, a lo mejor fueron los hermanos que nos pusieron a guardar las viñas, y la viña que era nuestra no guardamos. A veces somos descuidados, no somos constantes, no somos responsables; no importa que sea una cosa pequeña; para el Señor lo pequeño no es lo externo, lo grande o lo pequeño es adentro, no importa lo que hagas, sino como lo hagas para quien lo hagas, en quien lo hagas; lo importante es que lo que Dios puso en tu mano lo hagas en Espíritu para el Señor de todo corazón; entonces el Señor podrá colgar en ti la gloria, podrá después encomendarte una función en el reino eterno donde ya no habrá más tentaciones, donde ya no habrá más llanto ni más dolor, donde será una gloria inenarrable, donde la vida misma del Señor, su naturaleza expresada en gloria a través de ti haciéndote majestuoso a su imagen y semejanza; podrás servir en el reino, podrás gobernar, y podrás juzgar, porque el Señor dijo que al que venciere le dará autoridad sobre las naciones y la regiría con manos de hierro.
Desde Montesquieu para acá, los tres poderes están divididos en el legislativo, el ejecutivo y el judicial; pero en el reino, desde el punto vista bíblico, los tres poderes están juntos; el Señor mismo es el legislador, El es también el ejecutivo y El es el juez, y también El delegará el gobierno y el juicio a sus hijos, ¿amén? También atarán y será atado, desatarán y será desatado; pero es en lo poco donde se nota la fidelidad. En vano decimos: bueno, cuando me toque lo grande, ahí voy a ser responsable; no, es ahora cuando me toca algo así como no tan visible, como ese pedazo de flauta rota allá en un basurero que nadie conoce, ahí es donde tenemos que ser fieles, cuando nadie nos conoce, cuando nadie nos aplaude, cuando nadie nos reconoce, cuando las cosas se hacen es por amor al Señor, y a pesar de lo difícil se hacen, porque El lo merece; eso el Señor lo aprecia, y eso El lo galardonará. Entonces dice aquí: “De cierto le pondrá sobre todos sus bienes”.
Pero si aquel siervo, y aquí está lo curioso, no está hablando de otro siervo. “Si aquel”, aquí ese si es condicional, o sea que una misma persona puede ser un siervo fiel o puede ser un siervo infiel; a veces fiel, a veces infiel; él no cambió de personas. En el caso de las vírgenes eran otras: unas eran las prudentes y otras eran las necias. En el caso de los peces buenos, unos eran los buenos y otros eran los malos. En el caso del trigo y la cizaña, uno era el trigo y otro era la cizaña; pero aquí está hablando de un solo siervo. “Si aquel siervo”, ese mismo que puede ser fiel o puede ser infiel; aquí no está hablando de distintas personas, ni haciendo diferencia entre salvos y perdidos, como habría la tentación de pensarlo, tanto en el calvinismo como en el arminianismo, de interpretar. Los calvinistas dirían: bueno, el siervo fiel era el regenerado, el predestinado; y el otro siervo, el siervo malo, era también el predestinado a condenación, ese no había nacido de nuevo; así dirían los calvinistas; y los arminianos dirían que aquel otro siervo, el siervo malo, es que perdió la salvación, y lo interpretarían en esos extremos; pero aquí el Señor no hace diferencia; la misma persona puede ser un mayordomo fiel o puede ser infiel, hipócrita. Cualquiera de nosotros puede ser hipócrita en cualquier momento, puede ser infiel en cualquier momento, puede ser egoísta, puede ser duro con sus hermanos, cualquiera de nosotros; y por eso a través de esta parábola, no la llamé del siervo infiel, ni del siervo fiel, sino “el siervo fiel o infiel”, porque es el mismo. Si aquel siervo, y uno de los evangelistas añade “malo”, o sea, siervo, que es una persona salva, pero que no anda en el Espíritu, sino en su mera naturalidad, se puede poner mala, porque nuestra naturalidad es mala. Cuando estamos en nosotros mismos somos malos, somos capaces de maldades, somos capaces de malas intenciones, somos capaces de venganza, somos capaces de muchas cosas, que para qué las vamos a mencionar acá, de las que todos nos avergonzaríamos; sólo basta con ser naturales para que seamos malos; sólo si le pedimos al Señor socorro para vivir en su poder es que seremos buenos; ninguno es bueno en sí mismo; ¿quién es bueno, sino Dios? Pero si de Bernabé se decía que era varón bueno, era porque vivía en Dios, porque era la vida de Dios a través de él, para que se pueda decir que era un varón bueno, porque Bernabé solo sería también malo, porque se dice que en pecado nos concibió nuestra madre; la maldad no sólo está fuera de nosotros, la maldad está en nosotros. Sí, todos descubrimos que en cualquier momento podemos ser malos, o podemos estar vigilando, vigilando sobre nosotros mismos, vigilando en función de encontrarnos con el Señor, ya sea cuando El venga o cuando nos lleve. Entonces cualquiera puede ser malo, incluso el bueno; si se suelta del Señor, se vuelve malo.
“Si aquel siervo malo dijere en su corazón”, fíjense que no es algo público, a veces no es necesario decirlo, porque nosotros, para cubrirnos, a veces seguimos lo que es conveniente en el ambiente, pero lo que sucede en lo más profundo de nuestro corazón, esa es la realidad, lo que pensamos, lo que sentimos en lo íntimo, esa es nuestra realidad. Nosotros tenemos una vida externa que es la que todos ven, y tenemos una vida interior que es la que Dios ve, esa es nuestra realidad, lo que en lo más profundo de nuestro ser nosotros pensamos, nosotros queremos o no queremos, o sentimos, o decidimos; y aquí este siervo, que era malo, él no era malo para afuera, para afuera él cumplía con lo que se esperaría de un siervo, ¿verdad? Podía aparentar estar sirviendo, pero en su corazón él estaba lejos del Señor, en su corazón. “Si aquel siervo malo dijere en su corazón”, no afuera, no es afuera, no lo dice de boca para afuera, se lo dice a sí mismo, medita consigo mismo. “Mi señor tarda en venir”, o sea que es una persona descuidada, es una persona que bajó la guardia; cuan fácilmente bajamos la guardia. “Mi señor tarda en venir”, es bajar la guardia, es pensar que no podía suceder ahora, voy a darme un tiempito para pecar, para ser egoísta. Entonces dice aquí: “Mi señor tarda en venir, y comenzare a golpear a sus consiervos, a los criados y a las criadas”. Noten que los criados y las criadas no son inferiores, aunque él es el encargado, mayordomo, de darles el alimento a ellos, ellos son sus consiervos; pero golpear, herir, pisotear, pensar que somos superiores, que podemos pisar sobre los demás, eso lo hacemos porque estamos lejos del Señor, porque no aprendimos a temer en su presencia. En cualquier momento El viene o nos vamos.
“Y aún”, no solamente esto, sino otro más, “Y aún a comer y a beber y a embriagarse con los borrachos”, es decir, dedicarse solamente a la satisfacción de su carne, cuando la persona se ha alejado del Señor pierde la sensibilidad, pierde el temor; una costra le entra en la conciencia que adormece y cauteriza a la persona y la persona actúa como si el Señor no lo fuere a sorprender; nos puede sorprender su venida, nos puede sorprender la muerte, nos puede sorprender la corrección del Señor cuando menos estamos esperando; a veces es por amor que nos sorprende la corrección.
“Vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe”, y los dos, tanto Mateo como Lucas usaron una palabra en griego que es dikotomesei, que aquí fue traducida “castigará duramente”, porque era difícil explicar lo que es esta palabra, pero esta palabra es muy seria; la palabra dikotomesei, viene de la palabra dicotomía, de di que quiere decir dos, y tomía; átomos que no se pueden dividir, por eso es átomo; pero tomía es que se lo divide en dos; o sea, el Señor dividirá en dos, partirá en pedazos, a aquel siervo bruto con sus compañeros, dedicado a la carne, descuidado para con el Señor. Esa palabra dicotomía es una palabra muy seria. Ser divididos en dos en el momento del tribunal de Cristo, eso quiere decir que siendo nosotros siervos, y que nuestro lugar debería ser en el reino con el Señor, por no haber andado en el Espíritu en el cual tenemos al Señor, sino por haber andado en nuestra sola alma, y en nuestra carne, entonces no podemos estar con El en el reino, sino estar en una condición de castigo, aunque seamos salvos. Para que ustedes vean que quiere decir eso de cortar a una persona en dos, porque este castigar duramente no es la traducción exacta; la traducción exacta es de esa dikotomesei, o sea, lo dividirá en dos, lo partirá en dos, lo separará, lo despedazará; como quien dice: una parte aquí y otra parte allá. Para comprender ese fenómeno espiritual del castigo de ciertos salvos durante el Milenio, castigo de los salvos, su espíritu está unido al Señor cuando son regenerados, pero su alma y su cuerpo están como si estuvieran en el daño de la muerte segunda, pasando por el fuego en el Milenio, y lloro y crujir de dientes; aunque son salvos, está la persona dividida en dos, no es ni totalmente salvo, aunque es salvo en el espíritu, pero todavía su alma y su cuerpo no han sido glorificados; entonces tiene que pasar una prueba, como si fuera un perdido, porque aunque es un hijo, vive como un perdido; el Señor no lo tratará como un perdido, porque es un hijo, pero tampoco lo premiará, porque es un hijo carnal que está en pecado, y el padre debe corregir a su hijo, no para destruirlo, sino para purificarlo, para enderezarlo.
Para ver esa diferencia de ser partido en dos, vamos a ver un verso en 1ª de Pedro capítulo 4 versículo 6 donde se nota bien esa división en dos de una persona; dice allí: “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios”. Aquí Pedro, que habló con el Señor después de resucitado de entre los muertos, pues el Señor estuvo cuarenta días con ellos, entonces Pedro habla cosas que las tomó de aquellas conversiones con el Señor. Entonces él dijo, así: “por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos”, ha sido, pero algunos arminianos dicen que debe seguir siéndolo; mas aquí solamente se refiere a que ya lo fue. Cuando el Señor murió, El fue al hades y El fue al seno de Abraham. El hades estaba dividido en el seno de Abraham, donde estaba Abraham, Lázaro y aquellos justos que esperaban que llegara algún día el Mesías; ellos no conocían quien sería el Mesías, y los otros que estaban como aquel rico Epulón en el fuego, esperando juicio, aunque ya estaba en fuego, pero no era todavía el juicio final, era solamente como una prisión temporal donde el ladrón espera que se le defina su situación, pero no se le deja suelto porque es ladrón o es homicida, tiene que estar preso, pero su sentencia es después. Entonces el hades es como esa prisión temporal; la gehena es la definitiva; hay un estado intermedio antes de la gehena que es después del juicio; aunque claro, algunos, las cabras, después del juicio de las naciones de Mateo 25, van a la gehena desde que el Señor juzga a las ovejas y a las cabras, ¿recuerdan? Pero entonces dice aquí: “predicado el evangelio a los muertos”. Cuando el Señor Jesús murió se dice que en espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados que desobedecieron en los días de Noe, aquellos ángeles caídos que fornicaron con las mujeres; pero también predicó a los muertos; ¿qué predicó? El evangelio, porque David no sabía que Jesús era el Salvador, Abraham no sabía, todos los del Antiguo Testamento no sabían que El era el Mesías. Ahora, los que esperaban a aquel Mesías que vendría y creían en Dios, cuando el Señor Jesús bajó al hades, El predicó el evangelio y las personas que en el hades recibieron al Señor, recibieron vida eterna en sus espíritus; pero claro que los que vivieron en la tierra y vieron como ellos vivieron, ellos sólo recuerdan su vida humana, pero no recuerdan su arrepentimiento y fe, porque no conocieron que también en el seol recibieron al Señor. Entonces dice aquí: “ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne, según los hombres”; o sea que lo que las personas hicieron tiene que ser juzgado en la carne; pero como recibieron al Señor, entonces viven en espíritu según Dios; pero miren cómo son posibles las dos cosas al mismo tiempo suceder: vivir en espíritu según Dios, y al mismo tiempo ser juzgado en la carne según los hombres; estas dos cosas se pueden dar en una misma persona. Si ustedes recuerdan el pasaje que siempre recordamos en 1ª a los Corintios 3, por favor vayan allí, donde se ven también las dos cosas al mismo tiempo.
1ª a los Corintios capítulo 3 versículo 15; allí no habla de la pérdida de la salvación, sino del galardón. Dice: “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”; o sea que aquí usa la palabra “sufrir”, usa la palabra “pérdida” y usa la palabra “fuego”, y sin embargo no perdió la salvación, no fue pérdida de la salvación, pero si fue pérdida del galardón, pérdida de estar con el rey colaborando en el Milenio, y estar, en vez de eso, en las tinieblas de afuera, en el crujir de dientes, en el lloro, en el llanto, en el lamento. Entonces dice aquí: “si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”; las dos cosas están ahí. El es salvo porque en su espíritu algún día recibió al Señor, esa persona nació de nuevo, pero si no anduvo en el Espíritu, si anduvo peleándose con sus hermanos, si anduvo dedicado a la carne y al egoísmo, entonces el Señor no va a negar que es un hijo, pero si lo va a corregir como a un hijo malcriado, porque no va a estar en el reino si fue malcriado. Para estar en la Nueva Jerusalén tiene que corregirse; y ¿qué época le va a quedar para corregirse si llega el tribunal de Cristo? Tiene que ser a partir del tribunal de Cristo, que es lo que inaugura el Milenio. Entonces por eso dice que es salvo pero como por fuego, con sufrimiento y pérdida, pero no de la salvación; es decir, cortado en dos.
Veamos otro pasaje aquí en el Salmo 89; voy despacio por causa de los hermanos más nuevos. Allí en este Salmo también aparece la diferencia entre salvación eterna por gracia, y corrección o castigo de los hijos. Entonces en el Salmo 89, leemos desde el verso 26 hasta el 37 de la siguiente manera: “El me clamará”, o sea, el Hijo; por eso dice: “Mi padre”; el Hijo es el que clama: “Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación”. Entonces dice el Padre: “Yo también le pondré por Primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra”; o sea, ese es Cristo, ese es el Hijo, esa es la promesa del Padre al Hijo, lo pondré por Primogénito; el Unigénito vino a ser el primogénito entre muchos hermanos que somos todos nosotros. “Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él”. Dios hizo un pacto, Dios el Padre le dijo al Hijo: De todos los que yo te dé, tú no pierdas ninguno, sino que lo resucites en el día postrero; y por eso El murió y derramó su sangre; la sangre del Nuevo Pacto, es decir, el precio que El pagó es la parte del pacto que El cumplió. Ahora el Hijo se refugia en el Padre, que salva. Entonces dice aquí: “Pondré su descendencia para siempre”; esos son los que van a reinar con Él. “Y su trono como los días de los cielos”; reinar tanto en el Milenio como en la Nueva Jerusalén. Pero ¿qué pasa si esos hijos, esa descendencia, son infieles, son hijos que no andan en el Espíritu, que descuidan lo que recibieron y andan en la carne? Entonces dice: “Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades”; el Señor castigará a sus hijos en esta tierra; y si no es suficiente, en el Milenio. “Mas”, aleluya! Qué maravilla el verso 33, a pesar del castigo, “Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre”. Ah! pero son hijos renovados, pero son castigados. Puede sufrir pérdida y pasar por fuego, pero son salvos, porque la salvación no es por obras, la salvación es un regalo que se recibe por fe. Si un hijo recibió al Señor, el Señor dice: nadie los arrebatará de mi mano, esa persona es salva, pero que sea salvo no quiere decir que no pueda ser castigado en esta vida y en el Milenio. Por eso dice: si sus hijos anduvieren mal, serán castigados con vara. Entonces el Señor si anuncia castigo para los hijos, para los siervos, pero no es un castigo eterno. La palabra eterno no aparece aquí, aparece la palabra castigo, pero no eterno. Con los impíos, con las cabras, allá en Mateo 25, cuando el Señor se sienta frente a las naciones y son separados como ovejas y cabras, ahí sí dice la palabra aionico, o sea castigo indefinido, las cabras llevarán este castigo aiónico, pero los siervos son castigados duramente, son partidos en dos, pero no eternamente.
Dice la Palabra: “ponte de acuerdo con tu adversario, pronto, entretanto que estás con él en el camino”; cuando estamos en esta tierra debemos arreglar nuestros problemas, no sea que el adversario te entregue al juez, el juez al alguacil y seas echado en la cárcel. De cierto te digo, dice el Señor, que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante, o sea no es que va a quedar eternamente allí, pero va a pagar lo que debe si no lo paga ahora. Por eso es que ahora debemos corregir los errores aquí, ahora, ponernos de acuerdo con nuestro adversario, ya, finiquitar el problema ahora, no sea que se vaya el uno, y tocó esperar, o me vaya yo, o nos vayamos los dos, o venga el Señor, entretanto que estamos en el camino, porque si no, vamos a parar a esa prisión, el daño de la muerte segunda; y dice: no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante. Por eso dice el Salmo 89:36: “Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mi. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo”; el Señor salva a la persona porque la persona recibió al Señor y creyó en el Señor, los pecados que fueron reconocidos, los pecados que fueron confesados, los pecados fueron arreglados, la sangre los ha limpiado. El Señor dice: Nunca más me acordaré de tus pecados; pero si ese hijo, ese siervo, aunque es salvo, es hijo, sigue pecando y no reconoce sus pecados, sigue ofendiendo y no reconoce sus ofensas, ¿qué va a pasar? Va a tener que ser corregido; si las reconoce es perdonado y el Señor nunca más se acuerda. Lo que la sangre limpió, la sangre borró, y Dios dice: lo eché en el mar del olvido y nunca más se acuerda; el problema es si nos sorprende la hora de su venida o nuestra muerte sin haber pagado nuestras deudas, reconocido nuestros pecados, haber arreglado las cosas a tiempo, ¿amén?
Volvamos a la parábola. Creo que con esas disgresiones que hicimos en Pedro, el Salmo 89 y 1°Corintios vimos que es posible estar en el espíritu salvo, y al mismo tiempo estar en sufrimiento, en pérdida, en lloro, en crujir de dientes, en tinieblas de afuera, que no dice que sean eternas en este contexto, porque la persona es salva como por fuego, por eso está dividida en dos, ¿se dan cuenta? Dividida en dos porque es un hijo, pero un hijo que tiene muchas cosas que pagar y muchas cosas que aprender; entonces por eso no puede estar con sus hermanos, sino que estará excluido, no para siempre, pero lastimosamente excluido de lo que era para él, hasta que pague el último cuadrante.
“En la hora que no sabe vendrá el Señor y lo cortará en dos” , lo separará, lo dividirá, que aquí se tradujo, lo castigará duramente, pero esa es una traducción muy generalizada; la palabra exacta es lo dicotomizará, o sea que hará una dicotomía; esa palabra se usaba cuando el sacrificio se ponía sobre el altar, venía aquel cuchillo y lo despedazaba hasta que todos los pedazos quedaran separados en el altar, aquí el hígado, allí el corazón, allí las vísceras, allí la carne, allí los huesos, todo en pedacitos; así tiene que tratar el Señor con nosotros. El trata con nosotros ahora. Amados, yo siempre lo digo, y lo digo con mucho cariño, con mucha delicadeza: lo que no nos afecta, no nos transforma; lo que no nos duele no nos transforma; solamente lo que trata profundamente con nosotros, eso es lo que nos transforma, lo digo con cariño. Tenemos que ser puestos allí y despedazados ahora para no serlo después, ¿amén?
Sigue diciendo: “y le pondrá con los infieles, pondrá su parte con los hipócritas”, aquí se refiere a los siervos infieles o siervos hipócritas, o sea que solamente hacían teatro, pero que no han guardado la verdad en lo íntimo. El Señor nos guarde del teatro. “allí será el lloro y el crujir de dientes”.
“Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó”, o sea que para hacer la voluntad de Dios hay primero que prepararse y hacer, porque hacer su voluntad es prepararse para su venida para encontrarnos con El, “ni hizo”, son dos cosas: prepararse y hacer. A veces no hacemos porque no nos preparamos; hay cosas en que nos habríamos podido preparar y no nos preparamos, y no pudimos hacer porque para hacer tenemos que estar preparados. La oportunidad para prepararse, la descuidamos. “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Aquí habla de siervos azotados y les voy a decir porqué el Señor azota.
Vamos al Libro de Proverbios; esto sobre todo para los que somos papás; tenemos que conocer esto, Proverbios capítulo 20; vamos a leer el verso 26 y el verso 30. Proverbios versos 26 y 30. El verso 26 dice: “El rey sabio”, ese es el Señor, “avienta a los impíos, y sobre ellos hace rodar la rueda”. Un rey sabio no le deja el camino fácil a los impíos. “El rey sabio avienta a los impíos, y sobre ellos hace rodar la rueda”, los pone a moler, eso hace el rey sabio. El verso 30 dice: “Los azotes que hieren son medicina para el malo, y el castigo purifica el corazón”. Ellos son siervos, son hijos, ellos recibieron al Señor. ¿Cuál es la prueba de que son salvos? Ellos dijeron: Mi señor tarda en venir, pero dijeron: Mi señor, o sea que se reconoció que era el Señor y se reconoció que iba a venir, que va tardar, pero que va a venir, viene, sólo que tarda en venir, pero reconocen que va a venir y reconocen que es su Señor, o sea que se es un creyente, un siervo que el Señor puso, el Señor no va a poner incrédulos en su reino, El pone hijos a servir en la iglesia, pero ese hijo primero fue puesto por el Señor como siervo y ese reconoció que el Señor era su Señor y que iba a venir, o sea que era un siervo, era un salvo, pero qué dice aquí: “Los azotes que hieren son medicina”, el Señor hiere. Uno qué pensaría que el azote fuera medicina; el azote no es que el Señor tenga rabia y quiera desahogarse de la rabia que tiene, no, El nos quiere curar, nos quiere hacer mejores. Entonces dice: “Y el castigo purifica el corazón”. El castigo purifica el corazón, porque el Señor quiere purificar, castiga.
Vamos a ver otro verso: Deuteronomio capítulo 25 versículo 2; aquí está el Señor hablando en el tiempo de la ley, mostrando como es su rectitud; leo desde el verso 1 y voy a leer hasta el 3 para tener el contexto inmediato. Deuteronomio 25:1-3: “Si hubiere pleito entre algunos”, porque a veces hay pleito, ¿qué harán? “y acudieren al tribunal para que los jueces juzguen”, así era en la ley, cuanto más en el cumplimiento de la ley que es Cristo, “que los jueces los juzguen, éstos”, éstos (los jueces) “absolverán al justo, y condenarán al culpable. Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia”; por eso dice que aquellos en la presencia del Cordero son azotados; “le hará azotar en su presencia, según su delito será el número de azotes”. Por eso dice que unos serán azotados muchos y otros serán azotados poco, porque no todos tienen el mismo delito; según el delito serán azotados, o poco o mucho; ahora, miren la misericordia de Dios. “Se podrá dar cuarenta azotes”, el número de juicio es cuarenta, más de cuarenta no, cuarenta; por eso es que ellos sólo daban 39 por si acaso daban 40 azotes menos uno, por si habían contado mal, no sea que se excedieran, era mejor que faltara y no que se excediera, por eso ellos daban 39, por si habían dado otro y no se acordaban, para no pasar a 41, porque dijo: “Se podrá dar cuarenta azotes, no más”; entonces miren aún la misericordia de Dios, el número 40 es el número de juicio, pero ese no es un juicio eterno, es un juicio para purificar, por eso tiene término, no más, “no sea que, si lo hirieren con muchos azotes más que éstos, se sienta tu hermano”, o sea que es un hermano azotado, “envilecido delante de tus ojos”. Hay que castigar pero no para que el que es castigado se sienta envilecido, sino para que él mismo compense lo que hizo, pague lo que debe, aprenda lo que debe aprender, amén?.
Volvamos a la parábola: “Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco”. Uno pensaría: Señor, pero por qué va a ser azotado si no sabía; uno piensa que no sabía; hay unos que saben más, que son más conscientes, por eso dice: no os hagáis muchos maestros porque recibiréis mayor condenación; o sea que a mí, por ejemplo, se me juzgará más duro que al que no está aquí al frente; pero no piense que si no sabía no pasó nada, no. A veces uno hace lo que no debe sin saberlo, y hace eso sin darse cuenta, pero está haciendo algo malo. Cuando se de cuenta tiene que reconocerlo y tiene que haber expiación. Confesar que hizo algo equivocadamente. Vamos a ver eso en Levítico capítulo 5 versículo 17.
Levítico 5:17: “Finalmente”, dice allí Dios por Moisés, “si una persona pecare”, noten que usa el verbo pecar, “o hiciere alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Yahveh no se han de hacer, aún sin hacerlo a sabiendas, es culpable”; cuánto más si lo hace a sabiendas, es más culpable, pero aún si uno hace algo malo sin saber, es culpable, “llevará su pecado”, porque debería haber indagado y conocido la voluntad de Dios, además que Dios no se ha dejado sin testimonio y a través de la creación quedamos sin excusa, por eso somos inexcusables.
Vamos a Números capítulo 15, vamos a leer desde el versículo 22 en adelante: “Y cuando erraréis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Yahveh ha dicho a Moisés, todas las cosas que Yahveh os ha mandado por medio de Moisés desde el día que Yahveh lo mandó, y en adelante por vuestras edades, si el pecado fue hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto en olor grato a Yahveh, con su ofrenda y su libación conforme a la ley, y un macho cabrío en expiación. Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel,; y les será perdonado, porque yerro es”; noten, era por ignorancia, pero ignorancia ¿por qué? porque no habían buscado la voluntad de Dios, ignoraban pero de todas maneras quedaba un poquito de culpa, dice que es culpable, no tanto como el que sabiendo y a propósito hace, pero el que no sabe porque no buscó como hay que hacer las cosas y las hace erradamente, cuando se de cuenta que hizo algo errado, no diga: Ay! yo no sabía; diga, erré, no me di cuenta, pero erré, Señor, perdóname, y ofrecer el novillo, reconocer y cubrirse con la sangre, no con la auto-justificación de que no sabía; la justificación de que uno no sabía, no lo limpia; la sangre lo limpia, uno tiene que confesar: Señor, éste era un error y yo no lo sabía.
Vamos a ver algunos ejemplos de eso en la Biblia. Vamos a Lucas capítulo 23 , versículo 34: “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”; o sea que necesitaban ser perdonados aunque no sabían lo que estaban haciendo, pero estaban haciendo algo malo y Jesús no decía: Padre, ellos no saben; no, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Pasemos a Hechos capítulo 3 versículo 17; dice el apóstol Pedro hablando a Israel: “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado”; o sea, ellos hacían cosas por ignorancia, pero a esos que hacían cosas por ignorancia les dice: “Arrepentios y convertios para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”, amén.
Pasemos a 1ª a Timoteo capítulo 1, versículo 13; dice Pablo: “habiendo yo sido antes blasfemo,” o sea, no dice que porque no sabía no blasfemó, no, blasfemó aunque no sabía; “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador”; o sea, sus pecados fueron: blasfemia, perseguir al Señor y a la iglesia e injuriar; él no lo sabía, pero fue pecador en esas tres áreas. Y dice: “mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús”. Amén hermanos. Eso era para que enriqueciéramos esa frase del Señor Jesús que dice: “Mas el que sin conocerla”, o sea que sin conocer la voluntad de Dios, “hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco”.
Miremos un último verso aquí: Salmos 19 versículo 12; vamos a ver que dice allí; dice de la siguiente manera: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”; o sea que uno puede estar errando y para uno puede ser oculto, entonces nuestra oración no debe ser, sólo Señor perdóname de lo que soy consciente, sino perdóname Señor de lo que me es oculto; quizá yo estoy pecando en algo que no me doy cuenta y debo pedirle al Señor que El me muestre, aunque me duela; tengo que ver la verdad y que me perdone, ¿amén hermanos?
Yo recuerdo una vez, y perdón por una anécdota personal; cuando era nuevo en el Señor, tenía apenas dos años, digamos, estaba en el segundo año de convertido, y empecé a leer al hermano Branham; él tenía muchas cosas buenas, pero tenía también algunos errores; como yo era nuevo, no discernía, y comía el pastel con todas las semillas crudas y todo; él mismo decía que si encontrábamos una semilla, debíamos sacarla, pero como yo no distinguía entre pastel y semilla, me comía la semilla junto con el pastel, lo bueno con lo errado, y así continué hasta que un día el Señor me concedió la gracia de decirle al Señor, así como dice allí en Proverbios: No te apoyes en tu propia prudencia, fíate del Señor, El enderezará tus veredas. Si tú te apoyas en tu propia prudencia, si tú te apoyas en la forma como tú ves, tú puedes errar, porque tú no ves todo como verdaderamente es; el que sí sabe todo como verdaderamente es, es Dios; por eso uno no debe basarse en que como uno ve, sino que uno tiene que decirle: Señor, yo quiero ver como tú ves. Esa vez el Señor me concedió misericordia, y le dije: Señor, a mi esto que leo me parece correcto, puede estar correcto o puede estar equivocado, pero yo te amo es a ti, Señor; yo te quiero seguir es a ti, así que yo te pido a ti que si esto es correcto, tú me lo confirmes, y si es errado, tú me lo muestres; a mí me parece correcto, pero ya no voy a poner el punto final, yo no voy a estar seguro, empecinado en lo que yo pienso; voy a dejar que el Señor dé la última palabra y renuncio a mi propia prudencia. Cuando yo hice eso de todo corazón, el Señor de a poquito me empezó a mostrar los errores, de a poquito, porque no aguantaba todo de golpe; esto es un error, esto también es un error y esto también, y tuve que empezar a arrepentirme y retractarme públicamente y por escrito de los errores que yo pensaba que estaban bien; pero si yo no le hubiese dicho al Señor, el Señor me habría respetado mi elección de mi propia prudencia; yo escogí mi propia prudencia, entonces El no pudo enderezar mis caminos, hasta que renuncié a mi prudencia, a mi dogmatismo y dije: Señor, puede ser que no vea como es, quiero ver como tú, te amo es a ti, enséñame tú, descanso es en ti, corrígeme si es necesario, yo no sé. Entonces El me enderezó. Fíate de Yahveh de todo corazón y El enderezará tus veredas; entonces así estamos siguiendo de verdad al Señor y no a nosotros mismos; amén hermanos.
Ya estamos terminando: “El que sin conocerla”, vea, los pecados ocultos, “hizo cosas dignas de azotes”, o sea que aún sin conocer unas cosas que son dignas de azote es pecado, hay culpa, no tanta como cuando es de adrede, pero hay una medida, como dice Romanos 1 que el hombre es sin excusa, y Romanos 2 dice que aún nuestra conciencia nos redarguye, aunque no conozcamos mucho, por lo menos sospechamos algo, ¿amén? Entonces dice: “El que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho…”, aquí no dice qué, haya dado lo que haya dado, puede ser que le dio conocimiento, puede ser que le dio oportunidades, le dio talentos, le dio dones, le dio dinero, propiedades, lo que sea que Dios te haya dado, eso es para ponerlo al servicio del Señor. Según lo que te haya dado, eso te pedirá. ¿Qué hiciste con lo que te di? ¿Qué hiciste para mí, claro, dice el Señor. “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado más se le pedirá”. Por eso el Señor dijo que el castigo para Betsaida sería menos tolerable; para nosotros oír Betsaida, qué rico Betsaida, Felipe era de Betsaida, la aldea de Pedro, Andrés y Felipe; Capernaum donde moró el Señor; Corazín; el Señor dice: en el día del castigo, será más tolerable el castigo de Sodoma y de Gomorra que el de Betsaida, más tolerable el de Tiro y de Sidón que eran fenicios que el de estas ciudades. ¿Por qué será más tolerable? Vemos que en el castigo no todos son parejos, sino que a unos el castigo es más tolerable que a otros; unos sufrirán más que otros; los dos serán castigos, pero habrá castigos menos tolerables, o sea, más difíciles de sobrellevar y hay otros castigos más tolerables; entonces el Señor habla de eso allí, ¿verdad?
Leamos un verso, el último que vamos a leer. Amós capítulo 3 versículo 2. Dice allí: “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades”; o sea, El escogió a Israel, se le reveló a Israel más que a otros, Israel hizo cosas peores, entonces tuvo que corregirlos más duro. Cuando vemos la historia de Israel, persecuciones, los campos de concentración, la diáspora, etc. vemos mucho castigo, pero ¿por qué? El Señor dijo: sólo a ustedes yo los conocí, sólo a ustedes el Señor se reveló, a Israel; las demás naciones no conocían nada, por eso es que los voy a castigar por sus maldades. Jesús también dijo: Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa. Hermanos, nosotros que sabemos, seremos medidos más estrictamente. Al que mucho se le haya dado, más se le demandará. Al que se le dio poco, poco se le demandará.
“Al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. Entonces, hermanos, que esta parábola del siervo fiel o infiel, verdaderamente nos ayude, verdaderamente nos impulse a volvernos al Señor, a pedir su socorro, pedir su gracia y vivir por El. Amén, hermanos! Vamos a orar de todo corazón. El Señor es misericordioso.
Nuestro Dios, nuestro Dios, no queremos ser oidores olvidadizos, no queremos ser como aquellas plantas espinosas que en vez de producir fruto con la lluvia, usan la lluvia para las espinas; la misma lluvia que alimenta los frutos dulces, alimenta también las zarzas y los espinos. Queremos ser buenos frutos, árboles de buen fruto, que la semilla de tu palabra, el agua viva de tu palabra que nos riega, produzca fruto para ti que eso es lo que tú deseas, y por eso nos reúnes, no para castigarnos, sino para ser tus hijos amados y porque nos amas nos amonestas y nos llamas. Padre, perdona nuestros pecados, perdona aún los que no son ocultos, ayúdanos a ser absolutamente sinceros. Si no sabemos ser sinceros, ayúdanos a serlo, ayúdanos a vivir a tu luz para juzgar las cosas según tu luz, para ser corregidos, para ser hechos hijos e hijas fieles, estables, firmes, para que tu gloria pueda ser manifiesta en aquel día. Que no estemos llorando, mientras otros están sirviendo en el Milenio. Señor, ayúdanos, ayúdanos, que la verdad no nos ofenda, que la verdad nos convierta y nos sane, en el nombre de Jesús. Te pedimos, Señor, que consueles nuestros corazones, que consueles todos los corazones, Señor, que por una u otra cosa sufren. Todos sufrimos a veces, de una u otra manera, pero tú conoces los que pasan pruebas difíciles. Señor, tu mano sanadora sea sobre cada una de nuestras almas, sé sobre el alma de los abatidos, porque tu viniste a dar gozo a los quebrantados, óleo de alegría a los contritos. Señor, porque tú eres el Cristo Salvador. Señor, aquí estamos haciéndonos más responsables delante de ti, pero no tememos esto porque de verdad queremos ser fieles, porque confiamos que nos ayudarás. Ayúdanos a serte fieles, es lo que te pedimos. Ayúdanos a vencernos a nosotros mismos y a ser buenos, compasivos, misericordiosos, delicados unos con otros; en el nombre del Señor Jesús, porque con el juicio con que juzgamos seremos juzgados y juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia. Concédenos, Señor, ser misericordiosos para alcanzar misericordia, en el nombre del Señor Jesucristo. Ayúdanos a perdonar, ayúdanos a corregirnos, ayúdanos, en el nombre de Jesucristo, amén. La paz del Señor sea con los hermanos.
Gino Iafrancesco V., 26 de abril 2005, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de la hermana Marlene Alzamora, revisada por el autor.
SE ESTÁ CERRANDO EL CÍRCULO
SE ESTÁ CERRANDO EL CÍRCULO
Se está cerrando el círculo,
se está formando el sanedrín;
el carro nuevo usurpa el Arca
del hombro de Leví.
Laodicea está ahí
con Atalía y Jezabel;
ha salido Caín
para matar a Abel.
Nehemías ya percibe
la trampa de Gesem;
David conoce el tiempo
del plazo de Daniel.
Se está cerrando el círculo
del odio del infiel.
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giv 25/II/2011
DEL TERCER TEMPLO
DEL TERCER TEMPLO
Gino Iafrancesco V.
Quisiera compartir con los hermanos algo que ya, en estos días sobre todo, hemos tenido presente, y en realidad tenemos que tener muy presente. Es algo que los hermanos conocen, pero el Señor seguramente quiere enfatizar y traernos, por lo menos, algunos de los versos a nuestra conciencia, para tenerlos presentes, y de las cosas que están sucediendo al respecto, tenerlas claras; y también están siendo grabadas, por si acaso algunos hermanos, a quienes Dios quiera llevar esta grabación, quizás algunos no sepan que de éstas cosas ya están pasando algunas. Entonces vamos a ponerles atención.
Vamos a hablar sobre el tercer templo; se le llama el tercer templo, porque el primero fue el que el Señor puso en el corazón de David levantar, para lo cual se dedicó a conseguir los materiales, y acerca del cual recibió de parte de Dios los planos; y eso nos lo informa el libro de Crónicas. Solo que Dios le había dicho a David que él había derramado mucha sangre, y que él no le levantaría casa a Dios, pero que su hijo sí le levantaría casa, santuario al Señor. Entonces Salomón, en figura de Cristo, levantó aquel templo material, de lo cual tenemos testimonio tanto en Reyes como en Crónicas; aunque ciertamente el verdadero Hijo de David es Cristo, y el verdadero Templo de Dios es espiritual, es una casa espiritual que dice Pedro, es la Iglesia del Dios viviente, la suma de todos sus hijos e hijas comprados por Su Sangre y nacidos por su Espíritu, que conformamos un solo cuerpo, y que debemos manifestar la unidad del cuerpo en cada localidad, en cada sitio donde estamos. La vez pasada, cuando estuvimos viendo lo relativo a Miqueas, nos acordábamos de la palabra final en Daniel 12, donde para el cumplimiento de las maravillas profetizadas en esa última perícopa de Daniel, que va desde el capítulo 10 hasta el 12, era necesario que se terminara la dispersión del pueblo Santo: cuando se acabare la dispersión del pueblo Santo, todas estas cosas serán cumplidas. Entonces Dios está trabajando con Su Pueblo y en relación a la dispersión, tanto en lo natural, Su Pueblo, que son como decir los descendientes de Abraham como el polvo de la tierra, como también los descendientes espirituales de la fe de Abraham que es la Iglesia como las estrellas del cielo; porque Dios comparó la descendencia de Abraham con las estrellas del cielo y con el polvo de la tierra; o sea que hay una descendencia celestial y una descendencia terrenal, una en figura de la otra, la celestial la Iglesia, la terrenal Israel; pero luego en el Mesías será otra vez una sola, tanto la espiritual como la natural.
Entonces, ese primer templo fue destruido por infidelidad incluso de parte de Salomón; después vino la división del pueblo, y por fin vino la destrucción del templo en la época de Nabucodonosor, y fueron llevados cautivos setenta años a Babilonia; pero luego de cumplida esa profecía de Jeremías, de lo cual estaba siempre muy pendiente Daniel, entonces vino de nuevo la reconstrucción del templo. Y de ese templo que dice la profecía de Daniel, capítulo 9, de las setenta semanas, dice que sería reconstruida la plaza en tiempos angustiosos; eso fue en tiempos de Nehemías; y antes de reconstruir la plaza y la ciudad, fue reconstruido el templo con Zorobabel hijo de Josadac; entonces ese se llamó el segundo templo. Luego ese segundo templo Herodes lo quiso magnificar, y de hecho hizo unas grandes edificaciones, que hasta los discípulos estaban asombrados de ellas, y le decían al Señor Jesús: “mira estas edificaciones”; y el Señor les dijo que en verdad no quedaría piedra sobre piedra. Entonces de ese segundo templo comenzado a levantar por Zorobabel y Josué hijo de Josadac, y ampliado después por Herodes, sin embargo, destruido conforme a la profecía, no quedó piedra sobre piedra, e Israel fue llevado cautivo y disperso a todas las naciones. Pero Dios prometió que traería de nuevo a Israel a su tierra y que levantaría de nuevo el templo.
Entonces vamos a ver esa profecía aquí en Jeremías 30:18; todo el capítulo 30 e incluso el 31 de Jeremías nos habla del retorno de Israel. Aquí en otras ocasiones hemos visto algo de esto, pero hoy nos vamos a concentrar un poquito más en la reconstrucción del templo. Jeremías 30; lo que vamos a leer está en este contexto de la reconstrucción del templo y del retorno de Israel. El retorno de Israel está profetizado en muchos lugares; es asombroso ver cuánto espacio le dedicó Dios en la Biblia a este tema del retorno de Israel, mucho espacio; y yo pienso que Dios sabía el rechazo que habría en el mundo, y especialmente en los pueblos de alrededor para que Israel fuera restaurado, un rechazo muy grande; entonces Dios confirmó de muchas maneras la profecía, y hay muchos capítulos que en la biblia hablan del asunto. Unos de esos capítulos son estos 30 y 31 de Jeremías; pero en el corazón de estos capítulos, aquí en el 30:18 menciona el templo, y dice así: “Así ha dicho Yahvéh..."; leo de lo que venía hablando antes, en el 17: "…Yo haré venir sanidad para ti, sanaré tus heridas dice Yahvéh; porque desechada te llamaron..." con esa teología del reemplazo, como si Dios hubiera rechazado para siempre Israel. Dios no desechó para siempre a Israel; ciertamente el Señor Jesús dijo: "el reino será quitado de este pueblo y será dado a otro pueblo que rinda los frutos de él"; y por eso el Señor se volvió a los gentiles, pero no dice que sería para siempre el castigo de Israel, porque eso ya lo había anunciado el Cántico de Moisés, de que Dios, como ellos lo habían provocado a celos adorando a otros dioses que no eran Dios, Dios también los provocaría a celos a ellos tomando un pueblo que no era pueblo. Entonces Dios tomó para sí un pueblo de entre los gentiles, y nos dio nada menos que la constitución de Iglesia; o sea que el pueblo que Dios ha salvado de entre los gentiles para llamarlo Su Pueblo, es el pueblo que había prometido a Israel, con lo cual Dios tomaría otro pueblo y los provocaría a celos. Pero si usted sigue todo el Cántico de Moisés, usted se da cuenta de que Dios no decidió destruirlos, para que los enemigos no dijeran que Dios no había podido cumplir con Sus propósitos con ellos, sino que Dios se volvería a ellos; y ahí mismo en el Cántico donde les anunció corrección, les anunció también restauración y sanidad. Y largo tiempo ha estado Israel bajo la corrección de Dios, y aún le viene el tiempo de angustia; pero ese tiempo de angustia es para dar a luz, es el momento del parto y de la restauración. Lastimosamente los seres humanos, no solo Israel, sino todos nosotros, muchas veces, si no pasamos por la estrechez, no nos damos cuenta de cuánto necesitamos depender del Señor.
Entonces, en ese contexto ya del retorno, como dice en Lucas, las palabras del Señor, que serían esparcidos a los cuatro vientos de todas las naciones hasta que los tiempos de los gentiles se cumplieran, por eso Pablo dice, hablando del misterio de Israel, que fueron endurecidos en parte, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Esas palabras de Pablo, y que cita Lucas, provienen del Señor Jesús, y provienen de la profecía. Entonces ahora es la hora en que Israel empiece a regresar, y ya comenzó en el siglo pasado, que es el siglo XX; en 1948 ya la nación fue reconstruida, o sea nació en un día, volvió a ser una nación, volvió a ser un estado, se volvió a levantar la bandera de Israel; y en ese mismo momento, cuando eran solo unos 300 mil colonos, le vinieron 1`200.000 soldados de las naciones de alrededor, de seis naciones, para borrar a Israel del mapa; y el Señor lo ha defendido, lo ha defendido conforme a las profecías que encontramos, por ejemplo, en Zacarías 12 y en otros lugares. Entonces aquí estas profecías del 30 y 31 de Jeremías nos hablan de ese retorno: “Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahvéh; porque desechada te llamaron..."; ahí está, pues, incluida esa teoría del reemplazo: "desechada te llamaron, diciendo: esta es Sión, de la que nadie se acuerda”. Pero Dios sí se acuerda. “Así ha dicho Yahvéh...", no es cualquier hombre el que habla, ni siquiera es Jeremías, es Yahvéh; "...he aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia"; y esa profecía ya comenzó a cumplirse, se ha cumplido delante de nuestros ojos, y se sigue cumpliendo. Y ahora dice: “… y la ciudad será edificada sobre su colina...", eso ya sucedió también, Jerusalem fue restaurada, ha sido levantada de nuevo. Pero fíjense, comienza por las tiendas de Jacob, así como en Zacarías dice que comenzaría también, no por la ciudad capital sino por la provincia, para que los de la capital no se engrandecieran; entonces así mismo aquí menciona primero las tiendas y después la ciudad; coinciden la profecía de Jeremías con la de Zacarías; y ahora dice así: "...y la ciudad será edificada sobre su colina...", pero ahí no termina la profecía; tiene que ser levantado el templo. Cuando en el año 1967, cuando los Israelitas se tomaron Jerusalem, la recuperaron conforme a Zacarías 12; sin embargo, el propio Moshe Dayan, que era de los líderes militares que participó en la recuperación de la ciudad, para evitar un mayor problema y para no ofender a los musulmanes, les devolvió el monte del templo a los Árabes, lo puso en manos del rey de Jordania, y el rey de Jordania después se lo pasó a Arafat, a la OLP; o sea que Dios estaba esperando todavía un tiempo, estaba dejando un poco más de tiempo para trabajar tanto con Israel como con la Iglesia, para que se vaya perfilando el panorama final. Pero dice la profecía en la última frase del verso 18, que tiene tres partes: “...Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob", ahí dice: Yo hago; o sea, lo que Dios ha hecho, y sigue haciendo Dios: de sus tiendas tendré misericordia; o sea que muchos vienen aún sin conocer al Mesías, pero tendrá misericordia de ellos así como tuvo de nosotros que no éramos pueblo y se compadeció de nosotros y nos incluyó en su pueblo; hablo de los que vienen de la gentilidad; y ahora dice: “y tendré misericordia..."; ahí está incluida la restauración de Israel; “...y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma”. Noten esa profecía: El templo será asentado según su forma, según dice esta traducción de Reina y Valera revisión de 1960.
Ahora, aquí vemos que está demasiado claro que el templo tiene que ser restaurado. Pero también hay unas profecías que tienen que ver con el anticristo, donde es necesario también que el templo esté restaurado para que se cumplan esas profecías. Entonces yo voy a leer la síntesis de esas profecías primeramente en Pablo, y después veremos en quién se basa Pablo, que los hermanos ya lo conocen. Entonces vamos a considerar otra vez lo que en estos días pasados, que hemos considerado Tesalonicenses; vamos de nuevo esta vez a la segunda epístola de Pablo a los Tesalonicenses, al capítulo 2, para ver por qué también tenía que estar levantado el templo. Entonces en 2 Tesalonicenses 2:1-4; “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo...", aquí la palabra es parousía, venida; "...y nuestra reunión con él...", aquí la palabra es episynagogê, que es reunión en lo alto, o sea, lo recibiremos en los aires. Con respecto a esta venida, que es una sola, "...os rogamos hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar..."; o sea que hay un modo de pensar de los hermanos de la Iglesia primitiva, que recibían del Señor Jesús, del Espíritu Santo y de los apóstoles; o sea, de Dios. "...Ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca". O incluso dice que ya llegó. Entonces dice Pablo que para cuando el día del Señor llegue, debían cumplirse unas ciertas señales, que le preguntaron al Señor ya antes los discípulos: “Señor, ¿qué señales habrá de tu venida y el fin del siglo?”, y Él dio un serie de señale;, entre esas señales: terremotos, hambres, alborotos, pestes, la predicación del evangelio, la restauración de Israel, cuando dijo: "cuando viereis la higuera brotar, sabeis que el veranos está cerca"; y también dijo: "cuando viereis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló Daniel (el que lee, entienda)...", todo eso está entre las señales; no sólo falsos cristos, sino éste, el principal de ellos. Entonces sigue diciendo Pablo: “nadie os engañe en ninguna manera..."; o sea que en varias maneras podemos ser engañados; pero lo que el Señor dijo, y Pablo también lo sostiene por el Espíritu: "...porque no vendrá...", y viene hablando de la venida del Señor en los aires, de la Parousía: "...No vendrá...", porque no dice aquí epifanía sino parousía, porque algunos han separado una primera venida secreta a que le llaman “paorusía”, y una venida gloriosa a que le llaman “epifanía”, mas la Palabra habla de la “epifanía de la parousía”; o sea, de la manifestación de Su venida como la misma cosa. Y aquí nos damos cuenta de que está hablando de la “paorusía”; que antes de la “parusía”, que nadie os engañe de ninguna manera, "...porque no vendrá...", verso 3, "...sin que antes venga la apostasía...", que fue lo que dijo el Señor, que el amor de muchos se enfriaría y habría falsos profetas y falsos cristos. Pero ahora sigue Pablo: "...y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición..."; o sea, se manifieste uno de los anticristos: el principal. El apóstol Juan, en su primera epístola dice: "Vosotros habéis oído que el anticristo viene...", o sea que hay uno final; "...pero ahora han surgido muchos anticristos; estaban en medio de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros, hubieran permanecido con nosotros". Cuando Juan dice que el espíritu de anticristo tiene esas características, de que se movía en medio del ambiente de la cristiandad, pero que después sería la apostasía, mostraría que no era verdaderamente cristiano; él lo dice claramente: "salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros". O sea que el espíritu de anticristo tiene esa característica de apostasía; son personas que apostatan de la fe, que salen de en medio de la cristiandad; eso se dice del espíritu del anticristo. Fíjense en que la propia bestia del anticristo y su sistema, es cabalgada por la mujer, que es Roma; no por el ateísmo, sino por la mujer que es Roma ¿se da cuenta? Y el espíritu de anticristo sale de personas que dicen ser cristianas, pero que no permanecen, que a la larga se apartan demostrando que de verdad no lo eran; salieron de nosotros, salieron de la cristiandad.
De hecho, también, de la otra falsa bestia, de donde va a surgir el falso profeta, se dice que sus cuernos son de cordero, pero habla como dragón. Entonces ahora dice el Señor por Pablo: "nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado"; ya no es solo uno de los anticristos menores, sino el anticristo final. "El hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto"; o sea que él al principio no hace esto. Cuando estudiamos Daniel, vimos que eso es un proceso donde empieza pequeñito, y se va engrandeciendo sobre sus compañeros, pero luego llega a engrandecerse sobre el ejército del cielo, y las estrellas del cielo echa por tierra; hablando de espíritus, y de su vinculación con el mundo espiritual. Dice Apocalipsis que el dragón le dio su poder y autoridad por 42 meses. Pero antes de esos 42 meses, antes todavía el dragón no le daba su poder; o sea que hay un proceso de apostasía. El cabalgamiento de la mujer sobre la bestia termina en satanismo, en manejo de Satanás; primero lo maneja la mujer, después lo maneja el dragón.
Entonces dice en el verso 4 de 2a Tesalonicenses 2: "tanto...", o sea, tanto se levantará que dice que: "se sienta en el templo de Dios, como Dios"; porque al tratar de hacerse una síntesis con todas las religiones, y tratar de modernizar el cristianismo, y ponerlo como uno más de los que están en el mercado, y hacer una síntesis del mercado, y tratar de hacer un consenso, e incluso con las religiones, como lo está promoviendo también Tony Blair por medio de su fundación de fe “Tony Blair” para la religión, se desemboca en panteísmo y autodivinización. Pude entrar en el blog de Blair, y el blog está abierto para que se unan a él; y muchas personas le escriben de muchas partes hablándole de la necesidad de la unión de las religiones; y ellos tienen interés en lo práctico para el gobierno mundial de las élites, y no en lo práctico para Dios y Su Cristo. A ellos les parece más práctico el eclecticismo y el globalismo para la gobernabilidad mundial de parte de las élites; eso les parece más práctico que ser fieles a la verdad y poner la cabeza por la verdad. Pero el Señor vino por la verdad, no porque le sea práctico al diablo.
Entonces por eso dice aquí del anticrisrto: "tanto que se sienta en el templo de Dios, como Dios"; porque la teoría de la Nueva Era, que es panteísta, que identifica a Dios con la naturaleza, entonces hace que el hombre se sienta parte de la naturaleza y hace que se crea Dios, y llega a creerse Dios; a eso lleva la serpiente; eso fue lo que le propuso a Adán y Eva: "seréis como dioses"; y la gente que sigue a la serpiente, pues, sigue con esa mentira. Esa era la mentira con que se engañó y se enloqueció Satanás, diciendo que sería semejante al Altísimo; y esa es la misma locura que quiere meterle a todos los seres humanos. Que el Señor nos guarde en Su cordura. “El temor de Dios es el principio de la sabiduría”, en Su gracia.
Entonces dice aquí Pablo: "¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste". Mientras estaba el imperio romano, no era el tiempo del anticristo, tenía que esperar; y aún en el tiempo de Pablo no sucedía, ni aún siquiera en el tiempo de Juan, que sobrevivió bastantes años a Pablo, porque Pablo murió en el año 64, y Juan, 22 años después, en el año 86, escribe Apocalipsis, y aún Juan vuelve a hablar de los diez cuernos que le salen a la bestia, de los cuales ya hablaba Daniel, y que estaban en el tiempo de Juan en el futuro, porque él dice: "uno es, pero el otro aún no ha venido"; o sea que el reino que seguiría a Roma sería el de los diez cuernos, o diez dedos de la estatua, y de entre esos es que surgiría el anticristo. Entonces dice Pablo: "no vendrá el Señor hasta que no venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado...".
Pero ya en el año 2009, en el mes de noviembre, día 19, fue escogida la persona para representar a Europa, que era lo que había sido el imperio romano; habían surgido monarquías, que representaban esos diez cuernos, y la división de los países y de las culturas, e inclusive la planificación mundial de dividir el globo en diez partes; pero el liderazgo viene de allá, viene de la alianza de Europa con América, porque la otra bestia, con cuernos de cordero, dos cuernos de cordero, es la alianza británico-americana, que han liderado a través de la Mesa Redonda, de los Caballeros de la Mesa Redonda, y el CFR, y la Comisión Trilateral, y los Bilderberg, que han organizado el mundo; una de sus principales intenciones es unir Europa con América en alianza; ellos trabajan por esa alianza y restaurar la unidad de Europa. Cualquiera que haya leído los documentos de ellos, se va dando cuenta de que eso es lo que ellos han querido hacer.
¿Qué es lo que ha estado haciendo este personaje que fue nombrado ahora como presidente del Consejo de Europa? Ha estado haciendo lo que la Escritura dice, yendo a los reyes de la tierra para reunirlos; en eso se la ha pasado en estos dos meses, yendo a los reyes de la tierra, primero a los de Europa, para reunirlos; pero reunirlos ¿para qué? Para la batalla contra el Cordero; en eso es que van a terminar estas reuniones, estos parlamentos, estos globalismos, mundialismos. Entonces dice la Sagrada Escritura que este personaje se va a engrandecer hasta sentarse en el templo de Dios; o sea que estas profecías que está citando aquí Pablo, y que provienen también de Daniel, nos muestran que el templo también tiene que estar levantado.
Ahora regresemos a dos pasajes en Daniel, o a tres, como testigos de que eso que dice Pablo así estaba previsto. Vamos al capítulo 8, y subrayemos este aspecto. Entonces en este capítulo, ya viendo, no el cumplimiento típico con Antíoco Epífanes, sino el final del cual Antíoco era típico: Ese cumplimiento final, que es el del anticristo, dice en el capítulo 8 lo siguiente; vamos a leer desde que se engrandece ese personaje, ese cuerno que dice en el verso 10: "y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó". Y estas estrellas son los ángeles de Satanás; o sea que llegó a tener poder del propio diablo, incluso sobre otros espíritus inferiores. Aún se engrandeció con el Príncipe de los ejércitos; por eso se llama anticristo, porque el Príncipe de los ejércitos es el Mesías, el Cristo. "Y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra". Fíjense en lo que dice aquí, que por el fue echado por tierra el continuo sacrificio. Ya la profecía decía antes en Oseas 3:4 que Israel duraría muchísimos años sin sacrificio, sin terafines, como si no tuvieran Dios, casi; es una profecía que se lee en los profetas; que muchos años estaría Israel sin sacrificios; pero para el tiempo del anticristo es necesario que los sacrificios se restauren; y para que haya la restauración del templo, primero se tiene que restaurar el altar. Fíjense ustedes, si quieren verlo conmigo, en el libro de Esdras para verlo; es necesario tener esto muy claro para ir entendiendo las cosas que están sucediendo.
Esdras 3; fíjense en que en el capítulo 3, a la primera parte, que va desde el verso 1 hasta el verso 7, la Sociedad Bíblica le puso este título al pasaje; o sea que ese es el tema: “Restauración del altar y del culto”. "Cuando llegó el mes séptimo, y estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalem. Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios. Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras". Note que fueron valientes, pues todos los pueblos de alrededor eran contra Israel; 70 años ya se habían enseñoreado de las tierras de ellos los de alrededor, y ahora ellos regresan y restauran el altar. Claro, con miedo, pero aun con miedo ellos fueron valientes. Y lo mismo está pasando en estos días.
Y dice allí: "…tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocausto a Yahvéh, holocaustos por la mañana y por la tarde". Entonces ustedes se dan cuenta de que a partir del verso 8 comienza otro pasaje que tiene otro título que le puso la Sociedad Bíblica: “Colocación de los cimientos del templo”. Y después, cuando comienza el capítulo 4: “Los adversarios detienen la obra”; capítulo 5: “Reedificación del templo”. Note que no fue fácil; primero se empezó con el altar, y luego solamente con los fundamentos; y ya, cuando apenas estaban con los fundamentos, ya empiezan los adversarios a oponerse: y sin embargo ellos con una mano edificaban y con otra defendían; edificación y guerra, el palustre y la espada. Levantaron el templo, después la ciudad y la plaza; el templo, el santuario y el muro de la ciudad.
Entonces, antes de levantar el templo, hay que poner los fundamentos en medio de oposición; como decía: "en tiempos angustiosos"; sucedió en la primera venida del Mesías, desde las setenta semanas de Daniel, los septenarios de Daniel; las siete primeras semanas o septenarios fueron los 49 años en los que se levantó el templo en tiempos angustiosos; ese fue el segundo templo; pero ahora va a ser el tercero; y ahora ¿qué es lo que dice acá? Que ellos también tenían miedo, pero que en medio de la debilidad fueron valientes, y levantaron el altar y ofrecieron los sacrificios; y después es que se echarían los fundamentos del templo, en medio de gran oposición, en tiempos angustiosos, como una tipología en el tiempo de Nehemías, en los tiempos de angustia de Israel para dar a luz. Pero ya en el capítulo 5 se reedifica el templo, y se enfurecen contra Israel porque se levantó el templo y después la ciudad y los muros.
Hermanos, esta es una tipología. Entonces volvamos de nuevo al capítulo 8 de Daniel, en el versículo 12. "A causa de la prevaricación...", ya en el once dice que fue quitado el continuo sacrificio; o sea que éste personaje del anticristo quitaría el continuo sacrificio; por lo tanto el continuo sacrificio debía ser restaurado, debía volverse a celebrar sacrificios. Y han pasado sin sacrificio muchísimos años como dice Oseas, hermanos, desde que en el año setenta Tito se tomó la ciudad de Jerusalem y destruyeron el templo; todos estos años han pasado sin sacrificio los Israelitas, y lo más cerca que han podido llegar es al muro de los lamentos; es lo más cerca a que han podido llegar. Ya hubo algunos que quisieron subirse a la mezquita y hacer algo, y fueron y los resistieron; y muchas cosas se están ocultando de lo que pasa en Israel. Por ejemplo, la noticia reciente del barco con 500 toneladas de armas pesadas, misiles, que mandó Hugo Chávez por Irán para Hizbolá. Dios dijo: "Ahora cuidaré con mis ojos, ningún arma forjada contra ti prosperará; el que contra ti conspiraré delante de ti caerá". Y ese barco cayó allá en Chipre en manos de Israel, y esas armas que mandó Chávez para Hizbolá, un barco con 500 toneladas de armas pesadas y misiles y otras cosas, ahora están en manos de Israel. Chávez las envió para destruir Israel, y ahora están en las manos de Israel. ¿Se dan cuenta de lo que está haciendo Dios? Pero estas noticias tú no las escuchas en los noticieros, no lo escuchas en Caracol, RCN, radio net; inclusive la pararon de internet; pero yo y varios aquí la vimos con películas y fotografías, cómo los Israelitas tomaron el barco y abrían las cajas y mostraban todo lo que tenía. Una noticia que ha sido callada; y por eso le dije a Mechitas que vamos a grabar esto; y por eso no hagamos mucho ruido, porque esto puede subirse a internet; ¿me entienden, hermanos? Entonces estas cosas están frescas.
Ahora sigue diciendo aquí la palabra del Señor, después de que habla del continuo sacrificio, habla del santuario otra vez, habla de la profanación del santuario; entonces ya en el capítulo 9 se ve lo mismo. Vamos a Daniel 9, en la última semana, en el verso 27 que divide esa última semana, como ya estudiamos aquí ese verso 27 que está súper desglosado en todo el capítulo 11, donde estas dos partes de la semana están descritas con detalles; en el capítulo 11:31 se divide la semana en dos, y se muestra lo posterior y lo anterior; aquí en Daniel nueve está resumido, pero la marca central de la mitad de la semana es este hecho. Daniel 9:27 "y por otra semana confirmará el pacto con muchos...", o sea, antes de adelantar la semana donde viene el anticristo desolador declarado, está haciendo pactos y pactos y pactos con muchos. Esto es lo que está haciendo hoy en día, por ejemplo, Herman Van Rompuy.
Y dice acá: "…confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana...", esta mitad de septenario o de siete años, "...hará cesar el sacrificio y la ofrenda". O sea que el sacrificio y la ofrenda tenían que ser restaurados, pero los haría cesar. Pero luego dice: "Después, con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador", o sea, el anticristo declarado. "...Hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador"; o sea, las siete tazas de la ira. Pero entonces nos damos cuenta de que el sacrificio continuo y la ofrenda deben ser restaurados.
Y luego, lo mismo dice en el capítulo 11:31, que es donde comienza esa mitad de la semana final, el septenario setenta. Entonces lo dice el verso 31; antes mostrará los pactos del anticristo, antes de declararse abiertamente anticristo; dice en la parte final del verso 30: "…hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto". ¡Se entenderá con ellos! La gente es tan ecuménica hoy en día que vende la verdad por el ecumenismo. Nosotros no podemos entendernos con el diablo; con las mentiras no nos entendemos, no hay acuerdo ninguno; "¿andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?". Yo sé que para la gobernabilidad del mundo de Satanás es muy práctico, pero no para el reino del Señor Jesús. Nosotros no podemos entendernos con los que abandonan el Santo Pacto, si ni siquiera podemos comer con un hermano que llamándose hermano es fornicario, avaro, etc. Pero el anticristo es tan práctico, tan ecléctico, que se entenderá con los que abandonen el Santo Pacto.
Entonces ahí dice: "Y se levantaran de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora", que es la imagen de la bestia. Él prefiere una religión ecuménica, una junta de todas las religiones del mundo, en vez de la verdad de Cristo. Entonces vemos ahí que el templo tiene que estar levantado, porque dice que lo profanarán y quitarían el continuo sacrificio.
En el tiempo de Antíoco Epífanes estas cosas tuvieron un cumplimiento parcial típico. Pero el Señor Jesús, cuando habló de la abominación desoladora, no contabilizó lo de Antíoco Epífanes como si fuera un cumplimiento definitivo, porque él lo volvió a colocar para el futuro; Él dijo: "Cuando viereis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel..., y lo puso en futuro. Inclusive vino después el año 70, y también aquello duró tres años y medio, que es una tipología de la gran tribulación. Pero 16 años después llegó el Apocalipsis y Juan vuelve a ponerlo en futuro; o sea que lo del año setenta fue también un cumplimiento típico, pero no fue el final. Entonces vamos a Apocalipsis 11para ver la parte del templo; en este capítulo aparece este asunto.
Apocalipsis 11:1 "Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollaran la ciudad santa cuarenta y dos meses". La ciudad santa sería profanada, y también el templo; por lo menos en la parte exterior, porque dice ahí: "…pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles y ellos hollaran la ciudad santa cuarenta y dos meses". Entonces aquí Juan está hablando después del año setenta, en el año 86, cuando ya había sido destruido hace 16 años antes el templo. Está hablando que estaría otra vez restaurado el templo, pero que la parte de afuera sería hollada por los gentiles, y la ciudad santa también, cuarenta y dos meses. Entonces nos damos cuenta de que era necesario que el templo fuera restaurado. Pero así como en el tiempo que aparece en el libro de Esdras, de Zorobabel, y Josué hijo de Josadac, comenzó por el altar, la restauración comienza por el altar, para poder hacer el sacrificio continuo, y poder hacer las ofrendas, porque sin consagración no hay casa de Dios, sin altar no hay ofrenda. Por eso el Señor Jesús le corregía a los fariseos que decían que lo importante era el oro y la ofrenda, pero Jesús dijo: "el templo es el que santifica el oro, y el altar es el que santifica la ofrenda". Oro que no está en el templo no es oro santo; Dios no lo considera como propio; aunque Él es el dueño del oro y de la plata, Él quiere usar lo que se le consagra, Su servicio en Su casa; y lo mismo, ofrenda no puede ser ofrenda sin el altar; si algo no se sacrifica y se pone en el altar, no es ofrenda; entonces "¿Qué es mayor? El altar que santifica la ofrenda". Esto es lo que enseña Jesús en Mateo 23.
Entonces, es necesario, como lo hemos leído en Jeremías, en Tesalonicenses, y en todo esto que estamos viendo acá, y también en las propias palabras del Señor Jesús, cuando dijo: "Cuando viereis la abominación desoladora puesta en el lugar santo. donde no debe estar...", está hablando de que se tenía que restaurar el templo.
Ahora, hermanos, yo les mencioné la vez pasada, y esta vez lo voy a volver a mencionar, complementando las cosas. Los judíos siempre esperaron eso, y dentro de los judíos hubo el tiempo de los pre-tanaítas, de los rabinos pretanaítas anteriores a la primera venida de Cristo; luego hubo los rabinos tanaítas de los primeros tres siglos de la Era Cristiana, los que escribieron la Mishná, que comentaba el Antiguo Testamento; luego vinieron los rabinos Amoraítas, que trabajaron del siglo tres al siglo seis, hasta el período masorético, cuando se dedicaron a escribir los Textos de la Masorah característicos de la familia de Ben Asher, y de la familia Ben Neftalí, etc. Fueron los Amoraím los que comentaron la Mishná y se formó la Guemará; y éstas dos, Mishná y Guemará, formaron el Talmud, que ha sido el libro sagrado de los Judíos ortodoxos; y ellos están esperando el templo. Después vinieron aquellos que escribieron comentarios a los libros Bíblicos, y también vino el apéndice al Talmud, que fue la Toseftá, y los Midrashím o comentarios; y por fin, vinieron esos grandes escolásticos sabios, que fueron llamados los Gaones; y entre todos esos Gaones hubo uno muy famoso que fue el Gaón de Vilna, Vilna la capital de Lituania, donde hubo un gueto fuerte de los Judíos; incluso Antanas Mokus tiene esa descendencia, que fue alcalde de aquí de Bogotá Lituano-colombiano. Entonces el Gaón de Vilna tenía el don profético de entre los judíos, y sus profecías se cumplían, y por eso era muy respetado. Y él hizo una profecía, y esa profecía tenía varias partes, y todas esas partes anteriores se han cumplido hasta hoy; entonces se espera que el resto también se cumpla, porque sí se han cumplido las partes anteriores, y no se puede negar. Y la profecía era más o menos así: él decía que se iba a levantar en Jerusalem la sinagoga Hurva; y ustedes podían verla; no sé si todavía la pueden ver; dicen que ya la quitaron de internet, no sé, pero la vimos varios aquí, a la Sinagoga Hurva; él decía que se construiría la Sinagoga Hurva en Jerusalem, y se construyó la Sinagoga Hurva tal como él había dicho; pero él había dicho que los musulmanes destruirían esa sinagoga, y realmente vinieron los musulmanes y destruyeron la Sinagoga Hurva que fue construida una primera vez; pero él dijo que después de la destrucción de la Sinagoga Hurva, y la primera destrucción fue por los musulmanes, sería levantada de nuevo; y de hecho se levantó de nuevo, y duró bastante tiempo hasta que otra vez, en las guerras, en los conflictos con los vecinos de Israel, fue destruida por segunda vez la Sinagoga Hurva como él dijo que sería destruida por segunda vez. Pero él dijo que volvería a ser levantada por tercera vez la Sinagoga Hurva, y que cuando se terminara la Sinagoga Hurva por tercera vez de ser levantada, se comenzaría a levantarse por tercera vez el Templo de Jerusalem; esa fue la profecía. Aunque algunos lo niegan, otros lo afirman públicamente desde el mismo Israel, por los medios de comunicación en masa. Se construyó y fue destruida una vez, se volvió a construir y fue destruida una segunda vez; y ahora el gobierno de Israel la mandó a reconstruir por tercera vez, y el día de plazo para entregarla terminada es el 15 de Marzo de 2010; o sea en dos o tres mesecitos desde ahora. A esa Sinagoga la vimos en fotos y ya casi está terminada, ya está lista, ya tú vez la fotografía hermosa; el mismo Estado de Israel la reconstruyó, y se tiene que entregar el 15 de marzo. Por lo tanto, muchos de los judíos están esperando la reconstrucción y el comienzo del Templo para el 16, comenzando por el altar y los sacrificios; y ellos no están esperando de una manera pasiva, sino que ellos han restaurado el Sanedrín y organizado la restauración del altar y el primer sacrificio; ya lo tienen todo listo. Los animales los tienen listos, ya están recogiendo las listas de las personas de Israel que se inscriben para ese sacrificio; los formularios ya están en internet, y de cualquier parte del mundo cualquier judío puede participar, y ellos dan siete shekels o siclos, la moneda que ellos dan, como unos dos dólares, que era, como se dice en el Antiguo Testamento, el siclo del santuario, que hoy en día ellos lo están tomando con ese equivalente, y eso ya lo están recogiendo, ya la gente se está inscribiendo y ya los animales están todos listos, el altar ya lo hicieron con piedras no tocadas por mano humana no sacerdotal, ni hierro, sino con piedras que tomaron del mar Muerto; los sacerdotes ya prepararon el altar; el altar es móvil; ellos en cualquier momento o en cualquier situación lo van a subir allá para levantar el templo. Ya han tratado de hacer cosas antes. Hermano, en medio de toda esa situación, los otros les están exigiéndoles que se vuelvan a los tiempos de antes de 1967, que Israel devuelva lo recuperado legítimamente. Eso es lo que le exigen a Israel, que ceda Jerusalem oriental, pero Netanjahu se ha mantenido firme. Y hermano, ahora el 16 de marzo, justo cuando se termina el contrato del 15 de la Sinagoga Hurva, el 16 ya quieren establece el altar y restablecer los sacrificios, según el deseo de los que están en eso según la profecía del Gaón de Vilna. Incluso hay quienes dicen que hasta los Rockefeller quieren participar aprovechándose de la situación.
Hermanos, muchos años, desde los años setenta hasta aquí, como decía la profecía: "pasará Israel sin sacrificio". Pero para el tiempo final tenía que ser restaurado el sacrificio continuo y la ofrenda para poder poner después los fundamentos y restaurar el templo. Y ya el templo está prefabricado; eso se puede hacer rápido, y ya la cosa está para éste año según el deseo de muchis israelíes; ni siquiera para final de año, sino que lo quieren para el primer trimestre del año; nosotros estamos hoy terminando enero, febrero es más cortito, y después marzo, mes y medio, casi. Hermanos, ¿en qué tiempo estamos? Entonces ¿se dan cuenta de cómo las profecías nos están mostrando lo que está pasando? y lo que está pasando en Israel y en Europa; ¡Cómo esas dos cosas están paralelas! Entonces, amados, estamos en una hora súper avanzadísima, en la cual debemos ocuparnos en el Señor, y en la tarea del Señor; dar el testimonio; "el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará". Tenemos que estar ocupándonos del testimonio del Señor, y Él se ocupará de nosotros. Amén, hermanos, gracias por ésta oportunidad.
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Gino Iafrancesco V., 27 de enero de 2010, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de Patricita Iafrancesco A., revisada por el autor.
S E M I N I T
SEMINIT
Localidad de Teusaquillo
(16 de abril de 2010)
(Gino Iafrancesco V)
El Señor Jesús sea con todos. Con la ayuda del Señor Jesús, vamos a estar compartiendo con los santos el segundo mensaje de los tres que les dije que había recibido la carga en mi corazón para compartir con los santos aquí; ya el primero fue compartido el domingo en este lugar, y hoy estaremos compartiendo el segundo. Todos están enmarcados dentro del contexto de la carga de la hora. Lo que estaría compartiendo con mis hermanos esta noche, no es algo nuevo; algunas cosas ya aquí han sido introducidas, pero he sentido la dirección del Señor para profundizar un poquito más, para que podamos, con la ayuda de esas herramientas de la palabra del Señor, poder considerar al Señor mismo en esta hora.
Quisiera que comencemos primero viendo un pasaje en el Nuevo Testamento, pero no sin antes recordar ese canto que cantamos hacia el final, basados en las citas que se hacen en Hebreos; en Hebreos en el capítulo 1, ustedes recuerdan que se hacen algunas citas relativas al Señor Jesús; y precisamente eso que estamos allí cantando, tiene que ver mucho con lo que vamos a esta viendo, aunque quizá desde otro ángulo. Miremos primero allí Hebreos 1; viene hablando acerca del Hijo; en el versículo 5 dice: “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy”; eso es algo que Dios dijo del Hijo; y luego sigue Dios hablando del Hijo, y ahora dice: “Y otra vez: Yo seré a él Padre, y Él me será a mi Hijo? Luego, en el versículo 3, por tercera vez dice: “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”; luego ahí habla de lo que dice de los ángeles; y en el 8, dice: “Mas del Hijo dice: (entonces todo el verso 8 y el 9 habla del Hijo, y el 10 también habla del Hijo; “del Hijo dice”; ¿quién dice? Dios dice; ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás? Es Dios el que está hablando del Hijo en todo este capítulo 1, recogiendo muchos pasajes de muchos lugares, como un ramillete en este precioso capítulo; y entonces, en el verso 10, quiere decir que Dios continúa hablando del Hijo: “Y Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra”; por eso ese canto de nuestro hermano Mario Contreras, que está basado en este pasaje, dice: Tú, Señor Jesucristo, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de Tus manos; y lo dice: Tú, Señor Jesucristo. Entonces miremos quién es Jesucristo, y la inmutabilidad de Jesucristo; ellos, los cielos y la tierra, y por eso dice que el primer cielo y la primera tierra pasaron; “Ellos perecerán, mas Tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverá, y serán mudados”; y por eso vemos que son enrollados; en Apocalipsis aparece cuando son enrollados. Luego hace el contraste entre los cielos y la tierra: “Pero Tú eres el mismo, y Tus años no acabarán”; y utiliza aquel otro pasaje de Hebreos capítulo 13, pero ya no al principio, sino al final de la epístola, donde dice en el verso 8: “Jesucristo en el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”; Su revelación ha sido progresiva, pero El en sí mismo es el mismo. Entonces, encuadrado dentro de esto, y ya para irnos adentrando en el tema, vamos a 1ª de Pedro.
Primera epístola del apóstol Pedro; apóstol enviado del Señor Jesucristo, bajo la promesa del Espíritu Santo; así que el que recibe a Pedro, recibe al que lo envió, dijo el Señor Jesús; así que estamos recibiendo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo cuando recibimos a su enviado Pedro; y dice Pedro en este capítulo 1; voy a leerlo desde el versículo 10 hasta el 12, inicialmente: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros...” , y antes de seguir leyendo, acuérdense de esto que dice aquí Pedro; Pedro empieza a hablar de los profetas; pero ¿de quién aprendió Pedro acerca de los profetas? Primeramente de su conocimiento que tenía de la Escritura; y en la segunda carta habla de su experiencia con Cristo; pero él también dice que él tenía la palabra profética más segura desde antes; tuvieron la experiencia de conocer a Cristo en gloria en el monte de la transfiguración, en su vida gloriosa todavía en la carne, y su resurrección, y su ascensión; y él da testimonio de cuando lo vieron en gloria en el monte de la transfiguración, en la segunda carta; y sin embargo, él sigue diciendo que tenemos la palabra profética más segura; o sea, el Antiguo Testamento. Entonces vemos el testimonio de Dios mismo, porque Dios habló en el Antiguo Testamento de muchas maneras a los padres por los profetas; y aún cuando el Señor Jesucristo resucitó, no por haber resucitado se deshizo de la Biblia, como algunos a veces piensan ser tan espirituales que pueden desentenderse de la Biblia; pero el mismo Señor Jesucristo, en plena resurrección, lo que hacía era enseñar la Biblia; y el Señor Jesucristo se les apareció durante cuarenta días resucitado, y lo que hacía era mostrarles, comenzando por Moisés y los profetas, o sea, la Torá, los Nebiim y los ketubin, la Ley, los profetas y los Salmos, lo que de Él decían. Entonces el Señor Jesucristo resucitado se basó en lo que se decía en las Escrituras; ¿y por qué razón? Porque era el mismo de ayer el que había operado en los profetas, y ahora hablaba Él mismo, ya a través de Su propia persona encarnada; primeramente Él había hablado por su Espíritu a los profetas, y ahora Él se había encarnado y daba la última palabra, y nos dejaba Su Espíritu para entender Sus palabras, ¿amén?, para conducirnos a la vida y a la luz de Su palabra.
Eso que dice él acá en el verso 10 de 1ª de Pedro: “los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros”, y lo que va a continuar diciendo, y que vamos a ver, él lo aprendió del propio Jesucristo, porque Jesucristo se los enseñó resucitado, y recorrió la Biblia con ellos desde Moisés, mirando los pasajes, y pasando a los profetas primeros y a los postreros; los llamados "profetas primeros" en el Canon del Antiguo Testamento, eran los libros desde Josué, Jueces, Rut, Samuel y Reyes; esos eran los llamados "profetas primeros" porque fueron libros escritos por los profetas Samuel, Gad, Natán y por otros que son citados por Jeremías en sus fuentes. Entonces Jesús siguió todas las Escrituras con ellos; nunca se apartó de las Escrituras; toda Su enseñanza, aún resucitado, fue basada en las Escrituras; y pasó por todos los profetas hasta Malaquías; y lo hizo para que también en el Nuevo Testamento se haga así; y Su Espíritu ha garantizado Su presencia para que Él continúe haciendo de esa misma manera. Y entonces dice así Pedro, teniendo en cuenta toda esa base: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron...” ; en estos días pasados, en estos últimos meses por ejemplo, hemos estado estudiando a Daniel, y nos hemos dado cuenta de cómo Daniel inquiría; gracias a Dios que Daniel inquiría, y Dios le revelaba un poquito más; tomábamos como ejemplo el capítulo 7 de Daniel, donde al principio habla hasta cierto punto, pero él insiste y quiere saber la verdad acerca de todo eso, y se le añade más luz; y luego se concentra en un punto y quiere saber también acerca de esto otro, y esto, y esto, y se le añade más y más y más. Cuando tú ves las cuatro veces que se le repiten las cosas en ese solo capítulo 7 de Daniel, ves que cada vez que se repiten, el Espíritu Santo añade revelación; y eso le agradó a Dios, y eso era la operación de Cristo en Daniel, no era solamente Daniel; a esto quiero llamarles la atención, para que respeten a Cristo en Daniel, y no pongamos de lado las profecías, ni de Daniel, ni de ninguna parte de la Biblia; porque el Señor agarró toda la Biblia para revelarse Él mismo a través de la Biblia; y eso es lo que hace el Espíritu Santo, glorificarlo y abrir nuestros ojos para verlo a Él en toda la Biblia; leemos la Biblia en vinculación con Él, porque Él estuvo presente en los profetas; y eso es lo que ensaña aquí, y lo enseña Pedro basado en la enseñanza de Cristo resucitado, y también la anterior; estos profetas diligentemente inquirieron, y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, porque esta salvación no incluye solamente el perdón de los pecados, sino que alcanza hasta su culminación completa en el reino, ven?
Dice el verso 11: “escudriñando qué persona y qué tiempo...”; ellos escudriñaban qué persona y qué tiempo, “indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos”; y eso es lo que quiero subrayar, qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el Espíritu de Cristo que estaba en los profetas del Antiguo Testamento, como lo estamos viendo en el caso de Daniel, y también en los demás casos, como Isaías, Jeremías; a veces el Señor hablando por David, etc. Entonces, cuando leemos a los profetas, no estamos leyendo sólo a los profetas, estamos leyendo a los profetas en Cristo, estamos leyendo a Cristo en los profetas, y estamos interpretando a los profetas según el Espíritu de Cristo después de la resurrección, así como ellos hablaban por el Espíritu de Cristo antes de la resurrección; porque antes, en el principio, antes de todas las cosas, ya era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios; y nada de lo que ha sido hecho fue hecho sin el Verbo; o sea que la preexistencia de Cristo está antes de toda la creación; y por eso las revelaciones o salidas teofánicas de Dios, antes de la encarnación, eran también Cristo, como lo dice Pablo en 1ª a los Corintios capítulo 10, que Aquella Roca que acompañaba a Israel, de la cual bebían los israelitas, era Cristo; entonces las apariciones teofánicas de Dios fueron a través del Cristo pre-existente en sus salidas teofánicas antes de la encarnación; y quiero llamar la atención a ésto, porque a veces, cuando oímos la palabra “Cristo”, lo queremos aplicar solamente a Él después de la encarnación, pero Su persona divina ya existía con el Padre antes de la fundación del mundo, y su naturaleza; Él tenía cierta misión en el Antiguo Testamento, y esa cierta es grandísima; ¡cuanto más ahora que se encarnó! Y entonces sigue diciendo: “escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”. Por ejemplo, en estos días, en estos meses que hemos estudiado a Daniel, nos acordamos de cómo el Ungido moriría, ¿amén?, cómo sería quitado, pero cómo después volvería en gloria, y el Reino Suyo se extendería por toda la tierra; entonces está la parte de los sufrimientos, y está también la parte de la gloria.
Verso 12: “A éstos (o sea a los profetas) se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”. ¿Qué les parece? El Evangelio pre-anunciado desde antes, ahora es anunciado por la Iglesia, y los ángeles anhelan mirar; entonces con qué cuidado debemos nosotros poner atención a Cristo operando de eternidad a eternidad, haciendo Su trabajo a través de los profetas para nosotros, administrando los profetas las cosas, ni siquiera para ellos mismos, como el propio Daniel, y hemos sido testigos, cuando estudiamos Daniel 12, que él oyó y no entendió, y preguntó otra vez, y le fue dicho: Anda Daniel, estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin, pero tú sigue, y reposarás, y al final te levantarás, en el último día, para recibir tu heredad. Entonces yo pienso que Pedro tenía estas cosas, y quizás otras, en su mente, cuando escribió estas palabras: “A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son administradas...”; o sea que las cosas que ellos escribieron debían ser administradas hoy. Por eso Pablo, cuando leemos segunda a los Tesalonicenses capítulo 2, y si lo lees en otra traducción que no es ésta de Reina y Valera; por ejemplo, si tú lo lees en la versión portuguesa, en la traducción de Ferreira de Almeida, dice que Pablo acostumbraba enseñarles estas cosas; esas cosas que están allí en el capítulo 2 de 2ª a los Tesalonicenses; él comienza a hablar de la segunda venida de Cristo, y de algunas señales importantes que hay que ver antes, porque según Mateo le habían preguntado por las señales de su venida, de su parusía, y Él habló de muchas, y entre esas, aquella que menciona Pablo, que se basa en Daniel, como Jesús se basa en Daniel también; y esas señales las menciona Pablo en 2ª a los Tesalonicenses capítulo 2; y dice Pablo en el versículo 5: “No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros,” y dice esta traducción, “os decía esto”; pero la traducción en portugués dice: “acostumbraba deciros esto”; o sea que esa era una costumbre apostólica, ministrar estas cosas; así que no estamos desenfocándonos de Cristo cuando estudiamos Daniel, sino que queremos reconocer el Espíritu de Cristo obrando en Daniel, y obrando también en nosotros en los últimos días para que nos sean administradas estas cosas en la hora oportuna; entonces termina ese versículo 12 diciendo: “os son anunciadas”; y ahora ya está en presente, ese es el presente de la era de la Iglesia, esas cosas que administraban esos profetas como Daniel, “os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento”; fíjense en que había que leer y entender; el que lea, entienda; entonces hay que ceñir los lomos del entendimiento, no dejar la mente vagando, sino ceñida con sobriedad; “sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá”, ya se nos trajo mucha gracia, pero se nos seguirá trayendo, “cuando Jesucristo sea manifestado;”. Entonces, por ahora, la lectura de Pedro vamos a pararla por aquí.
Vamos a volver a entrar un poquito en algo de Daniel y de las herramientas hermenéuticas entregadas por el Señor Jesús acerca de Daniel. En primer lugar, el Señor apeló a Daniel, porque fue el mismo Espíritu de Cristo el que habló por Daniel; y resucitado Él les enseñó Daniel, y los apóstoles acostumbraban a hacer esto, y eso debe continuar de la misma manera y en el mismo Espíritu; no estamos desenfocándonos de Cristo cuando estamos tratando de seguir a Cristo en su uso de Daniel para nosotros; entonces la palabra del Señor es muy clara en esto; el Señor Jesucristo tuvo también participación en la profecía de Daniel, porque fue el Espíritu de Cristo el que operaba en ellos. Pero no solamente en la inspiración de la profecía estuvo Jesucristo, sino también en la exégesis, y en la hermenéutica estuvo Jesucristo; esas dos cosas: la hermenéutica y la exégesis van juntas; la hermenéutica es aquella ciencia, técnica y arte de la sana interpretación, aquel conjunto de normas, de reglas, de métodos y principios para interpretar correctamente; eso es lo que quiere decir “hermenéutica”; y es una palabra que sí está en la Biblia, sólo que está traducida; entonces cuando la leemos en español, no la encontramos, pero ustedes, cuando van leyendo la Biblia y dice: lo cual interpretado quiere decir, o esto significa, o es decir, la palabra es “hermeneuo”; de ahí viene la palabra “hermenéutica”, que quiere decir “interpretar”; y esa palabra viene del griego, porque en los tiempos antiguos hubo un personaje llamado Hermes Trismegisto, que se inventó la religión contraria a la de Dios, que fue uno de los falsos profetas, y que se dijo ser el intérprete de los dioses; de ahí viene la corriente hermética; y por eso, como él decía ser el intérprete de los dioses, por eso interpretar se decía hacer lo que hizo Hermes, o sea “hermeneuar”, vamos a inventarnos el verbo:; y por eso "hermeneuo" es la palabra que significa interpretación; ya la desvinculamos de la persona de Hermes, ¿verdad? Que quede purificada la palabra; no tenemos nada que ver con Hermes, pero la palabra se tomó del trabajo que hacía Hermes, sólo que Hermes lo hacía mal, el Señor Jesucristo lo hace bien; el Señor Jesucristo sí interpreta bien.
Existe una hermenéutica interna o intrínseca de las propias Sagradas Escrituras; ¿eso qué significa? Que la propia Escritura se interpreta a sí misma; Dios permite por Su Espíritu que algunos adelanten una cosa, y otros, sobre esa cosas, vuelvan otra vez y las interpreten; a veces, cuando nosotros nos acercamos a la Escritura, bien sea del Antiguo o del Nuevo Testamento, nos olvidamos de que tenemos el deber de atenernos a la mente de Cristo para interpretar las Escrituras; o sea que si en verdad somos cristianos, se nos dice que tenemos la mente de Cristo; eso quiere decir que debemos interpretar como interpretaba el Señor Jesucristo. Desgraciadamente, no en todos los comentarios que se hacen, se tiene en cuenta la interpretación de Jesucristo, sino que se hacen otros comentarios que no coinciden con los del Señor Jesucristo; y especialmente en las épocas del modernismo, en las épocas del siglo XVIII, XIX, que fueron especialmente donde se abrieron las puertas para interpretaciones meramente racionalistas, humanistas, escépticas, incrédulas, que no tienen en cuenta las razones de Jesucristo; pero acordémonos de que la Biblia no es un libro solamente del siglo XVIII y XIX dirigido a los eruditos alemanes; la Biblia la inspiró el Espíritu Santo para toda la humanidad, dirigiéndose primeramente a Israel y la Iglesia como un medio para todos, para con todos.
Un medio inicial por Israel; Romanos 3 nos dice de ese privilegio que tiene Israel: que Dios le confió el Antiguo Testamento; los pactos, las promesas, la gloria y el Mesías vienen por Israel; por eso es que el Canon protestante de la Biblia se atiene al Canon de Israel, porque la propia Biblia dice que fue a Israel a quien Dios le confió la Palabra; y como ellos no incluyeron los libros apócrifos en la Biblia, y la Biblia que tenía el Señor Jesucristo era sin los libros apócrifos, porque los libros apócrifos que fueron incrustados en la Septuaginta, que era la versión que usaban los apóstoles en tiempos de Cristo, en el tiempo de Cristo la Septuaginta no incluía los apócrifos, sino que fue después de Cirilo de Jerusalén, no por él, sino después de él fue que comenzaron a incluirse en las ediciones de la Septuaginta los apócrifos. El hermano Cirilo de Jerusalén, un hombre de Dios, como del siglo III y IV, él escribió una obra porque él estaba encargado de la enseñanza en Jerusalén; la obra se llama “Catequesis mistagógica”, o sea la enseñanza de los misterios; esto lo hacía Cirilo de Jerusalén; y cuando él enseñaba sobre el Canon de las Escrituras, él utilizaba la Septuaginta; y él mencionó cuales eran los libros que hacían parte del Canon, y lo hacía basándose en la Septuaginta. En ese tiempo no existía en la Septuaginta la inclusión de los apócrifos; los apócrifos fueron incluidos en la Septuaginta después; y hoy, cuando tú consigues la Septuaginta, los tienen, pero no los tenía en el tiempo de Cirilo de Jerusalén; fueron agregados después; fue el Concilio de Trento, de la época de la Contra-Reforma, el que obligó a los católicos a incluir los apócrifos en la Biblia; pero la Biblia que tenía el Señor Jesucristo, y la Biblia que usaban los apóstoles, que mayormente era la Septuaginta, no incluía esos libros apócrifos.
Entonces, hermanos, ahí nos damos cuenta de que existe una hermenéutica propia interna de la Biblia y una interpretación de Jesucristo consecuente con ella. Primero la Biblia fue confiada a Israel, y la exposición la hizo el Señor Jesús resucitado, y el Espíritu de Cristo antes de la encarnación y la resurrección, era el que operaba en los profetas; y después de la encarnación y la resurrección fue Él quien interpretó lo que Él mismo enseñaba por los profetas; y esto fue lo que los apóstoles aprendieron, y esto es lo que ellos escribieron; y por eso es que Pablo dice que no tengamos otro modo de pensar, ni por espíritu, ni por carta como si fuera de ellos, ni pensar las cosas de manera diferente a como ellos las enseñaron; además Pablo no enseñaba sólo las cosas él. Por ejemplo, en 1ª a los Tesalonicenses capítulo 4 dice: "Os decimos esto", y lo dice en plural, y dentro de la comunión apostólica, "Os decimos esto en palabra del Señor"; o sea que no estaban ellos diciendo palabras propias de ellos, sino transmitiendo las palabras del Señor que ellos habían guardado en la tradición de ellos, y que pasaban a escrito por primera vez en Tesalonicenses; porque es bien probable que los evangelistas escribieron después de las epístolas de Pablo; parece que Pablo escribió antes de los evangelistas; entonces ahí las palabras del Señor son las que Pablo dice: "Os decimos esto en palabra del Señor", como dice en Tesalonicenses, hablando justamente de la parusía y la resurrección, el arrebatamiento y esas cosas; más adelante se hablan también cosas parecidas, no solamente Pablo, sino también otros.
Entonces existe la hermenéutica del Señor Jesús, la manera como él interpretó Daniel; y ya vimos como en Mateo, y también complementado por Marcos, el Señor Jesús se refiere a Daniel; y cuando está hablando a su Iglesia a través de los apóstoles, a quienes les responde sus preguntas, Él apela para tener los ojos fijos en Sus palabras que Él habló por Daniel; y Él dice interpretando, escuchen esto: Jesús dice, ya interpretando: "Cuando viereis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar, el que lee, entienda..."; el Señor Jesucristo, con esas palabras que están en Mateo 24 y en Marcos 13, y que Lucas complementa en otras cosas que los otros no mencionaron, dice esas cosas de esa manera; y eso implica lo siguiente: Primero, el Señor Jesucristo cree en el profeta Daniel, como Pedro creía en el profeta Daniel, y enseña Pedro, basado en la enseñanza de Jesucristo, que el Espíritu de Cristo estaba en Daniel, y fue el que dirigió, el que inspiró las profecías de Daniel, y ahora las interpreta; en el Antiguo Testamento era el Espíritu de Cristo obrando en Daniel; y luego, cuando comienza el Nuevo Testamento, es Él mismo interpretando Daniel desde la resurrección, incluso antes de Pentecostés; y luego continúa el Espíritu Santo haciendo lo mismo. Y allí les dijo el Señor Jesús, según Mateo 24: "Cuando vieres...... lo que habló el profeta Daniel..."; o sea que Jesús creía en la profecía de Daniel, que venía de parte de Dios, inspirada por Dios, y por medio del profeta Daniel; no es lo mismo que piensan algunos intérpretes; no es lo mismo que enseñan algunos comentarios; incluso hay comentaristas que podríamos llamar “conservadores”, por ejemplo, nuestro querido, muy querido hermano F. F. Bruce, que en otras cosas yo lo considero muy útil de leer, sin embargo, la espinita que encontré en F. F. Bruce, en su libro “El Canon de las Sagradas Escrituras”, es que él no cree lo mismo que Jesucristo acerca del libro de Daniel. Porque en el libro de Daniel las profecías son tan evidentes, y las cosas que se cumplieron tipológicamente en el tiempo de Antíoco Epífanes son tan claras, que algunas personas no han podido creer que hayan sido profetizadas; y de los primeros que expresaron esa incredulidad uno fue un pagano; y ahora muchas personas intérpretes de la Biblia tienen la mentalidad de Porfirio el pagano, y no la de Jesucristo el Mesías al respecto de Daniel. Porfirio fue un filósofo neoplatónico que leyó a Daniel; y cuando vio cómo se asemejaban algunas de las cosas que profetizaba Daniel, como dice el Texto, desde los tiempos de Nabucodonosor, y de Belsasar, y de Ciro, cuando él profetizó, pero se habían cumplido de manera tan exacta, aunque parcialmente, en los tiempos de Antíoco Epifanes, Porfirio no pudo creer que eso realmente lo dio el Espíritu Santo a Daniel, porque está hablando tan claro del futuro, y las cosas en el futuro se cumplieron; entonces Porfirio especuló que eso seguramente alguien lo escribió después de los acontecimientos, después de la fecha de Antioco Epifanes, en forma de profecía; pero que esos eran escritos post- eventum, o sea, escritos después de que acontecieron las cosas, y ahora dizque en forma de profecía vienen a contar las cosas. Y lo mismo hoy en día, personas que comienzan a leer a Isaías, y llegan al capítulo donde menciona por nombre propio a Ciro, dicen: -pero ¿cómo? si cuando vivió Isaías todavía no había nacido Ciro; que entonces ese libro no lo escribió Isaías, sino un deutero-Isaías; y de ahí viene esa teoría del deutero o segundo; y después sacaron un trito o tercero; y ojalá no saquen otro cuarto. Ya han sacado tres Isaías, pero la Biblia menciona a un solo Isaías, con un mismo lenguaje y un mismo estilo; pero ellos no lo piensan así, porque no creen que Dios pueda saber que iba a existir un Ciro, que iba a acontecer algo en el futuro. Entonces ¿qué clase de Dios sería un dios que no es omnisciente? ¿un dios que no conoce el futuro?
En el siglo XX, varios años antes de la segunda guerra mundial, el hermano Branham profetizó con nombre propio la venida de Hitler; él dijo: - Un austriaco de nombre Adolfo Hitler conducirá al mundo entero a una segunda guerra mundial-. ¿Y acaso no lo puede saber Dios? ¿Es que acaso Dios no es capaz de saber todo? Claro, nosotros no sabemos ni lo que soñamos; casi siempre se nos olvidan, como a Nabucodonosor, los sueños; pero Dios conoce hasta los sueños que se le olvidaron a Nabucodonosor; y se lo recordaba; Dios conoce todo porque es Dios; ¿cómo Dios no va a poder profetizar, como profetizó con nombre propio de Josías, que iba a venir Josías, y que iba a quemar los huesos de los sacerdotes en aquel altar? Y le puso el nombre de antemano, y le puso el nombre también a Ciro; Dios se sabía el nombre y los acontecimientos; y hemos visto hoy: ¿Acaso ésta Biblia fue escrita después de lo que está pasando hoy? Pero las cosas que están pasando hoy están en la Biblia desde tiempos atrás, y existen manuscritos antiquísimos, y en esos mismos manuscritos están escritas las cosas que hoy en el siglo XXI estamos viendo; porque Dios es Dios, Dios sí puede profetizar; y ese era el desafío que Dios le hacía a los falsos dioses; les decía: -díganles sus dioses qué es lo que ha de acontecer, y qué es lo que había en el principio; Yo fui el Primero, dice Dios, que enseñó estas cosas a Sion; las cosas del principio, y las cosas del futuro, porque Él es el mismo ayer, hoy y por siempre. De Cristo hay una expresión que se dice de Él: "El es la Raíz de Isaí, y de David"; no sólo el Linaje; por eso Jesús le preguntaba a ellos: ¿Cómo es que el Cristo es hijo de David, si David le está llamando Señor? Porque está escrito en el Salmo: -Dijo el Señor a mi Señor; y si el Cristo es hijo de David, ¿cómo es que David está llamandolo “Señor” al Mesías? Porque Cristo se encarnó después del tiempo de David, pero el Espíritu de Cristo ya pre-existía antes, Su persona y Su Espíritu, y por lo tanto obraba ya a través de los profetas, como lo estamos leyendo en Pedro, y como aparecía obrando en los demás. Entonces el Señor ya había obrado desde la antigüedad, Dios ya obraba por Cristo y el Espíritu, ya obraba antes de la encarnación; y por eso se le llama la Raíz de David, porque Él, aunque después nació de la línea genealógica de David, ya Él era antes de David, y por eso es la Raíz; la raíz es la que sustenta al árbol, y no el árbol a la raíz; incluso, para honrar a David, honraron también a su papá, que se llamaba Isaí; y a Cristo lo llamaron la Raíz de Isaí, y la raíz de David. Entonces todo esto es necesario tenerlo en cuenta cuando vamos a interpretar por medio de Cristo, y teniendo en cuenta la mente de Cristo, no la mente racionalista, escéptica, cerrada de algunos teóricos de los siglos XVIII y XIX que han pasado, y tienen su fruto en el XX y en el XXI, en esas escuelas racionalistas, incrédulas, modernistas, y en algunos seminarios. Me decía el hermano Galo Narváez del Ecuador, profesor de exégesis, que allí todos los seminarios son modernistas, todos; o sea que interpretan según Porfirio, y no según Cristo; después a Porfirio lo siguieron los modernistas; pero si nosotros somos de Cristo, nosotros tenemos la mente de Cristo, y tenemos que interpretar según Cristo, y no según la interpretación modernista. Cristo creía que la profecía de Daniel era una profecía inspirada por Dios, y que iba a tener un cumplimiento futuro, posterior al tiempo de Antíoco Epífanes.
Ciertamente en el tiempo de Antíoco Epifanes tipológicamente algunas cosas fueron cumplidas, pero el Señor Jesús, cuando se refirió a esas cosas que ya se habían cumplido tipológicamente en el tiempo de Antíoco Epifanes, el Señor las consideró otra vez para el futuro, como ya aquí nos hemos detenido en esto. Entonces existe un cumplimiento tipológico, y un cumplimiento final; y eso proviene de la mente de Cristo; es Cristo el que colocó para el futuro, y no reservó sólo para el pasado, sino que dejó abierta la puerta para el cumplimiento futuro, las profecías de Daniel, más allá de lo que ya se hubiera cumplido tipológicamente en el tiempo de Antíoco Epifanes; Cristo dijo: "Cuando viereis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel"; o sea que aquí estamos viendo que hay una hermenéutica de Cristo, de la mente de Cristo.
Vamos por partes; primero estamos viendo que Cristo es el mismo ayer, hoy y por siempre, que Él es inmutable, que Él pre-existía, y que Su Espíritu operó por los profetas; luego, resucitado, Él enseñó lo que dicen los profetas; y los apóstoles aprendieron Su enseñanza, y El les envió el Espíritu Santo para que no se les olvidara, y les recordara todo lo que Él había dicho, y los guiara a toda verdad; y oró también por todos nosotros que habríamos de creer en Él por la palabra apostólica; también cosas reservó para ser mejor entendidas en los tiempos de fin, especialmente, por ejemplo, las cosas que Él dijo precisamente que serían entendidas en el fin; y por eso es que necesitamos conocer la mente de Cristo, y la hermenéutica de Cristo, que habla de lo futuro, y no sólo lo historicista, en cuanto a las profecías, y específicamente las que en este tiempo hemos estado considerando de Daniel.
Cuando aquí comenzamos a estudiar el capítulo 8 de Daniel, hicimos una introducción, de la que hoy voy a repetir alguna cosita brevemente para ensamblar con lo que sigue, y para honrar a los que aún no tuvieron la oportunidad de cosiderar lo anterior; y luego vamos a avanzar un poquito más sobre tales hombros. Les pedí a los hermanos que recordáramos lo que dice Eclesiastés; y hoy quisiera pasar complementando a Eclesiastés con otros pasajes; ojalá ustedes me toleren hoy por lo menos media hora más. Vamos al libro de Eclesiastés, capítulos 1 y 3; ya estudiamos esto, cuando vimos la introducción al capítulo 8 de Daniel, pero no estaban todos, y además es necesaria esta base para profundizar progresívamente en otros pasajes en los que todavía no hemos entrado.
¿Saben cuál es el título de este mensaje de hoy? “Seminit”; es una palabra bíblica, que está en su Biblia dos veces: Seminit, ese es el título; pero apenas estamos en la introducción; ese es mensaje de hoy; ojalá haya solo Seminit y punto, no Seminit 1, Seminit 2, etc. Vamos a ver que nos concede el Señor en esta media hora de tiempo; pero Eclesiastés nos habla principios hermenéuticos. Les decía que Dios no inspiró la Biblia solamente para los alemanes del siglo XIX; es decir, para los racionalistas escépticos de las escuelas de Wellhausen y aquellos; Dios inspiró la Biblia para toda la humanidad, la dio a Israel, como estamos recordando en Romanos 3, que dice que el Antiguo Testamento fue confiado a Israel; también el Nuevo Testamento fue confiado a las iglesias, a las iglesias que están en Asia, a la iglesia en Colosas, a la de los Romanos, a las iglesias de Galacia, etc. Al cuerpo de Cristo fue confiado el Nuevo Testamento, como el Antiguo fue confiado a Israel, ¿amén? Dios le confió eso fue a las iglesias, y va dirigido a todos los hombres; incluso, cuando Dios le confió el Antiguo Testamento a Israel, tenía en mira alcanzar todas las familias de la Tierra. Comenzó con Cristo el Nuevo, y con el Israel de los patriarcas; era necesario comenzar con Israel, pero no acabar con solo Israel; eso era sólo por un tiempo; el objetivo eran, como dije, todas las familias de la Tierra, todas las etnias de la Tierra. Entonces Dios estaba trabajando en función de toda la humanidad, cuando estaba trabajando con algunos patriarcas, y luego con el pueblo de los patriarcas, que era Israel; pero Dios no terminaba con Israel, Dios quiere alcanzar a todos, pero había que empezar con uno, y empezó con Abraham, y continuó con Isaac, y con Jacob, y con sus doce hijos, y sus doce tribus, y luego trabajó mucho con Israel hasta que llegara el Mesías; y el Mesías tenía que hacer un trabajo primero con las ovejas perdidas de la casa de Israel, sin entrar por camino de gentiles, pero luego tenía que ir también a traer las otras ovejas que no eran del redil de Israel; traerlas también, y al final en el Mesías uniría los dos rediles en un solo rebaño y un solo pastor; reinsertaría en el Mesías, por el Mesías, en el buen olivo, a Israel, en el futuro; Israel se convertirá como nación al Mesías, y sería insertada en el cuerpo de Cristo. Cuando hablo de la unión de la iglesia e Israel, no estoy judaizando a la Iglesia, sino cristianizando a Israel; lo que es diferente; pero está profetizada la reinserción de Israel por el Mesías en el buen olivo, en el cuerpo de Cristo. Cualquier judío que nace de nuevo está en el cuerpo de Cristo; y los que van a formar la nación de Israel mesiánica, por causa de recibir al Mesías, y al Espíritu, porque para ellos está profetizado manantial que purifica sus pecados; verán al que traspasaron, y lo recibirán, y llorarán por Él, el libertador que borrará sus rebeliones; y también está profetizado el Espíritu Santo para ellos, un derramamiento del Espíritu Santo. "Derramaré mi Espíritu, y derramaré sobre vosotros agua limpia", dice el Señor en los profetas; eso está profetizado de Israel; y nosotros estamos en los tiempos finales, y debemos conocer esto, para no ser arrogantes en cuanto a nosotros mismos; para eso se escribió Romanos 11, para que estemos preparados a la unión de los dos rediles en un rebaño y un pastor, que es el Mesías, que es Jesucristo; esto tenemos que conocerlo para que Dios pueda seguir haciendo lo que está haciendo; todo lo que tenemos que estudiar y ver es para poder acompañar al Espíritu de Dios en Su trabajo, que nunca lo hace fuera de la Escritura, sino que nos abre la Escritura.
Existe una interpretación de la mente de Cristo acerca de la Escritura, que es la del Espíritu Santo dada a la iglesia, y que no es una interpretación solamente de una etnia, o de una época; y por lo tanto, Dios tiene en cuenta todas las maneras de ser de todas las tribus; y a veces, si nosotros no entendemos eso de que la Biblia no es solamente un libro occidental, aunque está en el rescoldo de la llamada civilización occidental, pero la Biblia es también un libro oriental, y tiene también en cuenta el estilo de la mentalidad de los orientales, y no sólo de los occidentales; así como nuestro cerebro tiene dos lóbulos, y cada lóbulo se encarga de unas ciertas funciones; algunas de las funciones lógicas, matemáticas, están en un lóbulo; las artísticas, y sentimentales, y románticas, están en el otro lóbulo; así también Dios le dio a los seres humanos unas capacidades que El tiene en cuenta, y que algunos pueblos han desarrollado unas, y otros pueblos han desarrollado otras. Como nosotros hemos nacido en el occidente, y hemos heredado una tradición iluminista, modernista, tenemos una mentalidad racionalista, y a veces no comprendemos ciertas cosas de la mente oriental; pero en la Biblia Dios utiliza también la mente oriental de los profetas; cosas que aquí en occidente nosotros no las entendemos.
Voy a darles de nuevo unos ejemplos que ya había mencionado en otras ocasiones, para confirmar y aclarar. Vamos a Jeremías capítulo 1; fíjense en como le habla Dios a Jeremías; uno diría: -¡que manera tan rara de hablar Dios!- Claro, para nosotros es rara, pero en esa época cuando él vivía, y en el ambiente donde él vivía, era normal; y acuérdense de que Dios no es solamente Dios de los colombianos, o de los alemanes, sino también de los asiáticos, de los israelitas, de los pigmeos y de los vikingos; entonces Él tiene en cuenta todo; y si nosotros no ampliamos nuestra visión, nos vamos a quedar sin entender algunas cosas, y no vamos a aprovechar las herramientas hermenéuticas de la mente de Cristo, y no vamos a captar todo lo que El tiene que decirnos, y vamos a quedar nublados; nosotros mismos nos vamos a perder de algo. Entonces fíjense en el llamamiento de Jeremías, capítulo 1, versículos 11 y 12: “La palabra fe Yahveh vino a mi, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías?” Primeramente Dios cuenta con las percepciones de Jeremías, con la integridad de Jeremías; tiene en cuenta a la persona real de Jeremías, y le pregunta qué ve él. Entonces le contesta Jeremías: “Veo una vara de almendro. Y me dijo Yahveh: Bien has visto (o sea que aprobó lo que había entendido Jeremías, lo aprobó, no vio mal; pero ahora Dios le añade algo, y miren lo que dice: “Bien has visto, porque Yo apresuro mi palabra para ponerla por obra”. ¡Qué cosa misteriosa para la mente occidental esta profecía! Le muestra un almendro, y le dice: has visto bien, porque Yo apresuro mi palabra; y uno dice: -pero ¿qué tiene que ver un almendro con que el Señor apresure Su palabra? Para nosotros, ¿qué tiene que ver un almendro con que el Señor apresure su palabra? Pero miren como Dios utiliza la analogía del sonido; entre los occidentales no es común, excepto entre los cómicos; pero entre los orientales es común la analogía del sonido. ¿Qué quiere decir analogía del sonido? Que como éste sonido se parece con éste otro, entonces éste despierta una asociación con el otro, se asocia con el otro en cierta relación; entonces ¿saben como se dice almendro en hebreo? Shaked; y ¿saben como se dice apresurar la obra? Shoked, casi de la misma manera. Cuando lo leemos traducido, nos preguntamos ¿qué están hablando? ¿Qué ves Jeremías? Un shoked; bien has visto porque Yo shaked mi palabra para ponerla por obra; ahora entendemos mejor, ¿se dan cuenta? porque shoked y apresurar suenan casi igual; pero ¿quién iba a pensar que Dios iba a utilizar el parecido de un sonido? Aquí los que usan estas analogías son los cómicos; dicen una cosa, y le dan un doble sentido, y hasta tres sentidos, y hasta groserías dicen; y eso sí se entiende bien aquí en occidente, y en Colombia especialmente, el doble sentido. Pero en la mentalidad oriental, cuando un sonido se parece con otro, aunque los conceptos son totalmente distintos, por el parecido del sonido Dios despierta una asociación, y el almendro se asocia con apresurar Su palabra, y el apresurar Su palabra se asocia con el almendro, porque los dos se pronuncian parecido: shoked, shaked; eso es bíblico, palabra inspirada por Dios, Dios utiliza eso; la analogía del parecido del sonido es normal en oriente, no tanto en occidente.
Ahora los presagios. Ustedes pueden pensar que el hermano Gino se está volviendo como esotérico, hablando de presagios; pero no, los presagios también son usados en la Biblia. Una vez vino Saúl y se le prendió del manto a Samuel, y se le rasgó el manto; y esa rasgada del manto la tomó Samuel como un presagio inspirado por Dios; y le dijo a Saul: -así ha rasgado Dios tu reino-; O sea que ese acontecimiento era un presagio, y Dios le estaba hablando con eso al profeta Samuel, a Saul y a nosotros; el profeta Samuel entendió que cuando se prendió Saul de su manto y se le rasgó, era señal de que Dios había rasgado el reino de Saúl, y se lo iba a dar a David; la mentalidad de Samuel la usó Dios; no estaba equivocado Samuel; era verdad; y Dios utilizó ese presagio; no podemos acusar a Dios de esotérico, ni a Samuel, ni a David; pero es la misma Biblia la que presenta ese caso; y hay muchos otros casos de analogías; eso es lo que se llama: pensamiento analógico.
A veces nosotros leemos de manera cuadriculada; dice por allá en Oseas: -De Egipto llamé a mi hijo-. Cuando tú lees en Oseas todo lo que viene hablando Oseas, esa frase "de Egipto llamé a mi hijo" se refiere a Israel que fue sacado de Egipto y llevado por el desierto hasta Canaán; pero luego viene el apóstol Mateo y cuenta cuando el Señor Jesucristo vino de Egipto cuando niño, y dice: "para que se cumpliese lo que está escrito: De Egipto llamé a mi hijo"; y ¿de dónde sacó Mateo esa profecía? De Oseas; pero Oseas estaba hablando de Israel venido de Egipto, pero Mateo está interpretando analógicamente que también se refiere a Jesucristo, pues así como Dios trajo de Egipto a Israel, que es Su primogénito, Su verdadero primogénito es Jesús; y como también vino de Egipto, lo cual providenció Dios mismo, entonces se asocia una cosa con la otra, ¿se dan cuenta? Esa es la mentalidad oriental. Y ahora entonces vamos a leer de nuevo Eclesiastés por causa de otros que no estaban, y también porque vale la pena repetirlo para completarlo, porque aquella vez pasada únicamente lo introdujimos sin completarlo.
Vamos a Eclesiastés, capítulo 1, hasta llegar a lo que significa el concepto de “Seminit”, que es un concepto bíblico; lo vamos a leer en sus Biblias; en algunas partes está traducido en otras versiones, pero en la versión de Reina y Valera no está traducido; se deja la palabra como es; y vamos a entrar en eso para poder captar mejor las profecías de la Biblia. Entonces vamos a pasar otra vez de nuevo por Eclesiastés, capítulo 1, versos 9 y 10; noten, esto lo escribe Salomón, que le había pedido a Dios que le diera sabiduría, y Dios le abrió los ojos a Salomón; yo sé que algunas personas piensan que no fue Salomón el que escribió, y así lo enseñaron, pero si ustedes quieren ver las razones por las cuales seguimos sosteniendo que fue Salomón quien escribió Eclesiastés, pueden encontrar en internet el trabajo: “Isagogia de Qohelet”; Qohelet es el nombre hebreo para Eclesiastés; entonces en algunos de los blogs está ese trabajo; “isagogia” quiere decir “introducción preliminar”, “prolégomenos”; "Isagogia de Qohelet", o sea, del Eclesiastés; entonces ahí están las razones por las cuales seguimos sosteniendo, a pesar de que otros no, que este libro lo escribió Salomón; pero vamos a dejar eso por ahora para una lectura privada a quien eso le interese. Pueden verlo en http://isagogia.blogspot.com
Dice Salomón en el capítulo 1 verso 1 de Eclesiastés; ¿Por qué Salomón? porque él es el hijo de David rey sobre Israel en Jerusalén que escribió, según el propio Texto inspirado. Pero los que no creen, interpretan de otra manera, por no dejarle decir a la Biblia lo que ella dice. A Salomón Dios le dio la sabiduría que él pidió; y empezó a ver cosas, empezó a ser consciente, a tener la luz de la vida, porque la vida está asociada con la luz, así como la piedad está asociada con el conocimiento espiritual; por eso en el primer capítulo del evangelio de Juan dice: "En Él estaba la luz de la vida, y la vida era la luz de los hombres"; entonces la vida está relacionada con la luz; cuando hay vida, hay luz, revelación; y cuando Pablo le escribe a Tito, él le dice: "...el conocimiento de la verdad que es según la piedad"; hay una relación entre la piedad y el conocimiento de la verdad; el Señor es el camino, la verdad y la vida; esas cosas están relacionadas; la vida con la luz y la verdad, ¿amén? Entonces aquí en Eclesiastés 1:9-10 dice Salomón, según la sabiduría que Dios le dio; él se dio cuenta de esto, lo captó, Dios le abrió los ojos por gracia; además, Salomón, como hijo de David, es una figura de Cristo; y Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, que es también de lo que Daniel se dio cuenta; Daniel, en el capítulo 2, cuando vio que Dios supo ese sueño, y le mostró su soberana mano sobre la historia, el poder de Dios, y se lo reveló, se lo hizo entender, le hizo entender el punto de vista de Dios, el punto de vista que Dios tiene de la historia, Su gobierno de la historia, y se lo mostró a Daniel, entonces, cuando Daniel dice, y nosotros lo captamos: “Sea bendito el nombre de Dios de eternidad a eternidad, porque de Él es la sabiduría y el poder”, esas dos cosas van juntas; la sabiduría y el poder de Dios son Cristo; 1ª a los Corintios 1:24; de Él es la sabiduría y el poder; y ¿a qué se refiere Daniel cuando habla de eso? A lo que Dios le mostró; el Espíritu de Cristo en Daniel le mostró el gobierno divino sobre la historia, porque eso es también un aspecto de Cristo, también Éste es Cristo, Cristo es el soberano de los reyes de la tierra, Cristo es el que estaba hablando en Daniel, era la sabiduría y el poder de Dios, que es Cristo; Daniel resume eso antes de empezar a contar el sueño de Nabucodonosor e interpretarlo; y luego, a las demás visiones que tuvo, ya se anticipó diciendo: "De Dios son la sabiduría y el poder, Él pone reyes y quita reyes, da sabiduría a los sabios"; o sea, Daniel estaba relacionado con Cristo, Cristo estaba operando en Daniel, y Daniel estaba viendo la mano de Dios que es Cristo, Él hablaba de Cristo, de Sus sufrimientos y Su gloria, ¿amén? Entonces así es que debemos estudiar a Daniel.
Dice en Eclesiastés, por Salomón, hijo de David, figura de Cristo, capítulo 1, verso 9: “¿Qué es lo que fue?” Cosas del pasado, que ya pasaron, eso es del pasado, y parece que ya no tiene nada que ver con nosotros; eso decimos los ciegos; pero ¿qué dice la sabiduría de Dios, que es Cristo, que se personifica con Salomón? Cuando Salomón escribe: “Yo, la sabiduría, habito con la prudencia”, y empieza Cristo a hablar a través de Salomón, ahora sigue hablando aquí también cuando dice: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será”; ¡ah! con razón es que dice Apocalipsis que la bestia era y no es y será; esos versículos de Apocalipsis no se entenderían sin este principio del avance cíclico del cumplimiento. Acordémonos de que en la casa de Dios la escalera no era recta, sino en caracol; o sea que se pasaba por una experiencia como una prueba, y luego se repetía la prueba, a ver si se había aprendido la lección; y si no se había aprendido, se repite, y vuelve y juega, y vuelve y juega, hasta siete veces, para que en la octava se cumpla definitivamente. Por ejemplo, ese versículo: "Siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse" (Prov.24:16a); ¿se dan cuenta? Entonces ya vamos llegando a “Seminit”.
Vamos a ver qué quiere decir “Seminit”; ya vamos llegando poco a poco; hoy me van a tolerar el tiempo. “Qué es lo que fue? Lo mismo que será; ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido”; entonces noten como Dios hace que las cosas antiguas se repitan; por eso, si uno no tiene en cuenta la historia, la repite, especialmente los errores, repite la parte mala. Si aprendemos de la historia, aprendemos lo bueno; pero si no aprendemos de la historia, repetimos lo malo.
Miren eso: ¿Qué es lo que ha de ser? Lo que ya fue en el pasado, va a repetirse en el futuro; por eso la Escritura dice: "Y estas cosas les acontecieron...; y no solamente les acontecieron, sino que "...les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos..." ¿A quién? A Gino, a Marlene, a Clarita, a Rosmary, para nosotros, a cada uno de nosotros, "...para los que han alcanzado los fines de los siglos". ¿Para quiénes sucedieron las cosas del pasado como ejemplo? Las cosas no solamente sucedieron, sino que sucedieron como ejemplo, para amonestarnos a nosotros, los que hemos alcanzado los fines de los siglos; para que al leer lo anterior, entendamos lo presente; pero nosotros siempre estamos mirando lo que era antes, y estamos esperando lo que va a pasar en el futuro, pero no entendemos lo que está pasando ahora; pero las cosas que sucedieron, sucedieron para nuestra enseñanza, y están escritas para amonestarnos a nosotros, y acontecieron como ejemplo.
Vamos ahora al capítulo 3 versículos 14 y 15 del Eclesiastés; dice así: “He entendido”; ¡Aleluya! Por fin. Pasamos del capítulo 1 al 3, versos 14 y 15, que son otros dos testigos que hablan lo mismo que los dos primeros; primero hablaron dos, y ahora hablan otros dos, porque el Señor dice: "En boca de dos o tres testigos conste toda la palabra; y aquí van ya cuatro versículos, con los que vamos a leer ahora; entonces el 3:14-15 dice: “He entendido”, ¡Aleluya! Dios le dio la sabiduría a Salomón que él pidió, y por eso él entendió; y ¿qué fue lo que él entendió? El entendió la historia, vio la mano de Dios gobernando la historia. Miren lo que entendió Salomón: “He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo”; por eso el movimiento en órbita, por eso la escalera en caracol de la casa de Dios; no es directa, es subiendo en caracol; las cosas repitiéndose y repitiéndose hasta que aprendamos; entonces dice aquí: “sobre aquello no se añadirá, ni de ello de disminuirá; y lo hace Dios...”; ¿por qué Dios hace las cosas así? ¿Por qué las hace de esa manera? De manera perpetua, así como que se repitan y se repitan hasta que se cumpla todo; dice: “para que delante de él temas los hombres”; o sea que los hombres se den cuenta de que Él es el que gobierna, Él tiene la historia en su mano.
Y no solamente Salomón se dio cuenta de esto; también un pagano llamado Plutarco; ya se los recordé una vez; también se dio cuenta de lo mismo; claro, ya después de que Salomón hacía tiempo se había muerto diez siglos antes; Plutarco vivió en el tiempo de los apóstoles, y él escribió una obra que se llama “Vidas paralelas”; es una obra de la literatura universal, y hasta ahora circula, está en casa, por si alguno quiere sacarle fotocopia; y ¿qué es lo que se dio cuenta Plutarco? De que a veces la historia de un personaje se repetía en otro personaje; y él agarra muchos personales de la historia: fulano con sutano, mengano con zugano; por ejemplo, tomó a Alejandro Magno y comparó; miren, la vida de Alejandro Magno fue así, y contó como fue la vida de Alejandro Magno, y cómo joven llegó a formar un imperio, y a gobernar, y viajaba, iba y venía, y conbquistaba y todo eso. Después tomó la vida de Julio César, como Julio Cesar fundó el imperio romano, como Alejandro el imperio griego; fueron vidas paralelas, ésta se parecía con la otra. Cuando vio como fue el avance de la vida de Alejandro parecidísimo con el de Julio Cesar, pudo darse cuenta de que lo que había sucedido en el tiempo de Alejandro volvió a suceder en el tiempo de Julio César. Y no solamente toma el ejemplo de Alejandro y Julio César, sino el de muchos otros; él toma muchas parejas de vidas paralelas; de eso se dio cuenta también Plutarco.
Pero, hermanos, esto no se lo inventó Plutarco; antes de Plutarco la Biblia ya mostraba eso. Por ejemplo, viene José, cuyo nombre en hebreo es parecido al nombre de Jesús, y es vendido por casi 30 piezas de plata por sus hermanos, y lo meten a la cisterna, y de la cisterna pasa a la diestra de faraón, y se casa con Aseneth, una mujer gentil, y después se revela a sus hermanos en una posición de reino, y los hace partícipes de su reino. Y el Señor Jesús fue vendido por 30 piezas de plata, también lo crucificaron, murió y descendió al Seol, pero no se quedó en el Seol, sino que salió y se sentó a la diestra del que gobierna sobre el propio faraón, a la diestra del propio Dios, y se casó con la iglesia tomada de entre los gentiles, pero ahora al final del tiempo se va a revelar a Israel, a su Benjamín; y justamente el premier de Israel se llama Benjamín; se va a revelar a ellos al final, se va a revelar a los judíos al final.
Ahí tenemos a Abraham, el cual tiene una simiente, la simiente de Abraham; y esa simiente de Abraham llamado Isaac; los musulmanes le llaman a Jesús: Isa; viene cargando la leña, subiendo por el monte Moriah, donde hicieron justamente aquellas esplanadas de las mezquitas allá, e iba a morir en el monte Moriah, pero en vez de morir, vuelve vivito otra vez, como el Señor Jesús; por el mismo lugar donde iba Isaac cargando la leña, iba Jesús cargando la cruz; luego lo mataron, pero volvió otra vez, y ahora está vivo, ¿se dan cuenta?
Inclusive David, porque al Mesías se le llama David, porque el Mesías estaba en David, en la parte de la naturaleza humana. Pero no solamente con el Mesías, Pablo tenía esa mentalidad que no era alemana, y Dios puso a Pablo justo en Tarso de Cilicia, donde había la influencia oriental y occidental, ¿se dan cuenta? Y Pablo se ponía a leer a Adán y Eva, y de pronto se da cuenta de que Adán es figura de Cristo; mentalidad analógica; y que a Adán lo pusieron a dormir, le abrieron el costado y le sacaron una costilla para hacerle una Eva; y así a Cristo en la cruz le abrieron el costado con la lanza, y salió sangre y agua para tener la Iglesia; y Cristo fue llamado el postrer Adán, y Eva es figura de la iglesia. En 1ª a los Corintios, Cristo; en 2ª a los Corintios, Eva, la iglesia; vidas paralelas.
Si usted se pone a leer la vida de Sara, de Agar, de Ismael y de Isaac, nosotros decimos: ¡ah sí! Cuando yo leía esas historias al principio, decía: es una historia del pasado, no tiene nada que ver conmigo; ¿que no tiene nada que ver conmigo? Mucho tiene que ver conmigo, porque Agar corresponde y representa al Antiguo Pacto, Sara al Nuevo Pacto; Ismael, nacido según la carne; Isaac, nacido según la promesa y por la mano del Espíritu; y nuestra transformación está tipificada en la transformación de Abraham y Sara; la viejecita Sara, de noventa años, se volvió una jovencita tal, que el rey Abimelec se enamoró de ella, de la viejecita de 90 años; que entonces tuvo a Isaac de Abraham; o sea que vamos a ser rejuvenecidos; estos pelitos que se han caído, volverán, y ni uno se perderá; ¿la prueba? ¡Sarita! ¿amén, hermanos?
Por el lado bueno podemos añadir a Elías y Juan el Bautista; Elías vestido como después Juan el Bautista, comiendo como comería Juan el Bautista, en el mismo espíritu, con el mismo espíritu; Elías reprendiendo a Jezabel, y a Acab; Juan el Bautista a Herodías, y a Herodes; igualitos, vidas paralelas. Eso no fue un invento de Plutarco; eso está en la Biblia; lo que hizo Plutarco fue darse un poquito de cuenta de que las cosas son así, y así son.
Ahora tenemos a Ahitofel y a Judas iscariote; Ahitofel traicionando a David, el hombre que comía en su mesa, de su pan comía, pero levantó contra David su calcañar; eso que dijo David de Ahitofel, realmente lo dijo el Espíritu Santo de Judas iscariote.
Y cuando está profetizando Isaías, él está hablando del rey de Babilonia, pero detrás del rey de Babilonia está el diablo, está Lucero; y Dios le habla al rey de Babilonia, y al mismo tiempo le habla al diablo.
Y luego Ezequiel hace lo mismo: él le habla al rey de Tiro, y al mismo tiempo le habla al querubín caído que está detrás; eso lo capta más la mente oriental que la mente occidental.
Si no tenemos en cuenta estas cosas, no vamos a entender porqué la profecía que se narra en Daniel, y se cumple tipológicamente en Antíoco Epifanes, se cumple también en el anticristo; porque así como José, Isaac, David, son figura de Cristo, como Adán, y Eva de la iglesia, y Sara también del Nuevo Pacto, etc., y Elías de Juan el Bautista, y Ahitofel de Judas iscariote, así también Antioco Epifanes es como una especie de vida paralela con el anticristo. Entonces el Señor no necesita sino hablar una sola vez ciertas cosas, pero cuando habla una vez, está hablando para varios planos; entendamos eso, que cuando el Señor habla de Antíoco Epifanes, está hablando también del anticristo; entendamos que lo que se va a cumplir de manera final y definitiva con el anticristo, ya fue antes típicamente; por eso sigue diciendo Eclesiastés así en el verso 15: “Aquello que fue, ya es, y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”. La mano de Dios es la que dirige todo esto; Dios es el Señor de la historia; aquello que fue en el tiempo anterior, ya es. Miren, así como pasó en ese tiempo, está pasando ahora; entonces Dios no tiene que ponerse a contarle la historia varias veces; Dios dice una vez: A Jerusalén le va a pasar esto; y le pasa una, y otra, y otra, y otra, y otra vez, de similar manera; y ese es el concepto que en la Biblia se le llama “Seminit”. Y noten el parecido fonético entre similar y seminit.
Vamos después a entrar en esto, pero primero había que verlo acá. Entonces, cuanto tú te pones a leer la profecía de Daniel 8, y luego las profecías de Daniel 10 al 12, tú te das cuenta de que va llegando un punto en que se está refiriendo primariamente a Antíoco Epifanes por una parte, y que se cumplió literalmente aunque en forma parcial con Antíoco Epifanes; pero vino el arcángel Gabriel y dijo: Daniel, ésto es para el tiempo del fin, no solo para el tiempo de Antíoco Epifanes; pero se cumplió en el tiempo de Grecia, y Grecia era antes de Roma; entonces por eso dice en Apocalipsis 17: "la bestia era, pero no es, y será". Entonces, si tú comprendes que hay un cumplimiento cíclico, repetido, tipológico, antes del final, comprenderás la profecía; pero si tú no entiendes eso, tú lees y te quedas como los comentaristas modernistas, diciendo: bueno, eso se refería a Antíoco Epifanes y punto, y quizá tenía razón Porfirio cuando dijo que esto fue escrito después de la vida de Antíoco Epifanes y dijeron que era profecía, pero esa es una historia. Eso es lo que dicen los modernistas de hoy; inclusive nuestro querídisimo hermano F.F Bruce no pudo superar parte de ese problema, y dice que Daniel se escribió después de Antíoco Epifanes, porque les fue tan difícil creer que algo tan exacto Dios lo pueda profetizar; ¿pero Dios acaso no puede profetizar? Y no sólo una vez se ha cumplido, sino varias veces tipológicas rumbo hacia el final.
Vamos ahora sí, con esta base, a concretar “Seminit”. ¿Dónde está eso escrito? En la Biblia. Vamos al Salmo 12. Ustedes saben que arribita de los Salmos aparecen muchas palabritas; y algunos, como las tienen en ciertas ediciones con letra chiquitita, ni las leen, y piensan que no son parte del Texto sagrado. Cuando tú vas al original hebreo, estas letras que aquí están chiquititas, en el hebreo están incluidas dentro del Texto hebraico inspirado, igual de grande a las demás. En eso que usted ve ahí, usted va a encontrar una serie de palabras: Neginot, nehilot, sigaion, sigionot, mahalat, y otras más que aparecen en esos titulitos; y por ahí entre los versos, y a veces al final, dice: selah; y otra vez selah; y de pronto, al inicio, dice: Seminit; hay dos lugares donde aparece Seminit; y uno de esos dos lugares es éste, en el capítulo 12 de los salmos, como también en el 6.
El Salmo 12 empieza así: "Al músico principal". Así empieza el Salmo 12; pero algunos, al leer, empiezan el Salmo 12 así: “Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos;”. No, así no empieza el Salmo 12; el Salmo 12 empieza así: “Al músico principal, sobre Seminit. Salmo de David”.
Ahora, acuérdense de una cosa.
Vamos a 1º de Crónicas capítulo 25, para entender eso del músico principal un poquito; 1º de Crónicas, capítulo 25; vamos a leer los primeros versos para entender Seminit, y también los otros; hoy nos detenemos en Seminit; ese es el título del menaje de hoy: Seminit, porque todo hasta aquí era una introducción: “Asimismo David y los jefes del ejército”, noten: David, que es figura de Cristo, y los jefes del ejército “apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún..."; (ahora noten:) "para que profetizasen con arpas,..."; (no sólo para tocar con arpas), ...salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: De los hijos...” tal, tal, y llegamos al 2: “De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey” . ¡Que frase inspirada por el Espíritu Santo tan misteriosa! Que Asaf profetizaba bajo las órdenes del rey; aún la profecía está bajo autoridad; misterioso esto, ¿verdad? Luego dice: “De los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba con arpa”. Noten, estos Salmos eran profecía. Al músico principal; le daban la letra inspirada por Dios para que la cantara inspiradamente; ese músico principal era Asaf, o era Hemán Ezraita, o era Jedutún, según el turno; ellos tenían veinticuatro turnos, como los sacerdotes; esos eran el músico principal: o Asaf, o Hemán Ezraíta o Jedutún, según su turno.
Pasemos ahora a 2º de Crónicas, y vamos al tiempo de Ezequías, en los capítulos 29 y 30; entonces noten en el 2º libro de Crónicas, lo que vamos a leer desde el versículo 25 y siguientes: “Puso también levitas..." (esto fue Ezequías) "...en la casa de Yahveh con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Yahveh por medio de sus profetas. Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas. Entonces mandó Ezequías sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Yahveh, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel. Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas; todo esto duró hasta consumirse el holocausto. Y cuando acabaron de ofrecer, se inclinó el rey, y todos los que con él estaban, y adoraron. Entonces el rey Ezequías y los príncipes dijeron a los levitas que alabasen a Yahveh con las palabras de David y de Asaf vidente; y ellos alabaron con gran alegría, y se inclinaron y adoraron”. En el tiempo de Ezequías tenían coleccionadas las palabras de David, de Asaf, Proverbios de Salomón (Prov.25:1) y otros; por eso, cuando tú vas a los Salmos, ves el libro I de los Salmos, donde la mayoría son Salmos de David; y en el libro II de los Salmos la mayoría son palabras de Asaf, porque ellos profetizaban; éstos Salmos eran profecía.
Cuando tú lees entonces el Salmo 12, dice aquí: “Al músico principal”; esa es toda una profecía; esto no es solamente un detalle técnico, ¿se dan cuenta? Y miren lo que dice: “sobre Seminit”. ¿Qué quiere decir Seminit? Seminit significa simplemente “octava”, una octava; aquí los que son músicos entienden lo que es una octava; Dios, en la naturaleza, hizo las cosas en siete; fíjense: son siete los días de la semana, siete los años de los septenarios, o semanas de años hasta el año séptimo de remisión; los años inclusive del año solar y del año lunar se empatan en el séptimo año, cuando los días que le sobraban al año solar sobre el lunar, se juntan y forman otro mes completo en el séptimo año, para que el séptimo año no sea como todos los demás años, sino que tenga un mes adicional formado por los días que le faltaban al calendario lunar para empatar con el solar; empatan en el séptimo año con el mes completo adicional. Lo que sobró en un lado, se añade para formar el mes adicional para empatar de nuevo con el solar, haciéndo al año séptimo especial; el calendario bíblico y el cósmico dwel cielo están de acuerdo, y empiezan en el equinoccio; acaban de empezar ahora el 21 de marzo; el año nuevo verdadero de la Biblia y del cielo, del cosmos, no es un círculo sino una elíptica, porque si fuera un círculo no sabríamos en donde empieza ni donde termina; pero como es una elíptica, empieza en el equinoccio. Cuando vuelve al mismo equinoccio, es el segundo año, ¿se dan cuenta?
Entonces ahora dice aquí lo siguiente: Seminit: octava, ciclo de siete, así como siete días, otra vez en siete, la elíptica: el sol y la luna empatan si se le añade al séptimo año un mes, y el séptimo año queda como un año santo, sagrado, un año de remisión, con un mes adicional, que se le llama el segundo Adar, porque Adar es el mes doceavo, que va desde más o menos del 21 de febrero al 20 de marzo; ese es el Adar; pero el segundo Adar es el que se le añade al séptimo; Dios usa muchísimo el siete; los colores del arco iris son siete, las notas musicales son siete: do, re, mi, fa, sol, la, si, y otra vez do; Seminit, la octava, es el mismo do, pero en una nueva escala, como la escalera de caracol; eso es lo que quiere decir una escala, una octava, do (bajo), do (medio), do (alto), etc.; cumplimiento típico: un do; cumplimiento final: Seminit, octava, otra vez do, el mismo do, pero más allá. Eso es lo que quiere decir Seminit, se repite otra vez, y vuelve otra vez, y vuelve otra vez, hasta la octava; pasan siete notas para que la octava, el ocho de resurrección, que es otra vez el nuevo comienzo, sea el definitivo, ¿se dan cuenta? Pasa una cosa, y comienza la escalera, vuelve el caracol, vuelve y da vuelta, una y otra vez hasta llegar a Seminit, la octava, y empieza otra vez. Como en el domingo es la resurrección, empezó de nuevo; no sigue de una manera lineal, no; sino do (bajo), luego otro do (medio), y otro do (alto), y así; esa es la octava, “Seminit”; pero esto es en forma profética, porque el salmo es una profecía.
Miren en este Salmo 12, que es sobre Seminit, lo que dice el versículo 6: “Las palabras de Yahveh son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces”; miren lo que dice la palabra de Dios justamente sobre o en Seminit; sobre Seminit, porque Dios está usando inclusive la octava para enseñar; la palabra de Dios, que es el mismo Señor, es como plata, plata refinada siete veces. La palabra se pone en vasos de barro; los vasos de barro somos nosotros, es el pueblo del Señor; y la palabra del Señor es Cristo, que se va formando en el pueblo de Dios; pero da una primera vuelta, y todavía no se formó del todo; se da una segunda vuelta para ver, pero aún falta; y así sigue. Hay varios versículos que nos hablan de esa refinación. Veamos en Jeremías 9:7-11: "Por tanto, así ha dicho Yahvéh Sabaot: He aquí Yo los refinaré y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi pueblo? Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas. ¿No los he de castigar por estas cosas? dice Yahvéh. De tal nación, ¿no se vengará mi alma? Por los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto por los pastizales del desierto; porque (1) fueron desolados hasta no quedar quien pase, (2) ni oirse bramido de ganado; (3) desde las aves del cielo (4) hasta las bestias de la tierra huyeron y se fueron; (5)reduciré a Jerusalén a un montón de ruinas, (6) morada de chacales; (7) y convertiré las ciudades de Judá en desolación en que no quede morador. La octava, seminit, entonces es por fin el retorno, la restauración, la reinserción.
Pregunta Dios: ¿Qué más he de hacer Yo por la hija de mi pueblo? Voy a hacer esto con Jerusalén y con Judá: la voy a refinar, como dice el Salmo 12 en seminit, siete veces en horno de tierra. Y también dice allí Daniel: “Y Jerusalén será castigada”; y dice que será sitiada; y eso ocurrió (1) en el tiempo de Antíoco Epifanes: “do”, y se cumplió, y con los Macabeos se purificó un poquito; pero (2) luego otra vez se alió con Roma, y los Macabeos se volvieron los Asmoneos, y entonces le tocó al Señor otra vez, “re”, tratarlos con Pompeyo en el año 68 antes de Cristo; en el año 68 antes de Cristo vino otra vez la incursión, se tomaron otra vez Jerusalén, pero todavía el pueblo no está a punto; entonces (3) viene Tito, “mi”, y toma a Jerusalén en el año 70 después de Cristo, y van cautivos; los expulsan y ellos salen, pero todavía continúa la refinación; dice Dios: “¿Qué más he de hacer Yo por la hija de mi pueblo? vVy a refinarlo como a la plata, que es refinada en horno de barro; entonces (4) sigue la escalera de caracol para arriba, y llega el año 112, en el período de tiempo de Bar-Kobcha, quien dijo ser el Mesías, que hasta al propio Rabino Aquiba engañó. Ya Dios había dicho que iba a arrasar con Jerusalén; y ya lleva tres veces arrasada y todavía no está lista; entonces el emperador Adriano arrasó otra vez a Jerusalén, sacó a todos los judíos, no quedó ninguno, sembró de sal la ciudad, hasta el nombre de Jerusalén lo borró, "fa", y le puso a la ciudad el nombre de Elia Capitolina, ya no era más Jerusalén, y ni un judío había, sino que fue totalmente entregada a los gentiles; hasta la iglesia en Jerusalén era toda de gentiles y con obispos gentiles. ¡Ah! ya llevamos do, re, mi, fa; (5) Entonces ahora llega el tiempo de Mahoma, y los musulmanes se toman otra vez Jerusalén, y viene el Califa Omar, y ahí, nada menos que en la mismísima explanada del templo, construye la mezquita de Omar, como una especie de tipología de la abominación desoladora; y la planta en pleno lugar en cuyos alrededores había estado el templo. Do, re, mi, fa, "sol", y aún se está en pleno trabajo de refinación. (6) llega la nota "la", en plena época de las cruzadas; los cruzados se toman Jerusalén, pero no para los judíos, sino también contra ellos, a favor del papado; época de las cruzadas, con Godofredo de Bouillon, Ricardo Corazón de León, etc. (7) Pero tras los cruzados, y a partir de Saladino, nota "sí", queda de nuevo Jerusalén 400 años bajo el dominio turco de los Otomanos hasta el mismísimo siglo XX, cuando se llega a la era de los dos pies de la estatua que vio Nabucodonosor, y tras las guerras mundiales y el Protectorado Británico, los judíos retornan a su tierra, y el tiempo de restauracióin comienza. Octava, Seminit. Pero al mismo tiempo, el anticristo, según Apocalipsis 17 es el octavo, y es de entre los siete, y va a la perdición. La refinación termina con la gran tribulacióin y el retorno de Israel, no solo a su tierra, sino a su Mesías, y al derramamiento del Espíritu. Estamos en la misma hora del parto final: Seminit. Se está cumpliendo otra vez la profecía, pero hacia el mismo final definitivo, pues ya Israel está otra vez en su tierra. Durante la tipología, se estuvo refinando, refinando y refinando a Israel. Después de los 400 años de dominio Otomano, casi desde la época de la Reforma hasta el siglo XX, se llega al último Califa, cuando se acabó la pierna oriental de la estatua de Nabucodonosor, la pierna de hierro, la oriental,que era Turquía, el imperio otomano, y entonces los británicos sacan a los turcos y convierten la tierra en un protectorado y por fin deciden que a través de la ONU se le de un 18% a Israel y un 82% a los palestinos; pero los arabes no quieren el 82%, sino que quieren el 100%; no aceptan la existencia de Israel, y se vienen en su contra las naciones de alrededor, con 1´200.000 soldados para barrer del mapa los colonos; esto fue en 1948, la guerra de la fundación de Israel; pero ahora sí las cosas comenzaron a cambiar. Llegó la época del brasero de fuego entre leña; ahora ya sí se tomaron la tierra, ya llegó el inicio del nuevo toque del shofar, otra vez "do", que comenzó a sonar, pero ha de seguir cada vez más fuerte hasta el final. Entonces creo que ahora sí estamos en la generación final; ahora Israel está en su tierra.
En el año 1967 recuperaron Jerusalén, incluso recuperaron el monte Moriah, y recuperaron la explanada de las mezquitas, pero por temor a los musulmanes, devuelven la explanada a los Jordanos y estos la pasan a los palestinos. Dios está esperando por nosotros; Dios usa cualquier cosa; ellos, para no pelear con todos los musulmanes les devolvieron la explanada de las mezquitas, sin construir el templo. Antes de Israel volver a la tierra, no había ninguna nación palestina como tal allí, sino los turcos, los británicos, los jordanos. No es cierto que Israel le quitó la tierra a Palestina; quien estaba era Jordania después de los turcos; en ese tiempo nunca hubo una nación palestina como tal con estado; el rey de Jordania la dio a Arafat, cuando Israel se la había dado al rey de Jordania; y allí empezaron los palestinos a querer decir que ellos eran los dueños primigenios y que los otros debían desocupar; pero ese lenguaje de territorios ocupados no es bíblico; es antíbiblico; se trata de territorios recuperados, no ocupados; Israel no está en tierra ajena, sino que está en su propia tierra, que Dios se la dio, y está de nuevo ahí conforme a la profecía de largos años; ellos no están ocupando; no hay territorios ocupados de Israel, no hay asentamientos; lo que sí hay son edificaciones normales, como en cualquier barrio de Bogotá; ellos volvieron a su tierra, pero la gente no cuenta la historia desde el principio. Por eso es necesario conocer la historia desde el principio, y ver también como Dios confiaba en su trabajo durante la historia; y ahora es el principio de la octava, “seminit”. Como en "Era, no es y será, y es el octavo de entre los siete, el octavo", asimismo como en la tipología del anticristo el octavo será el final, así también, una vez que floreció Israel, la higuera, floreció también Europa, floreció Rusia, y florecieron los demás árboles, como decía la profecía; ahí estamos viendo el florecimiento. Israel entregó el monte Moriah, pero 40 años después, ahora los israelitas están queriendo construir el templo; y este año iban a comenzar a hacerlo públicamente, pero la propia Corte Suprema lo prohibió. Pero fíjense, hermanos, en el año 1967 se recuperó Jerusalem, aunque se devolvió la esplanada del templo; 40 años después, se llega a 2007; y en el año 2008, el día mismo día de la pascua, algunos judíos y algunos levitas y sacerdotes comenzaron otra vez a ofrecer sacrificios; y ya llevan 2años ofreciendo sacrificios; en 2008, en marzo, cuando comenzó el año nuevo, ahí lo ofrecieron; la filmación se la envié a algunos hermanos cuando esto sucedió; entonces eso va poniendo las bases para dar otros mensajes. Pero ahora sí voy a terminar por aquí; el "do" final es para el cumplimiento definitivo de la purificación de Israel.
El Señor le había dado a Israel 70 veces 7, porque el Señor dijo, cuando le preguntaron: Señor, ¿hasta cuántas veces debo perdonar a mi hermano? ¿Siete veces? No, respondió Jesús, sino hasta 70 veces 7. Dios había corregido 70 años a Israel en cautiverio en la época de Jeremías, pero ahora está Daniel diciendo ahí: Bueno, ya terminan los 70 años que profetizó Jeremías; ya es el tiempo, ya se van a acabar estos 70 años, ya estamos cerca. Entonces el Señor manda a Gabriel, quien entonces dijo: mira, Daniel, están determinados 490 años, o sea, 70 shabúas o semanas de años, septenarios, para tratar con Israel y con Jerusalén; 490 años es 70 veces 7; 70X7 es 490 años; ¿Qué va a hacer Dios en esos 490 años? Siete cosas va a hacer. Va a purificar, va a limpiar, etc.; siete cosas que están en Daniel 9. Esas cosas decidió Dios hacerlas, al recorrer todo el Seminit, toda la escala, toda la octava para terminar en la última semana. La primera parte con la restauración del sacrificio continuo y el templo; y la mitad de la semana con la quitada del sacrificio, y la profanación del templo, y el establecimiento de la abominación desoladora; entonces, hermanos, estamos más tarde de lo que pensamos.
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Gino Iafrancesco V., 16 de abril de 2010, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de: Marlene Alzamora, revisada por el autor.
CUMPLIMIENTO CÍCLICO
CUMPLIMIENTO CÍCLICO
Daniel 8
En la propia palabra se nos enseña a interpretar; entonces, para tener eso claro, vamos al “tercer libro de Salomón” que es Eclesiastés, porque Cantares era de la juventud, Proverbios de la adultez, y Eclesiastés de la ancianidad; y en éste libro de éste hijo de David, rey sobre Israel en Jerusalem, él nos enseña algo por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Sabiduría que Dios le dio, y como dice la Palabra, el Espíritu de Cristo que obraba en los Profetas. En el capítulo 1 vamos a ver un pasaje, y luego en el 3 vamos a ver otro pasaje; es decir, vamos a ver dos textos testigos inspirados por el Espíritu Santo, que nos dan ciertas llaves hermenéuticas para poder comprender algunas cosas; y las necesitamos, especialmente éstas que vamos a leer inicialmente en Eclesiastés, y que se relacionan también con Apocalipsis.
Entonces dice en el capítulo 1: 9-10: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; Y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de lo que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido”. Entonces aquí Salomón nos enseña, nos muestra la Palabra del Señor algo que es importante: “¿Qué es lo que fue?”; o sea, nos pregunta acerca de cosas del pasado; pero dice: “Lo mismo que será.” Es decir, que las cosas que van a suceder en el futuro, ya sucedieron de alguna manera similar o semejante o tipológica en el pasado; entonces ese es un principio que Dios nos enseña. Dios no solamente nos habla a través de una profecía del futuro; sí hay profecía, pero también hay tipología, que también es otro método que Dios usa. Por ejemplo, ustedes ven la historia de Adán y Eva; pero cuando Pablo leía lo de Adán y Eva, Pablo veía claramente a Cristo y a la Iglesia; en Romanos dice Pablo que Adán es figura del que había de venir, o sea de Cristo; y también en 2ª Corintios y Efesios presenta a Eva como figura de la Iglesia. En Romanos, 2a Corintios, Efesios, Gálatas, Pablo consigue ver a Cristo en la historia de Adán, consigue ver a la Iglesia en la historia de Eva, consigue ver el nuevo y el antiguo pacto en la historia de Abraham y de Sara, consigue ver al que es nacido de la carne en Ismael y al que es nacido del Espíritu en Isaac. O sea que existe una tipología en la historia, existe una alegoría; dice: esto es una alegoría; no que no haya sido histórico, sino que aquella historia sucedió de esta manera, dirigida providencialmente por la mano de Dios, para proyectar una historia futura. En el futuro, por ejemplo, el Señor Jesucristo clamaría: “¿Dios mío, por qué me has desamparado? Mirad, pues, todos mis huesos, clavaron mis manos y mis pies…”; eso que iba a ser en el futuro, ya fue en el pasado; en el caso de David, aunque no fue de la misma manera, sin embargo, lo que vivió David, lo que vivió Isaac, lo que vivió Adán, que fue lo que vivieron otros como el hijo de David, Salomón, es figura. Muestra que la historia se repite; y esto es algo que ya lo dijo por el Espíritu Santo Salomón, y que también, incluso escritores no cristianos de entre los llamados escritores clásicos, también tuvieron ojos para ver esto en la historia.
Ustedes han oído del famoso Plutarco; Plutarco escribió una obra llamada “Vidas Paralelas”; esa obra está en casa; esa obra de Vidas Paralelas tiene lo siguiente: muestra la historia de un personaje histórico, y muestra la historia de otro, que fueron paralelos; tu veías que lo que aconteció con éste, aconteció también con éste otro; y menciona a fulano, a Alejandro Magno, a cualquier otro de esos personajes históricos, y hace una serie de comparaciones entre varios; toma a éste comparado con éste otro, y cuenta la historia de éste y cuenta la historia de este otro, y muestra cómo eran paralelas; y por eso él le llamó Vidas Paralelas; y esa es justamente la tesis de Plutarco, como la historia se repite, porque lo que sucedió con fulano, sucedió con zutano.
Y por eso hay en la Biblia tipologías. Por ejemplo, leemos la historia de Ahitofel, y ahí vemos a Judas Iscariote; leemos la historia de José, y ahí vemos a Jesús; José, vendido por casi 30 piezas de plata, fue rechazado por sus hermanos, y fue a parar a la cisterna; pero de ahí fue a la diestra de Faraón, para casarse con una esposa gentil, y por fin ser reconocido por sus hermanos; o sea que lo que pasó con José era una tipología de lo que iba a pasar con Jesús. Vemos a Isaac cargando la leña para ser sacrificado, y resultó que el que iba a ser sacrificado era él mismo, pero luego regresó como si hubiera resucitado de entre los muertos; una figura de Cristo ¿por qué? porque Cristo es la verdadera simiente de Abraham; y como Isaac era simiente de Abraham, entonces había una alegoría, y había una relación entre Isaac y entre Cristo; o entre Adán, por ejemplo, durmiendo herido en el costado para que le saquen una costilla y le hagan a Eva, como Cristo muerto en la cruz herido en el costado para que le salga sangre y agua para tener la Iglesia.
Entonces, ese es el principio de vidas paralelas, ¿se dan cuenta? Entonces tenemos la vida de uno con la de otro, y la de éste se parece con la de aquel, y la del otro con la del otro; si entendemos ese principio, y que ese principio lo captó incluso la razón natural, como en el caso de Plutarco, cuando escribió las Vidas Paralelas cuando él vio eso; pero claro que Plutarco es apenas del tiempo de la generación de Cristo, por ahí por esas épocas de los clásicos; pero antes de Plutarco, ya Salomón habló de esto, ¿se dan cuenta? Salomón habló de esto; entonces, dice así: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será”; o sea que lo que va a acontecer ya aconteció de cierta manera en el pasado. Si lo entendiéramos, como decía, entenderemos el caso de Daniel 8, de Antioco Epifanes y el anticristo.
O sea que una cosa es Dios enseñándonos por medio de profecía, más también por medio de parábolas, y por medio de tipología y alegoría; es decir, por vidas paralelas, ¿se dan cuenta? Y lo dice así: “¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará. Y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de lo que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido”; ya fue en los siglos que nos han precedido.
La Biblia dice que “en boca de dos o tres testigos conste toda palabra”; este principio que vemos en este pasaje del 1:9-10 de Qohelet, que es Eclesiastés, aparece también en el capítulo 3:14-15; vamos a ver a un segundo testigo sobre este principio. Eclesiastés 3:14-15: “He entendido…”, note que eso fue algo que por el Espíritu captó Salomón, a quien Dios le dio sabiduría, “… que todo lo que Dios hace será perpetuo”; o sea que lo que Dios hace, lo hace siempre de una misma manera, porque él actúa según estos principios; si tú siembras una semilla, y ya está programado todo su desarrollo, se va a desarrollar; y tú sabes que después de las hojitas vienen las flores, y después los frutos ¿verdad? Entonces Él utiliza las parábolas, utiliza las cosas de la naturaleza, que siempre se repiten de la misma manera, que nos muestran una ley biológica, y esa ley biológica nos permite conocer como son las plantas; por ejemplo, como es el ciclo de vida de los animales, o de las parábolas que usó el Señor; el Señor usó parábolas del reno animal, como la de las ovejas, como son siempre las ovejas, como son las cabras, y también en lo vegetal, como es el trigo, como es la cizaña; y también hay parábolas del reino mineral, así como, por ejemplo, las piedras preciosas en el que el Señor puso los nombres de los apóstoles. Y entonces, hermanos, la biología, la tipología, nos muestran que las cosas siguen un ciclo; por eso aquí dice: “todo lo que Dios hace será perpetuo, sobre aquello no se añadirá ni de ellos se disminuirá; y lo hace Dios…”, note, ¿por qué Dios lo hace de ésta manera? Dice: “…para que delante de él teman los hombres”. Uno se queda admirado cuando ve que, por ejemplo, José vivió de ésta manera, y era un tipo de Cristo; que a Isaac le pasó esto, y le pasó a Cristo; que con David sucedió esto, y sucedió con Cristo; que Ahitofel actuó de ésta manera, y que Judas Iscariote actuó de esa manera. Entonces, cuando tú ves que Dios controla la historia, a pesar de que él deja en libertad a las personas, sin embargo Dios, en su providencia, sabe utilizar hasta el propio albedrio responsable de las personas, porque él prevé todo de antemano; entonces dice: “para que delante de él teman los hombres”. ¿Por qué temen los hombres? porque ven que las cosas se mueven según ese principio; no que seamos unas máquinas; no estamos hablando de un principio de determinismo, en el sentido de que no exista libertad, no; sí existe libertad en los seres humanos; sin embargo, Dios conoce todas esas cosas de antemano y sabe usarlas sin violentar el albedrío humano; y usted ve que la historia se repite, y se repite, y se repite; y eso nos muestra lo que dice: “He entendido esto…”; Salomón se dio cuenta de que las cosas sucedían de esa manera.
Hubo un Nimrod, que fue un primer tipo de anticristo, antes de los imperios mundiales; porque antes de que hubiera imperios mundiales, la primera llamada “civilización” fue la de los sumerios, que fue la de Nim-marad, que es otra manera de decir Nimrod en sumerio; y Nimrod fue el primer tipo de anticristo, que construyó ciudades- estado; pero él no construyó imperios, sino ciudades; y luego esas ciudades- estado llegaron a ser enemigas una de la otra, se peleaban, y a veces prevalecía Ur, después prevalecía Lagash, luego prevalecía Acad o cualquiera, o Erek, que es Uruk, que es el mismo Warka, y el mismo Unuk o Enok de Caín, que Caín le puso a su ciudad Enok, y de ahí viene Unuk, y de ahí viene Uruk, y de ahí viene Erek, y de ahí viene Warka, que luego fue más edificada; esta Erek primero fue fundada por Caín, pero después fue restablecida por Nimrod, un primer tipo de anticristo. Pero luego, y eso es lo que vamos a ver, y por eso estamos leyendo este principio, como aquello sería algo que iba como a tener una coronación de la iniquidad; porque ahí el trigo tipifica algo, y la cizaña también tipifica algo; el trigo se humilla, la cizaña se levanta; el trigo se humilla porque tiene alimento para el pueblo; la cizaña no tiene y se levanta ella misma; todas esas cosas son las que figuran algo; hasta los animales figuran algo; vemos, por ejemplo, que el Señor le mostró unos animales en una sábana a Pedro; y esos animales tipificaban a los gentiles; personas que son astutas como el zorro, o perezosas como el perezoso, o cuellos levantados como la jirafa, o andan en el lodo como el chancho; ¿se dan cuenta de que esas clases de animales muestran diferentes tipos de pecados? Entonces esa es otra manera de Dios enseñar.
Existen, por ejemplo, esos que llaman presagios; que sucede alguna cosa, y ésto como que se asocia con ésta otra cosa. Por ejemplo, un presagio: se le prendió Saúl al manto de Samuel, y se le rasgó; entonces, así será rasgado tu reino, ¿se dan cuenta? Son cosas que con una se habla otra; porque Dios hizo al ser humano no sólo con la mentalidad cuadriculada del siglo XIX del racionalismo, o del siglo XVIII, sino que el ser humano ha tenido muchos tipos de maneras de entender, de comunicar, de pensamiento; y la Biblia es un libro más oriental que occidental; la Biblia no se escribió en la Alemania de Wellhaussen; la Biblia se escribió desde el tiempo de Moisés y aún antes, y del tiempo de los profetas, y por último, de los apóstoles; entonces abarca un pensamiento mucho más amplio que el meramente racionalista occidental, y utiliza ese tipo de entendimiento; y nosotros necesitamos captar eso, y ver esos principios escritos en la Biblia, y enseñados por Dios, y vistos como suceden, para que así nosotros sepamos que Dios usa ese estilo de enseñanza; si nosotros captamos eso, muchos problemas de la Biblia se van a resolver, cuando nosotros los leemos también con la mentalidad oriental, y no solo con la occidental.
Por ejemplo, viene Mateo y dice: “como está escrito: de Egipto llamé a mi hijo”; entonces Jesús se fue a Egipto, cuando sus padres se lo llevaron de niñito, para que no lo matara Herodes; y luego volvió de Egipto; pero ¿dónde está eso escrito? ¡Oh! está en el profeta tal; y cuando tú lees al profeta tal, ves que se está refiriendo a Israel, que estaba en Egipto, y Dios lo trajo a Israel para Canaán; entonces decimos: ¿por qué está aplicando Mateo esto a Jesús, si el profeta lo está aplicando a Israel? Entonces la mentalidad occidental no entiende que la mentalidad oriental piensa por analogía; o sea, así como Dios trajo a Israel de Egipto, así también trajo a Jesús de Egipto; así como Ahitofel traicionó a David, así también Judas Iscariote traicionó a Jesús; así como Antíoco Epifanes se hizo Dios manifiesto, y profanó el templo y el altar, y persiguió al pueblo de Israel, a los judíos, así mismo hará el anticristo; o sea que lo que ha de ser, lo del anticristo, ya fue, por ejemplo, en el tiempo de Antíoco Epifanes, porque Antíoco Epifanes fue un tipo del anticristo. Entonces ese es otro método que Dios usa para enseñarnos; como quien dice, aprende de la historia, para que no tengas que repetirla. Pero cuando tú miras como fue la historia, cómo se comportaron, y como fue la cosa, dices: ¡Ah! Así es que está sucediendo ahora, y así es que va a suceder en breve.
Esa es una manera que Dios utiliza, una analogía, que es también una tipología, una alegoría, una parábola, o un presagio, o una profecía claramente, o una enseñanza doctrinal clara. Todo eso lo utiliza Dios; si sabemos eso, podemos leer con más provecho a Daniel; no lo vamos a leer solo cuadriculadamente con la mentalidad racionalista del siglo XIX y siglo XVIII, sino que lo vamos a leer como el Espíritu Santo lo utiliza, con todos los aspectos del entendimiento humano a lo largo de la historia, porque la Biblia no se escribió solamente para la Alemania del siglo XVIII, sino que se escribió para todas las edades, para todos los países, para todas las culturas.
Entonces aquí en Qohelet vuelve y repite en el 3:15: “Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya”; ¿se dan cuenta? Lo que ha de ser, por ejemplo, lo del anticristo, fue ya; “Y Dios restaura lo que pasó”. Es como cuando estudiábamos aquí el Templo de Dios, y veíamos la escalera en caracol, que no se sube de una manera directa, sino volviendo a pasar una y otra vez por el mismo lugar hasta que llega al piso de arriba; y es la escalera, la subida en forma de caracol, no lineal, sino circular y avanzando. Entonces estos son los principios que estamos viendo en la misma Biblia: “lo que ha de ser, fue ya”. Entonces vamos a ver cosas que el Señor comienza a anunciar aquí por Daniel; porque por eso digo todas estas cosas, para poder ver el capítulo 8 de Daniel; estas son bases para entender Daniel 8 y Daniel 11. Sucede una cosa, y esa cosa cumple la profecía, por lo menos en parte; tú ves que la cumplió; pero después se cumple otra vez; porque la primera vez que se cumplió, el primer cumplimiento fue el tipológico, el que Dios utilizaría para enseñar a los que vendrían después.
Por ejemplo, sucedió en el tiempo de Acab lo que vivió Jezabel; y después Dios toma a Jezabel y la utiliza como una figura profética en el mensaje a Tiatira, ¿se da cuenta? Es una tipología la Jezabel antigua de la Jezabel de Apocalipsis; eso es lo que Plutarco llamaría vidas paralelas; pero antes de Plutarco, ya Salomón había hecho esto, y ya Dios lo hacía de esta manera en toda la Biblia. A veces inclusive Dios utilizaba hasta el parecido de una palabra. Por ejemplo, le mostraba una visión a Jeremías, y en esa visión él veía una determinada planta de almendro que se decía shaked; y como la pronunciación shaked se parecía a shoked, entonces asociaba el nombre shaked con shoked; y le decía: del norte se soltará el mal que ya se apresura, que es lo que se dice shoked; pero como esa planta se decía shaked, entonces usaba el shaked para aludir al shoked. Entonces, los que somos occidentales, a veces no entendemos ese tipo de mentalidad; pero en la Biblia existe esa manera de Dios enseñar, por asociación, por analogía, por tipología, y también por repetición de los acontecimientos.
Por eso, veamos en Apocalipsis un principio, que es exactamente éste que leemos acá, y que justamente tiene que ver con el capítulo 8 y después con el 11 de Daniel. Vamos ahora a Apocalipsis 17:7-8 para que ustedes vean que desde el principio de la biblia hasta el fin Dios utiliza ese método. Entonces Apocalipsis 17:7-8 dice: “Y el ángel me dijo: ¿por qué te asombras? Yo te diré el misterio…”; si él hubiera dicho solamente Babilonia, nosotros pensaríamos solamente en Babilonia; y hasta ahora algunos hermanos, especialmente el Hermano Lang, que también le sigue al hermano Benjamín Newton, y el hermano Cristian Chen, por ejemplo, ellos todavía utilizan Babilonia como si fuera la misma Babilonia antigua desde allá, desde Irak; pero cuando dice la Palabra: misterio Babilonia, ahí ya entran a jugar todos estos principios hermenéuticos; o sea que la Babilonia antigua era una figura de una Babilonia final que realmente era Roma; no era solo la Babilonia aquella antigua, sino que es Roma; pero como Babilonia fue la cabeza y la hechicera del pasado, así lo era Roma en tiempos de Juan en el Apocalipsis; entonces por eso Roma era como un misterio Babilónico; y entonces hay una analogía entre las dos.
Entonces aquí dice así: “Yo te diré el misterio de la mujer…”; no solamente la mujer, sino el misterio; o sea, hay una interpretación mística que usa también la mentalidad oriental; “…y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos”. Entonces la bestia es la que tiene siete cabezas y los diez cuernos, y la mujer es la que la cabalga, y la bestia es la que la trae. “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo”. ¿Se dan cuenta del círculo en caracol? Era, ya aconteció; lo que ha de ser: la que va a subir del abismo; ya era antes, pero ahora todavía no es, pero ya fue; pero también va a volver a ser. La bestia que viste es la final, era; o sea, ya en el pasado hubo un cumplimiento tipológico; pero ese cumplimiento era sólo el tipológico; o sea, sólo el primario, no el definitivo y final; porque el definitivo y final será en el futuro; es lo que ha de ser; pero lo que ha de ser, fue ya.
Entonces la bestia que va a subir, ya era antes; pero ahora no es todavía, sino que va a ser después. Entonces sigue diciendo así: “…e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida, sea sombrarán viendo la bestia…”; pero el Espíritu Santo le dice: no digas solo: la bestia; Juan, di: “La bestia que era, y no es, y será”. ¿Si se dan cuenta de cómo habla? ¿Por qué no dijo sólo la bestia?, si se está refiriendo a la bestia; porque se está refiriendo a la bestia que era antes de Juan, pero que no era en el tiempo de Juan, pero que sería después del tiempo de Juan. Porque el Señor está usando ese principio: lo que ha de ser, fue ya; la bestia que va a ser, ya fue en el pasado, ya hubo un cumplimiento tipológico, y por tanto, se ha de estudiar la historia; vemos el paralelismo de lo que aconteció, porque Dios nos quiere enseñar acerca del futuro, con el pasado; por eso la Biblia dice: “…y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. ¿Ven el discernimiento que tenía Pablo? Pablo no veía el pasado como si no tuviera nada que ver con el presente, ni el futuro; estas cosas les acontecieron, o sea que hubo sucesos en el pasado que fueron gobernados por la providencia divina, utilizando la libertad de las personas, sin forzarlas, porque Él deja a los hombres libres, pero Él también gobierna circunstancias; hace que suceda ésto con esto, y teniendo en cuenta la libertad, juega con otros acontecimientos y circunstancias, y entonces después las cosas se repiten; son una proyección; son como un adelanto, una sombra, una imagen de las cosas que vendrían. Así fue el caso de Moisés; dice la Escritura: “Moisés fue fiel en la casa de Dios para testimonio de lo que se iba a decir”; lo que se iba a decir era algo para el futuro, pero se utilizaría lo que fue en el pasado. Y luego, manda Dios, por Romanos, y dice que lo propio del misterio del Nuevo Testamento se debe manifestar a los santos usando el Antiguo Testamento, las Escrituras de los Profetas (Rom.16:25,26). Entonces ya estaba escondido el misterio la tipología, sí, ya lo estaba; y Dios hizo que la historia del futuro aconteciera tipológicamente; realmente en cierta época, muy parecida con la final, para que a los del fin, a nosotros, los del tiempo del fin, aquella historia pasada nos sirva de ejemplo; “…éstas cosas les acontecieron como ejemplo”; ellos vivían, y no se estaban dando cuenta de que ellos estaban viviendo de ejemplo para el futuro; pero Dios estaba con Su mano Poderosa y Soberana dirigiendo la historia, para enseñarle al futuro. O sea que no sólo las cosas acontecen, sino que acontecen como ejemplo; “… y están escritas para amonestarnos a nosotros, a los que han alcanzado los fines de los siglos”. O sea que todos los cumplimientos y los ejemplos anteriores, eran para ayudarnos a nosotros hoy a entender hoy; esas son herramientas para discernir las señales de los tiempos.
Entonces por eso dice: la bestia era; ¿por qué dice que era? Porque antes del tiempo de Roma, cuando era el tiempo de Grecia, en la vida de Antíoco Epifanes se cumplió parcialmente la profecía de Daniel 8 y de Daniel 11, de manera tipológica; no fue un cumplimiento final y definitivo, pero sí se cumplió. Si ustedes toman, por ejemplo, a nivel de historia, y no estoy aquí enseñando una doctrina de inspiración del libro de los Macabeos, pero el libro de los Macabeos leído como historia, y ustedes pueden leer en el libro de los Macabeos, tanto en el primero, como algunas partes del segundo, la historia desde Grecia hasta Antíoco Epifanes, ustedes, al leer la historia de Antíoco Epifanes desde Alejandro Magno, que ahí cuenta esa parte de la historia que no está en la Biblia, pero ahí la cuenta el libro de los Macabeos, ahí usted descubre que Antíoco Epifanes cumplió parcialmente las profecías de Daniel capítulo 8. Pero luego el Señor Jesús dice: “Cuando vieres la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel…”, y se lo dice a la Iglesia, cuando ya había pasado el tiempo de Grecia, y el de Persia, y que ahora estaba en el de Roma, “…cuando vieres en el lugar Santo la abominación desoladora del que habló el profeta Daniel, (el que lee, entienda)…”, entonces ahí se da uno cuenta de que el Señor, aunque ya las cosas se habían cumplido en el tiempo de Antíoco Epifanes, sin embargo el Señor tomó la profecía y la aplicó para después; o sea que lo de Antíoco Epifanes no era un cumplimiento final, sino que era un cumplimiento tipológico, la bestia era, pero no era en el tiempo de Juan, pero iba a ser después con el anticristo; ¿se da cuenta? O sea que la vida del anticristo tiene su paralelo en Antíoco Epifanes; cuando nosotros vemos el estilo de Antíoco Epifanes, y los hechos de Antíoco Epifanes, Dios nos está mostrando al anticristo, así como cuando veíamos a José nos está mostrando a Cristo, cuando veíamos a Isaac, a David, nos está mostrando a Cristo; como cuando veíamos a Ahitofel nos está mostrando a Judas Iscariote; así como cuando leemos a Antíoco Epifanes Dios nos está hablando del anticristo también; ¿Se dan cuenta? No solamente nos está hablando de Antíoco Epifanes; Génesis no solamente nos habla de Adán, nos habla de Cristo; Génesis no solamente nos habla de Sara y de Agar, nos habla del nuevo pacto y del antiguo, nos habla no sólo de Ismael y de Isaac, sino de la Iglesia, de los que andar en la carne o en el Espíritu. Esa es una manera de Dios enseñar, que no es común en el Occidente, pero es lo más normal en el Oriente; y éste es un libro que nació en el Oriente. Entonces, si nosotros no tenemos presente esto, entonces nos confundimos; y por eso esos críticos alemanes, cuando veían que Antíoco Epifanes había cumplido por lo menos en parte las profecías de Daniel, dijeron: -Ah, entonces ese libro no es profético; eso fue algo que se escribió después de la historia de Antíoco Epifanes, y se escribió como si fuera una profecía, diciendo lo que iba a suceder, contando lo que ya sabían que había sucedido-. Así lo han dicho Porfirio y los críticos escépticos posteriores.
Eso es lo que hacen los críticos alemanes; y hasta nuestro hermano F. F. Bruce, que no es liberal ni modernista, sino que es un gran hombre de Dios, conservador, aún en eso se desvió él en el punto de Daniel; y en su libro acerca del Canon, que tiene sobre el Canon de las Sagradas Escrituras, que es preciosísimo, el único error que le encontré es no reconocer lo que Jesús sí reconoció; Jesús reconoció la profecía de Daniel como de Daniel; en cambio a él no le alcanzó la fe, por su ambiente occidental, para ver que se cumplió de una manera tan literal aunque parcial la profecía en tiempo de Antíoco Epifanes, que parecía que la hubieran escrito después que habían sucedido las cosas; sin embargo, la arqueología ha demostrado antes la existencia de Daniel y de las cosas de Daniel. En mi libro: “Roma en la profecía de Daniel”, hay una primera introducción, que se llama: “Nota Preliminar: Credenciales del Libro de Daniel ante la crítica”, para responder justamente a los ataques de los modernistas, que ahora el anticristo, lean bien, que ahora el anticristo, que va a empezar a crecer, seguramente, si ya lo han hecho en el pasado, con mucha más razón van a querer hacer uso ahora de la alta crítica modernista, para que nos confundamos y no creamos más en Daniel; ¿Se da cuenta? Van a usar eso los que abandonen el Santo Pacto. Entonces necesitamos estar claros en Daniel, y también conocer a nuestros hermanos conservadores, que han tratado a fondo, y han respondido a todas las críticas de los alemanes, y otras críticas de los ingleses, y otros, sobre Daniel. Entonces por ahora les recomiendo un libro, que son dos volúmenes, que están sólo en inglés hasta donde yo sé, pero que quizás algunos de ustedes lo necesiten; se llama: “Estudios en Daniel”, del hermano Robert Dick Wilson; es de lo más avanzado en Daniel que yo conozco; es un hermano que dedicó varios años de su vida a responder todas esas críticas malignas de los modernistas; los que no han tenido que luchar en esa área, ni se preocupan de esas cosas, hasta que no les caiga un cohete en medio de su tejado; y ahí se van a acordar; entonces por eso se lo estoy recomendando, previendo lo que el enemigo ya viene haciendo, y querrá hacer peor. Mientras tanto lean “Daniel en el foso de la crítica”, de Josh McDowell; muy bueno.
Entonces todo esto es para que veamos que Daniel sí es profético; el Señor Jesús lo consideró un profeta verdadero, tanto que el Señor Jesús lo usó para el futuro. Y luego viene el año setenta (70 d.C.), pongan atención a ésta parte, teniendo en cuenta el principio del cumplimiento cíclico; en el año setenta varias de las profecías de Daniel, que Jerusalem sería tomada, y que sería saqueada, se cumplió parcialmente en el año setenta; sí, ya se cumplió en el año setenta; pero luego viene el apóstol Juan en el Apocalipsis, en el año ochenta y seis, que es lo más tarde en que se puede poner Apocalipsis; ¿por qué? porque Juan escribió en la Isla de Patmos, y en el último año de Domiciano, que era el emperador que encarceló a Juan en Patmos, y eso lo dice Ireneo, lo dice Justino Mártir, que eran hermanos muy cercanos a ese tiempo, y otros, que el Apocalipsis se escribió en el tiempo de Domiciano, en el año ochenta y seis murió Domiciano; entonces el siguiente emperador, que se llamó Nerva, libertó a los presos políticos que había puesto Domiciano; entonces Juan, que era un preso político, porque no había cometido ningún pecado, fue libertado; entonces el Apocalipsis, lo más tarde que se puede poner es en el año ochenta y seis. Y si lo ponemos en lo más tarde, quiere decir que diez y seis años después de cumplida la profecía de la destrucción de Jerusalem, como fue en el año setenta con Tito, vuelve otra vez en Apocalipsis 11 a profetrizar que la ciudad sería entregada a los gentiles; o sea que lo que había profetizado Daniel, que se cumplió parcialmente en el año setenta, se cumpliría otra vez en el futuro; ¿se da cuenta? Y si ustedes ven la historia de Jerusalem, no sólo una vez Jerusalem fue tomada y saqueada; fueron muchas veces en la historia; o sea que la profecía viene cada vez acercándose más hacia el final, cada vez se perfila más el cumplimiento final por medio de los cumplimientos típicos; pero tenía que haber un cumplimiento final; mientras que Israel no volviera otra vez a su tierra, todavía no eran cumplimientos finales; pero ahora Israel ya volvió otra vez a su tierra; en 1948 Israel fue otra vez una nación, en 1967 fue recuperada Jerusalem, en 1980 fue establecida capital eterna de Israel; entonces ya las cosas son para la generación final.
Entonces nosotros, que somos esa generación final, y ya yo soy abuelo, pero ya estamos viendo muchas cosas, las cosas anteriores nos enseñan las cosas actuales; o sea, las cosas que sucedieron, sucedieron como ejemplo, y están escritas para amonestar a los que hemos alcanzado los fines de los siglos. Entonces no hay que leer a Daniel capítulo 8 solamente desde el punto de vista historicista, como si todo tuviera que ver solamente con Antíoco Epifanes, porque el ángel Gabriel le advierte al propio Daniel que esa profecía es para el tiempo del fin, no para el tiempo de Antíoco Epifanes, sino el del fin, tiempo del fin; entonces ahí nos damos cuenta de que se cumplió en Antíoco Epifanes algo, y luego se cumplió una parte de lo de la ciudad en el año setenta; pero lo del anticristo, que tenía que cumplirse en el futuro, lo que pasó en Jerusalem se tiene que cumplir completa y definitivamente en la gran tribulación; lo que pasó con Jerusalem en el año setenta es una figura de la gran tribulación; una figura, como Antíoco Epifanes es una figura del anticristo, como Nimrod fue una figura del anticristo, como Ahitofel fue una figura de Judas Iscariote, como Adán fue una figura de Cristo, como Eva es una figura de la Iglesia. ¿Me entienden, hermanos? Entonces, si esto queda claro, podemos leer con mucho provecho Daniel 8, pero es lo mismo que leer sobre el tabernáculo.
Decía Pablo, enseñaba Pablo, que había varias maneras de leer a Moisés; que se podía leer Moisés del velo para afuera, o detrás del velo; algunos veían que sí, sacrificaron un cordero, y que por la sangre del cordero fueron salvos; pero ellos no veían a Cristo; y sí, fue sacrificado el 14 de Nisán, justamente un viernes a las tres de la tarde, y no veían a Cristo; pero decía Pablo: “pero cuando nos convertimos a Cristo, el velo es quitado” y comenzamos a ver a Cristo por todos lados; antes no lo veíamos, no era que no estaba, las cosas estaban escritas, pero nosotros veíamos del velo para afuera; cuando nos convertimos a Cristo, comenzamos a ver del velo para adentro, y empezamos a ver como ésto se corresponde con esto; lee esta palabra, y ésto se corresponde con aquello; así como se dice de estas mujeres son los dos pactos: Agar se corresponde con el Monte Sinaí en Arabia; esto corresponde con aquello; corresponde con, este es el principio hermenéutico, la correspondencia, ese paralelaje, esa tipología, esa alegoría, esa sombra, esa imagen de las cosas. Entonces, si esto lo entendemos, podemos leer Daniel 8.
Entonces, la bestia que era, ahora no es, dice Juan, pero que ha de subir; la bestia que era, y no es y será; lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó; si quedó claro ese principio, entonces podemos leer así como decía Moisés, una lectura historicista para el pasado, y una lectura espiritual para el presente. Cuando estábamos leyendo ahora la profecía que se cumplió con Antíoco Epifanes, que es una tipología del anticristo, ¿qué está haciendo Dios? nos está mostrando el ejemplo de lo que va a ser el gobierno del anticristo. Entonces por eso les recomiendo leer Macabeos, para que al leer Macabeos ustedes puedan ver cómo fue uno que es el tipo del anticristo. Bueno, entonces ahora sí regresemos a Daniel. Daniel 8; Dios no hace eso al principio, ¿ven? Dios al principio hace profecía simple; pero luego hace profecía con alegoría, con tipología, ¿se dan cuenta? Con proyección; porque el Señor es precioso al enseñar, y Él nos dio una mentalidad que puede captar esas cosas, ¿amén?
Entonces, en el capítulo 8, ya no era en el año primero, sino en el tercero; dos años después de la del 7; Dios le añade más detalles a la cosa, a la profecía; y vuelve a hablar otra vez de lo mismo, pero añadiéndole detalles; no es que vaya a hablar de otra cosa, no; va a hablar de lo que ya habló, pero primero puso una figura, cabeza de oro, Babilonia; después puso otra figura: un león con dos alas, pero es la misma cabeza de oro, también es Babilonia; ¿por qué no usó la misma figura? para enriquecer más, para dar más detalles, para dar más revelación; cambia la figura pero se refieren a lo mismo; por lo tanto, son dos figuras que se interrelacionan, complementan y se enriquecen mutuamente. Luego de Babilonia viene Medo- Persia; en el capítulo 2 Medo- Persia eran los pechos y brazos de plata de la estatua del sueño de Nabucodonosor; pero en el capítulo 7 era un oso que se alzaba más de un costado que del otro, y que tenía tres costillas en la boca; pero era el mismo imperio Medo persa; sólo que allá lo mostró con una imagen, y aquí lo mostró con otra imagen, para añadir revelación; ¿se dan cuenta? Pero ahora va a volver a hablar de Medo- Persia, y ahora ya va a usar, no los pechos y brazos de plata, ni el oso, sino un carnero con dos cuernos; pero va a hablar de la misma cosa, pero usando otra figura, y añadiendo mas detalles, pero habla de lo mismo con varias figuras, con varias visiones. Entonces Dios da varias visiones para revelar más, no para confundir; son los de afuera los que se confunden; y los de adentro ven más; porque es como cuando Jesús dijo: ¿Con qué compararé el reino? Y dice el reino de los cielos es semejante a esto; y lo compara, por ejemplo, con el trigo y la cizaña, con una red, con una perla de gran precio; y todo está hablando de lo mismo, pero con ángulos distintos; y cada ángulo muestra un aspecto del reino; está hablando del mismo reino de los cielos: ¿A qué lo compararé? Con esto, y lo compararé también con esto, y con esto y esto. Y aquí hace lo mismo con Daniel; compara el imperio babilónico con la cabeza de oro, y con aquel león con dos alas; compara a los Persas con los brazos y pechos de plata, y lo compara también con el oso aquel con sus detalles, y lo comprara también con el carnero que va y viene para acá, y va y viene, pero ese carnero es el oso; entonces podríamos decir que es un “oso carnero de plata”, si habláramos así en lenguaje crítico; los de afuera no entenderían, pero todos nosotros sí entendemos. Lo mismo pasa con Grecia; era de bronce, y después pasa a ser un leopardo, y después un macho cabrío; pero el macho cabrío es el mismo leopardo, y el leopardo es el mismo ombligo, vientre y muslos de bronce; es lo mismo, pero mostrado con figuras distintas, pero hablando lo mismo. Entonces así hace Dios, hablando de lo mismo, pero de varias maneras; y con cada manera le añade un detalle.
Entonces vamos a ver esto desde acá; Daniel 8:1 dice entonces: “En el año tercero del rey Belsasar, me apareció una visión a mí, Daniel…”, ya no era un sueño, “…después de aquella que me había aparecido antes. Vi en visión; y cuando la vi, yo estaba en Susa…”, note, allá él estaba en el reino de Belsasar, que era en Babilonia, todavía no era Persia, pero en la visión él se encontró en Susa, que era capital en Persia; y empieza ahora en esta profecía a contar desde Persia en adelante; ya se encontró que estaba en Susa, como decir que estaba en Bogotá, o como dice tal hermano, que está en la Rodoviaria, en el terminal de transporte. “… estaba en Susa, que es la capital del reino en la provincia de Elam”, todo esto es en el Asia central. “Vi en visión, estando frente al rio Ulai…”, que es uno de los ríos de aquella región; “Alcé los ojos y mire, y he aquí un carnero que estaba delante del rio, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro…”, como el oso que se alzaba más de un costado que del otro; ¿si ven la analogía? ¿Quién iba a pensar que un oso alzado de un costado más que del otro era lo mismo que un carnero con un cuerno más alto que el otro, pero que el otro creció después? Eso es analogía. “…y el más alto creció después”. Por eso ustedes ven que al principio es Darío el Medo el que se toma a Babilonia, pero después aparece Ciro el Persa; porque Darío el Medo era un aliado de Persia, pero realmente el fuerte fue Ciro; pero el que hizo el primer trabajo fue Darío el Medo, que es distinto a Darío el Persa, que es otro Darío. “vi que el carnero hería con los cuernos al poniente”, o sea al occidente, “al norte”, o sea Asiria, Rusia; fue lo que hicieron justamente los Persas; “y al sur”; inclusive llegaban hasta el sur, Grecia, desde donde luego se pasó hacia Egipto.
Y dice: “y ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía”. Note que éste príncipe de Persia natural, según Daniel 10, estaba dirigido por un príncipe de Persia espiritual. En Daniel 10 aparece un príncipe de Persia que peleaba con el ángel, y vino Miguel y ayudó al ángel, y echó al príncipe Persa, al príncipe aliado de Satanás, porque el dragón tiene siete cabezas, siete príncipes de su consejo, y por eso la bestia también tiene siete cabezas, porque lo espiritual, los gobernadores de las tinieblas de este siglo, se expresan a través de las “civilizaciones” humanas; hay espíritus malignos. Hermanos, la política del mundo está muy vinculada con el ocultismo; y el mejor ejemplo lo vamos a ver con el anticristo, que se alzará hasta el ejército del cielo, y el mismo dragón, ya no un príncipe de Persia ni de Grecia, sino el mismo dragón le dará su poder y autoridad a la bestia; a la final la bestia; antes fue el príncipe de Grecia, que vino después del de Persia; la que era, pero no es todavía, pero la que ha de venir, la final, la definitiva; ya no será ayudado por uno de los amigos, de los principados, de los compinches del diablo mismo, sino por el mismo diablo, el dragón. Entonces vemos que las cosas no son solamente políticas; y por eso le digo a los hermanos que estamos considerando éstas cosas del fin, y todo lo que está pasando, no lo enfrente solo de una manera natural, porque no es con ejército, ni con espada, sino con el Espíritu; nuestra lucha no es contra los ejércitos naturales, sino contra lo espiritual; nuestra lucha es espiritual; y por eso no tenemos que ser confiados en nosotros mismos, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, como cuando oraba y ayunaba Daniel; y mientras él oraba y ayunaba, en los cielos peleaban los ángeles, peleaban los ángeles. Cuando tú estás orando, ayunando, compartiendo la Palabra del Señor, los ángeles están luchando.
No tenemos que ver las cosas sólo en lo natural, sino en lo sobrenatural; hay un imperio Persa, y hay un príncipe de Persia demoniaco, hay una cabeza del dragón en el mundo espiritual, y una cabeza de la bestia en el mundo natural. ¿Se dan cuenta? existe esa correspondencia. Entonces vean acá; dice en el verso 4: “vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quién escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía”. Así como lo hace Satanás, lo hacen sus amigos, sus príncipes, y también los reyes de la tierra; y lo hará también el anticristo; es una frase típica de la naturaleza maligna, el ensoberbecerse, el engrandecerse, hacer según su voluntad. En cambio Jesús no hacía nada según su voluntad, ni se engrandecía, sino que se humillaba; son principios diferentes.
“Mientras yo consideraba esto”, note, hay que considerar las cosas, considerar la historia, “…he aquí un macho cabrío…”; pero antes de leer lo del macho cabrío, vamos al verso 20: “En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia”. Entonces, son los brazos y pechos de plata, son el oso que se alzaba más de un costado que del otro; ahí vemos que es la misma cosa. Ahora viene después de Persia, Grecia; cuando fue destruido el príncipe de Persia, ven cómo Dios cada vez que empieza a hablar va añadiendo cosas; al principio es tan sólo una estatua, después en el 7 ya son varias bestias; después vemos éstas otras bestias con éstos otros animales, y ves más tipología y más cosas; y al final ves con pelos, con uñas y señales. Pienso que la mayoría que lee esos capítulos no los entiende de primeras; de primeras no los entiende, porque se necesita mucho para entenderlos; pero los vas a entender si empiezas así, poco a poco, y vas comprendiendo la manera cómo Dios lo hace. Entonces, “Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del lado del poniente...”, o sea occidental; es la llamada cultura occidental, que es la cultura griega, que después fue llamada cultura greco-romana, que es la base del llamado Derecho Romano de Occidente, que seguramente acá los hermanos abogados han estudiado. Y por eso es que el cuerpo final de la bestia apocalíptica es de leopardo; toda su jurisprudencia y su jurisdicción es heredera de la llamada civilización greco-romana.
Ya cuando entiendes, con una sola figura el Señor habla muchas cosas; al decir que la bestia final tiene cuerpo de leopardo, ¡oh!, pero tiene pies de oso, ¡oh!, pero tiene boca de león, con esas imágenes Dios está diciendo muchísimas cosas, si llegas a entender lo que quiere decir ese leopardo, lo que quiere decir ese león, lo que quiere decir ese oso, cualquiera de las demás figuras. Entonces dice: “venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra”, como volando casi, “sin tocar tierra; y aquél macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos”. Veamos el verso 21: “El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero”. O sea, el primer rey imperial de Grecia: Alejandro Magno; ¿Ya lo identificó? Entonces ahora seguimos, ahora ya estamos en el bronce, es un leopardo- macho cabrío de bronce. “Y vino hasta el carnero…”, esto fue lo que se llamaron las guerras médicas, las guerras de los Medos- Persas, con los Griegos. Fueron varias guerras; primero fue con Babilonia, y luego fue con Grecia al final.
“Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza”. Hace unos días, o meses, o años, ya no me acuerdo exactamente, con Betica y Mechitas vimos una película acerca de Alejandro Magno, al menos para entender la historia. “Y lo vi que llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos, y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de él; lo derribó, por tanto, en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su poder. Y el macho cabrío…”, otra vez, “…se engrandeció…”; ¿Por qué? Porque es de otro príncipe de la misma calaña, del mismo grupo, del mismo bando del dragón; “…se engrandeció sobremanera”.
¿Qué hace el Señor cuando la gente se engrandece? Lo humilla. “Pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo”. Se da cuenta que también el leopardo tenía cuatro alas de ave; exactamente, la misma cosa. Entonces ahora empezamos a llegar aquí a ver una cosa muy importante; aquí empieza a añadir más detalles; porque primero había dicho solamente bronce, bueno, vientre y muslos de bronce; después ya le añadió, con el leopardo, las cuatro alas de ave; pero ahora empieza a desarrollar esas alas; o sea, esas dinastías que vinieron de lo que fueron los griegos, que llegaron a conformar los reyes del norte y del sur, que aparecen después, mostrados aquí en una visión; pero eso se continua después con más detalles. Entonces aquí hay que poner mucha atención, porque aquí ya vamos a llegar al tipo del anticristo, que es Antíoco Epifanes ; y ¿por qué llegamos a él antes de Roma? Porque Juan mismo iba a decir eso que desde la eternidad ya Dios lo sabía, pues la Biblia venía desde antes de Roma, pero después eso no sería en la propia Roma del tiempo del propio Juan, pero subiría otra vez después. Entonces, antes de llegar Roma, tenía que haber ya un cumplimiento tipológico del anticristo, de entre los griegos, la bestia que era, pero no es; ¿se dan cuenta? Ese es el asunto.
Entonces ahí seguimos leyendo; y dice al final de Daniel 8:8: “aquel gran cuerno fue quebrado”, entonces fue Alejandro Magno, “y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo”. Esos generales de Alejandro magno: Casandro, Lisímaco, Seleuco y Ptolomeo; uno tomó la parte de Macedonia, otro la parte de Siria con la parte de Canaán, Palestina, y más al norte. Luego la parte de PTolomeo fue más al sur, lo que es Egipto; por eso hay esa ciudad que se llama Tolemaida, que viene de PTolomeo; y fueron muchos PTolomeos: Tolomeo I Soter, PTolomeo II Filadelfo, PTolomeo Filometer, el Filopater, el V, y muchos de esos PTolomeos. Entonces esos fueron los reyes del sur; entre los del norte hubo uno que se llamó Seleuco I Nicanor, y luego uno que se llamó Antioco I, pues eran entreverados con los Seléucidas; el reino de los Seléucidas era una de las parte de los griegos; entonces hubo Seleuco I, Seleuco II, Antioco I, Seleuco III, Antioco II, Antioco III, que era llamado el grande; y Seleuco IV, y el V, y Antioco IV Teoepifanes; o sea, la dinastía de los Seléucidas, que son griegos, hablaban en griego, de toda la “civilización” llamada griega. Y por eso fue que cuando se fueron al sur, a aquella ciudad de Egipto la llamaron Alejandría, en honor a Alejandro, como Tolomaida en honor a PTolomeo, como Antioquía en honor a Antíoco; ¡Ay, ay, ay! Cómo nos duele a los que nacimos en Antioquia ¡Dios nos guarde! Que no sea una tipología, o bueno, que salgamos de ahí; pero vi al presidente Uribe, antioqueño como yo, por allá en Europa queriendo cooperar con el gobierno mundial, que él es también “antioqueño”.
Bueno, seguimos acá. Capítulo 8; empecemos a ver aquí el verso 9: “Y de uno de ellos”, note, uno de aquellos cuatro, la dinastía de los Antiocos, que son los mismos Seléucidas, pues los Seléucidas y los Antiocos son los mismos, sólo que un líder que se llamaba Seleuco, al que entonces le decían I, si su nieto era Seleuco, entonces era II, y si el tataranieto era Antíoco, entonces era el I, y el requetetataranieto entonces era el IV; entonces esos eran los Seléucidas. Bueno, entonces dice así: “y de uno de ellos salió un cuerno pequeño”, fíjense otra vez en que habla de cuerno pequeño; éste cuerno pequeño se dice ser de una de las dinastías de los cuatro reinos que surgieron de Alejandro Magno, o sea del reino Seléucida, o de los Antiocos; de ahí, de entre ellos, surgió Antíoco Epifanes, que se hizo pasar por Dios, persiguió al pueblo de Dios; o sea que es tipo del anticristo.
Pero ahora no vamos a leer sólo del tipo, sino que esto sucedió como ejemplo, era, pero también ha de ser; lo que será, ya fue. Entonces vamos a leer como detrás del velo, y delante del velo. Entonces, primero, mirando del velo para afuera, vemos la historia de Antíoco Epifanes; pero sabemos que la historia de Antíoco Epifanes era una figura del anticristo; y miren cómo la vida de Antíoco Epifanes era paralela a la del anticristo ¿Se da cuenta? Entonces por eso es que había que tener esta base para poder leer de Daniel con cuidado y provecho éste capítulo.
Entonces dice Daniel 8:9: “Y de uno de ellos…”, o sea a lo último, al final (v.23: al fin del reinado de éstos). Ahora miren una cosa, pongan atención a esto; ¿Saben quienes derrotaron a los Seléucidas? Los Romanos; entonces la continuación de los Seléucidas son los Romanos. ¿Se da cuenta? Entonces cosas que se cumplen tipológicamente en Grecia, después se cumplen tipológicamente en el imperio romano, y entonces luego se cumplen por fin definitívamente en el gobierno mundial del anticristo. ¿Si captaron eso? La cosa se cumple primero tipológicamente, una o más veces, y después se cumple finalmente. Entonces dice aquí: “de uno de ellos…”, o sea de los Seléucidas, de los Antiocos, “…salió un cuerno pequeño…”, y ese cuerno pequeño, por lo que dice aquí que va a hacer, y fue lo que hizo, y usted, si lee claramente los Macabeos, va a entender que realmente Antíoco Epifanes era éste cuerno pequeño tipológico. Pero mire cómo empezó, igual que el anticristo que vimos en el capítulo siete de Daniel; empieza pequeño, ¿se dan cuenta? Entonces note las vidas paralelas, la tipología, la correspondencia, el ejemplo: “un cuerno pequeño, que creció mucho al sur…”, porque eso fue inclusive hacia Israel y hacia Egipto; engañó a los del sur, engañó a los PTolomeos, al V y al VI los engañó. Y dice acá: “…y al oriente, y hacia la tierra gloriosa…”, o sea, Israel. “Y se engrandeció…”, ahí están las vidas paralelas. Este Antíoco Epifanes, que era el cuerno pequeño tipológico, creció y se engrandeció. Y luego dice acá: “…hasta el ejercito del cielo”; primero no, pues primero era pequeño, y fue creciendo hasta alcanzar el ejercito del cielo; bueno, eso lo vamos a ver también con el anticristo. Y vamos a ver lo que dice aquí en el capítulo 11; desde el principio era pequeño, pero luego se va creciendo, y luego, con la ayuda de un dios extraño, se hace de las fortalezas más inexpugnables; la persona empieza humilde, sencilla, engañando, haciendo pactos, haciendo consejos, llega calladamente y silenciosamente, como vamos a ver que lo dice literalmente la profecía, y luego se empieza a engrandecer, empieza a hacer pactos con otras personas; a los que lo reconozca empieza a darles poder y autoridad, e inclusive riquezas y bienes; y luego se mete con el ocultismo: “se engrandece hasta el ejercito del cielo”, “y echa por tierra las estrellas del cielo”; o sea que va teniendo autoridad hasta en el mundo espiritual, tanto que hasta el propio dragón le va a dar su poder y autoridad; o sea que ésta persona, que comienza tan pequeñita, hará pacto con Satanás, para ser el mayor de toda la historia de la humanidad. Eso es delicado, hermanos, y eso está escrito. Hay que leer con cuidado la profecía, y el ejemplo, la alegoría, la tipología, las vidas paralelas. “Se engrandeció hasta el ejercito del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra y las pisoteó”. Fíjate que peleaban, y caía el de Persia, y luego caía el de Grecia. ¿Se dan cuenta de cómo existe ese mundo espiritual ligado con el mundo político y el histórico aquí de la tierra? Y luego dice así: “Aún se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos…”; note, en el tiempo de Antíoco Epifanes, el sumo sacerdote era la tipología de Cristo; y había un hombre de Dios que era Onías III, el sumo sacerdote de Israel, que fue matado por Antíoco Epifanes; se engrandeció contra él. Pero luego, lo que era la línea de los Seléucidas, fue continuada por los Romanos; y un hombre parecidísimo en carácter a Antíoco fue Tiberio, quien también era astuto, desconfiado, y vino y se engrandeció, y fue también en su tiempo que murió el Señor Jesucristo, que había sido tipificado por Onías; pero el Señor Jesucristo dijo: “el que a vosotros recibe, a mí me recibe; lo que hiciste a uno de ellos, a mí me hiciste”.
El anticristo final se levantará; dice la Escritura: “la bestia peleará contra el Cordero, pero el Cordero lo vencerá”; pero se levanta contra Él, y como no puede vencerlo él mismo, va a perseguir al cuerpo Suyo; pero lo que le hace a Su cuerpo, se lo hace al Señor. Entonces ustedes ven cómo se complementa la tipología. Entonces sigue diciendo ahí el verso 11 de Daniel 8: “Y por él fue quitado el continuo sacrificio…”, note que ya empieza a aparecer éste asunto; esa fue la orden de Antíoco Epifanes, prohibió el ejercicio de la religión judía, del sábado y del sacerdocio, mató al sumo sacerdote. Lean en Macabeos y van a ver cómo Antíoco Epifanes hizo esto; y luego fíjense también lo que hicieron después los romanos en el año setenta; ya lo había hecho en parte Pompeyo, lo hizo después Tito, lo hizo después Adriano en tiempos de Bar-Kobcha, quiien se hizo pasar por el mesías; y entonces vino el emperador Adriano y destruyó Jerusalem otra vez, la sembró de sal, sacó a todos los judíos, y hasta le borró el nombre a la ciudad, y le puso otro nombre: Elia Capitolina, toda de gentiles, no quedó ni un judío, así profanó la ciudad, y desde Roma otra vez. Después los musulmanes con el califa Omar, después en el tiempo de las cruzadas; siempre se repetía ese ir y venir del norte al sur y del sur al norte, ir y volver, tipología cumplida hacia el final; lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó; ¿acaso hay algo nuevo? No, ya sucedió en el pasado; las veces que sucedió en el pasado nos enseñan de lo que va a ser en la última vez. ¿Está claro eso?
Entonces seguimos leyendo allí y dice así: “Por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra…”. Note que eso ya se cumplió parcialmente con Antíoco Epifanes, se cumplió parcialmente con Pompeyo en el año 68 a.C., se cumplió parcialmente en el año 70 d.C. con Tito, se cumplió en el año 135 con Adriano, se cumplió con el Califa Omar y con Abel el Melek cuando pusieron la mezquita de Omar en Jerusalem; se volvió a cumplir otra vez en el tiempo de Godofredo de Bouillon y de Ricardo Corazón de León en el tiempo de las cruzadas; se volvió a cumplir con Saladino y los Turcos, hasta que Gran Bretaña tomó la tierra en protectorado, y por fin llegó a la nación de Israel en su renacer, que vivirá el último septenario de Daniel 9, que es para Israel y Jerusalem el final. Mientras Israel no fuera recuperado, lo demás sería casi parecido, y por eso antes sucedían cosas tan parecidas, que ya parece que todas las generaciones pensaban que ya era el fin; pero todavía no había sucedió lo que tenía que suceder ahora, y ahora sí sucedió de manera final mucha cosa. Entonces dice aquí, pongan atención, porque aquí no estamos leyendo sólo historia, sino historia como ejemplo, y ejemplo que ya está sucediendo; ese cuerno pequeño se va levantando, pero va a llegar a ser éste; esto que dice en el verso 11, es la mitad de la semana setenta, de que se va a hablar en el capítulo 9 de Daniel, donde se pone la abominación desoladora, de que Jesús dijo: “Cuando veáis en el lugar Santo la abominación desoladora…”; lo dijo después de lo que ya había sucedido con Antíoco, porque lo de Antíoco sólo era tipología, pero la generación final vería otra vez esto. “Cuando viereis la abominación desoladora, puesta donde no debe estar, de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)…”. La última generación vería esto que está escrito aquí en Daniel 8:11b: “Fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra”.
Y noten esto: “a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, he hizo cuanto quiso, y prosperó”. Éste será el anticristo, pero ya fue tipológicamente antes; aquello que ha de ser, fue ya; pero ahora no estamos leyendo esto sólo para recordar la historia, sino para estar preparados para estos días, para estar atentos. Ahora esto no ha sucedido finalmente, pero lo que sí ha sucedido es que ya fue nombrado el gobernante europeo, ya surgió el cuerno pequeño entre ellos, y ya comienza. ¿Saben que haría? dice la Biblia que saldrían de la boca del dragón, de la bestia y del falso profeta, tres espíritus inmundos, como batracios, que van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos. Y ¿Saben qué está haciendo Herman Van Rompuy? Visitando a los reyes de la tierra casi todos los días; a veces hasta tres presidentes por día. El día 1 de diciembre de 2009 desayunó en Eslovenia con su presidente, almorzó en Milán con el presidente de Italia, y luego fue a la torre de Belén en Lisboa para tomar posesión oficial del gobierno de Europa según el Tratado de Lisboa; y después se fue a Rumania; ¿si ven que se está visitando a los reyes de la tierra? Dice la Biblia que se visitaría a los reyes de la tierra para reunirlos, porque ese es el trabajo de él, eso es lo que estipula el Tratado de Lisboa, él tiene que convocarlos, y reunirlos, y presidir a los dirigentes de las naciones, y eso ya se está haciendo, inclusive ahora mismo en este día de hoy, y en este mes. Y dice acá, pongamos atención acá, vamos a entender el verso 12, porque aquí Jesús habló de esto también con otras profecías complementarias; entonces vamos a complementarla.
Dice verso 12: “Y a causa de la prevaricación…”, o sea, porque Israel prevaricó, “le fue entregado el ejército”. Por eso yo me quedé terriblemente asustado, cuando vi en las noticias, y eso fue hace quince días o menos, que los propios parlamentarios de Israel, no todos, pero un partido de entre el parlamento, estaba queriendo que Israel se asociase a la Unión Europea; o sea a Israel, como lo fue en el tiempo de Roma, era una provincia de Roma, el propio Israel queriendo. Ahora pongan atención a esto: “a causa de la prevaricación le fue entregado…”, aquí dice “…el ejército”; Daniel 11 acrecienta “el santuario y el ejército”; aquí hay algo, que el santuario fue echado por tierra; pero pongan atención a esta palabra: “a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército y el santuario”. Miren, el Señor Jesús sabía ésta profecía, y también la de Zacarías; y él les habló a los Israelitas así, y les dijo: “si no creyeres que Soy Yo, en vuestros pecados moriréis”. Y les dijo esto: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre, y no me recibísteis; otro va a venir en su propio nombre, y a él le recibiréis”. Esa es la prevaricación; y después, por eso, el santuario y el ejército fueron entregados. Ahora, eso que Jesús dijo así: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre y no me recibisteis”, no recibieron al verdadero Mesías, “otro vendrá en su propio nombre y a ese recibiréis”. O sea que van a recibir al anticristo como si fuera el mesías; y eso es lo que está profetizado de los dos pastores en Zacarías 11.
Entonces vamos a Zacarías 11, y volveremos otra vez a Daniel 8. Zacarías 11; usted va a ver ahí los dos pastores: el primero está desde el verso 4; y el segundo desde el 15; desde el verso 4 habla del verdadero pastor que es el Mesías, del Señor Jesucristo. En Zacarías 11:4-14 habla del verdadero pastor; fíjense en lo que dice el verso 12, cómo el verdadero Pastor sería vendido por 30 piezas de plata, como vendió Judas Iscariote al Señor Jesús. Éste es el Buen Pastor, que dijo: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre, y no me recibisteis”. En Zacarías dice: “Si os parece bien, dadme mi salario, y si no dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Yahvéh: échalo al tesoro; ¡Hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata y las eché en la casa de Yahvéh al tesoro. Quebré luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel”. Rechazaron al Mesías, esa es la prevaricación. “Yo he venido en el Nombre de mi Padre, y no me recibisteis”. Lo vendieron, lo traicionaron. Eso es rechazar al Primero.
¿Qué dijo Pablo? “Por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, por esto Dios les enrvió un poder engañoso para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, sino que se complacieron en la injusticia”. La palabra engaño va a aparecer de aquí en adelante muchísimas veces en la profecía de Daniel; la palabra engaño viene varias veces de aquí en adelante. Por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, Dios les envió un poder engañoso, para que crean la mentira, todos los que no creyeron la verdad y se complacieron en la injusticia. Entonces Pablo dice eso basado en las palabras de Jesús, y Jesús basado en las profecías de Zacarías y Daniel.
Y ahora viene el otro pastor; miren al otro; como Jesús dijo: “Yo vine en el Nombre de mi Padre y no me recibisteis; otro vendrá en su propio nombre, y a ese recibiréis”; ¿cuál es ese? El siguiente pastor, que empieza en el verso 15 de Zacarías 11. “Y me dijo Yahvéh: toma aún los aperos de un pastor insensato…”; ya no es el Buen Pastor. “… Porque he aquí, Yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda…”, los Bilderberg, los Iluminati, la Comisión Trilateral, el CFR, los masones, los ricos, magnates, banqueros, presidentes, príncipes, reyes, “…y romperá sus pezuñas”.
Y miren una señal de lo que va a acontecer con el físico de esta persona; no ahora, sino después de que haga lo que dice aquí que irá a hacer: “¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido”; o sea que se le va a secar un brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido. Un ojo se le va a oscurecer. Esa será una señal para identificarlo: tras ser herido, un brazo se le va a secar, y el ojo derecho se le va a oscurecer. “Yo vine en el Nombre de mi Padre”, dice el Señor, “y no me recibísteis; otro vendrá en su propio nombre, y a ese recibiréis”. Y ese que van a tener como si fuera, viene a comer la carne de la gorda. ¿Jesús a donde vino? A buscar a los pobres. Pero gracias al testimonio de un parlamentario europeo de origen italiano, Mario Borguessi, él denunció públicamente en el Parlamento Europeo, que antes del nombramiento de Herman Van Rompuy como presidente estable de Europa, tuvieron unas reuniones secretas con los Bilderberg, de la Comisión Trilateral, del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), los magnates del mundo, ahí en cuyos grupos están los banqueros internacionales, las casas reales, los dueños de las multinacionales, los principales representantes de las agencias mundiales, de la ONU y de muchas cosas; ellos fueron los que tuvieron reuniones secretas, porque de esa gente hay quienes tienen una religión luciferiana, según los testimonios de muchos, y ellos están esperando, según una profecía de Virgilio, el famoso poeta que escribió las Geórgicas, las Bucólicas y otras obras; él hizo una profecía sobre el hijo de Lucina, que vendría a restablecer la edad de oro; y esa es la profecía que ellos utilizan; y por eso Xuxa estaba cantándole a ese de la profecía, que es la cabeza de Europa, el representante de Europa, porque de ahí saldría; no queda otro puesto; de entre los diez cuernos subió un cuernito pequeño, y ese mismo se engrandeció, ese mismo persiguió a los santos, ese mismo blasfemó contra Dios, y es el último que queda; ya después no queda sino el reino de Dios. Es el mismo, ustedes deben ver qué hace y qué dice; el mismo, el mismo, el mismo; no es otro.
Entonces, ¿en qué estamos, hermanos? Las ovejas gordas son las que están apoyando de arriba para abajo, haciendo pactos por lo alto; y lo que le preguntaban en esas reuniones, era cómo iba financiar el gobierno; y entonces él propuso los tres impuestos que les decía: el IVA, el de los viajes, y el de los combustibles; todo para Bruselas, para mantener el gobierno. Y desde los mismos discursos de toma de posesión, el primero de diciembre 2009, ya hablaban del comienzo del gobierno mundial, de globalización, de recuperar Europa sus ambiciones, de llevar al mundo la globalización y la armonía, como lo habían hecho ya los portugueses desde Lisboa; pero lo que llevaron fue: la religión católica, la inquisición, la esclavitud, la expoliación; eso fue lo que trajeron, ¿ve?; pero ellos están hablando como si hubiera sido una gran cosa; a ellos no les da vergüenza con el tercer mundo. Entonces, hermanos, aquí vemos esos dos pastores: el Buen Pastor, Jesucristo, que vino y fue traicionado, vendido por treinta piezas de plata, “no me recibisteis”, “otro vendrá”; Jesús sabía que después del Fiel, vendría un insensato al que no le importan los de abajo, sino los de arriba, que es como un aristócrata formado por los Jesuitas, muy amigo de los reyes, y que trabaja para los de arriba, para representar los intereses de las élites terrenales, porque esos son los intereses de los Bilderberg, de los Iluminati, da la Comisión Trilateral, del Council Foreing Relations, de los masones; su interés es un gobierno mundial; y ellos, con la mejor tajada que puedan sacar desde ahora. Viene comiendo las carnes de las ovejas gordas; después, hasta las carnes del Vaticano se van a comer las élites europeas, de la mujer ebria de la sangre de los santos; de la prostituta también comerán sus carnes; les gusta la carne, carnívoros en este sentido; con razón le llaman bestia, ¿no? Bestias carnívoras son todas éstas.
Bueno, volvemos entonces a Daniel. Tuvimos que hacer esta digresión para entender bien ese versículo que estamos leyendo, que es el 12 de Daniel 8: “y a causa de la prevaricación”, ¿ven?, no creyeron en el Señor, lo rechazaron, “le fue entregado el ejército”; ¿qué pasa si Israel se una a la Unión Europea? Su ejército pasaría a formar parte de la OTAN, que es el ejército en pro del gobierno mundial; ¿y quién dirige todo eso? El Presidente es el que dirige los ejércitos; ¿se dan cuenta? Claro que seguramente van hacer como dice en la Biblia, que van a hacer pactos, los cuales van a quebrantar; pero van a hacer pactos para fortalecer la plataforma; y al principio el templo de Jerusalem tiene que ser restaurado; y hermanos, escuchen esto: para que el santuario sea profanado, tiene que ser restaurado; ¿y saben qué les voy a contar, hermanos?, pongan atención a esto.
En el siglo XVIII, el Gaón de Vilna…, ¿Ustedes no han oído hablar del Gaón de Vilna? ¿No saben quiénes son los gaones? Voy a hacer una explicación rápida. Entre los judíos, los rabinos antiguos, que transmitían la tradición antes de Cristo, se les llama pre-tanaítas, o sea, anteriores a los Tanaim, porque eran antes de los tanaítas, entonces eran pre-tanaítas; fueron aquellos rabinos después de Esdras y la Gran Sinagoga; vinieron las sinagogas y los rabinos, y esos rabinos anteriores eran llamados los pre-tanaítas:;luego, en la época del Señor Jesús y hasta el siglo tercero, los rabinos que comentaban la Ley empezaron a enseñar la tradición de sus interpretaciones, lo cual, al escribirse, formó la Mishná. Entonces los rabinos cuyas tradiciones se escribieron en la Mishná, acerca de la Tanak, y que son citados en la Mishná después de los pre-tanaítas, son los rabinos tanaítas; entonces los tanaítas comentaban la Torá y la Tanak; Tanak es: la Torá, los Nebiim y los Ketubim, o sea, la Ley, los Profetas y los Escritos como los Salmos; ésa es la Tanak, y la Tor es la Ley. Entonces los comentarios a la Tanak, de los rabinos que eran contemporáneos al Señor Jesús y la Iglesia primitiva, eran los tanaítas, que escribieron la Mishná. Entonces la Mishná es la primera parte del Talmud, el libro sagrado de los judíos ortodoxos, aquellos que oran frente al muro de los lamentos, y tienen sus cachumbos y su barba, sus sombreros, vestidos de negro, etc. Luego, desde el siglo tercero hasta el siglo sexto, ya no era comentada la Torá, sino la Mishná; entonces los rabinos que comentaban la Mishná eran los Amoraim o amoraítas; la colección de los comentarios de la Mishná hecha por los amoraim o amoraitas, forman la Guemará. Entonces la Mishná más la Guemará, o sea, los comentarios de la Torá más los de la Mishná, formaron el Talmud, uno de Babilonia y otro de Jerusalén; el más largo es el de Babilonia, y el más corto el de Jerusalén. Entonces el Talmud es el libro sagrado que utilizan los judíos de ahora, que Jesús dijo: “vosotros anuláis el mandamiento de Dios por guardar vuestras tradiciones”; todas esas tradiciones son las que están en el Talmud, escritas en dos partes: Mishná y Guemará. Después descubrieron que había un material que se les había quedado por fuera de la colección, y entonces lo coleccionaron en un apéndice, y ese apéndice se llama la Toseftá. Y después vinieron los Midrashim, o sea, los comentarios acerca de los libros, como el comentario sobre Esdras, el comentario sobre Génesis, o del Pentateuco, los Midrashim; hasta que por fin llegaron los Gaones; y los Gaones eran los grandes escolásticos del judaísmo, así como también en el cristianismo hubo los grandes escolásticos que hicieron esos sistemas teológicos inmensos, como, por ejemplo, Tomas de Aquino, con la Suma contra los gentiles, la Suma Teológica, o Alberto Magno, o Buenaventura, etc. Entonces los grandes escolásticos del judaísmo fueron los Gaones; y uno de los más famosos de esos Gaones, como decir, entre los escolásticos el más famoso es Tomas de Aquino, así uno de los más famosos Gaones fue precisamente el Gaón de Vilna. Vilna es la capital de Lituania; porque como ellos fueron esparcidos, los asquenazis se fueron para Polonia, el Báltico, Rusia, y también para Lituania, del Báltico, cuya capital es Vilna; y allá hubo un gueto fuerte de los judíos; entonces uno de esos grandes sabios se llamo el Gaón de Vilna; y este Gaón de Vilna tenía el don de la profecía, y a veces profetizaba cosas que se cumplían; no se la pasaba profetizando, pero de vez en cuando profetizaba; y él profetizó una vez en varias partes, y algunas partes ya se cumplieron; y la parte final parece, por las circunstancias actuales, que está por terminarse de cumplirse.
Y la profecía era ésta, pongan atención y vean por qué digo esto en este momento; la profecía del Gaón de Vilna en el siglo XVIII, y ya estamos en el XXI, hace tres siglos, era: (1) que en sus propios días se iba edificar la sinagoga Hurva de Jerusalén; (2) pero que cuando fuere edificada la sinagoga Hurva de Jerusalén, seria destruida por el Islam, una primera vez; (3) pero que entonces levantarían por segunda vez la sinagoga Hurva; (4) pero que pasado un tiempo, en las guerras de Israel con los árabes, volverían a destruir, por segunda vez, la sinagoga Hurva; (5) pero que la levantarían por tercera vez; y (6) cuando terminaran por tercera vez de edificar la sinagoga Hurva, comenzarían a edificar el Tercer Templo de Jerusalén. ¿Y saben qué, hermanos? Realmente la sinagoga Hurva se edificó en los días del Gaón de Vilna; y realmente vinieron los musulmanes, cuando ya la habían terminado, y la destruyeron, y se cumplió esa parte, tanto la primera levantada como la primera caída; y después de muerto el Gaón de Vilna, la volvieron a levantar en Jerusalén; y duró un tiempo, y fue muy usada, hasta que la volvieron a destruir en la guerra árabe-israelí; y después empezaron a construirla por tercera vez a la sinagoga Hurva; y el día 15 de marzo de 2010, se completa el contrato en que debe ser entregada la sinagoga Hurva por tercera vez. Y por eso muchos en Israel están diciendo, y me llegó la noticia desde el mismo Israel, de fuentes judías, que el 16 de marzo del próximo año, o sea el 2010, comenzaría a levantarse el Tercer Templo de Jerusalén otra vez; porque ellos tienen todo eso, y muchos creen en el Gaón de Vilna, y tienen ya listo todo; ya tienen todas las cosas en su mano, pero la fecha establecida era cuando se terminara de construir la tercera vez la sinagoga Hurva en Jerusalén, y entonces se comenzaría a construir el Tercer Templo. Entonces muchos israelitas ya lo están anunciando, y yo recibí la noticia en mi propio correo desde la propia Jerusalén, de Israel Today, diciendo que el 16 de marzo comenzarían, pues el 15 se completa el contrato en que tiene que ser entregada la sinagoga Hurva por tercera vez; entonces el 16 comenzarían; eso es lo que dice el Israel Today, y cuenta toda la profecía del Gaón de Vilna, que se ha venido cumpliendo al pie de la letra. Entonces, hermanos, tiene que estar levantado el Templo para que el anticristo se siente en el Templo de Dios, haciéndose pasar por Dios; y por eso dice aquí en Daniel, en un lenguaje parecido al de otras profecías, que a la mitad de la semana 70 en Daniel 9, y también en el 11:31 dice esto que acabamos de leer aquí: “a causa de la prevaricación les será entregado el ejercito junto con el continuo sacrificio”; el continuo sacrificio que se esté presentando en Israel tiene que ser restaurado para que sea levantado el Templo, y tanto el continuo sacrificio sea quitado por el anticristo, como el Templo profanado por él.
Entonces tiene que haber un pacto, ¿se da cuenta? Y ya hay un partido al interior de Israel, que quiere introducir a Israel a la Unión Europea; y ese sería el mejor momento para que el ejército y el santuario sean estregados. Para que se levante el Templo, escuchen esta noticia de los rabinos del Instituto del templo: los que están diciendo que se tiene que levantar el Templo, y ya tienen las partes, ya tienen la novilla roja, tienen todo, están estudiando todo eso; dijeron en estos días en una entrevista que le hicieron al líder jefe del Instituto del Templo, que están dirigiendo ya toda la preparación de esto; y le preguntaron: “¿Usted no tiene temor de que cuando levanten el Templo, se van a venir en contra los musulmanes?” Y se respondió que “no, porque lo vamos a hacer juntos”. Entonces el Templo, se dijo, sería de los judíos, de los cristianos y de los musulmanes; lo oí del jefe del Instituto del Templo en estos días.
De ésto era también de lo que estaba proponiendo Tony Blair, que salió de primer ministro británico, y pasó a ser el encargado del Cuarteto de Madrid, que es la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia, para resolver estos asuntos del Medio Oriente. Hay que estar viendo como continua Blair con la Unión Europea, porque ser su presidente permanente era lo que quería hacer él; pero no pudo ser el principal porque se nombró a Herman Van Rompuy. Para mí, Tony Blair tiene más olor cercano de falso profeta que de anticristo; porque él fundó una sociedad ecuménica para unir las religiones, La Fundación de Fe Tony Blair, a la que se unen hasta prestigiosas universidades; Blair se convirtió al catolicismo, y al mismo tiempo leí que hizo con su esposa un rito de iniciación en la Nueva Era, por medio de una sacerdotisa de la Nueva Era, que sería la que inició a la esposa de Reagan, Nancy; y ahora lo hicieron Blair y su esposa en México, untándose frutas y cosas al estilo Nueva Era; pero se dice que la esposa de Reagan, que andaba metida con cosas del horóscopo, es la misma que los indujo a Tony Blair y a su esposa a iniciarse en la Nueva Era. Y esto sería reciente, junto con su conversión al catolicismo, y junto con su escuela de ecumenismo; y es el que fue nombrado por la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia para firmar el pacto de paz con Israel y los palestinos; y la propuesta de él es ésta: que en cada capital árabe musulmana ondee la bandera de Israel en su embajada, como señal de su reconocimiento; pero también entonces la de Palestina ondee en la Jerusalén oriental, y la de la ONU en la Jerusalén antigua, donde está le explanada del Templo.
La explanada del Templo es un rectángulo que, si se divide en tres partes, a un tercio queda la mezquita de Omar, y el resto es una explanada libre; la puerta del Oriente, por donde dice la profecía que entraría el Mesías al Templo, según Ezequiel, da a la parte libre; o sea que puede ser que algunos quieran levantar el Templo sin destruir la mezquita; dejarían la mezquita como si fuera el atrio, y luego hacia el otro lado queda el santo y el santísimo. Y ahora van a hablar de unión, de paz y seguridad. He leído noticias donde millonarios musulmanes, no judíos, están dispuestos a aportar millones de dólares para levantar el Templo de las tres religiones. Imagínense eso; esas son noticias recientes que están circulando.
Entonces la Biblia dice que tendría que estar el Templo con el sacrificio restaurado, para que pudiera el anticristo sentarse en el Templo, haciéndose pasar por Dios: pero el anticristo primero tiene que hacer arreglos, alianzas, supuestamente para Dios, pero luego, como es de las religiones en general, se pone entonces él como Dios. Entonces las cosas van ya poco a poco; todas estas ya son cosas que están en andamiento, no son especulaciones, sino que son historia reciente.
Entonces seguimos leyendo acá en Daniel, y dice así: “y echó por tierra le verdad e hizo cuanto quiso y prosperó. Y entonces oí a un santo que hablaba…”, porque el Señor puso a Daniel a ver el futuro, y él escuchó a algunos de los santos de los últimos días, y alguno de los hermanos hablando; entonces dice: “oí a un santo que hablaba, y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: hasta 2300 tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”. Ese tiempo se cumplió exactamente con Antíoco Epifanes; entonces lo más probable es que se volverá a cumplir literal y exactamente otra vez, así como en la venida primera del Señor lo de las setenta semanas se cumplió exacta y literalmente; esto se cumplió exactamente; entonces lo dice así: “hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; y luego el santuario será purificado”. ¿Cuándo fue purificado el santuario? Con los Macabeos en una fecha como hace poquito, entre el 7 y el 8 del llamado diciembre, que es el mes que kisleu, y por eso es que hasta hoy se ponen velitas el siete de diciembre a la noche, que es lo que llaman el hanucá, que es la fiesta de la purificación, cuando los Macabeos purificaron el templo que profanó Antíoco Epifanes, porque él puso su estatua en el santo, y luego sacrificó una puerca; eso pueden leerlo ahí en los Macabeos; pero entonces eso es de una vida paralela a la del anticristo. Y sigue diciendo Daniel: “y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mi uno con apariencia de hombre, y oí una voz de hombre entre la rivera del Ulai que grito y dijo: ¡¡ Gabriel !! Enseña a este la visión”. Note que hay la visión misma, y la enseñanza de la visión; porque hasta aquí había mostrado la visión; por eso dice la Biblia: primero apóstoles, lo segundo profetas, lo tercero maestros, ¿se dan cuenta?
Aquí, después del profeta que vio la visión, viene la enseñanza acerca de la visión. “Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende…”; note que Jesús leía Daniel, el que lee, entienda. “Entiende, hijo del hombre, porque la visión es para el tiempo del fin”. Porque la visión es para el tiempo ¡¡del fin!! Aunque se cumple con Antíoco Epifanes tipológicamente, y hay cumplimientos típicos intermedios, no es para ninguno de esos intermedio, sino que es para el fin; por eso lo estamos leyendo para hoy, porque el ángel Gabriel dijo que era para el fin. Entonces dice así: “mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó y me hizo estar en pie. Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero”.( Alejandro Magno). “Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación”, o sea en Grecia y en sus cuatro alas de leopardo, ¿amén? “Aunque no con la fuerza de él”. Y noten esta frase tan importante: “y al fin del reinado de éstos…”, o sea, cuando ya se acabaron esas dinastías, y vino la dinastía de los Seléucidas, que cumplió con lo de Antíoco Epifanes, pero fue continuado con Roma, porque la línea de Antíoco Epifanes la continúa Roma, porque los Macabeos, que vencieron, se aliaron con Roma, y ese fue el gran error: le pasaron la autoridad a Roma, y ahora continuó de ahí en adelante Roma.
Entonces ahora la profecía salta desde Grecia, que no era saltarse a Roma, y luego va hacia la última, esa de Roma que era la de los diez cuernos y el cuernito final que es la del anticristo. Pero ya había tenido el cumplimiento con Antíoco Epifanes, era, pero no era en el tiempo de Juan, pero se levantaría otra vez después. ¿Se dan cuenta? Entonces seguimos leyendo lo que dice ahí: “Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo…”, dice ésta traducción; en otra dice: “cuando acabaren los transgresores”, o sea, van haciendo de lo suyo hasta el fin; el fin es el juicio del Señor; entonces, ya cuando los transgresores hayan hecho el colmo, es decir, ya cuando Dios dijo: ¡basta!, llegó el colmo, ¡se acabó esto! Y pone el fin y se acabó.
Entonces miren lo que pasa en el fin; dice: “Se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas”. Eso es en el fin, porque es para el tiempo del fin. “Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia”; él mismo no tiene fuerza, pero lo van llevando, lo van llevando, y se va fortaleciendo haciendo sus pactos, sus arreglos, sus consensos, y poco a poco se va engrandeciendo. Hermano, ésta Escritura se está comenzando a cumplir en éstos días, entre noviembre y diciembre 2009; no toda, sino ésta primera parte; comienza así: “no con fuerza propia”; pero ahora mire lo que viene: “y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos”. O sea, a Israel y a la Iglesia, el pueblo de los santos; los fuertes: las élites que le confiaron el poder. Se engrandecerá, se le dará autoridad; cuando haga pacto con el diablo se le dará toda tribu, lengua, pueblo y nación; no sólo Europa; comienza en Europa, pero la intención es global. Si tú lees toda la documentación sobre los Bilderberg, donde están las cartas entre ellos, las conversaciones, etc., y ahí usted ve que ellos van planeando unificar Europa con Estados Unidos, y luego el gobierno mundial. Exactamente eso es lo que ellos planean, y fueron ellos los que conversaron con Rompuy, y él que trabaja como para ellos, en nombre de ellos, pero luego él mismo se va a poner encima de ellos. ¿Se dan cuenta hermanos?
Entonces mire lo que dice acá: “Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia…”, ¿no estamos en ese tiempo? No con fuerza propia, cuerno pequeño, pero enigmático, que se va fortaleciendo, y causará grandes ruinas, prosperará, hará consensos, engrandecimiento paulatino, hará arbitrariamente, porque, ¿Saben una cosa? No hay muchas cosas definidas por ley para lo que él tiene que hacer; no fue votado por el pueblo sino por las élites, y lo que él tiene que hacer no está muy bien delimitado; así que tiene facilidades de hacer como quiera. Y destruirá a los fuertes, y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; esa es la característica de ésta persona. Ahora en estos días leí la semblanza que hizo de Herman Van Rompuy un periodista belga que lo conoce desde niño; y dice que es un hombre muy calmado, tranquilo, que escucha a todos, y al final hace sus propuestas y consigue los consensos; que desde niño, cuando le preguntaron qué quería ser cuando grande, él dijo que presidente; ya desde niño quiere ser presidente. Pero agregó éste periodista belga que hizo la semblanza, que era cínico, muy cínico; aparece como católico formado por los jesuitas, pero firmó a favor del aborto y otras cosas antibíblicas. La constitución más liberal de Europa es la de Bélgica, aborto libre, eutanasia libre, matrimonios gay libre; fue el primer país que obligó a sus ciudadanos, por encima de la constitución y de los derechos civiles, a la vacuna obligatoria, incluso antes de ser nombrado presidente permanente para Europa, la vacuna en el septiembre actual de este año 2009. Después de ocho ocasiones en el congreso de Estados Unidos, también con ese plan de salud global, que incluye la vacunación obligatoria, y la ley marcial a ser aplicada por el ejército, la pasó Obama en el congreso de Estados Unidos; y al día siguiente la ONU dijo que era lo mejor que había podido suceder en Estados Unidos, y que eso que estaba sucediendo en Estados Unidos sería el modelo para el mundo; pero sucedió primero en Bélgica en la presidencia de Herman Van Rompuy; fíjense en el mismo espíritu.
Luego dice acá Daniel: “Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano”; y Dios, que es quien conoce los corazones, añade: “y en su corazón se engrandecerá”, porque el poder absoluto corrompe absolutamente; “y sin aviso destruirá muchos”, pongan atención a esto, entonces, los que estábamos viendo ayer acerca de ese plan que hay, por el que ellos identifican a las personas que son contrarias al gobierno mundial; así como hubo una noche de San Bartolomé, inesperada, y una noche de los cristales entre los nazis, una contra los Hugonotes en Francia, y otra contra los judíos, así también entre las élites ocultistas se habla de lo que llaman Helter Skelter, que es como un momento de revuelta manipulada, en la que ellos saben a quién van a matar directamente, y a quién van a agarrar de noche, y si es necesario a su familia, y a otros van a llevarlos a los campos de concentración; tienen tres colores: color rojo para marcar a los que ellos consideran más peligrosos, y que van directamente a la muerte en primera instancia; aunque los realmente peligrosos son ellos; el color azul, en segunda instancia, para los apoyadores o seguidores de los de rojo, también la muerte, quizás un poco retrasada; y el color amarillo, que son los que no saben nada, que los pueden reeducar, y luego van a la marca de la bestia; pero si no alcanza el espacio, entonces también podrían ir a la muerte. Ese es el plan denunciado en público por un militar de los Estados Unidos, frente a la misma casa blanca o el congreso, no pude identificar bien el edificio en la filmación, hablando el denunciante uniformado con micrófono en público y ante un montón de gente; él dijo que no podía soportar su conciencia por causa de aquello para lo cual estaba siendo preparado; y que él tenía que denunciarlo; y lo hizo en público; esos son los planes que hay.
Y aquí Daniel dice así: “sin aviso destruirá a muchos”; hermanos, no hay que estar descuidados; “y se levantará contra el Príncipe de los príncipes”; en otro verso dice que “peleará contra el Cordero”. Herman Van Rompuy ahora dice que es católico, que fue formado por los jesuitas; pero los católicos han hecho la inquisición, han matado cantidad de gente, muchos no han nacido de nuevo. Herman Van Rompuy escribió un libro llamado “El cristianismo en la era moderna”; y sin embargo firma el aborto, firma la eutanasia, firma los matrimonios gays, y está al servicio de las élites, que son la carne de las ovejas gordas. Daniel continúa: “ Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado”; por eso también se dice: “el Cordero lo vencerá…/…aunque no por mano humana”, no son los hombres. “La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días. Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía”. El entendimiento era para los últimos tiempos.
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Gino Iafrancesco V., 13-XII-2009, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de Patricita Iafrancesco A., revisada por el autor.
EL CIMIENTO
(11)
EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS11
EL CIMIENTO
Siguiendo la serie sobre el misterio del reino de Dios, y habiendo considerado que las parábolas del Señor Jesús se refieren a los misterios del reino de los cielos, entonces vamos a ver hoy una parábola. Inicialmente quisiera que viéramos la ubicación de ella, tanto en Mateo como en Lucas, que es donde esa parábola aparece. Mateo capítulo 7, la última perícopa que registra Mateo del que ha sido llamado el sermón del monte. Capítulo 7, desde el 24 hasta el 29; pero antes de que leamos, quisiera que fuéramos un momentito al capítulo 5, donde comienza el sermón del monte. Dice: “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:…” Entonces ahí aparecen las bienaventuranzas, la parábola de la sal de la tierra, la luz del mundo, la posición de Jesús ante la ley, la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, el amor a los enemigos, la limosna, la oración, el ayuno, tesoros en el cielo, la lámpara del cuerpo, Dios y las riquezas, el afán y la ansiedad, el juzgar a los demás, la oración y la regla de oro, la puerta estrecha, por sus frutos los conoceréis, nunca os conocí; y ahí termina en el capítulo 7 la síntesis que hace Mateo de las enseñanzas del Señor Jesús en el sermón del monte; lo que ha sido dado en llamar la Constitución del Reino de los Cielos. Ya en el capítulo 8 dice: “Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente”; y ahí nos damos cuenta de que lo que es el sermón del monte tiene su finalización en el pasaje de los dos cimientos, que está aquí, desde el verso 24 al 29 del capítulo 7.
Vamos entonces a Lucas también, al capítulo 6; y si leemos desde el verso 17, pareciera aparentemente como si hubiera una contradicción; no la hay, como lo vamos a ver; y por eso quise detenerme unos minutitos en ello. Dice: “Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades”. Entonces allí aparece como si estuviera hablando en un lugar llano; sin embargo, continúa con las bienaventuranzas, los ayes, el amor hacia los enemigos, y la regla de oro, el juzgar a los demás, por sus frutos los conoceréis; o sea, los mismos temas que registra Mateo los está registrando también Lucas; pero si tú regresas al verso 12 del capítulo 6, ahí ya te das cuenta de que ese lugar llano era en el monte, era un lugar llano que había en el monte, porque dice: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos”.... Verso 17: “Y descendió con ellos”; o sea, descendió de la parte más alta del monte; y mientras descendía, en la bajada había un lugar llano; no era que estaba en el puro llano de abajo, sino que era un lugar llano en el monte. Entonces no hay una real contradicción, sino solamente que cada uno lo cuenta desde su punto de vista; además, ellos no se pusieron de acuerdo, porque ellos no estaban inventándose nada; contaba cada uno las cosas como eran.
Luego llegamos al capítulo 7 de Lucas, que dice: “Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum”. Ya Capernaum es una ciudad que queda al lado del Mar de Galilea o Lago de Tiberíades o de Genesaret o de Cineret; son varios nombres del mismo lago o Mar de Galilea; entonces El entró a Capernaum, pero no estaba en Capernaum; había ido al monte, y mientras bajaba, se detuvo en un lugar llano de ese monte; por eso Mateo dice que era el sermón del monte; y aquí Lucas dice que era en un lugar llano, pero vemos que era descendiendo. Esto lo digo sólo por cuestión de las críticas que existen, aprovechando la oportunidad para que los hermanos tuvieran en cuenta esto.
Me llama la atención, ahora sí, la ubicación, en el contexto del sermón del monte, de esta perícopa, que aquí le pusieron: “Los dos cimientos”; pero realmente es un cimiento y un no cimiento; no son dos cimientos, es un solo cimiento. “Los dos cimientos” fue la última parábola que dijo el Señor Jesús en la ocasión del sermón del monte, en ese lugar llano en el monte por el cual El bajaba; y es muy interesante ubicar esa perícopa de la parábola del cimiento al final de todas las cosas. Mateo lo dice con unas palabras, Lucas lo dice lo mismo, también con algunas otras palabras; ustedes saben que ellos no tenían grabadora, ni hacían transcripciones exactas, sino que ellos se confiaban a la memoria que les daría el Espíritu Santo. Jesús dijo: El Espíritu Santo os recordará todas las cosas que yo os he dicho y os hará saber las cosas que habrán de venir; así que el Espíritu Santo fue el que recordó a Mateo algunas de las palabras, y a Lucas también algunas de las palabras; y esas palabras no son contradictorias, sino complementarias, porque seguramente esos pocos versos se hablaron en poco tiempo; por ejemplo, aquí en Lucas son cuatro versos; esos se hablan en un minuto; y seguramente que Jesús habló más de un minuto, verdad? Lo que pasa es que El habló con muchas palabras, y la esencia de lo que El dijo, y las frases que el Espíritu Santo les recordó a ellos, ellos las registraron; y Dios quiso que hubiera varios testigos; y si Dios quiso que hubiera varios testigos es porque El quiere que veamos aquella ocasión desde distintos ángulos, desde distintos ojos; y por eso yo me he propuesto hacer la síntesis, la armonía de este testimonio, porque un testigo es Mateo, el otro testigo es Lucas; a veces son los tres y hasta los cuatro; hablan de un mismo asunto; entonces aquí en esta hojita lo que yo hice fue unificar los dos testimonios, el de Mateo y el de Lucas, para tener más amplia visión de lo que el Señor habló. Ustedes lo pueden seguir en Mateo o lo pueden seguir en Lucas; y usted se va a dar cuenta de qué es lo que uno comparte que el otro no dijo; de todas maneras las dos cosas son inspiradas por el Espíritu Santo, son palabras del Señor Jesús que el Espíritu les recordó y que las ponemos juntas.
Voy a leerles la síntesis que tengo aquí; está basada en Mateo 7 desde el 24 al 29, y en Lucas 6 del 46 al 49; ustedes pueden seguir al que quieran; yo voy a ir leyendo despacio; primero, para que tengamos una visión completa uniendo los dos testimonios de una misma situación. Entonces dijo el Señor Jesús en este contexto, al final de todo el sermón del monte; estas palabras cobran más significado si nosotros sabemos en qué momento las dijo, porque las dijo después de hablar todo el sermón del monte, que fue una enseñanza, digamos, después de que El pasó la noche orando y luego bajaron a Capernaum; puede ser que pasaron un día entero allá; a veces los hermanos nos reunimos un día entero en un pequeño campamentito para compartir la palabra del Señor; y seguramente el Señor pasó un buen tiempo, después de haber orado toda la noche, y llamó a sus discípulos y se quedó en el monte a enseñarles; seguramente que El se quedó un buen tiempo, quizás mínimo un día estarían allá. Entonces, lo último que dijo fue esto; y esto que dice acá se está refiriendo a todo lo que trataron ese día; a todo lo que trataron ese día es a lo que El está llamándonos la atención aquí.
Entonces dice así, citando la versión integrada de los dos testimonios, juntándolos como hacen los jueces, que tienen que oír a un testigo, a otro, a otro, y armar el cuadro. Dijo el Señor Jesús: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quien es semejante. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, (las del sermón del monte) y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó, y ahondó y puso el fundamento sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó,” dice esta traducción, “…porque estaba fundada sobre la roca”, dice en el griego, “porque estaba bien edificada; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, El que oyó y no hizo, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena, semejante es al hombre que edificó su casa sobre la tierra, sin fundamento alguno; contra la cual el río dio con ímpetu, y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y luego cayó, y fue grande su ruina, la ruina de aquella casa. Y cuando acabó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entro en Capernaum”. Esta es la enseñanza final del Señor Jesús en el sermón del monte, en ese lugar llano del monte.
El Señor, cuando se está refiriendo a: el que no oye estas palabras, se está refiriendo a todo el asunto del sermón del monte. A veces nosotros podemos tener la tendencia a olvidarnos de esto; quizá nos acordemos más de Romanos, de la justificación por la fe; quizá nos acordamos más de Gálatas, que recibimos el Espíritu por oír con fe y no por las obras de la ley; y todo eso está bien; claro que Romanos y Gálatas son el evangelio de Dios, son epístolas apostólicas que nos colocan dentro de la salvación para comenzar el camino de los salvos: ser salvos de la ira; pero claro que no sólo tenemos que ser salvos de la ira, sino también salvos de nosotros mismos en la cotidianidad; y eso no es ya solamente por el perdón de los pecados, instantánea, sino que se usufructúa y aplica el Don Perfecto por la fe, al llevar la cruz constantemente, que es un aspecto diferente. Entonces, hermanos, a veces nosotros agarramos un aspecto del evangelio, la parte del evangelio de la gracia, y nos olvidamos del aspecto del reino; pero el evangelio de la gracia se llama también el evangelio del reino; tiene la gracia y tiene el reino; no son dos evangelios diferentes, sino que son dos partes, dos aspectos del mismo evangelio, porque no hay otro evangelio; hay un solo evangelio; claro que Jesús habló de la gracia, claro que Jesús habló El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y ha pasado de muerte a vida, y no vendrá a condenación y yo lo resucitaré en el día postrero; habló de la fe; eso lo dijo Jesús; y el mismo Jesús que dijo eso, también dijo esto otro; el mismo Jesús que habló de creer, habló también de hacer; ¿por qué? porque creer tiene que ver con nuestra liberación del juicio eterno, pero el hacer tiene que ver con la aplicación de la gracia que hemos recibido por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, para que demos fruto. Efesios muestra los dos lados; pero dice: fuimos salvos, creados en Cristo Jesús, para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Nuestras buenas obras no son la base de nuestra salvación de la ira, del juicio eterno de Dios, sino que son el resultado de haber sido perdonados, de haber sido regenerados, de haber recibido el Espíritu y de caminar con el Señor; el Señor no está preocupado solamente en que nosotros no nos vamos al infierno; El quiere que los que El libra del infierno seamos su familia, sus hijos, semejantes a Él, y que cooperemos con Él, con lo que Él tiene que hacer; no para ser salvos, sino porque nos salvó, y porque quiere también, además de salvarnos, acrecentarnos un galardón.
La Biblia habla del don y del galardón; el don es en relación con la salvación por gracia; el galardón es algo adicional a la salvación; es lo que el Señor le da a sus hijos que salvó por gracia y que le sirvieron; y se los da como premio a sus obras. Jesús no solamente habló de la fe; habló de la obras. He aquí vengo pronto y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno, no según sea su fe, sino según sean sus obras. El lugar de las obras no es la base de la salvación; el lugar de las obras es porque fuimos salvados, somos hijos, trabajamos para el Señor, y El además de salvarnos, nos va a galardonar en el reino con una posición en el reino, sobre diez ciudades, sobre cinco ciudades, sobre dos ciudades; todos están salvos, pero su posición en el reino es diferente; la posición en el reino, que es distinta a la salvación eterna, la posición en el reino tiene que ver con el servicio al Señor. Entonces aquí el Señor Jesús está hablando de eso. “¿Por qué me llamáis, Señor…”. Bueno, nosotros, cuando estábamos perdidos, necesitábamos primeramente al Salvador; pero el Salvador, dice Pablo, el mismo Pablo que habló de la gracia, dice que Él murió y resucitó por nosotros, y así nos salvó, para ser Señor. Dice: para que los que viven, ya no vivan más para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos; o sea que murió y resucitó no sólo para salvarnos, sino para que nosotros lo tengamos por Señor y andemos como El quiere; ya no es solamente creer, sino además de creer, perfeccionar la fe por el amor, que es lo que El nos está queriendo decir. “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis....”
Cuando nosotros oímos esa expresión: la casa edificada sobre la roca, nos imaginamos que la roca es Cristo, que la casa edificada sobre la roca son los creyentes que creyeron en Cristo; pero en este contexto, si usted lo lee con cuidado, el Señor está hablando más que eso. Aquí la roca no es solamente el Cristo objetivo fuera de ti, que hizo todo por ti y a ti no te costó nada, no; aquí la roca es el mismo Cristo, pero formado y expresándose a través de nosotros; por eso analicémoslo bien, con cuidado.
Vamos a seguir de nuevo la parábola de este cimiento, porque realmente no son dos cimientos; el otro no tenía cimiento alguno; hay un solo cimiento: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”, por ejemplo, el sermón del monte. “Todo aquel que viene a mí…”; bueno, la persona estaba fuera del Señor, y entonces por la fe fue salva; Dios lo trajo, porque no hubiera podido venir al Señor si el Padre no lo trae; el Padre lo trajo, y la persona también vino, porque el Padre lo trajo y él vino, las dos cosas juntas; “…y oye mis palabras y las hace,,,”; o sea que las palabras a que El se refiere son las del sermón del monte, no son las palabras de la salvación eterna; hay palabras que se refieren a la salvación, por ejemplo: de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, cree, ahí habla de la fe; no se pierda, mas tenga vida eterna. Ese es el primer aspecto de la vida, la persona es perdonada, recibe al Señor y es regenerada, muy bien, ya se salvó del juicio eterno, del lago de fuego para siempre, el eterno, el castigo eterno, porque la Biblia habla del castigo eterno; ya se salvó por la fe, ahora es un hijo; ahora entonces la palabra que sigue es “hacer”. El que oye mis palabras y no sólo cree, sino que el Señor usó otro verbo distinto al de creer, usó el verbo “hacer”, que nosotros los protestantes, para no parecer muy católicos, tenemos la tendencia a olvidar; y el Señor nos lo quiere recordar otra vez, porque no estamos hablando del hacer para ser salvos, sino que estamos hablando del hacer por ser salvos, y porque las obras de los salvos van a ser galardonadas, no con la salvación, sino con un galardón adicional a la salvación, como dice 1ª a los Corintios 3; lo digo por causa de algunos hermanos que quizá no se han fijado en este aspecto. Dice: Si la obra de alguno se quemare, (la obra de los salvos, de los siervos) él sufrirá pérdida, usa sufrir y usa pérdida; si bien él mismo será salvo; o sea que no es pérdida de la salvación, ni es sufrimiento del juicio eterno, pero si es pérdida y si es sufrimiento, aunque será salvo así como por fuego. Ahí nos damos cuenta de que la salvación es por gracia, pero el galardón de los salvados por gracia, es el de las obras de los salvados.
Entonces ese es el verbo “hacer” que el Señor enfatiza en el sermón del monte; Él predicó el evangelio completo, no sólo la justificación; amén? “os indicaré a quién es semejante. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras…”, (las del sermón del monte) “y las hace, le compararé a un hombre prudente”. También había diez vírgenes, las diez eran vírgenes, las diez eran creyentes, las diez creían en Cristo, estaban esperando al esposo, pero sólo cinco de las diez eran prudentes; tenían aceite en sus lámparas que se refiere a su espíritu, y en sus vasijas que se refiere a sus almas; en cambio las insensatas tenían el aceite en la lámpara, pero no en la vasija; es decir, habían recibido al Señor en su espíritu, pero no habían aplicado la vida de Cristo a su alma, a sus pensamientos, a sus sentimientos, a sus decisiones, a su andar. Entonces dice aquí: “un hombre prudente…”, prudente; ¿por qué el Señor usa palabras más allá de creyente? ¿Por qué no es suficiente creyente, si para salvarse es suficiente creyente? Pero es que el Señor no quiere solamente tener gente salvada, pero mañosa; El no quiere salvos mañosos; hay muchos salvos mañosos; El quiere salvarnos no sólo del infierno sino de nuestras mañas. Entonces dice: un hombre no sólo creyente, sino: “un hombre prudente, que edificó…”; aquí se trata de edificar la casa; ya no se trata solo de la fe; dice Pablo en 1ª a los Corintios 3: que sobre este fundamento, que es Cristo se sobreedifica; la persona recibió a Cristo, Cristo murió por ella, la persona creyó, recibió al Señor, se salvó, fue perdonado, fue justificado; ahora que es un hijo, va a servir al Señor porque es un hijo, no para ser salvo, sino porque es salvo. Entonces dice: Si alguno edificare sobre este fundamento, porque nadie puede poner otro, para la salvación nadie puede poner obras para salvarse; la única base para la salvación es lo que el Señor hizo por nosotros recibido por fe; pero sobre ese fundamento, dice: si alguno edificare oro, plata, piedras preciosas o madera, heno y hojarasca, la obra de cada uno será manifiesta porque el fuego la probará; y ese fuego aparece en forma de lluvia, de ríos, de vientos que el Señor dijo que vendrían. Así que hermanos, esto viene, vienen ríos, vienen inundaciones, vienen lluvias torrenciales, vienen vientos huracanados, vienen, vienen. Entonces aquí el Señor está hablando de edificar, ven? como Pablo hablaba a los salvos, a los Corintios, que eran ya la iglesia en Cristo, de edificar con oro, lo que tiene que ver con la naturaleza divina; con plata, lo que tiene que ver con la redención; con piedras preciosas, lo que tiene que ver con la obra transformadora del Espíritu Santo; y no con madera, que es lo meramente humano; no con heno, que es pura paja; no con hojarasca, que es lo que está separado de la vida, por eso está seco. Podemos edificar secos, o unidos a la vid; la diferencia está en estar unidos a la vida para edificar; aquí no está hablando de la salvación inicial; aquí está hablando del reino, del evangelio del reino. El sermón del monte es la constitución del reino; el reino de los cielos es semejante, dice el Señor muchas veces, dando parábolas acerca del reino.
Muchas personas han pensado que el reino se refiere a la salvación; claro que no; el reino de los cielos no se refiere a la salvación; si tomas todos los versos que hablan del reino, esos versos que hablan del reino se relacionan con la obra de los salvados por gracia; júntalos y verás. “Edificó su casa sobre la roca”; entonces fíjense que el Señor está comparando al que hace las palabras del Señor, y dice de él ser prudente, que edifica la casa sobre la roca; el que oye pero no hace, no está sobre la roca. No quiere decir que no sea cristiano; en otro contexto, sí, claro, en otro contexto, en otras parábolas, en otros pasajes, Cristo es la roca; no estamos diciendo que Cristo no sea la roca, pero ahí en el aspecto exterior, histórico, antes que tú nacieras, lo que Cristo hizo por ti; pero ahora hay el otro aspecto, el de recibir a Cristo subjetivamente, y que El se forme en nosotros, y que nos vaya transformando; ese es otro aspecto también; y ese es el contexto en que el Señor usa la roca aquí, porque El dice así: “El que oye mis palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”; o sea, este hacer lo que el Señor dice, es edificar la casa sobre la roca; no está hablando sólo de la fe, sino de edificar sobre la roca. El que no hace, no está sobre la roca en el sentido de esta parábola. Sí, si es un creyente desobediente, flojo, bueno, es un hijo carnal; porque hay hijos, como dice Pablo a los Corintios, a quienes él no les pudo hablar como a espirituales, sino como a carnales, porque eran niños en Cristo; o sea que hay creyentes carnales que andan en su carne; nosotros podemos andar en nuestra carne y estar en madera, en heno y en hojarasca; o podemos andar en el Espíritu, y estar en oro, plata y piedras preciosas.
Continua diciendo: “Semejante es al hombre que al edificar una casa…”, y aquí Lucas expresó varias cosas; aquí habla de “cavar”, y la palabra en el griego es “excavar”, o sea, no quedarse en la superficie; eso es excavar; a veces nosotros somos cristianos, pero somos cristianos superficiales, cristianos que nos quedamos en lo superficial, en el evangelio barato; o sea, en la parte del evangelio que a nosotros nos gusta, pero no en la otra parte; entonces ahí es cuando las cosas se hacen baratas, se hacen superficiales; excavar es bajar de la superficie, excavar, y luego ahondar, que son dos cosas diferentes, son dos verbos; excavar es para pasar de la superficie a buscar, pero ahondar es hasta llegar a la roca, es decir, hasta que realmente esté viviendo en Cristo; no que solo haya comentado creer en Cristo; ya uno puede comenzar a creer desde la superficie, pero después de creer, tiene que cavar; cavar es dejar la superficialidad; pero después de cavar, hay que seguir, hay que ahondar, o sea, ir hondo, llegar a las profundidades. Cuanto evangelio superficial es presentado por los cristianos hoy, por no cavar y por no ahondar. Sí, se comienza por algo verdadero pero muy inicial, muy rudimentario. La palabra habla de “rudimentos”, como por ejemplo, los rudimentos de que habla Hebreos 6, el arrepentimiento, la fe en Dios, la doctrina de bautismos, la imposición de manos, la resurrección de muertos, el juicio eterno; esos son los primeros rudimentos o fundamentos de la palabra de Dios; pero El dice: dejando ya los rudimentos, vamos adelante a la perfección. Dice que los que son niños no están preparados para la palabra de justicia; ya no es solamente la palabra de fe, que es la inicial, sino la palabra de justicia, porque hay que perfeccionar la fe por la virtud, la virtud por el conocimiento espiritual, éste por la templanza, por la piedad, la paciencia, el afecto fraternal, el amor; ahí está hablando de una fructificación práctica de la fe, que es lo que los protestantes hemos olvidado. Sin negar las verdades protestantes de la justificación por la fe, hay que continuar, amén?
Dice aquí: “cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca;” es decir, asegurarnos de que lo que estamos edificando sea en Cristo. Hay que cavar, salir de la superficialidad, ahondar y poner el fundamento en la roca; es decir, ¿estamos realmente haciendo eso? O ¿estamos contentos con nuestra naturalidad?, o ¿ya empezamos a aborrecernos? ¿Y ya no nos queremos más a nosotros mismos, ni queremos seguir siendo lo que somos, sino que buscamos al Señor para que realmente El nos ayude y no sigamos siendo nosotros solos? Ahondar y poner el fundamento en la roca; y aquí el Señor presenta varias direcciones de donde vienen las pruebas: “Descendió lluvia”, y la lluvia desciende del cielo, desciende de arriba, y es una bendición, pero fíjense que esa lluvia puede aumentar los ríos; y entonces dice: “vinieron ríos, y soplaron vientos”; ay, ¿qué será eso de soplar vientos? ¿quién anda por ahí por los aires? Hay alguien que se llama el príncipe de la potestad del aire que hace soplar vientos; ¿recuerdan a Job, como le hizo soplar un viento y le tumbó las paredes encima de los hijos? ¿Quién era el que estaba detrás de ese viento? Satanás. ¿Ustedes creen que cuando el Señor estaba durmiendo en la barca, cruzando el mar, fue tan solo un viento que se levantó? no, yo creo que detrás de ese viento era el diablo que quería ahogar al Señor y a los discípulos, aprovechando que El estaba durmiendo; y Jesús se levantó, y reprendió al mar y al viento como si fueran personas, y se aquietaron, porque a veces detrás de los fenómenos naturales suelen esconderse también espíritus, como en el caso de Job, que es muy claro. Entonces aquí nos damos cuenta de eso: “soplaron vientos”.
Hermano, no piense que la vida cristiana va a ser fácil, que no va a haber tropiezos, no; Jesús advirtió, y lo pintó por varios lados; por un lado es lluvia, por el otro lado es ríos, inundación, porque Lucas se acordó lo de inundación, porque Mateo no mencionó la inundación, mencionó los ríos, pero no la inundación con ímpetu; o sea, que si el enemigo sí pudiera, nos mataría; si pudiera, nos mataba ya; pero ya que no ha podido matarnos, él tira por un lado, por otro, pero con todo, él lo que quiere es destruir, lo que quiere es arrasar; y a eso es a lo que el Señor nos quiere llamar la atención, que nuestra vida no es sin oposición, sino con una oposición terrible; esa oposición puede ser del mismo Dios en primer lugar, porque la lluvia viene de arriba, porque Dios se opone a nuestra carne, Dios se opone a nuestro temperamento descontrolado, Dios se opone, entonces Dios permite la zaranda; Satanás, claro, que tiene mala intención, Satanás no nos quiere perfeccionar, Satanás nos quiere destruir; pero el Señor permite que Satanás nos zarandee. Simón, Simón, Satanás te ha pedido para zarandearte como a trigo; lo que Satanás quería era destruir a Simón Pedro; lo que el Señor quería al permitir la zaranda era fortalecer a Pedro, trasladar a Pedro de su naturalidad a la dependencia del Señor. Como la vez pasada recordábamos, con agonía agarrarse del Señor, con agonía aborrecerse para poder acudir al Señor, porque mientras estamos contentos con nuestro ser natural no nos aborrecemos. Entonces descendió lluvia de arriba para abajo, pero vino contra la casa; la lluvia del cielo permite que crezcan los ríos, y los ríos ya son corrientes a veces hasta subterráneas, a veces son bien terrenales; así que tenemos problemas y pruebas, porque el mismo cielo nos resiste y porque nosotros mismos somos malos. Entonces el cielo tiene que tratarnos, y nosotros mismos somos el problema; y adicional a eso, hay una parte sobrenatural, una parte maligna. Hermanos, lo único que tenemos a favor, como solemos repetir, es al Señor. El mundo está en contra nuestra, y cada vez su hostilidad es más manifiesta; la carne está en contra nuestra; Satanás está en contra nuestra; sólo la gracia del Señor está a nuestro favor, sólo la gracia del Señor puede conducir a que incluso estos ríos, estas cosas, sirvan para bien. Dios no los permitiría sino sirvieran para bien; pero les sirven a los que están sobre la roca. Los que están sobre la roca, aquí en este contexto, no son los que solamente creen un poco en Cristo, sino los prudentes que hacen por fe lo que Él dice; aquí la roca no es solamente la fe en Cristo; aquí la roca es la obediencia espiritual a Cristo por la fe; esa es la roca que resiste.
Hermanos, Satanás puede atacar nuestra fe, pero si nuestra fe no está acompañada por la experiencia de caminar con Cristo, puede zarandearse; pero si has tenido la experiencia de caminar con Cristo, para ti Cristo no es solamente una cuestión histórica; claro que Cristo es histórico, pero Cristo es más que histórico; tú conoces hoy a Cristo, tú tienes una relación hoy con Cristo, tú sabes la diferencia de lo que eres tú solito, y tú ayudado por Cristo; tú has experimentado la unción de Cristo, has experimentado la providencia de Cristo, has experimentado el cuidado de Cristo, el fortalecimiento de Cristo; para ti ya Cristo no es solamente una historia, tú tienes una relación actual con Cristo, con el Cristo vivo que está hoy; pero si no caminamos con Cristo, solamente hemos oído la historia de Cristo, y por ahí vienen algunos de los críticos de Alemania para decirnos que Cristo no existió, así lo dicen muchos, están locos, pero así lo dicen, el que no quiere creer, no quiere creer; pero hasta los enemigos hablan de Cristo, hasta el Talmud habla de Cristo, hasta los historiadores romanos, que eran contrarios al cristianismo, hablan de Cristo; no sólo los cristianos.
Acudir a El desesperados con fe para que El nos ayude, y al experimentar su ayuda, ahí nos damos cuenta de que ese era Cristo, que no éramos nosotros; nosotros nos conocemos en parte un poquito, nosotros sabemos lo que nosotros somos, las miserias que somos capaces de hacer, pero que nos ayudó Cristo, nos damos cuenta. Si no hubiera sido el Señor, yo no estaría aquí, pero porque El es y El vive, nosotros también vivimos. Entonces por eso habla aquí: “y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, golpearon…”, ay! el verbo que usa aquí: golpearon, golpear es un verbo, los golpes a veces lo agarran a uno desprevenido; cuando menos te imaginabas, el cachetazo; golpear, la inundación golpea. Cuantas personas que viven al lado de los ríos, cuando están durmiendo se los lleva la corriente con casa y todo. Entonces dice: “golpear” y dice: “y no cayó”; o sea que es posible sobrevivir a golpes de vientos, lluvias, inundaciones, si hacemos lo que el Señor dice; hacer lo que Él dice es estar sobre la roca; no sólo creer; claro que tenemos que empezar creyendo para poder tomarlo en serio y hacer, pero aquí cuando el Señor habló de comparar al hombre prudente que edificó sobre la roca, dijo que ese era el que oía y hacía, ese era el que estaba sobre la roca; “y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu”; acuérdese, hermano, cuando esté debajo de una sacudida, acuérdese de esa palabra que dijo Jesús: golpear con ímpetu; no piense que eso era algo que no podía pasar, no; El ya lo dijo: sucederá esto, vendrán sacudidas terribles; cuando estemos en la sacudida, hay que anunciar: este es un golpe impetuoso contra mí para destruirme y arrastrarme, pero si busco al Señor, si cavo para salir de la superficie y ahondo, y pongo el fundamento de mi edificación en la propia roca que es el Señor, pero ahora ya el Señor objetivo hecho subjetivo, vivido por la fe, formado en nosotros. Entonces dice: “no la pudo mover”, oiga, ni mover; golpes, ímpetu, ni la mueven; miren esa promesa del Señor: ni la mueven, y dice: “porque estaba fundada sobre la roca”, o sea, porque estaba bien edificada; dice el Señor Jesús, y aquí el traductor no lo colocó de esa manera, que estaba bien edificada; estar bien edificado es estar con la raíces arraigadas en Cristo.
Luego dice: “Pero cualquiera…”; aquí si ninguno se escapa; aquí es que bueno, a otros sí, pero conmigo habrá una excepción, no; “Cualquiera”, todo aquel, “Cualquiera que me oye estas palabras y no las hace”, el que oyó y no hizo, “le compararé a un hombre insensato”; aquí hace contraste también con la parábola de las vírgenes, las vírgenes prudentes y las insensatas. Hermanos, tomemos en serio esas dos palabras: estoy siendo prudente o estoy siendo insensato. “insensato, que edificó su casa sobre la arena;” y también luego lo dice: “semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra”. Claro que edificar sobre la arena o tierra es más fácil, hermanos, porque está todo listo, está todo planito, mire que lindo todo planito; en cambio, sobre roca es más difícil. Edificar sobre roca es más difícil, dura más; es más fácil edificar sobre algo que está planito, no hay que derribar nada, no hay que sacar piedras, ni cortas raíces, ya todo está planito, es muy fácil; pero a un lugar que tiene roca, allí hay que invertirle más, hay que invertirle, hay que cavar, hay que ahondar, hay que trabajarlo más; entonces por eso la gente prefiere lo fácil, o sea el camino ancho y no el angosto. Entonces dice acá: “edificó su casa sobre tierra, sin fundamento alguno”. Este fundamento aquí se refiere no solo al Cristo en quien apenas creemos, sino al Cristo por quien vivimos y cuyas obras guardamos. Como dice Jesús: el que guardare mis obras hasta el fin; no sólo hay que guardar la fe. Sí, Pablo habla de guardar la fe: He guardado la fe, he peleado la buena batalla de la fe, he guardado la fe; pero Jesús a la iglesia en Tiatira le habla no sólo de guardar la fe, sino de guardar Sus obras. O sea que el Señor está haciendo hoy obras a través de su cuerpo; y si nosotros no hacemos con El las obras que El nos pone a hacer, no guardamos sus obras; esa obra se queda sin hacer por nosotros; la tendrá que hacer otro, quizá veinte años después, y se retarda la venida del Señor y el cumplimiento de su plan; “contra la cual el río dio con ímpetu”; o sea, no piense que el diablo va a decir: bueno, como éste está sobre la roca, le voy a dar duro; pero como ese está sobre la arena voy a venir despacito, voy a venir suavecito, no; aquí la palabra “ímpetu” es la misma, ímpetu para el que está sobre la roca, y el mismo ímpetu para el que está sobre la arena, sobre tierra, y ahora es barro porque está mojada, verdad? El río dio con ímpetu, descendió lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos, la misma cosa, no hay diferencia. No piense que Satanás va a tocar sólo a los duros, no; a todos; si es un ser humano, ya lo quiere destruido, porque es a la imagen de Dios; él no le puede hacer nada a Dios, entonces le hace a los hombres; él quiere volvernos monstruos, degenerarnos, depravarnos, quiere mutilarnos; fíjense como los que le siguen se van pareciendo a los demonios; se hacen operaciones en la lengua, se ponen cosas, hasta se hacen operaciones con lengua de serpiente como los muchachos de hoy; el diablo quiere que nos parezcamos a él; él no le puede hacer nada a Dios; entonces quiere ofender a Dios con los hombres, haciendo daño a los hombres: “y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”; que palabra esa terrible: “ruina”. Personas que estaban con el Señor, que dedicaban su tiempo a oírle, pueden estar en ruina; si solamente dedicamos tiempo a oírle, digamos leer, estudiar, ir a la reunión, todavía la ruina amenaza; hay que hacer lo que El dice para ser salvos de la ruina; no es suficiente solamente oír, mientras leemos, mientras nos reunimos; hay que hacer; si no hacemos, amenaza ruina; nos salvamos de la ruina si hacemos.
Traje aquí una revista muy a propósito de estas palabras, porque aquí hay un artículo acerca de un filósofo que cuando yo no era cristiano, cuando estudiaba psicología en la Universidad Nacional, era mi autor favorito, Federico Nietzsche; era mi favorito porque era de los ateos más radicales. Los últimos once años de su vida él se volvió loco y lo encerraron en un manicomio, y su mamá y su hermana lo cuidaban, y él escribió muchos libros, y hasta hoy celebran el aniversario, los cien años de él, ahora en el año 2000 cumplió cien años; y especialistas, profesores que hablan alemán para leerlo en alemán y no en traducciones, se reúnen a hablar de Nietzsche como si hubiera sido un gran hombre; y ese era el que yo admiraba, junto con Freud y Sartre, los tres ateos, y el más radical, y por eso me gustaba más, era Nietzsche. Pero Nietzsche llegó al final de su vida; él escribió unos libros al principio, unos libros en el medio, y escribió otros libros al final; y en el manicomio él escribió el último libro que se llamaba “Mi hermana y yo”; no lo publicaron mientras viviera su hermana; cuando murió su hermana publicaron el libro; y en ese libro, ya al final de su vida, Nietzsche dice algunas cosas; y como tienen que ver con lo que está escrito aquí, yo quiero leerles lo que escribió Nietzsche hacia el final; son extraídas estas palabras del libro “Mi hermana y yo”, y están aquí citadas, como también otras palabras en un artículo sobre Nietzsche, en una revista humanista, no es una revista cristiana, es una revista humanista; pero entonces leyendo me vi en la gran sorpresa de encontrar esto; yo ya en mi juventud había leído de lo que dice aquí, pero no lo había captado, porque era demasiado joven e incrédulo; ahora lo capto con más entendimiento, y pienso que ustedes van a captarlo.
Oigan lo que dijo Nietzsche al final de su vida: “Si la vida nos anda ultrajando, la verdad es que también nosotros de cierta manera ultrajamos la verdad. Estamos a la espera de nuestros primeros errores y estamos vigilando, esperando la ruina. Todas las generaciones luchan para fundir la verdad en una unidad, en la idea de Dios, la justicia, el amor y el poder. Mi dios era el poder, y me doy cuenta que lo construí por impotencia, con fundamentos de arena. Decía Jesús así:…” Nietzsche citando a Jesús; el que escribió un libro que se llama “El Anticristo”, hablando contra Cristo, yo lo leí, diciendo que él era anticristo, él, entonces miren lo que dice, Nietzsche citando a Jesús: “Decía Jesús así: “Todo aquel que oye estas palabras mías y las lleva en cuenta, lo compararé al hombre sabio que edificó su casa sobre la roca y vino la lluvia, trasbordaron los ríos, soplaron los vientos y combatieron aquella casa, y no cayó porque estaba fundada sobre la roca. Y todo el que oye mis palabras y no las lleva en cuenta, será comparado al hombre insensato que edificó su casa sobre la arena, vino la lluvia, trasbordaron los ríos, soplaron los vientos, combatieron aquella casa, y ella cayó y fue grande su ruina”. Cierra comillas Nietzsche citando a Jesús. Continúa Nietzsche: “Mi casa se derruyó y fue grande su ruina. El anticristo yace en ruina, delante del indestructible pie del Cristo calzado con el amor del mundo, el amor que se manifiesta en hechos. Oh vida, no te burles de mi. Venciste Galileo, venciste en el mismo corazón de tu mayor enemigo. ¿Acaso a mi propia alma deberé ocultarle la victoria de Cristo para perpetuar el mito del anticristo, tema de mis futuros biógrafos? ¿Ayax no gritó: -ilumínanos Zeus aunque tu luz nos mate-? La verdad me asesinó una y más veces; y a Cristo, habiéndome él derribado sólo un momento o para siempre, debería negarle los laureles de la victoria?” Palabras de Nietzsche al final de su vida. Aquí él usó una palabra que usó Juliano el apóstata, que fue uno de los descendientes, tataranieto más o menos, del emperador Constantino. Como Constantino introdujo la cristianización del imperio, aunque realmente fue también una paganización de la cristiandad, uno de sus descendientes llamado Juliano, que fue un emperador, él no concordó con la cristianización, y él no fue cristiano, él era pagano, y él quiso rescatar el paganismo, y promovió el paganismo; él era uno de los sacerdotes de la línea de Pérgamo, aquella escuela de Pérgamo, de Esculapio, él era de esa escuela, y él quiso restaurar el paganismo, y en toda su vida procuró restaurar el paganismo, inclusive quisieron levantar de nuevo el Templo de Jerusalem, y reconstruir Babilonia, lo mismo que quería hacer Sadan Husseim; y hasta unos rayos, unas explosiones de gases impidieron que reconstruyeran el Templo; y al final de su vida, ya cuando estaba muriendo, Juliano el apóstata dijo así de Cristo: “-Venciste, Galileo-“; fueron las últimas palabras de Juliano el apóstata, y ahora Nietzsche toma las mismas palabras y se las aplica él, y le dice a Cristo: “Venciste Galileo en el corazón de tu peor enemigo”. Y dice: “Acaso a mi propia alma habré de ocultarle la victoria de Cristo para perpetuar el mito del anticristo, tema de mis futuros biógrafos?” Hoy todavía siguen los biógrafos, a cien años de muerto, honrando a Nietzsche, leyendo sus obras de juventud; pero esta final palabra vale más que todo lo que escribió; esto que escribió al final es mucho mejor que todos los volúmenes de obras completas de él. Entonces, hermanos, quería compartir con ustedes esto, porque venía exactamente al caso, verdad? Porque él citaba esa parábola. El se enloqueció, pero tenía sus momentos de lucidez; éste, por ejemplo, creo que fue el momento más lúcido de su vida; aún en el manicomio fue el momento más lúcido de su vida. Lo escribió y fue honesto. Vamos a dar gracias al Señor. q
Transcripción de Marlene Alzamora revisada por el autor.
ISAGOGIA DE QOHELET
ISAGOGIA DE QOHELET.
El libro sagrado de “Eclesiastés” es de especial significado para mí, y le guardo un profundo aprecio, y gran gratitud a Dios por él, pues el Espíritu Santo lo utilizó conmigo de manera especial para preparar mi corazón para la evangelización, cuando era un estudiante de psicología, y me atosigaba con los libros de Freud, Nietzsche, Sartre y demás. Tengo la experiencia espiritual de haber sido tocado por Dios mientras estudiaba atentamente este libro. Aró la tierra en cuanto me despojaba de las falsas ilusiones humanistas con que nos engañamos a nosotros mismos debajo del sol; y tornó mi corazón hacia la búsqueda de Dios mismo.
“Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor…/…Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora para hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio…/…Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad…/…Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio?.../…Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él…/…Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos); y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios están en la mano de Dios…/…Me volví y vi debajo del sol, que no es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos…/…Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Ecl.1:17, 18; 2:12-16, 19; 6:8ª,10; 8:16, 17; 9:1ª, 11; 12:12-14). Y esto, por ahora, solo respecto de la sabiduría debajo del sol, sin lo relativo a muchas otras cosas.
Gracias a Dios que la moneda tiene dos caras: Si por una cara dice: “Vanidad de vanidades”, por la otra dice: “Cantar de los cantares”. Y el estilo y uso de las palabras es del mismo autor, como veremos; “Cantar de los cantares, el cual es de Salomón” (Cant.1:1); y una misma la inspiración y complementación dentro del contexto general de la revelación divina. A pesar de algunos cuestionamientos subjetivos aislados, el Eclesiastés ha sido reconocido tradicionalmente por el Judaísmo y por el Cristianismo como parte de las Escrituras Sagradas. El Señor Jesucristo, con su declaración general de que la Escritura no puede ser quebrantada (Jn.10:35b), incluye al Eclesiastés bajo Su cobertura. Lo mismo hace el Espíritu Santo con las declaraciones apostólicas (Rom.3:1, 2; 2Tim.3:16, 17). El hecho de que el Libro del Eclesiastés pertenezca al Canon de las Sagradas Escrituras inspiradas por Dios, tiene muchas implicaciones, no percibidas por el espíritu de escepticismo destilado sutilmente, y no tanto, por el modernismo liberal que se expande como un cáncer, arrastrando a la inconsecuencia y sus derivados nefastos. Por eso es necesario “cortar por lo sano”. Para el creyente en la inspiración de las Sagradas Escrituras, lo consecuente es atender cuidadosamente las declaraciones internas de ella misma. La hermenéutica debe ser acorde a la hermenéutica revelada intrínseca. En el juicio crítico acerca de cualquier documento, se debe presumir su autenticidad, hasta que no se demuestre fehacientemente lo contrario, habiendo oído con atención todas las ponderaciones y examinándolas exhaustivamente.
El Eclesiastés, al igual que todas las demás Sagradas Escrituras, ha sufrido el ataque inmisericorde del modernismo liberal corrosivo y escéptico. Su verdadera base, la de los ataques, es la sin razón de su antipatía incrédula, vestida de aparente racionalidad; pero ese tipo de crítica ha sido, a su vez, sometida también a la crítica, como corresponde en todo juicio, y ha resultado falsa y nula, dejando a la tradición impertérrida, y sin razones para inmutarse. Según la evidencia interna, la autoría se atribuye a Qohelet ben David, rey en Jerusalem (1:1): “Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén”. “Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén. Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo…Miré todas las cosas que se hacen debajo del sol; …Hablé en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mi en Jerusalén; …y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría,…Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes…Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cual fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y de cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno…Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey?” (1:12, 13ª, 14ª, 16ª, 17ª; 2:1ª, 3-10ª, 12ª). Y así continúa en primera persona, dándonos testimonio de su propia vida privilegiada de rey sabio hijo de David, con la intención manifiesta de ver y enseñar cuál fuese el bien de los hijos de los hombres en el cual ocuparse por el resto de la vida en la tierra. Primero se dedicó a la sabiduría, y entonces también a los placeres y a las riquezas, volviendo luego con reflexiones a la sabiduría, habiendo examinando los desvaríos y la necedad. “He visto…, Entonces dije yo en mi corazón…, Aborrecí, por tanto, la vida…, Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol,…Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría…Yo he visto…, Yo he conocido…He entendido…Vi más debajo del sol…y dije en mi corazón: al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y todo lo que se hace. Dije en mi corazón: es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias… ¿Quién sabe…? Así, pues, he visto…Me volví y vi…Y alabé yo a los finados…He visto asimismo que…Yo me volví otra vez, y vi…Vi….Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. (Como también aprendió al final el sabio Job a cerrar la boca)…Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos.” (3:10ª, 12ª, 14ª, 16ª, 17, 18, 21ª, 22ª; 4:1ª, 2a, 3ª, 7ª; 5:1, 2, 4ª; Job 42:1-6). Con su volverse constante y progresivo, este rey sabio, hijo de David, y rey sobre todo Israel en Jerusalén, redescubre a Dios. Y por eso entonces aconseja, y por eso entonces continúa en los capítulos 5, 6 y 7 del Eclesiastés, con una serie de proverbios semejantes a los del Libro de los Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel (Prov.1:1ss). Ahora habla con inmenso realismo de lo que aprendió en el parto; tanto de la vanidad de la vida debajo del sol, como de la parte del bien debajo de ella, como también del sentido trascendente de la vida en Dios mismo. “Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él” (6:10); “Mira la obra de Dios…” (7:13ª); “He aquí que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón…He aquí, solamente esto he hallado: Que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones” (7:27, 29). Y aquí el autor habla a la vez de sí mismo, tanto en primera como en tercera persona: he hallado; dice el Predicador; he aquí esto he hallado. Y sigue concluyendo: “Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios” (8:12, 13). Y terminando el capítulo 9, y a lo largo del 10, vuelve al tipo de proverbios semejante al del Libro de los Proverbios de Salomón, como lo venía haciendo en los capítulos 5, 6 y 7; y ahora en el capítulo 11 vuelve a los consejos, también semejantes a los de aquel Libro. Concluye, pues, con la tercera persona, que ya había introducido antes, definida e indefinida, el Predicador, un Pastor, alternándola con la primera literariamente, tal como lo hacemos muchos autores; yo mismo varias veces; “Ahora, pues, hijo mío…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque este es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (12:12ª, 13, 14). Y el mismo Libro asemeja el Eclesiastés a los Proverbios: “Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios” (12:9).
Cantares, Proverbios y Eclesiastés comienzan de manera similar, pero con contenido progresivo: “Cantar de los cantares, el cual es de Salomón” (1:1). “Los Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel” (1:1). “Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén” (1:1). Podríamos considerar a Cantares un Libro con los bríos de la juventud; a Proverbios un Libro de madurez; y a Eclesiastés un Libro de ancianidad. En Cantares el amor es más importante que el reinado, y en el inicio no se menciona el reinado, aunque en el interior sí; el nombre de Salomón es más importante que el título de rey. En Proverbios el nombre de Salomón se une al de su padre David y al título de rey, conforme a la majestad del apogeo. En Eclesiastés, conforme al espíritu íntimo del libro, aunque el autor se identifica como hijo de David y rey en Jerusalem, como también (v.12) rey sobre Israel, no obstante, prefiere ahora en la ancianidad, ya vuelto de sus andanzas vanas, ocultar humildemente el nombre tras la mera identidad del oficio de asambleísta congregador, lo cual se entiende del título Qohelet, traducido al griego en la Septuaginta como Eclesiastés. De la misma manera que Billy Graham, cuando fue convidado a lanzarse para la presidencia de los Estados Unidos, no se rebajaría de su condición de predicador para ser apenas presidente de la república. Es mejor la humildad del púlpito que la vanidad que rodea al trono. También Jacob, en su ancianidad, actuó de manera humilde y digna ante el faraón; como bien lo resalta Watchman Nee To Sheng en su libro “Transformados a Su semejanza”.
Qohelet es una palabra que proviene de Qahal, la cual última significa: asamblea, congregación, grupo, en cuanto sustantivo de origen; en cuanto verbo nominativo, diferenciado del anterior por las señales masoréticas vocales, significa: convocar reunión. Otras palabras derivadas de la misma raíz son: Qehilâ (que también significa asamblea o congregación), como igualmente: Maqhël. La Septuaginta traduce el verbo hebreo Qahal al griego Ekkaleö. Por eso también asamblea se traduce iglesia, de ekklesía; y por tanto, Eclesiastés de Qohelet. Pero la Septuaginta también traduce en varias ocasiones Qahal por: Sinagoga; por lo tanto, podría incluir también: Sínodo. A su vez, Qahal provendría del verbo Qôl: hablar, como aparece principalmente en Ezequiel y en los Documentos del Qumram. La terminación de Qohelet es femenina, como también sucede en castellano con nombres femeninos de extracción masculina, tales como Amparo, Socorro, Pilar, etc. Así Qohelet puede decirse en castellano: asambleísta, con terminación en “a” como los femeninos, pero aplicable a los dos géneros. Viendo, pues, todas las aplicaciones raizales, no está equivocado que algunas traducciones traduzcan Qohelet por Predicador. Y a veces un nombre común se torna propio. Por lo cual, el Midrás Qohelet Rabbah habla de los tres nombres del hijo de David, rey de Israel en Jerusalem: Salomón, Jedidías y Qohelet (QoR.I:1.3.1.2). Es interesante notar que aunque la terminación hebrea de la palabra Qohelet tiene visos femeninos, no obstante, en el hebreo bíblico generalmente se conjuga con verbos en forma masculina, con apenas una excepción en Eclesiastés 7:27, que algunos sospechan ser quizás una separación equivocada de palabras. (Véase Jack P. Lewis de Memphis, en DITAT; J. Y. Campbell, “Orígen y significado del uso cristiano de la palabra “iglesia” ”; Nils A. Dahl de Darmstadt, “Das Volk Gottes”; F. Zimmerman, “La Raíz “qahal” en algunos pasajes de la Escritura”).
El texto arriba referido del Midrás Qohelet Rabbah es el siguiente: “Se le llama de tres formas: Yedidías, Salomón y Qohelet. Rabí Yehosúa ben Leví sostenía en cambio que de siete: Agur, Yaqué, Lemuel, Itiel, más los tres mencionados son siete. Rabí Samuel bar Najmán decía a su vez que, en principio, los auténticos son tres: Yedidías, Salomón y Qohélet; admitía, sin embargo, los otros cuatro, siempre que se entendieran como apodo de Salomón, y que fueran dados con la intención de ser interpretados: Agur, porque había acumulado palabras de la Torá; Yaqué, porque vomitaba su discurso, como un cuenco que primero se llena y después se vacía; así Salomón aprendió la Torá primero para olvidarla después; Lemuel, porque habló contra Dios en su corazón al decir: yo puedo aumentar el número de mujeres sin pecar; Itiel, porque dijo: Dios está conmigo, así que puedo”. (Traducción castellana de la filóloga complutense Dra. Carmen Motos, del Midrás Qohelet Rabbah, publicado por la Biblioteca Midrásica, N.22, Navarra 2001). Las opiniones de los rabíes Yehosúa ben Leví y Samuel ben Najmán, de ser siete los nombres de Salomón, no me parece plausible, pues Agur ben Jaqué, Itiel I, Itiel II, Ucal y Lemuel (Prov.30:1; 31:1), son nombres de diferentes personajes: el primero, un sabio profeta; y el último, un rey; y los tres intermedios, los destinatarios de la profecía del primero mencionado. Salomón no solamente escribía, sino que también recopilaba la sapiencia de otros sabios (Prov.24:23; Ecl.12:9-11). Además, muchos de los Proverbios de Salomón, y de los que él recopilaba, fueron a su vez copiados en días del rey Ezequías de Judá (Prov.25:1). Los varones de Ezequías editaron, pues, tales colecciones, como también los Salmos davídicos y los Salmos asáficos (2Cr.29:30).
Sirva de glosa al margen en este momento, la llamada de atención acerca de que toda esta labor escrituraria y editorial de David, Asaf, Salomón, Ezequías y sus varones, incorpora el trasfondo mosaico, como pudo verse, por ejemplo en este escrito, en las alusiones de Salomón a los mandamientos de Dios, al igual que a la Ley en los Salmos; lo cual refuta las hipótesis documentarias de tipo wellhausiano. (Al respecto, véanse de este mismo autor Gino Iafrancesco V., los libros: “Aproximación a Crónicas”, “Preliminares a una exégesis cosmogónica” y “Al Principio”). Los asuntos filológicos se verán, Dios mediante, más adelante. Retomando el asunto de los nombres de Salomón según el Midrás Qohelet Rabbah, el autor mismo anónimo del mencionado midrás, apenas parece reconocer tres: Jedidías, Salomón y Qohelet. El último aparece alguna vez en hebreo con artículo, rebajándolo de la categoría de nombre propio a mero título; aunque también ya dije que a veces nombres comunes se tornan propios.
Examinando, pues, la evidencia interna, en lo que respecta a lo dicho por el mismo texto inspirado del Eclesiastés, su autor es Salomón Jedidías Qohelet, hijo de David, y rey de Israel en Jerusalem. Ciertamente que en el caso de libros judaicos no inspirados, y otros, algunas veces el autor asume un nombre que no es el propio, sino el de algún héroe bíblico; pero ese no puede ser el caso en un libro verdaderamente inspirado por el Espíritu Santo, según es el caso de Eclesiastés, de acuerdo a la enseñanza del Señor Jesús y sus apóstoles, pues se le estarían atribuyendo mentiras al Santo Espíritu. El autor de Eclesiastés fue hijo de David, rey de Israel en Jerusalem. La expresión simple “hijo de David”, ciertamente puede aplicarse no solamente a Salomón, sino también a otros hijos y nietos y descendientes de David, etc; pero la expresión “rey de Israel” solamente se puede aplicar a Saul, Is-Boset, David y Salomón, que fueron los únicos reyes de Israel que reinaron sobre las doce tribus. Pero como Saul e Is-Boset no fueron hijos de David, entonces solamente nos queda Salomón, que además fue rey de Israel en Jerusalem. Saul e Is-Boset no reinaron desde Jerusalem. El que Salomón diga que fue rey de Israel en Jerusalem, no significa que ya no lo sea cuando escribe, sino simplemente que lo ha sido, o que ha llegado a serlo.
Por otra parte, el hecho de que el autor de Qohelet haya dicho que fue engrandecido mucho más que los que fueron antes de él en Jerusalem, no significa necesariamente, como algunos sostienen, que el plural implica no ser Salomón el autor. Pero debemos tener en cuenta que antes de David, padre de Salomón, que se tomó la ciudad por mano de Joab, ya existieron reyes jebuseos en la ciudad anteriores a David y a la toma de Joab, los cuales también son aludidos en el plural; igualmente debemos incluir a Melquisedec, figura de Cristo. Además, cuando Salomón se refiere a que fue engrandecido más que los que fueron antes de él en Jerusalem, no dice necesariamente que fueron reyes antes de él en Jerusalem, sino simplemente que fueron en Jerusalem antes de él, no necesariamente reyes; por lo cual la frase puede también referirse a todos los que existieron o vivieron en Jerusalem antes de él, sin necesidad de haber sido reyes.
Las circunstancias reales que vivió Qohelet hijo de David rey de Israel en Jerusalem, fueron las típicas que vivió Salomón según lo dicho en otras de las Escrituras Sagradas que a él se refieren, como Reyes y Crónicas. No hay candidato mejor. Por lo tanto solo resta considerar los asuntos filológicos levantados imprudentemente por el modernismo escéptico liberal, refutados, no obstante, suficientemente por la erudición conservadora tradicional. Al igual que lo hasta aquí dicho, las consideraciones filológicas también constituyen evidencia interna.
Debemos tener en cuenta, dentro de las consideraciones filológicas, que ha existido una historia arqueológica de descubrimientos lingüísticos, posterior a las críticas apresuradas del modernismo liberal, especialmente de Cornill, Delitzsch, Driver y sus émulos, las cuales han sido acalladas por la evidencia documental. Supuestos neologismos en el Texto sagrado, se demostraron más bien ser arcaísmos semíticos comunes al hebreo, arameo, babilonio y ugarítico arcaicos. También el codearse salomónico con la cultura fenicia, que ya había rodeado a Hiram (y por supuesto también a Salomón), ha sido puesto de manifiesto especialmente por Mitchell Dahood, James Muillemberg y Margoliuth; de donde se ve que los supuestos arameísmos tardíos alegados, ya eran arcaicamente empleados en las inscripciones fenicias, como las de Eshmunazar y Tabnith. Además, Gleason Archer corrige algunas especulaciones de M. Dahhod, haciendo mucho más claro el contexto fenicio histórico arcaico. Los 97 términos que Franz Delitzsch, desde la supuesta autoridad únicamente de Cornill, alistaba como arameísmos post-exílicos, fueron fácilmente reducidos a una decena por Hengstemberg ya en su propia época, y mucho más por Robert Dick Wilson y Gleason Archer posteriormente ("Investigación científica del Antiguo Testamento" de Wilson, y "Reseña crítica de una introducción al Antiguo Testamento" y "Enciclopedia de dificultades bíblicas" de Archer, respectivamente). Y nadie puede dudar de la solvencia académica y filológica de estos expertos profesores especialistas en lenguas antiguas (Wilson en 45 lenguas, y Archer en 26). El tratamiento de Wilson sobre cada uno de los supuestos y alegados arameísmos tardíos es minucioso y contundente. Véase también al respecto su colección de artículos sobre el tema publicados en 1925 en la Revista Presbiteriana. Por otra parte, los términos salomónicos que reconoce E. Young en Cantar de los cantares, son los mismos que reconoce Archer en Qohelet. La discusión filológica modernista, que a su vez ha sido sometida también a la crítica, ha devuelto, desde la academia y la más reciente arqueología, la bandera de la vanguardia, irónicamente en los tiempos del post-modernismo, otra vez a la tradición judeo-cristiana más conservadora.
Gino Iafrancesco V., octubre de 2009, Bogotá D.C., Colombia.
CONFLICTO DE PARADIGMAS (6)
CONFLICTO DE PARADIGMAS
(6)
Quizá sea necesario, para mayor claridad de algunos de nuestros lectores, ampliar un poquito más lo relativo al conflicto de paradigmas en el área de la bibliología; especialmente en el campo de la Alta Crítica del Pentateuco. Los críticos modernistas liberales acostumbran negar la autoría mosaica del Pentateuco, colocando su aparición en tiempos tardíos, y a partir de varios documentos inconexos [JEPD]; lo cual ha dado en llamarse "hipótesis documentaria", aunque en verdad debiéramos llamarles en plural documentarias, por el altísimo número de conjeturas mutuamente excluyentes. Pero lo más delicado de la gran mayoría de ellas es que contradicen a Jesucristo y a las mismas claras declaraciones inspiradas de las Sagradas Escrituras. Tales conjeturas documentarias son, pues, apóstatas abiertamente. El más connotado crítico en estos respectos, la montaña más alta de la cordillera modernista liberal, ha sido, sin lugar a dudas, Julius Wellhausen, que perdió la fe en su juventud en el mismo seminario.
El primer traspié de la mayoría de estos críticos ha sido su antisobrenaturalismo. Como si Dios mismo no pudiese ser sobrenatural. Tal tipo de crítica surgió en la época del deismo, cuya tintura era precisamente esa, expulsar a Dios del circuito de la naturaleza. Al respecto valdría la pena leer la obra de C. S. Lewis, titulada "Milagros", el mismo título de la de Rudolph Bultmann ya dentro del campo de la pretendida desmitologización. Pero un Dios sin milagros y sin intervención directa y soberana en la naturaleza y en la historia, ese sí que sería un verdadero mito. A partir del antisobrenaturalismo, y desechando por lo cual el milagro en la historia, se ha pretendido reconstruir la historia con nuevas conjeturas basadas en las presuposiciones teóricas hegelianas. Wellhausen reconocía sus deudas con Vater y Hegel. Pero haciendo caso omiso, o desconociendo los asertos de la arqueología, que sale siempre en defensa de la tradición y contra el modernismo.
La arqueología dio, pues, el golpe de gracia a las teorías wellhausianas que negaban la capacidad escrituraria de los tiempos mosaicos. Bueno es, pues, leer a Wiseman, Sayce, Petrie, Langdom y otros historiadores y arqueólogos que demuestran con los monumentos la antigüedad de la escritura en tiempos premosaicos patriarcales e incluso antediluvianos.
Si se comprende, lo cual es muy fácil, que los antiguos documentos patriarcales y mosaicos tuvieron varias ediciones en los mismos tiempos de Moisés, Josué, Samuel, los cronistas inspirados de la monarquía, Jeremías y Esdras, y que tales ediciones de los Textos arcaicos pusieron en ciertas ocasiones al día tales Textos para mejor comprensión de sus lectores contemporáneos, podrá verse que no se puede datar el Texto arcaico completo en base a su última actualización, como hacen los modernistas, en contravía de las evidencias arqueológicas. Basta leer las demostraciones de Yahuda, mostrando la correspondencia del Pentateuco con su ambiente sinaítico y egipcio de flora, fauna y cultura, para ver lo ridículo de querer fecharlo en datas posteriores. Lo mismo hace, al respecto de la filología, Robert Dick Wilson, una de las mayores autoridades universales en lenguas antiguas. Véase, por ejemplo, su obra "Una investigación científica del Antiguo Testamento".
Igualmente, los modernistas acostumbran referirse a hipotéticas repeticiones que demostrarían varios documentos tardíos como fuentes. Pero tales supuestas repeticiones y duplicaciones han sido muy bien estudiadas y refutadas suficientemente, una por una, por variada serie de estudiosos. Véanse, por ejemplo, las respuestas, caso por caso, de Ch. Aalders, profesor de la Universidad Libre de Amsterdam, en su obra "Una corta introducción al Antiguo Testamento". También el profesor de Princeton y Westminster Oswald T. Allis ha tratado tales asuntos con mucha solvencia en obras tales como "Los cinco libros de Moisés" y otras.
El asunto del variado uso de diferentes nombres divinos ha sido tema constante de la escuela conservadora alemana de Hengstemberg. Véase, por ejemplo, la disertación de éste último al respecto de los nombres divinos, en sus Disertaciones sobre la genuinidad del Pentateuco. Igualmente, el pretendido alegato modernista del supuesto silencio de los profetas acerca de la Ley, ha sido refutado también por la escuela de Hengstemberg. Véanse sus trabajos demostrativos, por ejemplo, acerca de las Trazas del Pentateuco en Oseas, Amós, Reyes...etc., o los trabajos de William Henry Green en Moisés y los profetas. Estos autores no han sido refutados. Tales son sus evidencias.
Mucho más podría decirse al respecto, con el respaldo de la erudición conservadora. Basta un poco de buena voluntad para acceder a estas evidencias. Pero al mismo tiempo, "no hay peor ciego que aquel que no quiere ver". Por eso repiten los ciegos los argumentos ha tiempo refutados por los conservadores; argumentos apóstatas que aparecen repetitivamente de nuevo en la boca de la mala voluntad de los críticos modernistas liberales. Como si ignorando las evidencias y la arqueología pudiesen sepultar la luz. Pero basta una pequeña candela para desgarrar el tétrico coro de la oscuridad.
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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 23/V/2009.
CONFLICTO DE PARADIGMAS (5)
CONFLICTO DE PARADIGMAS
(5)
Todavía dentro del asunto del conflicto de paradigmas, en el área de la cosmogonía y principalmente de la bibliología, donde la apostasía escogió asentar sus reales, es necesario considerar algunos hechos, además de los ya relacionados con el evolucionismo, y con la revelación general encarada por la teología natural. La bibliología se encuentra precisamente en el centro del huracán del conflicto de paradigmas.
Tomando la antorcha de manos de D. J. Wiseman (Nuevos descubrimientos en Babilonia acerca de Génesis), R. K. Harrison (Introducción al Antiguo Testamento), y en parte también de A. H. Sayce (La Alta Crítica del Pentateuco y los Monumentos), principalmente, en las áreas de la arqueología bíblica y de la Alta Crítica, tenemos los hechos de los descubrimientos arqueológicos que nos ayudan a entender mucho mejor los asuntos relacionados con los llamados Toledot de Génesis y siguientes. La palabra hebrea Toledot, bien puede traducirse Relaciones, pues incluye relatos, historias, orígenes, generaciones, genealogías, ascendencias, descendencias, etc. Tales Toledot, de los que en Génesis fueron incorporados por Moisés alrededor de uma decena, conformarían tabletas arqueológicas típicas provenientes de la antigüedad patriarcal, actualizadas dentro de una redacción fluída por las ediciones mosaicas, josueicas y samuélicas principalmente.
Los principales Toledot de Génesis son los siguientes: (1) Libro de las Relaciones de los Cielos y la Tierra, según el veterano texto septuagíntico, (2) Libro de las Relaciones de Adam, (3) Relaciones de Noé, (4) Relaciones de los hijos de Noé, (5) Relaciones de Sem, (6) Relaciones de Taré, y luego del Ciclo de Abraham y anterior al Ciclo de José: (7) Relaciones de Ismael, (8) Relaciones de Isaac, (9) Relaciones de Esaú y (10) Relaciones de Jacob. Siendo los autores de las tabletas arqueológicas los mismos autores patriarcales mencionados, aunque con las ya susodichas actualizaciones editoriales inspiradas de Moisés, Josué y Samuel principalmente.
Muy diferentes a las consideraciones científicas arqueológicas han sido las innumerables conjeturas desde Astruc, Ilgen, Eichorn y las posteriores hipótesis documentarias Wellhausianas, donde el conflicto de paradigmas ha llegado a su cúspide. Con Julius Wellhausen y sus émulos principalmente en Alemania, se ha llegado a la mayor confusión y apostasía. No obstante, dentro de la misma Alemania surgió la reacción conservadora de Hengstemberg, principalmente en Sus Discertaciones acerca de la genuinidad del Pentateuco, seguido por Haevernick, Keil, Wilhem Möeller y Dreschler. Pero la antorcha de la corriente corrosiva modernista liberal alemana fue llevada a los países anglófonos por el Obispo Colenso, al que entonces hubo de hacerle frente William Henry Green, en su obra El Pentateuco vindicado de las dispersiones del obispo Colenso, como también a otros seguidores anglófonos. La obra de William Henry Green ha sido sobresaliente al respecto, destacándose dentro del género varias obras suyas tales como: Moisés y los Profetas, Las Fiestas hebreas, Introducción al Antiguo Testamento (El Canon y el Texto), y principalmente sus últimas obras La Alta Crítica del Pentateuco y La unidad del libro del Génesis.
Para aquella época ya había surgido en Princeton la reacción al liberalismo teológico. Al principio Princeton se había caracterizado por la bandera de la ortodoxia conservadora, como en los tiempos de Hodge, Alexander y Barfield; pero cuando la facción modernista liberal del presbiterianismo exigió representación en Princeton, entonces el cristianismo bíblico reaccionó mostrando las grandes diferencias entre la religión revelada y el humanismo liberal. Gresham Machen hizo historia con su libro Cristianismo VS liberalismo y con sus gestiones, de manera que la corriente conservadora de Princeton derivó casi en su mayoría en la nueva línea de Westminster. El Libro de N. Stonehouse acerca de Gresham Machen da buena cuenta histórica de estos acontecimientos.
Fue entonces que, ya una vez muerto William Henry Green, le sucedió en su cátedra el famoso erudito conservador y gran filólogo Robert Dick Wilson. Son muy recomendadas entre sus obras: Escolar el Alto Criticismo?, Uma Investigación Científica del Antiguo Testamento, y la excelente obra Estudios en Daniel. Robert Dick Wilson continuó, pues, y actualizó la obra de William Henry Green. A su vez, Edward Young (Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Robert Dick Wilson. Igualmente, Gleason Archer (Reseña histórica de uma Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Edward Young. Esta ha sido, pues, la ruta de relevos en este avance de la antorcha conservadora que defiende el paradigma de la Simiente de la mujer, frente a los conjeturales movimientos incrédulos del paradigma de la serpiente apóstata, en este importantísimo campo de la bibliología.
La escuela de Wellhausen y sus émulos ha sido también además abatida por numerosos trabajos de muchos otros eruditos conservadores. Destacamos aqui los vários trabajos de Harold Wiener, septuaginista y principalmente desde la baja crítica, Aalders (Uma corta introducción al AntiguoTestamento, aunque breve, muy concisa y útil), O. T. Allis (Los 5 libros de Moisés). El trabajo de Josh McDowell frente a los críticos contra el Nuevo Testamento es valioso; como también el trabajo de Herman Ridderbbos contra Bultman.
Jesús dijo: "He aqui yo les envio sábios y escribas; y de ellos a unos mataréis y a otros perseguiréis de ciudad en ciudad". Quiera Dios que el trabajo importantísimo de estos santos sea aprovechado antes de que muerda la serpiente.
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Gino Iafrancesco V., 30-03-2009, Monte Mor SP Brasil.
CONFLICTO DE PARADIGMAS (4)
CONFLICTO DE PARADIGMAS (4)
CONFLICTO DE PARADIGMAS
(4)
Con otro de los centenarios de Charles Darwin, comienzan a aparecer cantidad de nuevos panegíricos, llenos de entusiasta fe evolucionista; pero como generalmente lo hacen, siguen también vacíos de verdaderas respuestas científicas. La insistente fe evolucionista y su forzado entusiasmo a manivela, solo presenta frases altisonantes pretendiendo dar por sentado lo indemostrado, y peor aún, lo refutado; al mismo tiempo que procuran ignorar u ocultar el verdadero involucionismo de la historia real del darwinismo. Es la nota común de la intolerancia pro-darwinista, pontificar y al mismo tiempo denigrar, al mejor ejemplo de la superstición barata, como si el disfraz de “científico” fuero lo mismo que serlo. La carencia de argumentación seria es lo más notorio en estos panegíricos. Se ataca con intolerancia, mas no con ciencia, al creacionismo, pero no se responden sus argumentos. Richard Dawkins, el más caracterizado y actual pontífice militante del evolucionismo ateo, ni siquiera quiere conversar con quien cree en Dios; simplemente le da la espalda. Esa es toda su argumentación. En vez de panegíricos y displicencias, desearíamos ver cómo se responde científicamente a la seriedad de los argumentos que desde su inicio se han levantado contra el evolucionismo. Ya estamos cansados de meras asunciones y pataletas.
El propio Charles Darwin, cuyo evolucionismo juvenil se basaba más que todo en la llamada “selección natural”, destacó el mismo el punto flaco de su propia hipótesis. Se atuvo a la paleontología, pero esta no resultó ser su amiga. Mucho menos la genética. Precisamente en ese campo comenzó la historia de la involución del darwinismo. Mendel y las leyes de la genética fueron de los primeros que forzaron el comienzo del continuado revisionismo involutivo del darwinismo. El revisionismo Lamarckiano pretendió entonces que los caracteres adquiridos gracias a la influencia del medio ambiente serían heredados; pero fueron muchos los ratoncillos de laboratorio que dejaron sin cola al nacer, por generaciones, pero los genes seguían produciendo colas. La derrota del Lamarckianismo derivó entonces en la llamada hipótesis de la “ortogénesis”, a la que no tardó mucho en intentar refutar Hugo De Vries con la nueva hipótesis de las mutaciones a gran escala, los monstruos viables. ¡Cuan grande fe! Y ¡Cuan variable! Jean Piaget, en su obra “Epistemología del pensamiento biológico”, al contrastar y analizar las diversas hipótesis evolucionistas, cerca de 40 diferentes, concluye que el biólogo no toma sus datos de la realidad, sino que proyecta sobre esta sus propias presuposiciones.
Las respuestas a Dawkins, y todavía mucho más, las preguntas de autores como Phillip Johnson, han sido sumamente serias. Requieren mucho más que las espaldas y el sarcasmo intolerante. Los asertos de Phillip Johnson no han sido respondidos con altura, que yo sepa, por ninguno de los panegiristas modernos del darwinismo. Repásense, por favor, lentamente los argumentos de Phillip Johnson, en obras suyas tales como: "Darwin a la prueba”, “Ciencia, intolerancia y fe”, “Las preguntas ciertas”, etc., para constatar y ver si en los panegíricos de centuria se vislumbra alguna respuesta científica. Lo mismo acontece con las obras de los defensores del diseño inteligente, tales como Charles B. Thaxton (El Misterio del orígen de la vida), William Dembski (Diseño inteligente), Michael Behe (La caja negra de Darwin), que son vilipendiados de “creacionistas”, pero no refutados ni respondidos con argumentos científicos. En estos días, mientras la obra del ferviente pontífice Dawkins: “El Delirio de Dios” se convierte en best seller, sus propios compañeros de profesorado en Oxford, los doctores Alister & Johanna McGrath escribieron una acuciosa respuesta titulada: “El Delirio de Dawkins”, cuya lectura recomendamos. Como buen atalaya de las publicaciones al respecto de los desarrollos actuales, sobresale desde España la obra del biólogo Dr. Antonio Cruz: “Darwin no mató a Dios”, como pretende el deseo de los panegiristas. Igualmente de valor son sus numerosos artículos permanentes publicados en internet.
Después de la demoledora realidad demostrada por Rudolf Clausius dentro del campo de la ciencia termodinámica, en especial la segunda ley, la de la entropía, y cómo esta afecta terriblemenbte las ínfulas de la hipótesis evolucionista, se le otorgó apresuradamente el premio Nobel a Illia Prigogine, por especular, aunque por varios años alejado del laboratorio, sobre cómo la llamada “negato-entropía” hubiera podido vencer a la entropía. Lo que no hicieron igualmente notorio los premiantes fue la refutación de las especulaciones de Prigogine realizada por los Ph.D. Dres. Henry Morris y Duane T. Gish. No he visto ninguna refutación científica del trabajo de estos últimos, acerca de lo cual puede leerse en: “La Termiodinásmica y el origen de la vida” I y II respectivamente.
El conflicto de paradigmas da cuenta, pues, de los alinderamientos actuales en la batalla entre creacionismo y evolucionismo. El paradigma de La Simiente de la Mujer es creacionista; el paradigma de la serpiente y su simiente es evolucionista; si bien, dentro de la referida involución histórica del darwinismo, se ha dado lugar también espacio para un intento de “reconciliciación” en el llamado “evolucionismo teísta”, como el actual del director del proyecto Genoma Humano, Dr. Francis S. Collins, en su libro: “El Lenguaje de Dios”, donde reconoce a Dios, y la deuda del científico con los escritos de C. S. Lewis. Pero Yahveh Elohim dijo claramente que pondría enemistad, y no reconciliación, entre los dos paradigmas primigenios y sustentatrices. No olvidemos lo ya sabido acerca de Charles Darwin mismo en su ancianidad; como llamó a su casa a Lady Northfield para pedirle que dirigiera estudios bíblicos en su propia morada. Ella lo encontró absorto en la que él mismo llamó “majestuosa” Epístola a los Hebreos; y cuando ella le reportó lo que se hacía con su hipótesis, el anciano Darwin se lamentó muy preocupado por el hecho de que los hombres hubieran tomado como religión “los inmaduros pensamientos de su juventud”; en sus propias palabras.
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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 2009-02-09.
LA VERDADERA HISTORIA
LA
VERDADERA HISTORIA
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La verdadera historia
no es la que registran los hombres, sino la que registra el Cielo. No obstante,
el significado celestial de la historia depende de lo acontecido en la tierra. Por
eso está escrito de la apoteosis del Cordero lo siguiente: “Digno eres de tomar el Libro y de abrir sus
7 Sellos, porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre los redimiste para Dios,
de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y los hiciste para nuestro Dios
Reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra” (Ap.5:9b-10).
Porque fue inmolado
en la tierra, entonces es digno en los Cielos de tomar el Libro y abrir sus Sellos.
Con la sangre derramada en la tierra, el Cordero hizo para Dios en el Cielo,
con gente de toda la tierra, Reino y sacerdotes. Sin esa sangre no hubieran
sido hechos tales, sino que se hubieran hundido y desecho en sus pecados. Pero
el Cordero, por Su sangre, los hizo Reino y sacerdotes para Dios el Padre; para
que vivan en la tierra como se vive en el Cielo, y expresen el Cielo en la
tierra.
La historia del Reino
de los Cielos, que se escribe en ellos, se gesta, no obstante, en la tierra.
Podríamos decir, en otro sentido, que aunque su registro auténtico está en los
Cielos, no obstante, se escribe en la tierra. ¡Cuán importante es este pequeño
paso por la tierra! Aquí se juega la eternidad.
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Gino Iafrancesco V.,
28-VII-2008, Bogotá D.C., Colombia.
BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (3))
BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNMIENTO
DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS
(3)
Distinción entre revelación general y revelación especial.-
Como metodológicamente correspondería, antes de adentrarnos un poquito en las consideraciones de bibliología histórica, como campo especial donde se da el conflicto de paradigmas, convendría no pasar por alto la necesaria antesala de lo que ha sido llamado la revelación general y su conexión con la teología natural. Por una parte, desde los albores mismos de la humanidad, ha acompañado al hombre la revelación divina especial (Gn.2:16-18; 3:8-19, 21-24; 4:6-16; 6:13-22; 7:1-5; 8:15-17; 9:1-17).
Ésta última, como testimonio de la intervención actuada y hablada de Dios directa y personalmente para con el primer hombre, y los demás, desde el principio, se distingue del testimonio indirecto, esperando ser deducido y percibido por el hombre, acerca de Dios, a través de las huellas divinas en la naturaleza (Job 12:7-9; Salmo 19:1-4ª; Hchs.14:17; 17:26-29; Rom.1:18 a 2:16). Así, pues, que, por una parte, hay una diferencia cualitativa entre la revelación meramente general a todos los hombres, por medio de las cosas creadas, y la revelación especial como intervención histórica y redentiva, además de directa y canónicamene registrada, en la historia humana, que ahora podríamos llamar sagrada, dirigida también a todos los hombres sin excepción (Ezq.33:11; Mr.16:15, 16; Hchs. 17:30, 31; Col.1.28; 1Tim.2:4; 2ªPd.3:9; 1Jn.2:2).
Distinción entre revelación general y teología natural.-
Por otra parte, también existe, como bien lo señala G. C. Berkouwer juntamente con su bibliografía comentada, especialmente en sus Estudios de Dogmática, una distinción ontológica y epistemológica entre revelación general y teología natural. Revelación general se refiere al hecho divino de la intención cumplida de Dios de revelarse, aunque solo sea parcialmente, aunque también verdaderamente, por medio de sus obras creadas. En cambio, teología natural se refiere al percibir humano de esa revelación general. La falta, en el barthianismo, de esa distinción ontológica y epistemológica necesaria, hicieron que el moderno asalto de Karl Barth a la teología natural, resultase neutralizado. Ni siquiera Calvino, al que pretendía en parte regresar Barth, tuvo tal confusión epistemológica, de confundir los planos de la oscura percepción humana y el hecho divino y objetivo de la revelación. La ceguera del hombre caído no disminuye la realidad objetiva del actuar divino; y por lo contrario, conmueve a Dios para un actuar mayor. Por eso aparece la escala ascendente desde la revelación general hacia la especial, y a su vez, de éstas hacia la iluminación progresiva, no tan solo en el plano de la gracia soberana, sino también en el plano del carácter divino que soberanamente decidió tener en cuenta trascendentalmente la responsabilidad humana, capacitada ahora por la divina gracia común. El Dios soberano, como Novio que espera el sí de la Novia, escogió, por dignidad, la colaboración humana, y no desiste de ella, ni siquiera después de la caída del hombre. Por eso la gracia divina capacita de nuevo universalmente para la responsabilidad, pero no la sustituye (A Tito 2:1). Por eso mismo también, por causa de la responsabilidad capacitada por la gracia común, y que recibe (Jn.1:12) o afrenta la gracia divina (Hchs.7:51; Heb.10:29), existe igualmente el justo juicio divino. Fue, pues, la misma soberanía divina la que constituyó en trascendental a la responsabilidad humana (Mt.16:24; 19:211; 20:27; 21:28-32; 23:37; Mr.8:34 35; 9:35; 10:43, 44; 14:7; Lc.13:34; Jn.7:17; Dt.20:19; Ap.22:17), aunque ésta última, con toda su sola fuerza, no sea capaz de salvar al hombre (Jn.6:65; 15:5c; Rom.8:8, 7; 9:16) . La redención en Cristo, recibidos (Cristo y redención) por fe, y fe dada universalmente a todos con el testimonio y la resurrección históricos y objetivos de Jesucristo (Hchs. 17:31), es la única fuente de salvación, pues no hay lugar para la jactancia humana, como enseña el apóstol Pablo (Rom.3:27), en el don de la fe que viene por el oir el testimonio de Dios (Rom.10:17).
Legitimidad de la revelación general reconocida divinamente.-
Es la misma revelación divina especial, canónicamente registrada en las Sagradas Escrituras bíblicas, la que nos señala el lugar legítimo de la revelación divina general a través de la naturaleza. No podemos pasar por alto las declaraciones de Jesús, de Pablo, de los salmistas y escritores sapienciales, etc., divinamente inspirados, que nos hablan de la intención divina de dejar Sus huellas mimetizadas en todas Sus obras. La firma de Dios está allí para ser primeramente sospechada, entonces buscada, entonces encontrada y escudriñada, a manera de clave gravitatoria que nos atrae hacia Él mismo. Este campo es, pues, también, una antesala que deja al hombre sin excusa. Si bien, también debemos tener en cuenta el hecho de que el hombre caído no conoció suficientemente a Dios por su sabiduría meramente humana (1Cor.1:21). Ésto, por culpa del hombre mismo; no por carencia de revelación objetiva. Como dice el dicho popular: “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”. Así que los ataques de la llamada “ilustración” a los tradicionales argumentos teológicos, se descubren como meras falacias escapatorias y culpables, que apenas muestran la deslealtad humana a Dios.
Analogía del amor y la luz.-
Como dijo Jesucristo: “Sin causa me aborrecieron” (Jn.15:25b). Y también dijo: “Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Jn.3:19-21).
No es de extrañar, en este contexto, entonces, el por qué del conflicto de paradigmas. La hostilidad, sin causa, injusta y perversa, contra Dios, se convierte en hostilidad contra Jesús y los Suyos. “No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mi me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.../...Si fuérais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mi, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mi y a mi Padre...” (Jn.7:7; 15:19-24).
En el fondo, es una cuestión de amor. Cuando Judas Tadeo Lebeo, hermano de Jesús, le preguntó: “¿Cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” (Jn.14:22), Jesús le respondió haciendo diferencia entre aquellos bajo el paradigma de la “Simiente de la Mujer”, Sus discípulos, y aquellos del paradigma “de la serpiente”, los hijos del diablo, cuyos deseos quieren cumplir, de sustituir a Dios por sí mismos, haciéndose a sí mismos dioses. “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del que me envió” (Jn.14:23, 24).
Frente, tanto a la revelación general, como a la especial, ¿por qué hay alinderamientos diferentes? Principalmente por causa del amor o no a Dios. Tal amor o des-amor se encuentra detrás de la formulación de cada paradigma, sea el que sea, tanto en lo genérico, como en lo minucioso. Las justificaciones conceptuales tienen como base este amor, o esta carencia de amor. “Los limpios de corazón verán a Dios” reza la bienaventuranza cristiana. ¿Por qué no oís vosotros mis palabras?, dice el Señor, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas conocen mi voz y me siguen y al extraño no seguirán, porque no conocen la voz de los extraños. En este campo juega un papel importantísimo el conocimiento por el Espíritu; algo que los electores del árbol que mata no conocen. No ven, porque no quieren; para no ser estorbados en sus egolatrías. No importa cuanto disfracen eruditamente su miseria; su erudición no puede esconder las plumas de su des-amor. Un paladar espiritual aguzado puede discernir el espíritu motriz de toda clase de argumentación. Esta epistemología espiritual, fácil a los niños, ha sido desechada por aquellos que por ella son descubiertos y expuestos. Lo demás es cuento, o tragedia.
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Gino Iafrancesco V., 11 de diciembre de 2008, Bogotá D.C., Colombia.
RETORNO DE ISRAEL (1)
Pendón, Silbido, Señal y Trompeta
Mesías, Espíritu, Redención, Evangelio.
por: Gino Iafrancesco V.
RETORNO DE ISRAEL
Los misterios de Dios están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno de ellos es un capítulo necesario a la totalidad. No debemos olvidar ninguno de ellos, a la vez que no debemos considerar a ninguno de ellos aislado de los demás, ni sobredimensionarlo en detrimento de la armonía del cuadro completo. Claro está que no se puede tratar de todo al mismo tiempo, pero debemos prever que al considerar uno de los capítulos, al mismo tiempo se tengan también en cuenta los demás. La razón de este preámbulo es para que podamos considerar el misterio de Israel dentro del amplio contexto de los misterios de Dios. Éstos comienzan y terminan con Dios mismo: el misterio de Dios a consumarse, el misterio de Dios: Cristo, el misterio de la voluntad divina, el misterio de la economía divina, el misterio de la piedad, el misterio del evangelio, el misterio de la fe, el misterio de Cristo: la Iglesia, el misterio del matrimonio, el misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros, el misterio de la sabiduría divina oculta predestinada para la Iglesia, el misterio del reino de Dios, el misterio de Israel, el misterio de las naciones, el misterio de la mujer y de la bestia que la trae, el misterio de Babilonia, el misterio de la iniquidad, el misterio de la final trompeta.
En trabajos anteriores hemos dedicado tiempo a todos estos respectos, especialmente en los libros: "La Administración Apostólica de los Misterios de Dios" y "Los Misterios del Reino de los Cielos en las Parábolas del Señor Jesucristo", además de consideraciones, exhaustivas o no, de varios de los aspectos fundamentales de la economía divina, y del lugar central de Cristo y la Iglesia en ella, que se pueden ver en los escritos exegéticos, teológicos, antropológicos, cristológicos, pneumatológicos, soteriológicos, eclesiológicos, escatológicos, filosóficos y poéticos de este autor. Por eso, al tratar ahora un poco más acerca del necesariamente contemporáneo misterio de Israel, remito a los lectores a la ambientación complementaria de todo lo que ya antes de esto se ha tratado. No consideraremos este misterio in vacuo ni aisladamente, sino como algo que tiene necesariamente un apropiado lugar en la revelación divina y que no debe ser ignorado. El apóstol Pablo, en su sobresaliente epístola a los romanos, después de tratar de asuntos de primera magnitud acerca del evangelio, y un poco antes de considerar aspectos prácticos de la vida del cuerpo de Cristo, se ocupó del misterio de Israel escribiendo: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos:…" (Rom.11:25a). Si, pues, alguno piensa y siente que puede seguir ignorando esto, permítame decirle que yo personalmente, en conciencia y comisión[1], no puedo hacerlo. No quiero dejar de anunciar todo el consejo de Dios que me ha sido encomendado.
Así que pasaré inmediatamente, para esta hora coyuntural presente, a considerar el divino tema revelado de la elección de Israel, de su lugar en la estrategia divina, de su endurecimiento parcial en relación a la primera venida del Mesías en aras de la inclusión de los gentiles en el misterio de Cristo, y entonces, principalmente, por causa de la coyuntura presente, pasaremos a considerar de su restauración tras la trasgresión y defección, de su admisión tras la exclusión, y de su reinserción tras el desgajamiento. Ante el contexto complejo y completo del misterio de Israel en todas las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, no podemos, basados en una interpretación in vacuo de la parábola mesiánica de los labradores malvados, pretender cerrar definitivamente el caso con una teología del reemplazo absoluto de Israel. Ciertamente el Mesías dijo: "Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mt.21:43); pero, por el contexto íntegro de las Escrituras, y por la sujeción del Mesías a ellas, debemos comprender también el status transitorio de tal declaración, y su objetivo aleccionador para Israel: para despertarlos a celos. Tal despertamiento es el objetivo de la declaración mesiánica, y no su exclusión definitiva de las irrevocables promesas divinas. Tales promesas es necesario considerar atentamente. Todas ellas eran las que el apóstol Pablo tenía presentes al escribir acerca del misterio de Israel a los gentiles en su carta a los romanos.
Escribía allí (Rom.11) Pablo: "Digo, pues…", (ya que en el capítulo 10 había hablado de la contradicción parcial y temporal de Israel frente al evangelio); "¿Ha desechado Dios a Su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". (Es decir, las iglesias de Judea, Samaria y Galilea, y los convertidos cristianos regenerados de entre los judíos por toda la tierra y la historia, demuestran que el endurecimiento de Israel es apenas parcial y temporal). "No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció". (Y aquí emplea Pablo la misma expresión que usa en relación a la presciencia divina, a Su conocimiento anticipado, para la elección y predestinación de la Iglesia). "¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado 7000 hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre". (Tal pasaje proviene de un Salmo mesiánico, donde se profetiza que pondrían hiel por Su comida y que en Su sed le darían a beber vinagre, como aconteció con Jesucristo, Hijo de David. El Salmo 69:23b decía: "Y haz temblar continuamente sus lomos"; lo que Reina y Valera (1960) en Rom.11:10b traducen inconsecuentemente: "…para siempre"; pero debiera ser, como allá, apenas "continuamente". Aunque claro está que los rechazadores del Mesías, en cuanto personas, perecen para siempre; mas Israel, como nación, tiene por gracia un remanente constante que desembocará, por fin, en la conversión de la nación). Sigue Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos". (El tropiezo de la nación de Israel no es para caída definitiva de la nación, pues un remanente suyo ha recibido al Mesías; pero la trasgresión de rechazar al Mesías en Su primera venida, dio lugar a que Dios también los provocara a celos, abriendo la puerta de la salvación a los gentiles, tal como lo había prometido por medio del Cántico de Moisés en Deuteronomio 32:21: "Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata"; y muchas más cosas dice el Cántico de Moisés al respecto, añadiendo también allí que se retendría de raerlos por completo, para que sus enemigos no se vanagloriaran, y entonces se arrepentiría y haría expiación por ellos y los vengaría de sus enemigos, mandando a las naciones alabar a Israel). Por eso continúa Pablo enseñando que la trasgresión de Israel resultó en la riqueza del mundo, y su defección en la riqueza de las naciones. Y evangelizaba también para provocar a Israel a celos para salvación. Y entonces exclama: "¿Cuánto más su plena restauración?" Si la trasgresión y la defección de Israel resultaron en riqueza para las naciones insensatas en su idolatría, ¡qué mejor será la plena restauración de Israel! Pablo, pues, espera la plena restauración de Israel, conforme al cuadro profético completo. Y añade: "Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?" Y asocia Pablo aquí la admisión de vuelta de Israel con el lenguaje profético de Ezequiel cuando Dios proclamó: "Así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que Yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que Yo Yahveh hablé, y lo hice, dice Yahveh" (Ezq.37:12-14), en el contexto de la Visión del valle de los huesos secos.
Vemos, pues, que Pablo hasta aquí ya ha hablado inspiradamente, y sobre la base de los profetas, de la admisión de Israel y su plena restauración. Por lo tanto, la teoría del reemplazo absoluto de Israel, no es consecuente con el tenor general de las Escrituras inspiradas. Continúa entonces Pablo hablando de la santidad de la masa restante de donde se tomaron las primicias, y de la santidad de las ramas, gracias a la raíz. No todas las ramas fueron desgajadas, pues debemos recordar el remanente constante; por lo tanto, mediante la fe, y por eso hablamos abiertamente delante de Israel, habrá una reinserción nacional, conforme a las promesas y al pacto de Dios para con Israel. El misterio de Israel tiene, pues, en su final, tres partes principales: (1) Por sus pecados, el pueblo escogido, Israel, sería endurecido en parte, y entonces corregido y esparcido; (2) Serían entonces provocados a celos cuando Dios tomase un pueblo para sí de entre los gentiles; (3) Israel sería entonces plenamente restaurado como nación, volviendo de la dispersión, admitido al recibir la vida que viene del Mesías por Su Espíritu, y reinsertado en el reino de Dios. Todo esto debido al llamamiento y don irrevocables de Dios, por causa de la promesa a los patriarcas, y del celo de Dios por Su propio Nombre.
En cuanto al actual retorno de Israel, que es la coyuntura presente, y lo que a esto sigue, debemos recordar varias profecías que atañen a la tercera parte del misterio referido. Por Isaías dice Dios claramente: "En aquel tiempo el renuevo de Yahveh será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación…/… Acontecerá en aquel tiempo que la Raíz de Isaí, estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Yahveh alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los palestinos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab le servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Yahveh la lengua del mar de Egipto; y levantará Su mano con el poder de Su Espíritu sobre el río, y lo herirá en sus 7 brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de Su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto…/… Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto. ¿Acaso ha sido herido como el que lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? Con medida lo castigarás en sus vástagos. Él los remueve con Su recio viento en el día del aire solano. De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó. Acontecerá en aquel día que trillará Yahveh desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén…/…Y los redimidos de Yahveh volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido…/…Del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: no detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice…/…He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim…tus edificadores vendrán aprisa…Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo Yo, dice Yahveh, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí que yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Yahveh Adonai: He aquí, Yo tenderé mis manos a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas sus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que Yo soy Yahveh, que no se avergonzarán los que esperan en Mi…/…Ciertamente volverán los redimidos de Yahveh; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán…/…De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados…/…Dice Yahveh Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él sus congregados…/…Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos…¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? Ciertamente a Mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Yahveh tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia…/…Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones…/…Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí…/…¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Yahveh. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? Dice tu Dios…Y pondré entre ellos señal, y enviaré a los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Yahveh…" (Is.4:2-4; 11:10-16; 27:6-13; 35:10; 43:5b-7; 49:12,17a,18-23; 51:11; 52:3b; 56:8; 60:4,8-10; 61:4; 65:9; 66:8b,9,19-20a).
La Raíz de Isaí, Jesucristo, el León de la tribu de Judá, Heredero de todas las cosas, ya ha sido puesta por Dios como pendón a todos los gentiles, y por eso Su Iglesia se encuentra en todas las naciones. Una vez castigado Israel por sus pecados e incredulidad, el Mesías, cual pendón a las naciones, envía apóstoles a Occidente, al Norte de África, al Asia Menor, a Siberia, a Grecia, y a las costas lejanas, a publicar la gloria divina, y a portar la señal divina que indique que es la hora para que se recoja a los dispersos de Israel de nuevo a su tierra. Incluso los gobiernos de las naciones, amigos de Israel, han de colaborar en este asunto, para que los israelitas regresen a Israel desde Irak, Egipto, Eritrea, Etiopía, Asia Central, Kuwait, Siria, Líbano y ultramar, etc.. Los entendidos del plan divino deben cooperar para que las legislaciones contemplen el ayudar y apoyar al retorno de los israelitas a su tierra. Y no solo desde los ámbitos gubernamentales, sino también desde la filantropía civil. Entonces vuelven los dispersos de Israel a su tierra desde el Oriente, el Occidente, el Norte y el Sur, desde Sefarad y los principados de Tarsis, y desde la China y sus países vecinos, desde el Aquilón y desde el Austro. Las ciudades de Israel ya han sido reedificadas, y lo seguirán siendo. Palestina estará bajo la sombra de Israel, Jordania cederá, los gentiles ayudarán. La nación ya ha nacido, y no está más dividida en dos reinos, sino que es una sola, y acoge a sus hijos que vuelven desde todas las procedencias, circunstancias y mezclas. Dios corrige entonces a sus enemigos y opresores. Todo esto lo podemos comprobar de Isaías.
Ahora bien, en pleno tiempo de cautiverio y dispersión babilónica, también por Jeremías profetizó Yahveh: "…Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni serán menoscabadas, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En Sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será Su nombre con el cual le llamarán: Yahveh, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que no dirán más: Vive Yahveh que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yahveh que hizo subir y trajo la descendencia de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde Yo los había echado; y habitarán en su tierra…/…Porque he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahveh, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahveh acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahveh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Yahveh sabaot, Yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Yahveh su Dios y a David su Rey, a quien yo les levantaré. Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel; porque he aquí Yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo. Porque así ha dicho Yahveh: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán confundidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hoyaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo; Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Yahveh: he aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de Mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De allí saldrá su príncipe, y de en medio de ella su señoreador; y le haré llegar delante cerca, y él se acercará a Mi; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a Mi? Dice Yahveh. Y me seréis por pueblo, y Yo seré vuestro Dios. He aquí que la tempestad de Yahveh sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Yahveh, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de Su corazón; en el fin de los días entenderéis esto. En aquel tiempo, dice Yahveh, Yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a Mí por pueblo. Así ha dicho Yahveh: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Yahveh se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. Porque habrá día en que clamarán los guardas en el Monte de Efraín: Levantaos y subamos a Sion, a Yahveh nuestro Dios. Porque así ha dicho Yahveh: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oir, alabad, y decid: oh Yahveh, salva a Tu pueblo, el remanente de Israel. He aquí Yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi primogénito. Oíd palabra de Yahveh, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como el pastor a su rebaño. Porque Yahveh redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Yahveh, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y Mi pueblo será saciado de Mi bien, dice Yahveh. Así ha dicho Yahveh: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Yahveh: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Yahveh, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu porvenir, dice Yahveh, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: - me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque Tú eres Yahveh mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.- ¿No es Efraín hijo precioso para Mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso Mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Yahveh. Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Yahveh creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Así ha dicho Yahveh sabaot, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga volver sus cautivos: Yahveh te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. He aquí vienen días, dice Yahveh, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Yahveh. En aquellos días no dirán más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que viene días, dice Yahveh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron Mi pacto, aunque Yo fui como un marido para ellos, dice Yahveh. Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahveh: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos Me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce a Yahveh; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yahveh; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho Yahveh, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Yahveh sabaot es Su nombre: Si faltaren estas leyes delante de Mi, dice Yahveh, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de Mi eternamente. Así ha dicho Yahveh: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también Yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que la ciudad será edificada a Yahveh, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Yahveh; no será arrancada ni destruida más para siempre…He aquí que Yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con Mi furor, y con Mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y Me serán por pueblo, y Yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que Me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo Mi corazón y de toda Mi alma. Porque así ha dicho Yahveh: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: está desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque Yo haré regresar sus cautivos, dice Yahveh.
[1] La segunda noche de la Conferencia de Contagem del año 2007, el Señor Jesús me visitó en sueños y me entregó una caja de herramientas sobre las que sobresalía una llave inglesa, y me dijo: - el retorno de Israel.- Entonces desperté. Pero, además, el ministerio del cuerpo de Cristo no puede ignorar el neotestamentario misterio de Israel (Rom.11:25), sino que debe anunciar todo el consejo de Dios (Hchs.20:27; .Is.66:19,20; Jer.31:7-10).
BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (1)
BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO
DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS
(1)
Después de la caída del hombre, cuya realidad está muy bien documentada en nuestra propia condición humana, aparte de las declaraciones infalibles de la Palabra de Dios, Yahveh Elohim se dirigió a la serpiente antigua, Satanás, con palabras muy solemnes. El enemigo realmente hizo muchísimo daño sometiendo al poder del pecado y de la muerte a la naturaleza humana, dejándonos destituídos de la vida y gloria divinas. Pero ese grande y terrible desafío a Dios y a Su propósito, ya era de antemano conocido por el único Señor, el cual lo permitió para hacer notorias Sus grandezas y Poder. Entonces, cometida ya la profanación, dijo Yahveh Elohim a la serpiente: "Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Sefer Toledot Adam, Gn.3:14, 15).
A partir de entonces la serpiente se arrastra alimentándose del polvo de la tierra de que fue hecho el hombre; necesita del poder latente del alma del hombre para cabalgar. Los demonios necesitan de los cuerpos hechos del polvo, así sean cerdos, para canalizarse y hallar reposo. Los demonios se alimentan de la mesa de los demonios aderezada por los hombres; por lo cual se reúnen como moscas alrededor de los sacrificios idolátricos. La serpiente engañó a la frágil mujer; pero ahora, la frágil mujer, según la promesa proto-evangélica de Yahveh Elohim, concibió una Simiente, La Simiente de la Mujer, el Hijo de la Vírgen, Emanuel, que aplastó la cabeza de la serpiente, aunque fue herido en el calcañar; es decir, mientras quebrantaba la cabeza de la serpiente en la cruz. Entonces, también, la enemistad que atravesaría la historia, entre la serpiente y la mujer, y sus respectivas simientes, comenzó. Caín, molesto por la insuficiencia de su justicia propia, se ensañó contra el heredero de la gracia, y lo mató. Caín también hubiera podido ser heredero de la gracia divina, si también se cubriese, como Abel, con la sangre del Cordero; pero prefirió escoger la senda errante de los que se alejan por sí mismos de la presencia de Yahveh Elohim, y pretenden vivir en base a sí mismos, sin alimentarse del fruto del árbol de la vida divina, disponible tras la reconciliación de la expiación, prefigurada en las ofrendas de Abel.
La enemistad, puesta por Yahveh Elohim entre las dos líneas y simientes, no ha dejado de circular por las páginas de la historia, sobre todo en lo que atañe al paradigma de la familia de los fieles a Dios, enfrentado al paradigma polifacético de los que, como hijos del diablo, sus deseos de desplazar y remplazar a Dios por sí mismos, quieren cumplir. En el meollo de la explicación de los distintos conflictos históricos, se encuentran estos dos paradigmas enfrentados: el divino y el de la serpiente. Escudriñados los motivos humanos tras sus mitologías, religiones, filosofías, teorías, políticas y culturas, etc., se descubre mimetizado en el fondo, uno u otro paradigma. Acerca, pues, de esa enemistad puesta por Dios, de esa guerra necesaria e ineludible, hay mucho que decir, y mucha tela que cortar. El trasfondo profundo de esa enemistad, se traslada a los distintos campos del saber y del vivir humano. Y no debemos ser ingenuos, pues la guerra ya nos rodea, y entre nosotros ya se encuentra milenios ha. Por eso La Simiente de la Mujer, Jesucristo, dijo claramente: "El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama" (Mt.12:30; Lc.11:23).
Hoy leemos u oímos de filosofías monistas, dualistas, panteístas, deistas, por un lado, o teistas, por otro; de evolucionismo, o de creacionismo; de alta crítica modernista liberal, o conservadora; de medicinas alternativas de trasfondo panteista y dualista, y hasta paranormal, o de procurar una ciencia objetiva e integral; por un lado, de antisobrenaturalismo y naturalismo a ultranza, o sobrenaturalismo, por el otro lado, etc. Todo este maremagnum de tendencias, incluso en las teorías económicas, esconde bajo sus espumas, el conflicto paradigmático de raíz proto-evangélica del que hacemos mención. Incluso también, con muchísima más razón, y por causa de una mayor cercanía al núcleo vital del asunto, las guerras de religión, incluso en su campo meramente cultural, se encuadran perfectamente dentro de este diagnóstico de orígen bíblico. El acatar o no a la Biblia como depositaria de la legítima y divinamente inspirada Palabra de Dios, está dentro del mismísimo meollo de la enemistad prevista. El terreno para todo tipo de hostilidad está perfectamente abonado, y es ingenuo pretender confiar en un contradictorio humanismo globalista meramente pragmático. ¿Pragmatismo en qué dirección?. Los humanistas globalistas pragmáticos, principalmente las élites usufructuarias, se levantan en su propio fundamentalismo draconiano, contra todos los demás fundamentalismos. Pues realmente la guerra es entre fundamentalismos, entre lealtades; y al final de todo, estas últimas lealtades se reducen a dos: para con Yahveh Elohim, o para con la serpiente. Valdría la pena continuar penetrando tras los velos de esta singular contienda.
Gino Iafrancesco V.
Colombia, Bogotá, 2008.
BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (2)
BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (2)
Regiones de campo.-
El amplio campo general, donde se pelean las grandes batallas de la fe, según una breve introducción al discernimiento del conflicto de paradigmas, podría subdividirse en varias regiones, de acuerdo al contenido, que podríamos llamar dogmático. Dogma se ha dado en llamar a cada una de las grandes verdades reveladas por Dios, y que se derivan directamente de las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, podríamos reconocer algunas regiones de ese campo general, en el mismo hecho de la Revelación Divina acerca de Dios mismo como Uno y Trino; igualmente en lo relativo a la Encarnación del Verbo de Dios, a la Expiación, a la Resurrección, al Espíritu, a la Justificación por la Fe, a la vida santa, al cuerpo de Cristo, al propósito eterno de Dios y el futuro. También, por otra parte, se reconocerían regiones especiales del campo de batalla, en aquellos respectos que han sido característicos del Judaismo y Cristianismo Bíblicos, tales como los conceptos mismos de revelación, creación y redención, que caracterizan a estas dos grandes religiones complementarias. Pero todos estos ítems fundamentales de la fe revelacional bíblica, que constituyen las columnas del paradigma llamado "de la Simiente de la mujer", en contraposición al llamado "de la serpíente", tienen su mismo nido en el hecho histórico de la existencia de las Sagradas Escrituras: El Antiguo y Nuevo Testamentos. De manera que la Bibliología llega a resultar el campo de batalla medular, la punta de lanza, donde se juega el pulso contra la apostasía y la herejía. Sí, la apostasía ha escogido como uno de sus blancos favoritos, la sacralidad de las Escrituras Judeo-Cristianas. Así como la herejía brota en las regiones de la hermenéutica.
La batalla alrededor de la Revelación Divina.-
Los grandes líderes que ha conocido la humanidad, a quienes los hombres siguen, y que se alínean bajo una u otra bandera paradigmática, desde la más arcaica antigüedad, alinderaron sus posiciones en relación a la Revelación Divina. El hecho, pues, de ésta, hace que los hombres se identifiquen o con el paradigma "de la Simiente de la mujer", o con el paradigma "de la serpiente". El Sefer Toledot Adam nos presenta el significativo relato primigenio del asalto de la serpiente a la inocencia humana. Por eso la Apocalíptica Sacra Neotestamentaria le llama al dragón como el engañador de las naciones. Y el Toledot recién mencionado y otros Rollos Sagrados (como Isaías y Ezequiel) nos desnudan el núcleo de la intención draconiana. Se intenta sustituir a Dios por el sí mismo, para lo cual se le tergiversa a Dios con el propósito específico de hacerle malentendido y desfigurar Su verdadero carácter y el de Sus propósitos. Y esto se realiza con el fin de usurparle la debida adoración. Esa es la raíz de la paganización, la cual está detrás de las teogonías y teurgias mitológicas. Teogonías en cuanto al supuesto orígen de los llamados dioses; y teurgias en cuanto a sus supuestas obras. La llamada Nueva Era de hoy, es apenas la misma vieja era de nuevo. A las teogonías y teurgias siguen las cosmogonías hasta desembocar en los variados evolucionismos actualizados. Tales son las raíces religioso-filosóficas y pseudo-científicas del paradigma draconiano contemporáneo.
Grandes influencias sobre la humanidad.-
Investigadores actuales y anteriores, colocan a Jesús, Mahoma e Isaac Newton, como las mayores influencias sobre la humanidad, seguidos quizá por Marx, Nietzsche, Freud y Darwin. Otros quisieran ver en esa lista privilegiada quizás a Moisés, Pablo y Lutero, a Buda y Zoroastro, Kant y Hegel, Kierkegaard o Heidegger, Einstein y algún otro moderno o posmoderno. Dificilmente todos estarían de acuerdo, por causa precisamente de la escogencia de paradigma en las simpatías de carácter personal. Dios mismo nos ha concedido este breve (en relación con la eternidad) paso por la vida, para que tengamos la ocasión de tomar posición personal, aunque Él soberanamente se reservó, por gracia y por derecho, a los niños y a los abortados, además de "la descendencia de la mujer" del apocalíptico proto-evangelio.
En cuanto a Jesús, el Señor Jesucristo, Su bibliología y Su hermenéutica fueron fideístas; es decir, fieles al contenido de la Revelación Divina en las Sagradas Escrituras. Enseñó que las Escrituras no pueden ser ignoradas, ni abrogadas, ni quebrantadas, sino que los cielos mismos y la tierra pasarían antes que fallase una sola yod o daguesh lane de ellas en cumplirse. Ante toda tentación respondió con el Escrito está. Y aún en Su resurrección histórica se ocupó de enseñar lo que las Escrituras decían. Así que el paradigma genuinamente cristiano es fiel a la mente de Cristo, pues es formada por Él.
Mahoma mismo confesó en el Korán al Señor Jesucristo como Verbo y Mesías ascendido que regresará, pero sin entender lo que eso significa; por eso son hoy los musulmanes, y no la cristiandad, los que guardan, en el Monte de los Olivos, la mezquita que recuerda Su ascención. Mahmud Amanidejad, líder chiita iraní actual, presidente de Irán, confesó recientemente en las Naciones Unidas, el retorno de Jesucristo acompañado del esperado Mahdi chiita.
Newton realmente se preocupó más de profecía que de la gravitación universal. Su libro de Principios Matemáticos de Filosofía Natural, según él mismo confiesa, era apenas para él un hobbie; lo que realmente le trasnochaba era entender a Daniel y al Apocalipsis de la Biblia. Su obra al respecto es sobresaliente y recomnedable especialmente al respecto del desarrollo de los 10 cuernos de la cuarta bestia de Daniel 7.
Marx, en su juventud, escribió acerca de las palabras de Jesús registradas por el Evangelio según Juan 15. Luego apostató y se declaró abiertamente poseedor de la espada del príncipe de las tinieblas, y cuya pasión era destruir el mundo que le estorbaba en su camino al caos y a la destrucción. La poesía de Marx habla más alto que su Capital y sus manifiestos controlados por Engels, el agente de la plutocracia que lo utilizaba.
Nietzsche, en el manicomio, y al final de su vida, con la mayor de sus corduras confiesa a Jesucristo, sin negarle los laureles de la victoria sobre su peor enemigo, según él mismo se decía antes; ahora prefiere deshacer el mito del anticristo para tristeza de sus biografos idólatras.Freud se desmaya en los brazos del Jung que capitanea el mundo del ocultismo y confesó ver de lejos, en sus experiencias paranormales, a la ciudad celestial, a la cual también confesó no tener acceso.
Darwin confiesa, preocupado en su ancianidad, a Lady Northfield, mientras estudia la Epístola a los Hebreos, que sus escritos evolucionistas eran pensamientos inmaduros de su juventud que habían sido convertidos en religión por los hombres.
Moisés confiesa que el Mesías vendría y era necesario oirle para no ser desarraigados. Pablo vive en Cristo y para Cristo. Lutero, procurando entender a Pablo, se declara también verdaderamente cristiano. Buda, en su antropología atea, busca escapar. Zoroastro aprende de Daniel, jefe suyo en Persia, y su escatología integra en el Yasna, Bundahish y Zend Avesta la esperanza mesiánica de Daniel, que los magos de la estrella de Belén siguen. Kant se doblega moralmente a la crítica de la razón práctica. Hegel se pretende la manifestación divina, cual la serpiente. Kierkegaard prefiere dar el salto de fe en su existencialismo teológico. Heidegger, agnóstico, se vuelve a la poesía, y confunde a Bultman. Einstein dice apenas entender los bordes de los pensamientos de Dios. Pero el Señor Jesucristo dice: "Quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre...Nadie viene al Padre sino por Mi. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
Deberíamos, pues, dedicarle, Dios mediante, un tiempo, por lo menos, a la panorámica de la Biblilogía Histórica en este discernimiento del conflicto de paradigmas, no sin antes ver algo acerca de las consideraciones de teología meramente natural.
--------------------------------------------------------- Gino Iafrancesco V. Cruzeiro do Oeste, Paraná, Brasil. 10 de octubre de 2008.
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SEFER GITAIM (1) / primeras fuentes / período antediluviano
S E F E R G I T A I M
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ORIGEN Y DESTINO
DE LOS GITANOS
por:
GINO IAFRANCESCO V.
© Sefer Gitaim.
por: Gino Iafrancesco V.
Bogotá D.C., Colombia, 1998.
S E F E R G I T A I M
ORIGEN Y DESTINO DE LOS GITANOS.
Primeras Fuentes.-
Diez Toledoth conforman B’reshit, según la composición de Moisés, después del Eptæmerón:
(1) Toledhot hShmym vhErets (Gn.1:1 a 2:4),
(2) Sefer Toledoth Adam (Gn.2:4b a 5:1),
(3) Toledoth Nj (Gn.5:2 a 6:8),
(4) Toledoth bny- Nj (Gn.6:9 a 9:29),
(5) Toledoth Shm (Gn.10:1 a 11:9),
(6) Toledoth Trj (Gn.11:10-26)
Ciclo de Abraham (Gn.11:27 a 25:11),
(7) Toledoth Yshmhel bn- Abrhm (Gn.25:12-18),
(8) Toledoth Ytsjq bn- Abrhm (Gn.25:19 a 35:29),
(9) Toledoth Hsw (Gn.36:1 a 37:1),
(10) Toledoth Yhqb (Gn.37:2 a 50:26).
Período Antediluviano.-
En el segundo de los Toledoth: Sefer Toledot Adam, que sigue al Eptæmerón: Toledoth hShmym vhErets, y que Moisés incorpora al primero de los Rollos de la Torah que es conocido originalmente en hebreo como B’reshit, comienza esta historia en el período antediluviano con el primero de los hijos de Lamek Cainita por su mujer Ada: Ybl (Jabal).




